VIERNES, 6 DE MARZO DE 2026. San Mateo (21,33-43.45-46)

 

"UN PROPIETARIO QUE PLANTÓ UNA VIÑA"

 

Seguimos avanzando por este tiempo de Cuaresma. La Palabra de Dios nos va marcando el ritmo de nuestra penitencia cuaresmal, para llegar a las fiestas de pascua con perfecto espíritu de conversión. La lectura del libro del Génesis (Gén.37,3-4.12-13.17-28) nos recuerda parte de la historia de José, escrita por un autor de genio sapiencial. En ella se nos muestra cómo la providencia de Dios actúa en el curso de los acontecimientos. La bajada a Egipto de José, vendido por sus hermanos, no es fruto del azar: enlaza a los patriarcas con el éxodo, dos etapas de la historia de la salvación. Dios va actuando en la vida de cada persona y de los pueblos. El salmista (Sal.104,16-17.18-19.20-21) reflexiona sobre la historia de José con estas palabras: "Llamó al hambre sobre aquella tierra: Cortando el sustento de pan; por delante había enviado a un hombre , a José, vendido como esclavo...". José, después de pasar por un calvario muy doloroso, llega a ser el administrador de todas las posesiones del Faraón. De este modo pudo alimentar más tarde a su padre y a sus hermanos. Conviene siempre recordar las maravillas que va haciendo el Señor en nuestra propia historia. En el Evangelio de hoy (Mt.21,33-43.45-46), Jesús, dirigiéndose a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, les cuenta la parábola de un propietario que plantó una viña con todo detalle y se la arrendó a unos labradores. El propietario envía a sus criados para buscar el fruto de la viña. Los labradores no les hicieron caso y los maltrataron y mataron. Luego el propietario envía a su único hijo; los labradores lo agarraron y mataron. En la historia de la salvación está muy presente el pecado de rechazar a los enviados de Dios. Este pecado nos va cerrando a la gracia. Hemos de aceptar a los profetas de nuestro tiempo; por ellos nos llama Dios a la conversión.