VIERNES, 13 DE MARZO DE 2026.  San Marcos (12,28b-34)

 

AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN"

 

El profeta Oseas (Os.14,2-10) urge al pueblo de Israel a convertirse y a pedir perdón al único Dios verdadero. Sólo Dios puede salvar. El pueblo ha experimentado la falacia de las divinidades de la tierra. En el retorno al Dios eterno se encuentra el perdón y el amor. El salmista (Sal. 80, 6-11.14.17) escucha en su corazón estas palabras: "No tendrás un dios extraño, no adorarás un dios extranjero. Yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué del país de Egipto". El Dios que liberó al pueblo de la esclavitud de Egipto, es el único que puede apiadarse del hombre y liberarle del pecado. Los ídolos, lejos de salvar, esclavizan. Ante la pregunta del letrado sobre qué mandamiento es el primero de todos, Jesús contestó: "El primero es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor, y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos". En este tiempo de Cuaresma conviene recordar estas palabras que nos hablan del amor a Dios y al prójimo. El amor a Dios con todo nuestro ser; con todo lo que somos y hacemos. El amor al prójimo como a nosotros mismos. Adorar de verdad al único Dios, conlleva necesariamente la entrega más generosa en favor de los demás. Esta es la auténtica limosna de la Cuaresma.