LUNES, 20 DE ABRIL DE 2026. San Juan (6,22-29)
"TRABAJAD POR EL
ALIMENTO QUE PERDURA"
Al día siguiente de la multiplicación de los panes, la gente,
que ha pasado la noche a la intemperie, sigue sin moverse, pensando que Jesús,
que no había subido a la barca con los discípulos, volvería allí, después de
haber pasado la noche en oración. Al ver que no venía, se embarcaron y fueron a
Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le
preguntaron: "Maestro, ¿cuándo has venido aquí? Jesús les contestó: Os lo
aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan
hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento
que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este
lo ha sellado el Padre, Dios, Ellos le preguntaron: Y, ¿qué obras tenemos que
hacer para trabajar en lo que Dios quiere? Respondió Jesús: La obra que Dios
quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado". Ante la gente que va
en su búsqueda, Jesús percibe que no es oro todo lo que reluce. Sabe cuál es el
motivo profundo por el que le buscan. A Jesús le duele que no hayan sabido leer
el 'signo' de al multiplicación de los panes en profundidad, quedándose en la
materialidad del pan; han visto y comido el pan, pero no se han fijado en la
mano que se lo daba. San Agustín interpreta esta realidad con estas palabras:
"Vosotros me buscáis para la carne y no para el espíritu. Qué rara vez se
busca a Jesús por Él mismo. Me buscáis por algo distinto Buscadme por mí".
Se trata de diferenciar el alimento que perece del que permanece. Éste comunica
la vida eterna, semejante a la de Dios. Avivemos, pues nuestra fe en Jesús que
es el Hijo de Dios y nos da en la Eucaristía el pan que es más fuerte que la
misma muerte.
