LUNES, 2 DE MARZO DE 2026.  San Lucas (6,36-38)

 

SED COMPASIVOS COMO VUESTRO PADRE ES COMPASIVO

 

La Palabra de Dios nos muestra que nuestro Dios es compasivo. En la lectura del profeta Daniel (Dan. 9,4-10) se recoge una oración que el profeta hace al Señor. Se trata de una oración penitencial que expresa el sentir de la comunidad. La comunidad reconoce su pecado. No fue fiel a la Alianza, no escuchó a los profetas que hablan en nombre del Señor. El profeta impetra el perdón de Dios que siempre se mantiene fiel a la Alianza. La confesión del profeta proclama la justicia del Señor e impetra de Él su misericordia. Con toda humildad, el salmista (Sal.78,8.9.11.13) le dice al Señor: "Que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados". En el Evangelio de hoy (Lc.6,36-38), Jesús se dirige a sus discípulos en estos términos: "Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados: dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros". El comportamiento del cristiano ha de inspirarse en el mismo estilo del obrar de Dios. De ahí que Jesús nos pida que seamos compasivos al estilo de nuestro Padre celestial. El Padre obra con nosotros, que somos pecadores, con infinita misericordia. ¿Cómo ser compasivos? No juzgando, no condenando; al contrario, perdonando y entregándonos al servicio de los demás hasta el extremo. En este tiempo litúrgico de Cuaresma, hemos de renovar en nuestro el corazón el espíritu de compasión. Dios no se deja ganar en generosidad. Siempre nos da más de lo que merecemos.