martes, 4 de abril de 2017

REDES SOCIALES


Este mundo de las redes sociales está generando mucha agresividad, mucha barbarie, mucho odio. No hay que culpar al medio, que también podría ser utilizado para el bien, para el encuentro o para la verdadera información. Pero ocurre demasiado a menudo que el medio se pone al servicio de una búsqueda desesperada de aprobación, de aplauso o de jaleos. Una búsqueda inmediata de impacto, a base de palabras altisonantes, de colegueo fácil o de burradas que inmediatamente susciten adhesiones o rechazo. Un nuevo imperativo define este mundo fugaz y frívolo: hacerse viral, caiga quien caiga.

Y así, poco a poco, mes a mes, año a año, se van cruzando líneas de corrección. Quizás el pudor de antes fuera tan solo una fachada o una convención. Quizás la distancia o el anonimato permiten que las personas prescindan de la delicadeza que, cara a cara, mantendrían. O quizás es, sencillamente, que cada vez hay menos reflexión. El caso es que el mundo es cada vez más hostil. No hay asunto que no sea susceptible de ser convertido en arma arrojadiza. Crece la bola de nieve. Se va llevando por delante prudencias y sensatez. Ofensas e insultos pasan a ser el pan nuestro de cada día. La libertad de expresión lo justifica. Y quien no lo soporta, pide condenas. A la tuitera o al autobús, al político faltón o a quien se tercie. Pero yo diría que la estupidez no se puede prohibir. Hay que encontrar otras formas de lidiar con ella.
La alternativa a este mundo desquiciado no pueden ser las prohibiciones o el miedo. Eso solo generará mártires y falsas víctimas. La solución pasa por dos caminos. El primero, que la mayoría silenciosa nos neguemos a secundar los extremismos, que maticemos, que pensemos, que nos expresemos sin dejar que otros opinen por nosotros, que no compremos esa mirada maniquea a un mundo de buenos y malos. El segundo, la educación como alternativa a la barbarie. Educación que nos ayude a elegir ser críticos sin ser faltones, ser exigentes desde el respeto, y tener al menos tantas preguntas como respuestas.
Aunque eso no se hará viral.

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