jueves, 2 de febrero de 2017

LUZ Y SAL DE SALOMÉ ARRICIBITA


Ser la sal y la luz del mundo. Son dos cosas muy importantes en nuestras vidas. Con la sal le damos un sabor muy rico a la comida. Y la luz es muy importante en nuestra vida: la luz en nuestras casas, el sol que nos alumbra a todos.
Pues eso es lo que nos pide Jesús: que seamos la sal y la luz del mundo, ni más ni menos.Es algo muy bonito: poder dar un sabor rico a la vida de las personas. Y poder iluminar sus vidas. Pero, ¿cómo podemos ser sal y luz para los demás? Pues podemos pensar como es Jesús sal y luz para nosotros, para los cristianos. Debemos pensar la forma en la que poder dar una alegría a muchas personas que necesitan que otros les echen una mano.
Ahora bien, para poder ser sal y luz para los demás, nosotros mismos debemos ser sal y luz: debemos ser personas alegres, salerosas y con luz propia, que la gente sienta que el sol brilla cuando está con nosotros. Que así sea..

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