VIERNES, 3 DE ABRIL DE 2026. San Juan (18,1–19,42)

 

VIERNES SANTO

 

El Viernes Santo es un día en el que no se celebra la Eucaristía y día de ayuno pascual obligatorio, en recuerdo de la pasión y muerte del Señor. Es un día consagrado a la meditación y adoración de la cruz del Señor, fuente de nuestra redención. La oración colecta expresa la hondura de lo que se celebra: "Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; santifica a tus hijos y protégelos siempre, pues Jesucristo, tu Hijo, en favor nuestro instituyó por medio de su sangre el misterio pascual." El misterio de pasión y de anonadamiento se describe en las lecturas bíblicas: la pasión y abajamiento del siervo del Señor en el cuarto cántico del Siervo (Is.52,13-53,12); en el salmo 30, se recoge la oración de Cristo en la cruz; la lectura de Hebreos (Heb.4,14-16;5,7-9) presenta a Cristo como el Hijo de Dios, que "aprendió sufriendo a obedecer". Por la resurrección se ha convertido en "autor de salvación eterna". El Evangelio, con la lectura de la pasión según san Juan (Jn.18,1-19,42), culminará la representación de la tragedia de Jesús de Nazaret: la escena de la traición de Judas, uno de los Doce, perpetrada en el Huerto de Getsemaní; Jesús ante el sumo sacerdote; el interrogatorio ante Pilato; la flagelación...hasta su muerte y enterramiento. las escenas son diversas y todas ellas invitan a la reflexión, a la meditación, a la contemplación personal y comunitaria. La vida de Jesús no fue fácil; su pasión y muerte, menos aún. El Viernes Santo no es solo un día de luto. La muerte, el mal no tienen la última palabra, pero esto solo es perceptible desde la fe. Muchas veces en nuestras vidas solo la fe nos permite vislumbrar esperanza, cuando todo parece oscuridad, tinieblas, dolor, sufrimiento. Toda la pasión es un diálogo de amor. Hemos de admirar la fortaleza y el amor de María junto a la cruz del Hijo, para acogernos como san Juan a su maternidad espiritual, recibiéndola en nuestra casa. La Virgen es figura de la Iglesia que con dolor y entrega oferente ha de engendrar nuevos hijos.