DOMINGO, 28 DE
JUNIO DE 2026. San Mateo (10,37-42)
NO ES DIGNO DE MÍ
Hoy es domingo, el día
del Señor. En la primera lectura (2 Re 4,8-11.14-16a) se nos describe la
acogida cordial dada al profeta Eliseo por una mujer rica de Sunán. Dios premió
este gesto concediéndole a la Sunamita y a su marido el poder abrazar a un
hijo. En el Evangelio (Mt 10, 37-42) se ponen de manifiesto las exigencias que
derivan del seguimiento de Jesús. Así se lo dice Jesús a sus apóstoles:
"El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; y
el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí. El que
encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El
que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me
ha enviado...". Estamos ante unas exigencias recias, que terminan con un
radical: 'No es digno de mí'. Además, el verdadero discípulo ha de estar
dispuesto a tomar su cruz y seguir al Maestro. Con todo, no siempre el obrero
evangélico ha de sufrir injurias. Habrá también quienes le reciban con
agradecimiento y amor, y los que tal hagan participarán del mismo premio que
los mismos mensajeros del mensaje cristiano. Por su parte, la segunda lectura
(Rom 6,3-4.8-11) nos recuerda que por el sacramento del Bautismo fuimos
sepultados con Cristo en la muerte, para que caminemos en una vida nueva. Es
necesario, pues, desechar el pecado y todo lo que conduce a él. San Pablo nos
habla de nuestra incorporación a Cristo. Formamos como cristianos un solo
cuerpo con Cristo. Señor Jesús, que reconozcamos que la vivencia de la cruz nos
llevará siempre a gozar del triunfo de tu resurrección.
