MIERCOLES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,57-62)
SEGUIR A JESÚS, SIN CONDICIONES.
Yendo Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, le dijo uno:
"Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen
madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene
donde reclinar la cabeza. A otro le dijo: Sígueme. Él respondió: Señor, déjame
primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: Deja que los muertos entierren a
sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios. Otro le dijo: Te seguiré,
Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa. Jesús le contestó:
Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de
Dios". Jesús emprendió con decisión el camino hacia Jerusalén. Pone,
además, de manifiesto en estos tres breves diálogos, que aparecen en este
relato evangélico, la urgencia y el riesgo del seguimiento. En el primer
diálogo, Jesús se presenta como alguien que no tiene un lugar propio, no tiene
donde reclinar la cabeza. En el segundo diálogo Jesús se dirige a otro para que
le siga. Pero éste se escuda en un deber importante de todo judío: enterrar a
su padre (cfr 2Re 9,10; Jr 16,4). El anuncio del reino, al que es invitado por
Jesús, está por encima de todos los deberes humanos. En el tercer caso, alguien
le expone el deseo de seguirle, pero pretende primero despedirse de los suyos,
como lo había hecho Eliseo al ser llamado por Elías para ser su discípulo (1Re
19,19-21). Jesús se muestra más exigente que Elías. Como discípulos del Señor
Jesús, hemos de eliminar de nuestra vida todo aquello que obstaculice el
testimonio cotidiano del Evangelio.
JUEVES, 1 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (10,1-12)
"¡PONEOS
EN CAMINO!"
En aquel tiempo, "designó el Señor otros setenta y dos y los mandó
por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.
Y les decía: La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de
la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como
corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no
os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid
primero: Paz a esta casa. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos
vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed
de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de
casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad
a los enfermos que haya y decid: Está cerca de vosotros el reino de Dios.
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: Hasta el
polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos
sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios. Os digo
que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo". En el
texto bíblico se recoge una importante exhortación de Jesús dirigida a setenta
y dos discípulos a los que envía de dos en dos para que colaboren con él en el
proyecto de evangelización. Su tarea no era, pues, predicar su propio mensaje,
sino preparar el camino de Jesús y dar testimonio de él. Es la misión
permanente de la Iglesia. Para llevar a cabo esta tarea, Jesús marca el
camino. Nos dice: 'Poneos en camino'. La Iglesia está marcada por el envío de
Jesús. "La Iglesia no está ahí para ella misma, sino para la
humanidad" (Benedicto XVI). ¿Cuál es su tarea? Al entrar en un pueblo, el
discípulo está llamado a curar a los enfermos y proclamar que el reino de Dios
está cerca. Esta es la gran noticia que es necesario transmitir. Al entrar en
una casa, el discípulo saluda: 'Paz a esta casa'. La Buena Noticia de Jesús se
comunica con respeto total, desde una actitud amistosa y fraterna. Ahora bien,
la misión no será fácil. Por eso los discípulos son descritos como
corderos en medio de lobos. El discípulo fiel realiza su misión en un clima
hostil. Jesús habla también de las exigencias de pobreza con las que
debía ser llevada a cabo la misión. Les dice: 'No llevéis talega, ni alforja,
ni sandalias'. Caminar ligeros de equipaje. Urge evangelizar: 'Por el camino no
saludéis a nadie'. La misión exige urgencia y dedicación. Preguntémonos cómo
está nuestra pasión misionera.
VIERNES,
2 DE OCTUBREDE 2026. San Mateo (18,1-5.10)
¿QUIÉN ES EL
MAYOR EN EL REINO DE LOS CIELOS?"
Por aquel entonces, se
acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el mayor en
el reino de los cielos? Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: En verdad
os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el
reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es
el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi
nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os
digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre
celestial". El gesto con el que Jesús responde a la pregunta de sus
discípulos tiene un carácter simbólico y revela el cambio de valores con que se
ha inaugurado la llegada del Reino. Para entender el gesto en todo su
significado es muy necesario saber que los niños tenían en tiempos de Jesús una
valoración social distinta de la que tienen hoy. En aquel entonces, los niños
eran personas desamparadas, que no tenían ninguna capacidad de decisión o de influencia
en los mayores. Desde esta perspectiva, Jesús coloca la indigencia de un niño
frente al deseo de prestigio e influencia que revela la pregunta de los
discípulos. Jesús nos invita a hacernos semejantes a los niños, para poder
entrar en el Reino. Se trata de despojarnos de nuestros deseos de prestigio, de
dominio y de poder. Por otro lado, Jesús también invita a toda la comunidad,
para que acoja a los que se hacen como niños, ya que acogerlos a ellos es
acoger al mismo Jesús. Las palabras de Jesús representan para nosotros, en este
mundo tan materializado y egoísta, una llamada a la conversión a la infancia
espiritual. Hoy hacemos memoria de los Santos Ángeles Custodios, termina el
Evangelio advirtiéndonos que los pequeños no deben ser despreciados ni marginados,
pues la comunidad cristiana debe ser un reflejo de la preferencia que Dios
muestra hacia ellos, al colocar a sus ángeles en su presencia.
SABADO, 3 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (10,17-24)
¡DICHOSOS LOS
OJOS QUE VEN LO QUE VOSOTROS VEIS!
En aquel tiempo, "los setenta y dos volvieron muy contentos y
dijeron a Jesús: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Él les
contestó: Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado
potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo.
Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os sometan
los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el
cielo. En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: Te
doy gracias , Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas
cosas a los sabios y a los entendidos y las has revelado a la gente sencilla.
Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y
nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo,
y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar. Y volviéndose a sus discípulos,
les dijo aparte: ¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os
digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo
vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron". Al enviar a la misión a sus
discípulos, Jesús les había dado poder para realizarla. El poder que
Jesús les dio para curar ha sido una realidad. Se ve en el caso de los endemoniados.
Los discípulos hablan de los demonios, porque este caso les debió impresionar
más que las simples curaciones. Jesús confirma la alegría de los discípulos y
les añade que el reino de Satanás toca a su fin. El dominio sobre Satanás
resume el poder sobre toda fuerza enemiga del hombre. Al escuchar el testimonio
de los discípulos, Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo, prorrumpe en
un himno de acción de gracias al Padre, que es obra del Espíritu presente en
Jesús. Este himno tiene como motivo la manifestación del misterio del Reino a
los pobres y humildes, a la gente sencilla como sus discípulos. El texto
evangélico termina con una bienaventuranza: '¡Dichosos los ojos que ven lo que
vosotros veis!'. Esta bienaventuranza nos recuerda la exclamación del
anciano Simeón en el Evangelio de la infancia (Lc 2,30: "Mis ojos han
visto a tu Salvador"). Estamos ante un ver que comprende en profundidad
los acontecimientos que están ocurriendo en la tierra desde que el Reino de
Dios comenzó en la tierra. Señor Jesús, que prolonguemos en este momento el
anuncio del Evangelio, al estilo de aquellos primeros discípulos.
DOMINGO, 4 DE OCTUBRE DE 2026. San Mateo (21,33-43)
PARÁBOLA DE
LOS VIÑADORES MALVADOS
Hoy es domingo, el día del Señor. En la primera lectura (Is 5,1-7) el
profeta Isaías nos presenta la imagen de Israel como viña del Señor. Cabe
destacar que los trabajos que el amante/Dios se toma con su viña amada/pueblo
no busca un pago en el terreno personal, sino en las relaciones sociales; si
Dios se preocupa por el pueblo espera que haya justicia entre ellos. El
salmista (Sal 79) reconoce también que 'La viña del Señor es la casa de
Israel'. Por su parte, en el Evangelio (Mt 21,33-43) se nos presenta la
parábola de los viñadores malvados. La escena descrita en la parábola no era
desconocida para los oyentes de Jesús. Solo hay un punto llamativo: que los
viñadores se atreven a matar al hijo del dueño, él mismo será crucificado. A
partir de ahí, el reino de los Cielos será quitado a la casa de Israel y se le
dará a un pueblo que produzca sus frutos, la Iglesia. La parábola nos invita a
contemplar cada cual su propia vida. Personalmente y como miembros del Pueblo
de Dios, ¿damos los frutos que el Señor espera? Hemos de reconocer que nosotros
no damos siempre los frutos de buenas obras que el Señor esperaba de nosotros.
Necesitamos un examen de conciencia, para enmendar nuestra vida, para dar los
frutos de justicia. ¿Cuáles son hoy nuestras mayores resistencias al
Evangelio?.
LUNES, 5 DE OCTUBRE DE 2026. San Mateo (7,7-11)
"PEDID
Y SE OS DARÁ"
Por aquel
entonces, dijo Jesús a sus discípulos: "Pedid y se os dará, buscad y
encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien
busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su
hijo pan, ¿le dará una piedra? y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?
Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos,
¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le
piden!". La Iglesia celebra hoy la feria mayor de 'témporas de acción de
gracias y de petición'. No es la fiesta la que crea la asamblea, sino que es la
asamblea la que crea la fiesta. Verse unos a otros es la fuente de un gozo
mayor. Así es lo que sucede en la vida normal. Cuantas veces los fieles nos
reunimos en asamblea para celebrar en la alegría de la acción de gracias los
acontecimientos del misterio de la salvación. También nos reunimos para
celebrar ritos o momentos de penitencia o de petición ante las diversas
necesidades. Tratándose de una feria mayor, la Palabra de Dios consta de tres
lecturas. En la primera (Dt 8,1-17) se nos habla de la tierra que Dios ha
regalado al pueblo de Israel. Es un don de Dios. La segunda lectura (2 Cor
5,17-21) nos habla de un sentido penitencial: Reconciliación con Dios en
nuestro mediador Jesucristo. En el Evangelio (Mt 7,7-11) Jesús nos asegura la eficacia
de nuestra petición, pues nuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que
se las piden.
MARTES, 6 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (10,38-42)
MARTA Y MARÍA
En aquel tiempo, "entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada
Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada
a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar
abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: Señor, ¿no te importa que mi
hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano. Pero el
Señor le contestó: Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas;
solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la
quitarán". El evangelista nos dice que, mientras iban de camino, Jesús
entra en una aldea y se dirige a una casa donde encuentra a dos hermanas
a las quiere mucho: Marta y María. La presencia de Jesús va a provocar en ellas
dos reacciones muy diferentes. María lo deja todo y se queda sentada a los pies
del Señor. Su preocupación básica es escucharle. Está atenta a la palabra
del Señor, alimentándose de su enseñanza. Por su parte, Marta desde que ha
llegado Jesús se desvive por acogerlo y atenderlo debidamente. El evangelista
la presenta agobiada por múltiples ocupaciones. Tal vez desbordada por la
situación y dolida por su hermana, se queja ante Jesús. Este no pierde la
paz. Responde a Marta con un cariño grande. Le preocupa su agobio , pero
ha de tener en cuenta que escucharle a él es imprescindible en la vida de un
verdadero discípulo. Jesús no critica el servicio de Marta. Lo que no comparte
es su modo nervioso de trabajar. En consecuencia, Jesús no contrapone la vida
activa y la contemplativa, ni la escucha fiel de la Palabra y el
compromiso del servicio a los demás. Ambas realidades se complementan
mutuamente.
MIERCOLES, 7 DE OCTUBREDE 2026. San Lucas (11,1-4):
"SEÑOR,
ENSÉÑANOS A ORAR"
En cierta ocasión "que
estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le
dijo: Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos. Él les dijo:
Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos
cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también
nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la
tentación". Jesús enseña con su ejemplo. Estima sobremanera la vida de
oración. Sus discípulos le ven orar y le piden que les enseñe a rezar. Teóricamente
estamos convencidos de que la oración es imprescindible en la vida del
creyente. Sin embargo, en la práctica vamos descubriendo que la tragedia más
grave del hombre de hoy sea su incapacidad creciente para la oración. Se nos
está olvidando lo que es orar. También estamos perdiendo la capacidad de
silencio interior. Teniendo esto presente, la petición de los discípulos a
Jesús: 'Señor, enséñanos a orar' es de suma actualidad. A los pies del Maestro
hemos de aprender cada día a rezar con sentido. Jesús nos enseñó la oración del
Padrenuestro. Es necesario que esta oración se convierta en nuestro programa de
vida y que, al rezarla nos dejemos amar por Dios y amemos a los demás con todo
nuestro ser.
JUEVES, 8 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (11,5-13)
ORAR CON INSISTENCIA Y CONFIANZA
En aquel tiempo, "dijo
Jesús a sus discípulos: Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante
la medianoche para decirle: Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos
ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle, y, desde dentro, el otro le
responde: No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos
acostados; no puedo levantarme para dártelos, si el otro insiste llamando, yo
os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por al
importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a
vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque
quien pide recibe, quien busca halla y al que llama se le abre. ¿Qué padre
entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O, si le pide
un pez, le dará una serpiente? ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijo,
¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo
piden?". Hablando de la oración, en el texto evangélico aparecen
recogidos tres imperativos: Pedid, buscad y llamad. Jesús dice 'pedid y se os
dará'. ¡Cuántas programaciones se llevan a cabo en la Iglesia! Se busca
eficacia y rendimiento. Pero con frecuencia solo contamos con nuestro esfuerzo.
No contamos con el Espíritu. Nos falta oración de petición. Jesús nos dice
también: 'Buscad y hallaréis'. Necesitamos buscar, no solo mirando al pasado,
sino también hacia el futuro. Sin auténticos buscadores es muy difícil que el
Pueblo de Dios encuentre caminos apropiados, para evangelizar nuestro mundo.
Jesús también nos dice: 'Llamad y se os abrirá´'. La Iglesia necesita llamar al
Espíritu. Esta persona divina tiene el cometido de cristianizarnos. Si se lo
permitimos, Él desea que vivamos la Buena Noticia. Hemos de llamar con
frecuencia a su puerta: ¡Ven, Espíritu Santo! Ven a renovarnos en la vivencia
de nuestra fe cristiana. Es imprescindible orar con insistencia y confianza.
Nuestra oración siempre será escuchada. El Espíritu siempre vendrá en nuestra
ayuda.
VIERNES, 9 DE OCTUBREDE 2026. San Lucas (11,15-26)
"...EL
REINO DE DIOS HA LLEGADO A VOSOTROS".
En aquel tiempo,
"habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus
pensamientos, les dijo: Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba
casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su
reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si
yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos ¿por arte de quién
los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero si yo echo los
demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a
vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes
están seguros. Pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas
de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el
que no recoge conmigo, desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre,
da vueltas por el desierto, buscando un sitio donde descansar; pero, como no lo
encuentra, dice: Volveré a la casa de donde salí. Al volver, se la encuentra
barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y
se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el
principio". Es indudable que las palabras y los hechos de Jesús provocaban
asombro y desconcierto entre sus contemporáneos, que, a su vez, reaccionaban de
modo diferente. Más en concreto, aquella gente no negaba los exorcismos de
Jesús, pero las opiniones se dividían cuando se trataba de aclarar el origen de
su poder. En este texto bíblico, la defensa que Jesús hace de su actividad
contra el mal se pone de manifiesto en dos argumentos: 1) Si expulsaba a los demonios
por el poder de Belzebú, entonces éste lucharía contra sí mismo. 2) Si los
expulsaba en nombre de Satanás, ¿con qué poder lo hacían los exorcistas judíos?
Jesús revela con su vida que él actúa siempre con el poder de Dios para hacer
el bien a los demás. Más todavía, todas las palabras y acciones de Jesús son
una manifestación de la presencia del reino de Dios entre los hombres. Jesús
nunca actúa por ostentación. Al contrario, él solo busca liberar al hombre de
toda clase de esclavitud. Jesús, que actúa con el poder de Dios, nos quiere que
seamos personas libres. Señor Jesús, eres el auténtico liberador de todos los
hombres y de todo el hombre. Liberación que nos otorgas es integral.
SABADO, 10 DEOCTUBREDE 2026. San Lucas (11,27-28)
"BIENAVENTURADOS LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA Y LA
CUMPLEN"
Por aquel entonces, "mientras Jesús hablaba estas
cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Pero él
dijo: Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la
cumplen". La frase y el pensamiento de aquella mujer que levantó la voz,
para hablar a Jesús es típicamente judía y oriental. En efecto, la felicidad y
gloria de la mujer se funda en los hijos. Por su parte, Jesús valora de otro
modo la gloria de la mujer y del hombre: por el conocimiento y la práctica de
la Palabra de Dios. Esta es también la gloria de Santa María que dijo:
"Hágase en mí según tu Palabra". Oír la Palabra tiene un sentido
enfático, que sobrepasa la mera audición. En concreto, se trata de recibirla,
aceptarla y de practicarla. El que escucha la Palabra y la pone en práctica es
como el que construye la casa de su vida sobre roca. Con frecuencia escuchamos
la palabra de Dios, seamos buena tierra donde la semilla de la Palabra pueda
penetrar y dar fruto abundante.
DOMINGO, 11 DE OCTUBREDE 2026. San Mateo (22,1-14)
"...LLAMADLOS
A LA BODA"
Hoy es domingo,
el día del Señor. A partir de la Palabra, la liturgia nos invita a contemplar
nuestro futuro definitivo, la vida eterna en el cielo. El profeta Isaías (Is
25,6-10a), utilizando el símil de un banquete festivo, nos dice: "Aquel
día, preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un
festín de manjares suculentos...Este es el Señor en quien esperamos. Celebremos
y gocemos con su salvación...". Dios cumple siempre su palabra. Él
enjugará las lágrimas de todos los rostros. El Señor Jesús, en el Evangelio de
hoy (Mt 22,1-14), hablando a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo,
presenta la parábola del banquete de bodas al que estamos todos invitados. Dios
está preparando una fiesta final para todos sus hijos. Él los quiere ver sentados,
junto a él, en torno a una misma mesa, disfrutando para siempre de una vida
plena. Jesús entendió su vida como una gran invitación en nombre de Dios. En el
Evangelio de hoy se describen diversas reacciones ante tal invitación. Unos la
rechazan de manera consciente: No quisieron ir. Otros responden con la
indiferencia: No hicieron caso. Les importa más sus negocios. Hubo quienes
reaccionaron de modo hostil contra los criados. Dios no se cansa de invitar a
la boda. Manda a sus criados: "Id a los cruces de los caminos y a todos
los que encontréis, llamadlos a la boda". Esta orden es inaudita, pero
refleja lo que piensa Jesús. A pesar de tanto rechazo y menosprecio habrá
fiesta. Dios no ha cambiado. Hay que seguir convidando. El único anhelo de Dios
es que la historia humana termine en una fiesta gozosa. Es evidente que esta
llamada goza de gran actualidad. Abundan las ofertas de salvación. Solo la
oferta de Dios sacia todas las ansias de la persona humana. Señor Jesús, danos
luz y fortaleza para aceptar tu oferta de salvación definitiva. Que no
marchemos a nuestras tierras y a nuestros negocios.
LUNES, 12 DE
OCTUBRE DE 2026. San Lucas (11,27-28)
"BIENAVENTURADOS LOS QUE ESCUCHAN LA
PALABRA..."
Por aquel
entonces, "mientras hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre
el gentío, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te llevó y
los pechos que te criaron. Pero él dijo: Mejor, bienaventurados los que
escuchan la palabra de Dios y la cumplen". El presente texto expresa cuál
es la verdadera grandeza ante los ojos de Dios. El piropo de esta mujer anónima
parece sugerir que la relación física con su hijo haría de María una mujer
feliz. Sin embargo, las palabras de Jesús afirman que los verdaderamente
dichosos son aquellos que perseveran en la escucha y en la práctica de la
Palabra. Y aunque puede parecer que Jesús elude el elogio espontáneo de su
madre, indirectamente lo acepta, pero lo pone en su auténtico lugar. Como el
mismo Evangelio nos indica, Santa María encarna perfectamente esta definición
de creyente, ya que ella fue la primera en acoger y vivir según la palabra de
Dios (cfr.Lc 1,39; 1,45; 2,19.51). Si queremos ser acreedores a la
bienaventuranza de Jesús, hemos de acoger y obrar según la Palabra. El que vive
de este modo, está edificando la casa de su vida sobre roca. Así lo hizo Santa
María, la madre de Jesús y nuestra madre espiritual.
MARTES, 13 DE OCTUBREDE 2026. San Lucas (11,37-41)
"...POR
DENTRO REBOSÁIS DE RAPIÑA Y MALDAD".
Por aquel
entonces, "cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a
comer con él. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al
ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: Vosotros, los
fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de
rapiña y maldad. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de
dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio
todo". Jesús acepta la invitación a comer por parte de un fariseo. Este se
sorprende al ver que Jesús no se lavó las manos antes de comer. Ante tal
sorpresa, Jesús prorrumpe en una serie de improperios contra la forma de actuar
de los fariseos. Estos se preocupan de las cosas externas, de las apariencias,
olvidándose de lo más importante, del interior de las personas. La crítica de
Jesús contra los fariseos va al centro del problema: la auténtica pureza no
reside en las abluciones o ritos, sino en la totalidad de la existencia humana
que manifiesta la conciencia moral de la persona. La verdadera riqueza del ser
humano reside en su interior, en su corazón. Esto es lo que hay cuidar con
esmero. Ahí está la bienaventuranza: "Dichosos los que tienen un corazón
limpio, porque ellos verán a Dios" (Mt 5, 8).
MIERCOLES, 14 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (11,42-46)
¡AY DE VOSOTROS FARISEOS! ¡AY DE VOSOTROS TAMBIÉN,
MAESTROS DE LA LEY!
En aquel tiempo, "dijo el Señor: ¡Ay de vosotros,
fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de
legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría
que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os
encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin
saberlo!. Un maestro de la ley intervino y le dijo: Maestro, diciendo eso nos ofendes
también a nosotros. Jesús replicó: ¡Ay de vosotros también, maestros de la ley
que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las
tocáis ni con un dedo!". Jesús está en casa de un fariseo que le había
invitado a comer. En el texto bíblico se recogen dos deformaciones religiosas
típicas de los fariseos: la vanidad y la hipocresía. Ambas son muy exigentes
con el cumplimiento externo, pero esconden un corazón del que han desaparecido
la justicia y el amor. Los primeros puestos en las sinagogas se encontraban
delante de la tribuna en que leía el lector y eran los más visibles. La
justicia exterior de los fariseos oculta su interior de corrupción y es ocasión
de que los demás se rocen con ellos y se contagien. En esta línea se comprende
que Jesús acuse a los fariseos de ser como los sepulcros que no se ven, con los
que la gente tropezaba y se contaminaba ritualmente. Las diatribas dirigidas a
los fariseos se hacen extensibles a los escribas. La última diatriba cuadra de
un modo especial a los escribas que, con sus interpretaciones de la ley,
la hacían intolerable. Ellos siempre encontraban manera para sentirse
exentos. Ante las diatribas que Jesús dirige a los fariseos y a los maestros de
la ley, es bueno que nos examinemos cada uno, preguntándonos: ¿Favorecemos las
actitudes de vanidad e hipocresía en nuestra vida? ¿Alimentamos al fariseo que cada
uno podemos llevar dentro?
JUEVES, 15 DE
OCTUBRE DE 2026. San Mateo (11,25-30)
FIESTA DE SANTA
TERESA DE JESÚS.
En aquel tiempo, "Jesús exclamó: Te doy gracias,
Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y
entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha
parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Padre sino el
Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que
estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque
mi yugo es llevadero y mi carga ligera".El texto del Evangelio de hoy nos
presenta a Jesús dando gracias a Dios por su éxito con la gente sencilla de
Galilea y por su fracaso entre los maestros de la ley, escribas y sacerdotes. A
Jesús se le ve contento. Es el modo que Dios tiene de revelar las cosas. La
gente sencilla se deja enseñar por Jesús. Se abre a la salvación con un corazón
limpio. A todos los que sienten la religión como un peso y a los que viven
cansados y agobiados Jesús les ofrece alivio. Hemos de acudir a él que es manso
y humilde de corazón. Hoy celebramos la fiesta de Santa Teresa de Jesús. Es
doctora de la Iglesia, así la declaró san Pablo VI, sin haber estudiado en
ninguna universidad. Pero aceptó la invitación de Jesús: 'Venid y aprended'. Y
aprendió. Su vida fue agitada, pero entendió que el yugo que el Señor le pidió
que llevara era un yugo compartido con él, su gran amor. Ayúdanos, Señor, a
tratar de amistad contigo, al modo de Teresa de Jesús, para acertar en el
camino de la misión.
VIERNES, 16 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,1-7)
“NO TENGÁIS
MIEDO…”
Después de
volver hablar a los discípulos de la hipocresía de los fariseos, les dice:
"A vosotros os digo, amigos míos: No tengáis miedo
a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os voy a
enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene
poder para arrojar a la gehenna. A ese tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se
venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se
olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No
tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros". Los hombres no pueden dar
más que la muerte corporal. No ocurre así con Dios. Por eso, hemos de estar
atentos a la voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros. El temor de Dios no
es el miedo sino la aceptación obediente de su Palabra, que nos permite abordar
con confianza los temores humanos y las persecuciones. Dios es providente. Esta
verdad de fe nos permite afrontar las dificultades de la vida con serenidad y
sin miedo. En la providencia amorosa de Dios están presentes todos los seres
creados y cualquier circunstancia de nuestra existencia. Nada ni nadie nos
podrá arrebatar la presencia y la acción de Dios en nuestra vida. Hemos de
permanecer en la fe en Dios siempre dispuesto a perdonarnos y acogernos en su
misericordia inagotable.
SABADO, 17 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,8-12)
TESTIMONIAR A
JESÚS
Por aquel
entonces, dijo Jesús a sus discípulos: "Todo aquel que se declare por mí
ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los
ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante
los ángeles de Dios. Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre
podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le
perdonará. Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las
autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo
que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que
tenéis que decir". En los días de nuestra vida terrena estamos llamados a
ser testigos de Jesucristo. Él se nos revela como el Hijo del hombre, que es
testigo e intercesor en favor nuestro. En este texto evangélico se distingue,
además, entre el hablar mal del Hijo del hombre, que puede ser perdonado, y el
blasfemar contra el Espíritu Santo, que no se perdonará. El pecado contra el
Espíritu Santo consiste en cerrarnos conscientemente a la oferta de salvación.
Se nos advierte de no negarnos a la misericordia de Dios, siempre dispuesta a
perdonarnos. Por último se nos habla de un tiempo de persecución provocado por
Israel o las autoridades paganas. En un ambiente de persecución estamos
llamados a dar testimonio a favor de Jesús de palabra y de obra. En tal
circunstancia el Espíritu nos dará su fuerza y su palabra. En diversos países
lo están haciendo los discípulos de Cristo que son perseguidos por confesar su
fe en el Señor Jesús.
DOMINGO, 18 DE OCTUBREDE 2026. San Mateo (22,15-21)
JORNADA Y COLECTA POR LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS
El Domund, la principal Jornada Misionera del año, se
celebra el penúltimo domingo de octubre. Como bien sabemos, todo el mes de
octubre, que inicia su andadura con la fiesta de Santa Teresa de Lisieux (1 de
octubre), patrona de las Misiones con San Francisco Javier (3 de diciembre),
tiene un marcado carácter misionero. En 1926, Pío XI instituía el Domund,
acogiendo la petición de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, para
"establecer una jornada de oración y de propaganda por las misiones que se
celebrara en un mismo día en todas las diócesis, parroquias e institutos del
mundo católico...y para solicitar el óbolo para las misiones". Desde
entonces hasta nuestros días, la Jornada Misionera constituye una ocasión
especial para recordar a todo el pueblo de Dios la permanente validez del
mandato misionero, ya que "la misión atañe a todos los cristianos, a todas
las diócesis y parroquias, a las instituciones y asociaciones eclesiales"
(San Juan Pablo II, encíclica 'Redemptoris missio', n.2). Donde nos encontremos
podemos colaborar en la Propagación de la Fe. Dos formas espléndidas para
hacerlo. La Palabra que da vida es un punto esencial en esta nueva etapa
evangelizadora y en la transformación del mundo. Hemos de actuar como Santa
María que, al escuchar la palabra del ángel, respondió: "Aquí está la
esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra" (Lc 1,38); o también
como la primitiva comunidad cristiana que nace precisamente del encuentro con
la Palabra de Cristo transmitida por Pedro y los Apóstoles y ante la cual
aquella gente pregunta qué es lo que debe hacer (cfr Hech 2,37). También
nosotros hemos de preguntar al Señor: ¿Qué quieres que hagamos? Se trata de
alimentarnos de la Palabra, para ser servidores de la Palabra. Por otro lado,
no es posible una verdadera evangelización si no hay una profunda intimidad con
Jesucristo. Sin Él "no podemos hacer nada" (Jn 15,5). La oración es
realmente la fuerza de la misión. Así lo reconocieron aquellos primeros
discípulos: "Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos
pescado nada" (Lc 5,5). Jesús les manda remar mar adentro. Es el momento
de la oración.
LUNES, 19 DE OCTUBREDE 2026. San Lucas (12,13-21)
LA VIDA NO
DEPENDE DE LOS BIENES MATERIALES
Uno de entre la
gente dijo a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la
herencia. Él le dijo: Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre
vosotros? Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande
sobrado, su vida no depende de sus bienes. Y les propuso una parábola: Las
tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar
cálculos, diciéndose: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se
dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes,
y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes…Pero Dios le dijo: Necio, esta
noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado? Así es
el que atesora para sí y no es rico ante Dios". Jesús nos manda que nos guardemos
de toda clase de codicia. A modo de explicación de esta advertencia, Jesús nos
ofrece una parábola breve. Un rico terrateniente se ve sorprendido por una
cosecha que superaba todas sus expectativas. Ante tal circunstancia solo se
pregunta una cosa: ¿Qué haré? De seguida toma una decisión, propia de un hombre
poderoso: no construirá un granero más. Los destruirá todos y construirá otros
nuevos y más grandes. Considera que solo él es el llamado a disfrutar de la
abundante cosecha: 'Túmbate, come, bebe, y date buena vida'. De modo
inesperado, interviene Dios, dueño de la vida de todo lo que existe. Aquel rico
morirá aquella noche, sin disfrutar de sus bienes. Dios llama necio a aquel
hombre y formula esta pregunta: 'Lo que has acumulado, ¿de quién será?' He aquí
la sentencia de Dios: la vida de este rico es un fracaso y una insensatez. Hace
unos años, un autor dedicó uno de sus libros con estas palabras: "a la
sociedad de consumo, gracias a la cual estamos todos casi consumidos". El
hombre es más que un animal hambriento de placer y bienestar. Creados a imagen
y semejanza de Dios, estamos capacitados para cultivar el espíritu, conocer la
amistad, abrirnos al misterio de Dios y vivir la verdadera solidaridad. Por
este camino existencial seremos ricos ante Dios.
MARTES, 20 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,35-38)
"...Y
ENCENDIDAS LAS LÁMPARAS".
Dirigiéndose a
sus discípulos, Jesús les dijo: "Tened ceñida vuestra cintura y encendidas
las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor
vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos
criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo
que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y,
si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así,
bienaventurados ellos". Jesús nos quiere despiertos, vigilantes. En varias
ocasiones, Jesús nos invita a la vigilancia. Nos llama a despertar de la
indiferencia, la pasividad o el descuido con que vivimos con frecuencia nuestra
fe. No es difícil vivir adormilados. Fácilmente ajustamos nuestra vida a lo que
se lleva. ¿Cómo despertar de la rutina? Para vivir con lucidez la fe cristiana,
es imprescindible conocerla cada vez más y con mayor profundidad. Para conocer
mejor nuestra fe es muy provechoso confrontarla con otras actitudes posibles
ante la vida. Además, hemos de agradecer con frecuencia al Señor el don de la
fe; Él nos la ofreció como un regalo. Cuanto más vamos conociendo el contenido
de la fe, tanto mejor acertaremos a vivirla en cada circunstancia. En un mundo
de tantas prisas y ruidos, para vivir despiertos es importante vivir más
despacio, cuidar mejor el silencio y estar atentos a las llamadas del corazón.
MIERCOLES, 21 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,39-48)
"¿QUIÉN
ES EL ADMINISTRADOR Y FIEL Y PRUDENTE...?".
Jesús continúa adoctrinando
a sus discípulos con estas palabras: "Comprended que si supiera el dueño
de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en
casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis
viene el Hijo del hombre. Pedro les dijo: Señor, ¿dices esta parábola por
nosotros o por todos? Y el Señor dijo: ¿Quién es el administrador fiel y
prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta
la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su
señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá
al frente de todos sus bienes...". Una vez más, Jesús nos hace una llamada
a la vigilancia. Para hablarnos de esta realidad, en el Evangelio de hoy, Jesús
recurre a diversas parábolas. Estas indican la actitud que han de tener los
criados que están esperando de noche a que regrese su señor, para abrirle el
portón de la casa en cuanto llame. Se trata, pues, de vivir con lucidez y
responsabilidad el momento presente. Desconocemos el momento de la llegada del
Señor. Somos conscientes de que hay momentos en la historia de la Iglesia en
que se hace más de noche. Ahora bien, nunca es bueno vivir con las luces
apagadas y echarnos a dormir. En el momento actual, dentro de nuestra vieja
Europa, es la hora de reaccionar, de despertar en la fe y de afrontar el futuro
con esperanza. Estamos demasiado adormilados; sufrimos una pasividad
generalizada dentro de la familia cristiana. Frente a esta realidad negativa, el
Espíritu sigue despertando en el corazón de muchas personas el gozo de vivir
con esperanza la fe cristiana en el seno de la Iglesia.
JUEVES, 22 DE OCTUBRE
2026. San Lucas (12,49-53)
EL FUEGO QUE
NOS TRAJO JESÚS
Por aquel
entonces, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a prender fuego a la
tierra, y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser
bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a
traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco
en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre
contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija
contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra".
En este breve texto evangélico Jesús nos habla del fuego que él lleva dentro de
sí. Jesús desea que dicho fuego prenda de verdad en toda la tierra y que nadie
lo apague. La pasión por Dios y por los más necesitados proviene de Jesús y
solo se enciende en sus discípulos al contacto con el Evangelio. A veces
estamos demasiado instalados en lo de siempre. Nos cuesta salir de nuestras
comodidades, para permitir que el fuego de Jesús queme nuestras impurezas,
mentiras, violencias e injusticias. El seguimiento de Jesús conlleva la
búsqueda de una sociedad más justa. Quien sigue de cerca a Jesús desea que el
fuego de Jesús arda cada vez más en este mundo. Es el fuego del amor a Dios y a
los hermanos. Se trata de vivir la paz exigente de Jesús. Tu paz, Señor Jesús,
no es como la da el mundo, exige la separación del bien y del mal y la
aceptación con todas sus consecuencias del Evangelio.
VIERNES, 23 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (12,54-59)
"¿CÓMO
NO SABÉIS INTERPRETAR EL TIEMPO PRESENTE?"
Por aquel
entonces, decía Jesús a la gente: "Cuando veis subir una nube por el
poniente, decís enseguida: Va a caer un aguacero, y así sucede. Cuando sopla el
sur decís: Va a hacer bochorno, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el
aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo
presente ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo? Por ello,
mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por
llegar a un acuerdo con él...". Jesús echa en cara a sus contemporáneos el
no saber interpretar el tiempo presente. No se trata de un tiempo cronológico,
sino de un tiempo oportuno, un momento de decisión existencial. En este
sentido, enseña el concilio Vaticano II: "Para cumplir esta misión, es
deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e
interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada
generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la
humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la
mutua relación de ambas" (GS n.4). Estar atentos a los signos de los
tiempos consiste en seguir de cerca las huellas de la activa presencia de Dios
en la historia humana. De la misma manera que un hombre prudente intenta
reconciliarse con su adversario antes de que éste lo lleve ante el juez, así
también el hombre sabio procura reconciliarse con Dios antes del juicio que
viene. Jesús invita al pueblo de Israel antes de que sea tarde. No hay que
perder la oportunidad del signo de su ministerio para reconciliarse con Dios.
Jesucristo es signo eficaz de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con
los demás y con toda la creación.
SÁBADO, 24 DE
OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,1-9)
"SEÑOR, DÉJALA TODAVÍA ESTE AÑO"
En aquella
ocasión, "se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya
sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les
contestó: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos
porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo
mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé,
¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo
que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera. Y les dijo
esta parábola: Uno tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar fruto a
ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: Ya ves: tres años llevo
viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué
va a ocupar terreno en balde? Pero el viñador contestó: Señor, déjala todavía
este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no,
la cortarás". La idea del juicio que viene une los primeros versos de este
texto con la parábola de la higuera estéril que aparece en los últimos versos.
Jesús cita dos ejemplos históricos que no se conocen con exactitud: Los
galileos asesinados por Pilato y los que murieron aplastados por la torre de
Siloé. La conclusión que saca Jesús de ambos ejemplos es clara. Aquellos que
perecieron no eran peores que los que quedaron con vida. De este modo Jesús
refuta la doctrina judía de la retribución, según la cual el que sufría alguna
desgracia era culpable de algún gran pecado. En lugar de ello Jesús nos dice que
ante Dios todos los hombres necesitamos convertirnos a los valores del Reino de
Dios. De lo contrario todos igualmente pereceremos. Termina el texto con la
parábola de la higuera estéril. Dios nos concede las oportunidades necesarias
para convertirnos. Todavía es tiempo de arrepentimiento e Israel tiene una
última oportunidad. Vivimos todavía en el tiempo de la paciencia de Dios.
¡Cuantas veces Dios ha pronunciado sobre nuestras pobres vidas esta misma
frase: 'Déjala todavía este año! El amor de Dios es paciente.
DOMINGO, 25 DE OCTUBRE DE 2026. San Mateo (22,34-40)
"MAESTRO, ¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL DE LA
LEY?".
Hoy es domingo, el día del Señor. La Palabra de Dios, que
proclamamos en este día, nos recuerda el núcleo básico de nuestra fe cristiana.
El libro del Éxodo (Ex 22, 20-26) nos manda cuidar de aquellos que más nos
necesitan: los emigrantes, las viudas. Tratar bien a las personas que conviven
con nosotros. Dios, que es compasivo, escucha el grito de los más pobres que
acuden a él. Estas indicaciones del libro del Éxodo gozan de gran actualidad en
el mundo actual. En el Evangelio de hoy (Mt 22,34-40) se recoge esta pregunta,
que un doctor de la Ley, planteó a Jesús: "Maestro, ¿cuál es el
mandamiento principal de la Ley?. Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este mandamiento es el
principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a
ti mismo. En estos dos mandamientos se sostiene toda la Ley y los
Profetas". He aquí lo esencial de nuestra fe. Esta Palabra, nos urge
emprender en nuestros días un proceso de concentración en lo esencial para
desprendernos de añadidos secundarios y quedarnos con lo importante: Amar a
Dios con todo nuestro ser y querer a los demás como a nosotros mismos. Para
vivir de este modo nuestra fe cristiana, es necesario convertirnos, abandonando
los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero (1Tes 1,5c-10). El verdadero
amor a Dios, me exige amar al prójimo como a mí mismo. El amor lo es
todo. Lo que se nos pide en esta vida es amar. Señor Jesús, concédenos amar tus
preceptos para conseguir tus promesas.
LUNES, 26 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,10-17)
"MUJER, QUEDAS LIBRE DE TU ENFERMEDAD"
Un sábado, Jesús enseñaba en la sinagoga. Había una mujer
que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu, sin poder
enderezarse. "Jesús la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu
enfermedad. Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a
Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en
sábado, se puso a decir a la gente: Hay seis días para trabajar; venid, pues, a
que os curen en esos días y no en sábado. Pero el Señor le respondió y dijo:
Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del
pesebre, y los lleva a abrevar? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás
ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en
día de sábado? Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y
toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía". En el marco
de una sinagoga y en día de sábado, Jesús realiza la curación de una mujer que
llevaba dieciocho años paralítica. El jefe de la sinagoga no comprende esta
curación realizada en día de sábado. Es incapaz de ver en ella un signo de la
presencia del reino de Dios entre nosotros. Jesús considera el sábado como un
día importante para devolver la salud y la libertad a esta mujer. En efecto,
desatando a esta mujer de la esclavitud de Satanás, Jesús continúa la obra de
la liberación que Dios había iniciado en el éxodo. De este modo la mujer
recobra su identidad como hija de Abrahán. Mientras los dirigentes de Israel se
oponen a Jesús, el pueblo sencillo se alegra de ver lo que el reino de Dios
aportaba de plenitud a la vida de las personas. Siempre es tiempo oportuno para
hacer el bien. Con su comportamiento, Jesús muestra que su única ley es amar,
acompañar, escuchar y hacer el bien.
MARTES, 27 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,18-21)
EL GRANO DE MOSTAZA Y LA LEVADURA
En aquel tiempo, decía Jesús: "¿A qué se asemeja el
reino de Dios o a qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un
hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del
cielo anidaron en sus ramas. Y dijo de nuevo: ¿A qué compararé el reino de
Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de
harina, hasta que todo fermentó". Estamos al final de la primera etapa del
viaje de Jesús a Jerusalén. Como resumen de las instrucciones que Jesús iba
dando, aparecen estas breves parábolas acerca del Reino. En ambas comparaciones
se subraya el contraste que existe entre el comienzo y el final. El comienzo es
pequeño, el final es grande. Así el grano de mostaza es, en efecto, una de las
semillas más pequeñas, pero, al crecer, llega ser aun arbusto donde los pájaros
pueden anidar. De modo similar, basta una pequeña cantidad de levadura, para
fermentar una gran masa de pan. El reino de los cielos ya ha comenzado con la
predicación y la acción de Jesús. Sin embargo, su plenitud se revelará en la
aparición gloriosa de Jesús al final de los tiempos. En realidad, el reino de
Dios se levanta en nuestro corazón, allí donde va encontrando una respuesta
positiva a la llamada de Dios. Con la ayuda de la gracia, el reino de Dios, va
creciendo dentro de nosotros y en el mundo que nos toca vivir.
MIERCOLES, 28 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (6,12-19)
"ESCOGIÓ DE
ENTRE ELLOS A DOCE"
Por aquel entonces,
"Jesús subió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo
de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que
también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su
hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo,
Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el
traidor. Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande
de discípulos y una muchedumbre del pueblo...Venían a oírlo y a que los curara
de sus enfermedades...". Antes de la elección de los Doce, Jesús pasó toda
la noche en oración. Estamos ante uno de los acontecimientos más importantes de
la vida pública de Jesús. Él llamó a cada uno por su nombre. El grupo de los
Doce tuvo una misión no sólo importante sino única. Los Apóstoles constituyen
el núcleo inicial del nuevo pueblo de Dios. El número doce nos recuerda las
doce tribus de Israel. Después de bajar con los Doce, Jesús se detuvo en el
llano con un grupo numeroso de discípulos y con una gran muchedumbre del
pueblo. Allí les habla del Reino y los curaba de sus enfermedades. Una vez más,
la Palabra de Jesús va acompañada de las curaciones, como signo de la presencia
efectiva de la salvación en Jesús. La gente trataba de tocar a Jesús, pues
salía de Él una fuerza curativa. Gracias, Señor Jesús, por tu Palabra y por
curarnos de nuestras dolencias.
JUEVES, 29 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (13,31-35)
"VUESTRA CASA QUEDARÁ VACÍA"
En aquella ocasión, se
acercaron unos fariseos a decirle: Márchate de aquí, porque Herodes quiere
matarte. Él contestó: Id a decirle a ese zorro: Hoy y mañana seguiré curando y
echando demonios; pasado mañana llego a mi término. Pero hoy y mañana y pasado
tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te
envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a
sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa quedará vacía.
Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: Bendito el que
viene en nombre del Señor". Tal vez Herodes ha pensado en eliminar a Jesús
como hizo con el Bautista. Se trata en los dos casos de predicadores molestos
que insisten en las exigencias éticas que brotan de la fidelidad a la verdad.
La zorra es símbolo de la astucia. Pero Jesús no se deja engañar por nadie y
tiene su plan bien definido. Le queda todavía un tiempo para continuar su
ministerio. Jesús camina hacia Jerusalén, para enfrentarse a la muerte, que no
está determinada por los poderes de este mundo, sino que forma parte del plan
salvador de Dios. La repetición del nombre de Jerusalén indica un afecto y amor
despreciado. La imagen de la gallina extendiendo sus alas se usa en el Antiguo
Testamento para simbolizar la protección divina. En el umbral del nuevo
pacto de Dios con los hombres, y ante el rechazo de su persona, el mismo Jesús
anuncia la destrucción del templo, símbolo de la antigua alianza. Como Jesús,
seamos siempre profetas del amor infatigable de Dios, a pesar del ambiente tan
materializado que respiramos actualmente.
VIERNES, 30 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (14,1-6)
"¿ES
LÍCITO CURAR LOS SÁBADOS, O NO?".
"Un sábado, entró Jesús en
casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía, y tomando la
palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: ¿Es lícito curar los
sábados, o no? Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y
lo despidió. Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno
o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado? Y no pudieron replicar a
esto". En el marco de una comida en casa de un fariseo, y en día de
sábado, Jesús cura a un hombre enfermo de hidropesía. En varias ocasiones,
Jesús acepta la invitación de algún fariseo, para comer. Con todo, los fariseos
acechaban a Jesús, para cogerle en alguna falta. En su actuación, Jesús pone de
manifiesto que para él el sábado era un día especial de liberación y de
misericordia. No en vano en las tradiciones de Israel el sábado representaba el
recuerdo de los grandes dones de Dios a la humanidad y a Israel: la creación y
la liberación de Egipto. Por el contrario, entre los fariseos, pensaban que era
más importante respetar el descanso del sábado que curar a un enfermo. Además,
ante los casos de curaciones realizadas por Jesús, olvidan que el amor al
prójimo era uno de los mandamientos que resumía la Ley y los Profetas. Señor
Jesús, que cada día practiquemos el amor al prójimo como tú nos enseñaste
curando y sanando.
SÁBADO,
31 DE OCTUBRE DE 2026. San Lucas (14,1.7-11)
"EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENALTECIDO"
Un sábado, Jesús entra en casa de un fariseo para
comer. Los fariseos le están espiando. Dándose cuenta que los convidados
escogían los primeros puestos, les dijo esta parábola: "Cuando te conviden
a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a
otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te
diga: Cédele el puesto a este. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último
puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para
que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces
quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece
será humillado; y el que se humilla será enaltecido". El marco de una
comida sirve a Jesús para pronunciar la parábola que se recoge en el Evangelio
de hoy. Ya en el Antiguo Testamento se aconsejaba no ocupar los primeros
puestos (cf Prov 25,6ss). En el texto de los Proverbios se trataba de una
exhortación moral. En cambio, en la parábola de Jesús adquiere los rasgos de
conducta propios de la llegada del Reino. El que desea entrar en el Reino ha de
hacerse pequeño, no tener pretensiones de ser justo. La verdadera grandeza es
la que tenemos ante Dios. Él será el que asigne a cada cual el puesto en el
banquete escatológico. El más importante en el Reino es el que sigue de cerca
el camino de anonadamiento del Señor Jesús. "Él, a pesar de su condición
divina, no se aferró a su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su
rango, presentándose como un simple hombre". Siguiendo las huellas de
Jesucristo, aprendamos a ser pequeños y humildes ante Dios y ante los hombres.
