LUNES, 9 DE FEBRERO DE 2026.  San Marcos (6,53-56)

 

LE LLEVABAN LOS ENFERMOS EN CAMILLAS

 

Al terminar la travesía, Jesús y sus discípulos "tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos". El viento parece estropear los planes de Jesús y sus discípulos, obligándoles a modificar la ruta inicial. El objetivo previsto era llegar a Betsaida, en la parte oriental del lago (cfr. Mc.6,45). El hecho es que, después de una noche desembarcan, sin embargo, en Genesaret, es decir, en la misma orilla de la que habían partido. El evangelista nos ofrece un resumen del ministerio público. Al atracar, Jesús es reconocido por la gente. Se convierte en el centro de atención. Una vez más actúa como el médico del cual brota una fuerza eficaz de sanación. Es preciso destacar que el poder de Jesús no es el de los taumaturgos y curanderos helenistas. Su fuerza procede de Dios; arranca precisamente del misterio de su peculiar condición divina. Todos los enfermos que le tocaban quedaban curados. Todos ellos necesitaban un encuentro con el Sanador por excelencia. Señor Jesús, queremos, desde nuestro corazón, acercarnos a ti, para sentir dentro de nosotros tu virtud sanadora. Solo en ti podemos alcanzar la verdadera salud.