LUNES, 27 DE ABRIL DE 2026.  San Juan (10,11-18)

 

"YO SOY EL BUEN PASTOR"

 

En los primeros versos del capítulo 10 del evangelio según san Juan (Jn.10,1-10), Jesús se había presentado como 'puerta' por ser él mismo el acceso a la vida auténtica. A continuación en el Evangelio de hoy (Jn.10, 11-18) se presenta como buen pastor con estas palabras: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre, yo doy mi vida por las ovejas". Jesús no es un pastor más, sino el modelo, el verdadero, y la característica del pastor es conocer las ovejas y estar dispuesto a dar la vida por las ovejas. La oposición entre el pastor y el asalariado se funda en la motivación: el pastor presta su servicio por amor, renunciando al propio interés; el asalariado lo hace por dinero y, en el peligro, deja que las ovejas mueran. Entre el pastor y las ovejas existe un conocimiento mutuo; un amor profundo. Sigue afirmando Jesús: "Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre". Como buen Pastor, Jesús descubre el horizonte de su futura comunidad. Su misión no se limita al pueblo judío, se extiende a todos los hombres. Él quiere que exista un solo rebaño y un solo pastor. El designio de Dios de dar vida a la humanidad, Jesús lo hace suyo; por eso, entrega su vida por nosotros. Jesús afirma con toda claridad su absoluta libertad en el don de su vida. Nadie tiene poder para quitársela, Él la da por propia iniciativa. Desde la  imagen del buen pastor se puede perfilar una manera de vivir  y de entregarse sin límites por los demás. El buen Pastor nos ayuda y nos muestra el camino de la entrega generosa.   

 

MARTES, 28 DE ABRIL DE 2026.  San Juan (10,22-30)

 

"MIS OVEJAS ESCUCHAN MI VOZ"

 

Jesús está en la fiesta de la Dedicación del templo y se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Entonces los judíos le preguntaban: "¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz...". Aquellos contemporáneos de Jesús estaban dispuestos a admitir que él era un taumaturgo extraordinario y hasta un profeta. Lo que les dolía era que Jesús se presentase como Hijo del Padre; que Jesús dijese que Él y el Padre eran uno. Toda la vida de Jesús ha sido una continuada revelación de su filiación divina. Jesús no se cansa y en el Evangelio de hoy (Jn.10,22-30) presenta sus credenciales convincentes: sus palabras y sus obras son expresión de la voluntad del Padre. Como discípulos de Jesúshemos de escuchar su voz. Él nos habla diariamente en su Palabra. Escuchar a Jesús supone ponerse en su misma onda, aceptar su mensaje con todo nuestro ser y vivir en consecuencia. Quienes se han adherido consciente y libremente a Jesús por la fe nunca perecerán, pues ya participan de la misma vida.

 

MIÉRCOLES, 29 DE ABRIL DE 2026. San Mateo (11,25-30)

 

"SE LAS HAS REVELADO A LA GENTE SENCILLA"

 

En el Evangelio de hoy (Mt.11,25-30) Jesús nos muestra quienes son los favorecidos y mejor dispuestos para recibir del Padre la revelación de los secretos del Reino. En este sentido, Jesús exclamó: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar". Jesús comienza esta breve y sublime oración al Padre alabando y glorificando su admirable providencia y dándole gracias porque ha permitido que los más sublimes misterios del reino mesiánico quedaron ocultos a los sabios y entendidos del mundo, tales como los escribas y fariseos, llenos de soberbia y orgullo; y, en cambio, han sido revelados a la gente humilde y sencilla, como eran los primeros discípulos. Con estas palabras Jesús no quiso decir que los sabios y prudentes del mundo son excluidos del Reino, sino que sólo podrán entrar en él si se hacen humildes, pues para abrazar el Evangelio es imprescindible la gracia de Dios, que está en pugna con la soberbia y vanidad. Hoy celebramos la fiesta de Santa Catalina de Siena, virgen dominica, doctora de la Iglesia, patrona de Italia y copatrona de Europa. En ella se cumplieron estas palabras de Jesús. Desde su humildad y sencillez se alimentó de la sabiduría de Dios de la que, por su medio, se nutrieron muchas personas.  Jesús, continúa su oración con estas palabras: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Como santa Catalina acojamos esta suave invitación de Jesús. En medio de nuestros cansancios y agobios, acudamos al corazón manso y humilde de Jesús y allí encontraremos el verdadero descanso y sosiego. 

 

JUEVES, 30 DE ABRIL DE 2026. San Juan (13,16-20)

 

"DICHOSOS VOSOTROS SI LO PONÉIS EN PRÁCTICA..."

 

Después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: "Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: el que compartía mi pan me ha traicionado. Os lo digo ahora, antes de suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado". Jesús muestra un gran interés por aclarar su gesto del lavatorio de los pies. Para ello, como buen pedagogo, parte de dos dichos populares: Ni el esclavo, ni el enviado actúan por propia iniciativa. En este caso los discípulos de Jesús han de seguir el ejemplo del Maestro. Jesús enseña ante todo desde su vida. Por otro lado, Jesús conoce los sucesos trágicos que se avecinan. Lo que le duele en profundidad es la traición de alguien que Él había elegido con amor de predilección, ofreciéndole su amistad. Judas colabora con los enemigos de Jesús, haciendo más fácil su  prendimiento en Getsemaní. Jesús ha sido enviado por el Padre con un mensaje de salvación. Se acerca la hora en sus discípulos van a ser enviados por Jesús al mundo, para que transmitan el mensaje recibido de su Maestro y Señor. En consecuencia, el que recibe a quien Jesús envía, recibe al Padre, principio y origen de toda misión.