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ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS: RECENTRARSE EN DIOS


“Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia” (Jn 15, 5-9) es el tema sobre el que las Iglesias y las confesiones cristianas están llamadas a reflexionar del 18 al 25 de enero, invocando más intensamente el espíritu de comunión.

Un "día importante": así es como el Papa preanunció, al final del Ángelus, el hodierno comienzo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, invitando a todos a rezar concordes para que se cumpla "el deseo de Jesús”: “Que todos sean uno" (Jn 17, 21). “La unidad, que siempre es mayor que el conflicto". Este año, el tema que acompañará los días de la Semana, que tradicionalmente se celebra entre la fiesta de la Cátedra de San Pedro y la de la Conversión de San Pablo, se basa en la admonición de Jesús: "Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia ", tomada del Evangelio de Juan (Jn 15, 5-9).

Las raíces del movimiento ecuménico

Es necesario volver a los años alrededor del 1740 en Escocia para trazar el nacimiento de un movimiento pentecostal con vínculos en América del Norte, cuyo nuevo mensaje para la renovación de la fe llama a rezar por y con todas las Iglesias. En ese momento fue el predicador evangélico Jonathan Edwards quien pidió un día de oración y ayuno por la unidad, para que las Iglesias pudieran encontrar su impulso misionero común. Con un salto a 1902, llegamos a la fecha en que el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Joaquín III, escribió la encíclica patriarcal y sinodal Carta irenica, en la que invitaba a orar por la unión de los creyentes en Cristo. Unos años más tarde, en 1908, el reverendo Paul Wattson instituyó, y celebró por primera vez en Graymoor (Nueva York), un "Octavario de Oración por la Unidad", del 18 al 25 de enero, con la esperanza de que se convirtiera en una práctica común.

Calendario de la semana 2021

Durante los ocho días, se nos invita a meditar y orar sobre las diferentes pistas sugeridas por los versos del conocido pasaje de la vid y las ramas del evangelista Juan. El primer día, Llamados por Dios: “No me elegisteis vosotros a mí, fuiyo quien os elegía vosotros” (Juan 15, 16a). El segundo, Madurar internamente: “Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros” (Juan 15, 4a). El tercero, Formar un solo cuerpo: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Juan 15, 12b). El cuarto día se reflexionará sobre el profundo significado de rezar juntos: Orar juntos: “Ya no os llamaré siervos ... A vosotros os llamo amigos” (Juan 15, 15). El quinto día se centrará en dejarse transformar por la Palabra: Dejarse trasformar por la Palabra: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra...”(cf. Juan 15, 3). En el sexto día habrá espacio para el tema de la acogida: " Acoger a los demás: “Poneos en camino y dad fruto abundante y duradero” (cf. Juan 15, 16b). El séptimo, Crecer en unidad: “Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos” (Juan 15, 5a).Para concluir, en el octavo, “Para que participéis en mi alegría y vuestra alegría sea completa” (Juan 15, 11).

Las palabras del Papa Francisco para la unidad

La preocupación por los más pobres y el llamamiento a fortalecer en las sociedades el principio de solidaridad; el llamamiento a mostrar hospitalidad a los débiles y perseguidos: fueron estos los énfasis expresados por el Papa Francisco durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en 2019 y 2020. 

Hace un año, en particular, el Pontífice recordó que el barco en el que se encontraba Pablo, antes de encallar cerca de la costa de Malta, había estado a merced de la tormenta durante varios días, y mientras todos perdían toda esperanza de supervivencia, era el apóstol quien los tranquilizaba, él que era un prisionero y por lo tanto uno de los más vulnerables. Estábamos al principio de esa pandemia, aún impredecible y desconocida, que devastaría el planeta. La humanidad está todavía en una tormenta, aquella que el Papa habría evocado de nuevo en el extraordinario momento de oración en la desierta Plaza de San Pedro el pasado 27 de marzo. La unidad aún se hace imprescindible anhelo, urgencia, esperanza. Aun la oración es tan necesaria.

Vatican News







RESPUESTAS DESDE EL VATICANO A NUEVAS ACUSACIONES



“La verdad es humilde, la verdad es silenciosa”, “con las personas que buscan sólo el escándalo, que buscan sólo la división”, el único camino a recorrer es el del “silencio” y la “oración”, dijo el papa Francisco.
El Señor nos de la gracia de discernir cuándo tenemos que hablar y cuando debemos callar. Y esto en toda la vida[…]. Así seremos imitadores de Jesús”, agregó el Pontífice en su homilía matutina.
Así, el Papa retomó las celebraciones de la Misa en Santa Marta interrumpidas durante el verano y reflexionó sobre el evangelio del día en el que Jesús, vuelto a Nazaret, es acogido con sospecha.
Por tanto, fue ocasión para “reflexionar sobre cómo actuar en la vida cotidiana, cuando hay malentendidos” y comprender “cómo el padre de la mentira, el acusador, el diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo”.
Aleteia

LA FAMILIA, LUGAR DE LA COMPASIÓN Y EL PERDÓN

Al anochecer, todas las campanas de las 26 diócesis de Irlanda anunciaron con un repiqueteo el comienzo del Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará hasta el 26 de agosto bajo el lema El Evangelio de la Familia: Alegría para el Mundo.
Tras las campanadas, el EMF echó a andar con una ceremonia que se desarrolló de forma simultánea en todas las diócesis del país. En Dublín, el acto se celebró en la Roya Dublin Society y estuvo presidido por su arzobispo, monseñor Diarmuid Martin.
Durante su alocución, el prelado explicó que «la familia no es una desfasada noción ideológica. Es el lugar donde la compasión, la amabilidad, la gentileza, la paciencia y el perdón se aprenden, se practican y se comparten».
Participación masiva
En el Encuentro Mundial de las Familias están participando 37.000 personas de 116 países, según los organizadores. De todos ellos, «entre 12.000 y 14.000 personas vienen del extranjero», explicó Brenda Drumm, portavoz del EMF.
Los participantes son más del doble de las personas que acudieron al anterior Encuentro Mundial de las Familias, que se celebró en Filadelfia (EE.UU) en 2015.
Entonces, la asistencia total se situó en torno a las 17.000 personas, de las cuales unos 800 eran menores de 18 años, mientras que en Dublín «habrá hasta 6.500 menores de 18 años», señaló la Drumm.
Alfa y Omega