SABADO, 21 DE MARZO DE 2026. San Juan (7,40-53)

 

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: Este es de verdad el profeta. Otros decían: Este es el Mesías. Pero otros decían: ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén. el pueblo de David? Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: ¿Por qué no lo habéis traído? Los guardias respondieron: Jamás ha hablado nadie como ese hombre. Los fariseos les replicaron: ¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos. Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: ¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho? Ellos le replicaron: ¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas. Y se volvieron cada uno a su casa”. El Evangelio de hoy nos sitúa ante la pregunta acerca de la identidad de Jesús.  Es la eterna pregunta.  Aquellos vecinos de Jerusalén y peregrinos de la diáspora no se ponen de acuerdo; tropiezan con una dificultad: el origen de Jesús. Siempre hubo una desconfianza de todo lo que proviniera de la semipagana Galilea. Los guardias del templo, obedeciendo órdenes superiores, intentan detener a Jesús, peo no se atreven. Jesús les había causado tanta impresión que no tuvieron valor para cumplir las órdenes recibidas. Ellos consideraban que nadie ha hablado como Jesús. El evangelista está firmemente convencido de que Jesús es el Mesías, nacido en Belén. Si bien los componentes del Sanedrín eran hostiles a Jesús, también había excepciones. Entre ellas aparece ahora Nicodemo. El diálogo hondo entre Jesús y Nicodemo marcó a este piadoso y docto miembro del Sanedrín. Pero, con la soberbia que da el poder rechazan apasionadamente  la justa y mesurada intervención de Nicodemo, ridiculizándolo de filo-galileo y de ser un judío poco ortodoxo por desconocer la Escritura. El evangelista pone punto final a la controversia movida y acerada, de forma escueta y seca: "Y se fueron cada uno a su casa". La Cuaresma es un camino de acercamiento a la persona de Jesucristo. No le sigamos a distancia.