jueves, 12 de enero de 2017

CONSTRUYAN LA PAZ PROMOVIENDO EL DESRROLLO INTEGRAL DEL HOMBRE


“La paz es un don, un desafío y un compromiso”: lo dijo el Papa hablando en la mañana de este lunes 9 de enero a los Embajadores acreditados ante la Santa Sede en ocasión de las felicitaciones por el año nuevo. En el extenso y rico discurso centrado en el tema de la paz el Pontífice expresó su deseo de que en este año “crezcan en nuestros países y sus pueblos las oportunidades para trabajar juntos y construir una paz verdadera”.

“Considero importante dirigir una palabra de esperanza” dijo Francisco explicando la elección centrar su discurso en el tema de la seguridad y de la paz, considerando “el clima general de preocupación por el presente y de incertidumbre y angustia por el futuro, en el que nos encontramos inmersos”.

A los embajadores presentes en la Sala Regia en el Vaticano, el Papa explicó que “la paz es un don porque brota del corazón de Dios; un desafío, porque es un bien que no se da nunca por descontado y debe ser conquistado continuamente; un compromiso, ya que requiere el trabajo apasionado de toda persona de buena voluntad para buscarla y construirla”. No existe – aseguró después el Pontífice - la verdadera paz si no se parte de una visión del hombre que sepa promover su desarrollo integral, teniendo en cuenta su dignidad trascendente, ya que ‘el desarrollo es el nuevo nombre de la paz’, como recordaba el beato Pablo VI.



En efecto el Obispo de Roma, recordando la reciente celebración de la 50 Jornada Mundial de la Paz, instituida por el beato Pablo VI afirmó, citando la Constitución pastoral Gaudium et Spes, que “para los cristianos la paz es un don del Señor, aclamada y cantada por los ángeles en el momento del nacimiento de Cristo. Es un bien positivo – dijo – fruto del orden asignado a la sociedad humana por Dios y no es la mera ausencia de la guerra. No se reduce sólo al establecimiento de un equilibrio de las fuerzas adversarias, sino que más bien exige el compromiso de personas de buena voluntad sedientos de una justicia más perfecta”.

En este sentido el Pontífice manifestó “la viva convicción de que toda expresión religiosa está llamada a promover la paz” no sin antes constatar que “desgraciadamente, todavía hoy, la experiencia religiosa, en lugar de abrirnos a los demás, puede ser utilizada a veces como pretexto para cerrazones, marginaciones y violencias”. “Me refiero en particular – agregó el Papa - al terrorismo de matriz fundamentalista, que en el año pasado ha segado la vida de numerosas víctimas en todo el mundo”.

De ahí su llamado “a todas las autoridades religiosas para que unidos reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios. El terrorismo fundamentalista - aseveró - es fruto de una grave miseria espiritual, vinculada también a menudo a una considerable pobreza social que sólo podrá ser plenamente vencido con la acción común de los líderes religiosos y políticos”.

Radio Vaticana

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