MARTES, 19 DE MAYO DE 2026.  San Juan (17,1-11a)

 

"HA LLEGADO LA HORA"

 

En el Evangelio (Jn.17,1-11) de hoy se recoge parte de la oración de Jesús al Padre. En actitud orante, Jesús dijo: "Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo". La oración que pronuncia Jesús está íntimamente ligada a sus instrucciones anteriores. El evangelista recoge un momento único de intimidad, sumamente revelador. Se puede afirmar que Jesús resume toda su obra, en su despedida de los discípulos, con esta oración, donde vislumbramos hacia donde se dirigen sus obras. En medio de esa relación entre el Padre y el Hijo, también nosotros somos introducidos. Para hablar con el Padre, Jesús levanta los ojos al cielo. Ha llegado 'la hora' anunciada en Caná. Ante su hora, que culminará en su muerte, Jesús está completamente tranquilo; es más, va a pedir que no se demore. Sabe que significa su victoria. Al pedir al Padre que manifieste la gloria de su Hijo, Jesús muestra el carácter dinámico de la comunicación de la gloria-amor. Jesús no puede manifestar su propia gloria sin el acuerdo del Padre, porque lo que manifiesta es la gloria que el Padre le está comunicando. Todo hombre puede obtener esa vida, aceptando el ofrecimiento que el Padre le hace en Jesús. Quien, rechazando el amor, rechaza la vida, queda en la muerte. La vida que Jesús quiere comunicar al hombre consiste  en el conocimiento personal e inmediato del Padre, único Dios verdadero.