VIERNES,
27 DE FEBRERO DE 2026. San Mateo
(5,20-26)
VETE PRIMERO A RECONCILIARTE CON TU HERMANO
Los profetas, como portavoces
de Dios, van educando al pueblo en el camino de la Alianza. En este sentido, en
la primera lectura de la Eucaristía de hoy, el profeta Ezequiel "(Ez.
18,21-28) frente al colectivismo típico, presente en el pueblo de Israel que
está en el exilio, habla de la responsabilidad personal. Cada persona concreta
vive una relación personal con Dios; cada cual es responsable ante Dios y ante
los demás de sus propios actos. Lo que Dios quiere es que el pecador se convierta.
Dios no quiere la muerte del malvado, sino que se convierta de su camino y que
viva. Como dice el salmista (Sal 129,1-4. 6-8), el Señor redimirá a Israel de
todos sus delitos. Del Señor procede el perdón; hemos de poner en Él nuestra
esperanza, más que el centinela en la aurora. Jesús quiere ante todo la
reconciliación entre los hermanos. Esto es lo fundamental. Por tanto, como dice
Jesús, "si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí
mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el
altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano,
y entonces vuelve a presentar tu ofrenda". El tiempo de Cuaresma es el
tiempo oportuno para la reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los
demás y con toda la creación. El Evangelio de hoy se fija de un modo especial
en la reconciliación con nuestros hermanos, con las personas con las que
rozamos diariamente. Infunde, Señor Jesús, en nosotros tu Espíritu de humildad,
para que estemos prontos a tender la mano del perdón a los hermanos. Así
estaremos en la mejor disposición de presentar la ofrenda ante tu altar.
