MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (2,33-35)
PROFECÍA
DE SIMEÓN
Destaca la profecía de Simeón sobre Jesús como signo de
contradicción (para caída y levantamiento) y la espada que atravesará el alma
de María, revelando los pensamientos de muchos corazones; enfatiza que el
ministerio de Jesús no será fácil, exigirá fe y llevará al sufrimiento, uniendo
a María al destino sacrificial de su Hijo y presentándola como modelo de
aceptación de la Palabra divina, aunque duela, invitando a la Iglesia a la
compasión y seguimiento de Cristo en su cruz, uniendo dolor y gozo.
MIERCOLES, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (7,31-35)
"¿A QUIÉN SON
SEMEJANTES?"
Por aquel entonces,
Jesús dijo: "¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A
quién son semejantes? Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que
gritan a otros aquello de: Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos
entonado lamentaciones, y no habéis llorado. Porque vino Juan el Bautista, que
no come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre,
que come y bebe, y decís: Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de
publicanos y pecadores. Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han
dado la razón". El texto evangélico habla de la acogida y del rechazo que
han tenido Juan y Jesús, a pesar de que ambos encarnan dos tipos diferentes de
enviados de Dios. Esto es lo que se nos propone en la parábola de los niños que
estaban en la plaza. Juan se manifestó como asceta y muchos lo consideraron
como un poseído por el demonio. Por su parte, Jesús se presenta como alguien
que come y bebe y se le considera borracho y comilón. En ambos casos tiene
lugar una falsa lectura de los signos de Dios. Solamente 'los hijos de la
sabiduría' han sabido reconocer la sabiduría de Dios presente en las palabras y
los hechos de Juan y Jesús. Este texto goza de gran actualidad. En esta época
está presenta la tentación de quedarnos con una religión a la carta,
apartándonos de lo que nos molesta y aceptando solo aquello que nos parece
bien. Nos creemos capaces de condicionar a la divinidad. Sin embargo, bien
sabemos que la fe es una decisión razonable.
JUEVES, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (7,36-50)
SIMÓN EL FARISEO Y
LA MUJER PECADORA
El texto evangélico de hoy (Lc 7,36-50) es muy extenso. Vamos a
detenernos en algunos aspectos que sobresalen en el texto bíblico. Una pecadora
del pueblo interrumpe el banquete organizado por Simón el fariseo para agasajar
a Jesús. La pecadora se dirige directamente a Jesús. No dice nada. No sabe cómo
expresarle su agradecimiento y rompe a llorar. Besa una vez y otra vez aquellos
pies queridos, y, abriendo un pequeño frasco que lleva colgando de su cuello,
se los unge con perfume. El fariseo contempla horrorizado la escena. La mirada
de Jesús es diferente. Él solo ve el amor y el agradecimiento grande de una
mujer que se sabe querida y perdonada por Dios. Le ofrece el perdón de Dios, le
ayuda a descubrir dentro de sí misma una fe que la está salvando y le anima a
vivir en paz. Simón, el fariseo, parece, sin embargo, incapaz de comprender la
misericordia de Dios. Simón se encuentra entre aquellos a los que se les ha
perdonado poco. Es de esos 'justos' a los que Jesús no ha venido a llamar. No
puede entender la gracia, el don gratuito y generoso del que Jesús es heraldo y
realizador. Se trata de comprender y aceptar la paradoja central del Evangelio:
el perdón no se da a cambio de amor, sino que se da simplemente sin esperar
nada a cambio. Es lo que la fe de la pecadora ha entendido. Ella amó mucho
porque se le perdonó mucho. Ayúdanos, Señor, a mirar la realidad y a las
personas con entrañas de misericordia. VIERNES,
18 DE SEPTIEMBRE DE 2026. san
Lucas (8,1-3).
VIERNES, 18 DE
SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (8,1-3)
"CAMINANDO DE
CIUDAD EN CIUDAD"
Por aquel entonces,
"iba Jesús caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo,
proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los
Doce, por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de
enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que
les servían con sus bienes". El relato evangélico nos presenta a Jesús como
un misionero ambulante que va predicando el Evangelio del reino. ¿Quiénes
acompañan a Jesús? En este texto aparecen dos grupos de personas. Por un lado,
aparecen los Doce, aunque todavía no han recibido la responsabilidad de la
misión (cfr. Lc 9,1-2). Le acompañan también mujeres. En tiempos de Jesús esto
resultaba algo insólito entre los judíos. Algunas habían sido curadas por Jesús
y otras muchas le ayudaban con sus bienes. También en esto, Jesús se muestra
libre de las trabas y costumbres de su tiempo. Está claro que Jesús quiere la
salvación de todos. Para Él todos somos importantes. Nos quiere a todos a su
lado. No excluye a nadie. Señor Jesús, te damos gracias por llamarnos e
incluirnos entre tus discípulos.
SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (8,4-15)
"SALIÓ EL
SEMBRADOR A SEMBRAR SU SEMILLA"
Ante una multitud de
gente, Jesús dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del
cielo se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de
brotar, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre abrojos, y los
abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra
buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó:
El que tenga oídos para oír, que oiga...". Jesús está recorriendo aldeas y
ciudades anunciando la Buena Noticia del Reino. Con la parábola del sembrador,
Jesús quiere mostrar la suerte que puede correr la Palabra de Dios. Además, esta
parábola es un canto a la esperanza, porque la acción de Dios está ya presente
en su predicación. La misma comunidad, a la que escribe Lucas, está viendo como
el anuncio del Evangelio ya se ha extendido por diversas comunidades dentro del
Imperio romano. Después de exponer la parábola, los discípulos le preguntaron
qué significaba. En la explicación de Jesús se destacan las distintas
respuestas a la Palabra. En principio la Palabra es buena y abundante. Por
parte de los oyentes es necesario escucharla con un corazón noble y generoso.
El fruto, por tanto, depende de nuestra acogida. Hemos de aprovechar todos los
medios, que el Señor ha puesto a nuestro alcance, para que la Palabra encuentre
en nosotros una tierra buena donde pueda fructificar abundantemente.
DOMINGO, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (20,1-16)
"ID TAMBIÉN
VOSOTROS A MI VIÑA"
Hoy es domingo, el día
del Señor. Como siempre la Palabra de Dios nos ilumina para vivir con sentido
el domingo. En la primera lectura (Is 55,4-6) se nos invita a la conversión,
"que el malvado abandone su camino, el malhechor sus planes; que se
convierta al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Porque mis planes no son vuestros planes". El profeta nos insta a
abandonar el camino errado y volver al plan de Dios sobre cada uno de nosotros.
Como reconoce el salmista (Sal 144) cerca está el Señor de los que lo invocan.
En el Evangelio (Mt 20, 1-16) se recoge la parábola de los trabajadores
de la viña. En ella se nos habla de un propietario que contrató a todos los
jornaleros que pudo. El mismo dueño de la viña fue a la plaza del pueblo una y
otra vez, a horas diferentes. Al final de la jornada, aunque el trabajo había
sido muy desigual, a todos les dio un denario. En nuestra mentalidad tan mercantilista,
esta parábola resulta inaceptable. Los del primer grupo, que fueron a trabajar
al amanecer, protestan porque el dueño de la viña ha tratado a los del último
grupo, que fueron a trabajar al atardecer, como a ellos. La respuesta del
propietario al que hace de portavoz, es admirable: "¿Es que no tengo
libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia
porque soy bueno?". En verdad, no resulta fácil creer en esa bondad de
Dios de la que nos habla Jesús en la parábola. Rompe nuestros esquemas. Dios
utiliza los criterios del amor y de la generosidad. Los caminos de Dios no son
nuestros caminos, sus planes no son nuestros planes. Dios rompe todos nuestros
esquemas. Lo mejor es dejarle a Dios ser Dios, sin empequeñecerlo con nuestras
ideas y esquemas.
LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (9,9-13)
"ÉL SE LEVANTÓ
Y LO SIGUIÓ"
En aquel tiempo, "vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo,
sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo
siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores
que habían acudido se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al
verlo, preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que vuestro maestro come con
publicanos y pecadores? Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los
sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa 'Misericordia quiero
y no sacrificios: Que no he venido a llamar a los justos, sino a los
pecadores". Celebramos hoy la fiesta de San Mateo apóstol y evangelista.
Precisamente el Evangelio de hoy nos habla de su vocación. Al ser invitado por
Jesús para seguirle, dejó su oficio de publicano o recaudador de impuestos.
Jesús estaba en casa de Mateo, sentado a la mesa con los suyos. Pero no están
solos. Muchos publicanos y pecadores acuden al banquete y se sientan con Jesús
y sus discípulos. La acusación de los fariseos es inmediata. Jesús responde a
sus acusaciones descubriendo la hondura de su actuación. Lo hace en primer
lugar con un proverbio que encierra una enseñanza de sentido común. Nadie se
admira de que un médico se encuentre entre enfermos. Jesús se ve a sí mismo
como un médico que viene a buscar y salvar a quienes se encuentran perdidos.
Este comportamiento no es la actuación simpática de un profeta bueno. Aquí se
nos está revelando cómo es Dios. Por eso les dice Jesús aprended de mi
actuación lo que significan las palabras del profeta Oseas. "Porque quiero
amor, no sacrificios, conocimiento de Dios, y no holocaustos" (Os 6,6).
Dios nos pide, ante todo, apertura a su misericordia y salvación.
MARTES, 22 DE SEPTIEMBRE 2026.
San Lucas (8,19-21)
LA FAMILIA DE JESÚS
Por aquel entonces,
"vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no
lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: Tu madre y tus hermanos están
fuera y quieren verte. Él respondió diciéndoles: Mi madre y mis hermanos son
estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen". En un momento de
la vida histórica de Jesús vienen a verle su madre y sus hermanos. Un gentío
numeroso estaba entorno a Jesús. Le avisan que su madre y sus hermanos estaban
fueran y que deseaban verle. Jesús aprovecha esta circunstancia, para mostrar a
sus oyentes cuál es su verdadera familia. Ésta está formada por aquellos que
escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Con ello no está desdeñando los lazos
de sangre, pero es evidente que Jesús quiere crear un nuevo pueblo y una nueva
familia. Desde esta perspectiva, la familia de Jesús no está, pues, constituida
por la relación física con él, sino por la obediencia a la palabra de Dios.
Este Evangelio nos llena de gozo, porque cada uno de nosotros estamos llamados
a ser de la familia de Jesús. Como discípulos de Jesús entramos a formar parte
de su familia.
MIERCOLES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,1-6)
"SE PUSIERON EN
CAMINO"
Por aquel entonces,
"habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda
clase de demonios y para curar enfermedades. Luego les envió a proclamar el
reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: No llevéis nada para el
camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas
cada uno. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel
sitio...Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena
Noticia y curando en todas partes". Jesús toma la decisión de enviar en
misión a los Doce. La tarea que deben emprender consiste en el anuncio del
reino de Dios y en la sanación de los enfermos. Se trata de una misión similar
a la de Jesús. Ambas tareas se complementan mutuamente. Las palabras nos dan el
sentido de los hechos y estos fundamentan las palabras. En la predicación del
Reino se pone de manifiesto la llegada de la salvación que busca vencer toda
clase de esclavitudes. Por su parte, los gestos de misericordia y liberación de
los discípulos dan realismo y concreción al anuncio del Reino. Los discípulos
han de emprender la misión encomendada por Jesús ligeros de equipaje. Han de
trasladarse de un sitio a otro en condiciones de extrema sencillez. Oída la
llamada de Jesús, los Doce se pusieron en camino anunciando la Buena Nueva y
curando en todas partes. Señor Jesús, que seamos auténticos transmisores del
Evangelio en este momento de la historia.
JUEVES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,7-9)
HERODES ESTÁ
PERPLEJO
Por aquel entonces,
"el tretarca Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse,
porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en
cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los
antiguos profetas. Herodes se decía: A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es
este de quien oigo semejantes cosas? Y tenía ganas de ver a Jesús". La
gente se preguntaba con frecuencia acerca de la identidad de Jesús. El tetrarca
Herodes oyó hablar de Jesús y no sabía a que atenerse acerca de su identidad.
Estaba perplejo. En efecto, la predicación y los milagros de Jesús habían
traído a la memoria del pueblo diversas figuras proféticas del pasado,
especialmente Elías. Pero su identidad permanecía sin aclarar. Herodes había
mandado encarcelar y matar a Juan el Bautista, porque éste criticaba sus
relaciones con Herodías, mujer de su hermano Felipe. El encuentro con Jesús se
llevará a cabo durante la pasión de éste. En aquella ocasión su cara a cara con
Jesús le hará perder todo interés por él al negarse éste a responder a sus
preguntas. Pasados veinte siglos, hemos de reconocer que la personalidad de
Jesús siempre nos desborda. Necesitamos crecer día a día en el conocimiento del
Señor Jesús.
VIERNES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,18-22)
"¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?”
"Una vez que Jesús
estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: ¿Quién dice
la gente que soy yo? Ellos contestaron: Unos que Juan el Bautista, otros que
Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los grandes profetas. Él les
preguntó: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Pedro tomó la palabra y dijo: El
Mesías de Dios. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: El
Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos
sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día". El
evangelista sitúa esta escena en un contexto de oración. Esto subraya la
importancia de la escena. La gente en general tenía un concepto equivocado
acerca de la identidad de Jesús. Pedro, en nombre de los discípulos, afirma que
Jesús es el Mesías de Dios. Esto es verdad, pero incompleta, porque no se dice
en qué sentido es el Mesías de Dios. No es un Mesías político y
triunfante. En verdad solo se comprenderá en qué sentido es Mesías después de
su muerte. Él es realmente un Mesías que tiene que padecer, ser desechado, ser
ejecutado y resucitar al tercer día. En verdad, el auténtico mesianismo de
Jesús no puede separarse de la perspectiva del sufrimiento y de la muerte. De
ahí que los discípulos deben seguir el camino hacia Jerusalén. Señor Jesús, que
nunca nos escandalicemos de la cruz.
SÁBADO, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,43b-45)
"PERO ELLOS NO ENTENDÍAN ESTE LENGUAJE"
En aquel tiempo, entre
la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Meteos
bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los
hombres. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no
cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto". Después
de la curación del muchacho epiléptico, la gente estaba maravillada. A pesar de
ello, Jesús recuerda a sus discípulos la otra dimensión de su mesianismo. Los
discípulos no entienden y Jesús permanece frente a su destino doloroso. Los
aplausos y manifestaciones masivas de júbilo no han de desviar el rumbo
que Jesús ha dado a su vida. Y recalca: meteos bien esto en la cabeza. Los
discípulos no entienden el lenguaje de Jesús. No acababan de entender el
sentido de las palabras de Jesús. El evangelista pone de relieve la oscuridad y
la falta de comprensión de los discípulos. Más todavía, tenían miedo de hacerle
preguntas al respecto. Señor Jesús, ayúdanos a llevar con decisión y esperanza
nuestra propia cruz. Tú estás siempre con nosotros.
DOMINGO, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (21,28-32)
NO QUIERO. PERO DESPUÉS RECAPACITÓ Y FUE
Hoy es domingo, el día
del Señor. Como siempre la Palabra de Dios es como una luz que nos alumbra en
la vivencia del domingo. En este día los textos sagrados ponen de relieve que
Dios manifiesta especialmente su poder con el perdón y la misericordia.
En la primera lectura (Ez 18,25-28) el profeta nos dice que si el malvado
recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no
morirá. El salmista (Sal 24) se dirige al Señor con estas palabras:
"Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna". En el
Evangelio de hoy (Mt 21,28-32) se proclama la parábola de los dos hijos. Una
parábola dirigida a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. En este
relato un padre pide a dos de sus hijos que vayan a trabajar a su viña. El
primero le responde bruscamente: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue.
El segundo reacciona con una disponibilidad admirable: Voy, Señor. Pero no fue.
El mensaje de la parábola es claro. También los dirigentes religiosos que
escuchan a Jesús están de acuerdo. En efecto, ante Dios, lo importante no es
hablar, sino hacer. Lo sorprendente es la aplicación que Jesús hace de la parábola.
Se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del templo en estos términos
tan duros: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la
delantera en el camino del reino de Dios". En este camino van por delante
no quienes hacen solemnes profesiones de fe, sino los que se abren a
Jesús dando pasos concretos de conversión a los valores del Reino. No cabe
duda, al respecto, que nuestro modelo es el Hijo de Dios. Como nos dice el
Apóstol en la segunda lectura (Flp 2,1-11): "Tened entre vosotros los
sentimientos propios de Cristo Jesús". Dejémonos llevar por la humildad,
considerando siempre superiores a los demás. Él, a pesar de su condición
divina, no hizo alarde de su categoría, pasando por uno de tantos". Dios
tiene paciencia. No se cansa de perdonarnos. No nos cansemos nosotros de pedir
perdón.
LUNES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,46-50)
"EL MÁS IMPORTANTE EN EL REINO DE DIOS.
En aquel tiempo,
"los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús,
adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les
dijo: El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a
mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.
Juan tomó la palabra y dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en
tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir. Jesús le
respondió. No se lo impidáis; el que está contra vosotros está a favor vuestro”.
En la primera parte del texto, Jesús responde a una pregunta planteada por los
discípulos: ¿Quién es el más importante? Los discípulos no acaban de
entender que el Reino que Jesús anuncia no se sustenta en el poder. Ellos no
han captado la lección que Jesús les ha dado sobre la renuncia y la cruz. La
acogida y el servicio son rasgos esenciales del Reino. Para mostrarles esto,
Jesús se identifica con un niño. El niño es el que depende enteramente de los
demás. Lo contrario de lo que pretendían los discípulos, que buscaban la
autonomía y el poder. Necesitamos crecer en los valores de la infancia
espiritual. En la segunda parte del texto aparece Juan que piensa que los
discípulos debían tener la exclusividad en el uso del nombre de Jesús. Sin
embargo, para Jesús lo fundamental era el combate del Reino contra los poderes
del mal, lo hiciera quien lo hiciera. En consecuencia, el poder de Dios podía
actuar fuera de los que pertenecían al grupo de los elegidos por Jesús. Si no
podemos probar que están contra nosotros, es que están a favor nuestro. Como
dice la carta a los Filipenses (Flp 4,8): "Tomad en consideración todo lo
que hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio, de amable, de laudable,
virtuoso y de encomiable".
MARTES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026. san Juan (1,47-51)
FIESTA DE LOS SANTOS
ARCÁNGELES: MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL.
La Iglesia celebra hoy
la fiesta de los Santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. Acerca de los
ángeles y arcángeles, nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: "La
existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama
habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es
tan claro como la unanimidad de la Tradición (n.328). El nombre de 'ángel' no
es nombre de naturaleza, sino de oficio, de función. Por su naturaleza es
'espíritu', por su función es 'ángel' (cfr. San Agustín: Psal. 103, 1, 15). Así
la información básica sobre el Arcángel Miguel ha de buscarse en la revelación
bíblica (Dn 10,13; 11,21; Ap 12,7-12). Miguel literalmente significa
"¿quién como Dios?". En relación con el Arcángel Gabriel nos
encontramos con el texto de Lc 1,11-20. 26-38. La primera aparición es para
Zacarías, el padre del Precursor, Juan Bautista. Este mismo Arcángel se aparece
también a la Virgen María. El nombre de Gabriel significa: "Fortaleza de
Dios". Por su parte el Arcángel Rafael aparece en el libro Tobías.
Literalmente significa "Dios cura". En los tres casos, las
intervenciones angélicas tienen a Dios como protagonista principal y a la persona
humana como beneficiaria. El ángel-arcángel es el transmisor de un mensaje
siempre salvífico y benefactor. Hemos de bendecir a Dios por siempre, por haber
creado a los ángeles y arcángeles a través de los cuales actúa para nuestro
bien.
MIERCOLES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,57-62)
SEGUIR A JESÚS, SIN CONDICIONES.
Yendo Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, le dijo uno:
"Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen
madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene
donde reclinar la cabeza. A otro le dijo: Sígueme. Él respondió: Señor, déjame
primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: Deja que los muertos entierren a
sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios. Otro le dijo: Te seguiré,
Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa. Jesús le contestó:
Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de
Dios". Jesús emprendió con decisión el camino hacia Jerusalén. Pone,
además, de manifiesto en estos tres breves diálogos, que aparecen en este
relato evangélico, la urgencia y el riesgo del seguimiento. En el primer
diálogo, Jesús se presenta como alguien que no tiene un lugar propio, no tiene
donde reclinar la cabeza. En el segundo diálogo Jesús se dirige a otro para que
le siga. Pero éste se escuda en un deber importante de todo judío: enterrar a
su padre (cfr 2Re 9,10; Jr 16,4). El anuncio del reino, al que es invitado por
Jesús, está por encima de todos los deberes humanos. En el tercer caso, alguien
le expone el deseo de seguirle, pero pretende primero despedirse de los suyos,
como lo había hecho Eliseo al ser llamado por Elías para ser su discípulo (1Re
19,19-21). Jesús se muestra más exigente que Elías. Como discípulos del Señor
Jesús, hemos de eliminar de nuestra vida todo aquello que obstaculice el
testimonio cotidiano del Evangelio.
