LUNES, 23 DE MARZO DE 2026.  San Juan (8,1-11)

 

"ANDA, Y EN ADELANTE NO PEQUES MÁS"

 

Todos los años, en este día de la semana de pasión, se lee como primera lectura de la Eucaristía este trozo del profeta Daniel (Dan.13,1-9.15-17.19-30. 33-62). En el libro de Daniel aparece insertada la leyenda popular o relato edificante de Susana. El mensaje de este relato se concentra en el nombre del protagonista, Daniel: "Dios hace justicia". El juicio justo de Dios descubre y condena un día u otro la injusticia humana. Así termina el relato: "Y aquel día se salvó una vida inocente". La comunidad humilde y humillada necesita la afirmación corroborada de que la virtud tiene razón de ser y retribución indefectible. En el Evangelio de hoy (Jn.8,1-11) Jesús se manifiesta también como el salvador de una mujer, que había sido sorprendida en adulterio. Los letrados y los fariseos se la presentan a Jesús, diciéndole: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras: tú ¿qué dices?". Jesús, inclinándose, escribía con un dedo en el suelo. Como ellos insistían en preguntarle, Jesús se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra". Ante las palabras de Jesús se fueron marchando todos. Al quedar solo Jesús y la mujer en medio, de pie, Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?, ¿ninguno te ha condenado? Ella contestó: Ninguno, Señor. Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más". Jesús rompe los esquemas de los acusadores de la mujer sorprendida en adulterio. La historia se repite. También hoy podemos discriminar, señalando con el dedo, excluyendo del bálsamo de la misericordia a aquel o aquella que han cedido a la tentación del mal. Jesús siempre acoge al pecador, aunque nunca pacta con el pecado. Por eso no condena a la mujer, pero le dice: no peques más. Como nos recuerda el salmista (Sal.22): "Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo".