LUNES, 16 DE FEBRERO DE 2026. San Marcos (8,11-13)

 

¿POR QUÉ ESTA GENERACIÓN RECLAMA UN SIGNO?

 

Los fariseos no aceptan el mensaje de Jesús. Discuten con él y "para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo: ¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación. Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla". No hay peor sordo que el que no quiere oír; ni existe un ciego peor que el que no quiere ver. Algo parecido les pasaba a los fariseos. Oían la predicación de Jesús y veían sus milagros, pero no le creían. Ellos le piden un signo del cielo. Se trata de un signo milagroso obrado directamente por Dios, al estilo del maná o del sol detenido por Josué en Gabaón (cfr. Jn.6,30-31). Los fariseos pedían tal signo para tentar a Jesús. No esperaban que tuviera lugar tal signo, sino que buscaban comprometer a Jesús ante el pueblo al no darse en favor de él ningún testimonio del cielo. También se puede entender la tentación al estilo de la tentación de Satanás en el desierto, que le induce a signos redundantes solo en provecho propio de Jesús. De modo radical, Jesús no accede a tal propuesta, dada la disposición del todo perversa de los fariseos. Hay que advertir que la repulsa no solamente va dirigida a los fariseos, sino también a la generación incrédula influenciada por ellos. Termina el evangelista diciéndonos que Jesús pasó de nuevo al otro lado del lago y ya no vuelve a la región de Galilea. Señor Jesús, danos la gracia de estar abiertos al Evangelio que nos dejaste. Esto nos basta. Auméntanos la fe en ti y en tu obra salvadora.