MIERCOLES, 27 DE MAYO DE 2026. San Marcos (10,32-45)
Narra el tercer anuncio
de Jesús sobre su pasión y resurrección, que contrasta con la petición de poder
de Santiago y Juan, revelando la incomprensión de los discípulos sobre la
verdadera grandeza en el Reino de Dios, la cual no es dominio, sino servicio radical y entrega, reflejado en el
ejemplo del Hijo del Hombre que vino para servir y dar su vida en rescate por
muchos, transformando el modelo de liderazgo mundial.
Al mismo tiempo, por un lado, esta aspiración revela como
los discípulos de Jesús aún no han entendido del todo la misión de su
Maestro. Ellos esperaban un mesianismo demasiado terreno, demasiado pegado a
las expectativas terrenas; y por otro lado, esta petición dio origen a una
disputa con los otros diez discípulos, que se irritan con los dos hermanos.
La respuesta de Jesús pone la luz necesaria para
comprender lo que está pasando. Jesús no reprende a los dos hermanos, aprovecha
la ocasión para manifestar cual es el sentido de la verdadera autoridad en
aquel grupo de hombres y mujeres que habían decido poner su destino en sus
manos.
JUEVES, 28 DE MAYO DE 2026. San Mateo (26,36-42)
JESUCRISTO,
SUMO Y ETERNO SACERDOTE
Hoy celebramos la fiesta de
Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. El calendario litúrgico de la Iglesia en
España aporta una fiesta propia: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote (jueves
posterior a Pentecostés). Como siempre la Palabra de Dios nos ayuda a vivir con
sentido esta festividad. La primera lectura, tomada de la Carta a los Hebreos
(Heb 10,4-10) señala que "cuando Cristo entró en el mundo dijo: Tú no
quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas
holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el
libro: Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad. Primero dice: No quieres ni
aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias, que se
ofrecen según la ley. Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.
Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos
quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez
para siempre". La sangre de
animales no puede abrir el camino hacia Dios. Cristo sabe que lo que
agrada a Dios, el único homenaje que él
acepta es la obediencia. Así lo haya formulado
en el Salmo 40. De ahí que al entrar en el mundo, por la Encarnación,
pero sobre todo y especialmente por la muerte y resurrección, hace ofrenda de
su propio cuerpo, de su existencia mortal. Precisamente ya no se trata de un
rito exterior, ni de algo ajeno a él mismo, sino de sí mismo y de su
existencia. Él se ofrece por nuestros pecados. Por su sacrificio, Jesucristo
limpia la conciencia, el interior del hombre. Como el salmista (Sal 40) hemos
de presentarnos ante el Señor, diciendo con toda sinceridad: "Aquí estoy,
Señor, para hacer tu voluntad". Tal como nos recuerda el Evangelio (Mt
26,36-42) Jesucristo es nuestro Mediador, que conoció el miedo, la traición, la
soledad, el abandono, hasta la entrega de sí mismo por nuestra salvación. He
aquí al Sumo y Eterno Sacerdote que celebramos en este día. La Eucaristía es
memoria de la entrega total de Jesucristo. En la celebración de la Santa Misa,
participamos de la ofrenda de Jesucristo y adquirimos el compromiso de hacernos
pan con él para nuestros hermanos.
VIERNES, 29 DE MAYO
DE 2026. San Marcos (11,11-25)
"MI CASA ES CASA DE ORACIÓN".
En aquel tiempo, "entró Jesús en el templo y se puso a echar a los
vendedores, diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; pero
vosotros la habéis convertido en una cueva de bandidos. Todos los días enseñaba
en el templo. Lo sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo
intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer
nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios". El
evangelista ha fundido en este texto dos episodios: Los vendedores del
templo (Lc 19,45-46) y el magisterio de Jesús en el templo (Lc 19, 47-48). Al
entrar Jesús en el templo, expulsa a los que estaban vendiendo. El ejercicio
del comercio dentro del templo le convierten en una cueva de bandidos, como había
profetizado el profeta Jeremías (Jer 7,6.10-11). Esta acción profética de
Jesús fue decisiva para que las élites del pueblo judío decidan acabar
con su vida. Jesús purifica el templo para poder ejercer en él su ministerio
docente. El pueblo sencillo estaba pendiente de sus labios. Señor Jesús, danos
un corazón humilde, para acoger tu mensaje de liberación.
SÁBADO, 30 DE MAYO DE 2026. San Marcos (11,27-33)
"¿CON QUÉ
AUTORIDAD HACES ESTO?"
Los sumos sacerdotes, los
escribas y los ancianos, al ver lo que Jesús había hecho y dicho en el templo,
le preguntaron: "¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado
semejante autoridad? Jesús les respondió: Os voy a hacer una pregunta y, si me
contestáis, os diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era cosa
de Dios o de los hombres?". Se pusieron a deliberar la respuesta. Le
contestaron: "No sabemos". Entonces Jesús les replicó:
"Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto".Por el texto
evangélico sabemos que los gestos simbólicos de Jesús, especialmente el de la
purificación del templo, encuentran inmediatamente su réplica por parte de las
autoridades judías. En este pasaje se pone de manifiesto que los sumos
sacerdotes, los escribas y los ancianos se habían sentido desbancados en su autoridad,
veían amenazado su prestigio y, en tono de frío legalismo, obligan a Jesús a
mostrar sus credenciales. Es decir, Jesús debía declarar públicamente
quién cree ser, dando razón de su actuación tan decidida en el
templo. Señor Jesús, que sepamos siempre acoger tus palabras y
aprender de tu comportamiento. Que nuestro culto sea siempre en espíritu y en
verdad.
DOMINGO, 31 DE JUNIO DE 2026. San Juan (3,16-18)
SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Hoy es domingo, el día del Señor. Celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad. La Palabra de
Dios incide en mostrarnos que nuestro Dios nos ama apasionadamente. La primera
lectura (Ex.34,4b-6.8-9) nos presenta de madrugada a Moisés subiendo al monte
Sinaí. El Señor se lo había mandado. Allí se produjo el encuentro del Señor con
Moisés. Este pronunció el nombre del Señor que pasó ante Moisés diciendo:
"Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en
clemencia y lealtad. Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le
dijo: Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque es un
pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad
tuya". El Señor se revela ante Moisés, proclamando su nombre, su ser y su
actividad: justo y paciente. Su castigo es limitado, su misericordia infinita;
fiel y solidario con cuantos le necesitan; el que ama a sus criaturas y siempre
está cerca. El Señor no sólo accede a cuanto le pide Moisés, sino que le
propone algo único y radical; la renovación del pacto. En el encuentro con
Nicodemo, Jesús nos ofrece esta fotografía del Padre: "Tanto amó Dios al
mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen
en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para
juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". Jesús en persona
es el don del amor de Dios a la humanidad. El designio amoroso de Dios no
discrimina; ofrece la vida a todos sin excepción. Quien no la obtenga es porque
rechaza su oferta, negando la adhesión a Jesús. Dios envió a su Hijo para
salvar al mundo. El Hijo lleva a cabo el designio del Padre, entregando su vida
por nosotros en la cruz. El Apóstol, dirigiéndose a los fieles de Corinto
(IICor.13,11-13), ya nos presenta a las tres Personas divinas con estas
palabras: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión
del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros". Nuestro Dios es
una familia que ama entrañablemente a la familia humana. Las tres Personas
divinas quieren acompañarnos en el camino de nuestra vida. Hemos de recibirlas
en nuestro corazón, como compañeras y patronas de nuestra existencia. En este
día oramos de un modo especial por los monjes y monjas de vida contemplativa
que oran por nosotros en sus conventos.
PARÁBOLA DE LOS
VIÑADORES HOMICIDAS
Jesús se puso a hablar en
parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los fariseos. Les dijo:
"Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar,
construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. A su tiempo,
envió a un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la
viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos
vacías...(les envió de nuevo otros criados, rechazaron a todos y a algunos los
mataron). "Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando:
Respetarán a mi hijo. Pero los labradores se dijeron: Este es el heredero.
Venga, lo matamos y será nuestra la herencia. Y, agarrándolo, lo mataron y lo
arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer
a los labradores y arrendará la viña a otros...". Jesús dirige la parábola
a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los fariseos. Son los dirigentes
puestos por Dios para ayudar al pueblo a encontrar el camino del Reino (Ley) y
mantener una relación positiva con Dios (culto). Los dirigentes aprovecharon
esta oportunidad para asegurar sus intereses egoístas de dominio y de poder.
Ante tal comportamiento, Dios responde con paciencia. Una paciencia activa y
pedagógica. Hay un segundo momento importante en la historia de la salvación.
Aparece una mediación alternativa: la comunidad cristiana. El 'novum' que
supone la llegada del Hijo exige una mediación también nueva: la Iglesia, el
nuevo Pueblo de Dios. En efecto, Dios puede perder una batalla, pero jamás
perderá la guerra. Desde esta perspectiva, la parábola nos sitúa ante una
decisión. Es necesario tomar postura: permanecer como discípulo, aceptando a
Jesús como el Hijo amado, el enviado definitivo, último. Él es la piedra
angular, que habían desechado los arquitectos.
MARTES, 2 DE JUNIO DE 2026. San Marcos (12,13-17)
"DAD AL
CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS ..."
Algunos fariseos y herodianos,
para poner a prueba a Jesús, le plantearon esta pregunta: "Maestro,
sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en
apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito
pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos? Adivinando su hipocresía,
les replicó: ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea. Se lo
trajeron. Y él les preguntó: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Le
contestaron: Del César. Jesús les replicó: Dad al César lo que es del César y a
Dios lo que es de Dios. Y se quedaron admirados". En este texto bíblico se
plantea una cuestión candente: el tributo al ocupante romano. Estamos ante el
impuesto personal, introducido por el censo del año 6 d.C., obligatorio para
todo el mundo a excepción de los niños y ancianos. En este caso, fariseos y
herodianos, enemigos declarados por sus posiciones irreductibles en política y
práctica religiosa, se unen contra el Señor. La pregunta que le plantean a Jesús
habla de un principio general, abstracto y la acción que concreta este
principio en la vida cotidiana de la gente: "Pagamos o no pagamos".
La distinción señalada por Jesús, entre Dios y el César constituye una premisa
de libertad y de clarificación para nosotros. Creemos que Dios es nuestro
creador, nuestro Padre y Señor, pero nos ha dado libertad para organizar
nuestra sociedad. El pecado de fariseos y herodianos es la hipocresía que
pretende confundir los intereses de Dios con los intereses egoístas de los
hombres. Se trata, por tanto, de dar a cada uno los suyo. Nuestra fe en Dios,
Señor de todo, nos exige colaborar con hacienda lo que sea de justicia.
MIÉRCOLES, 3 DE JUNIO DE 2026. San Marcos (12,18-27)
"DIOS DE VIVOS"
En el pasaje evangélico de hoy (Mc 12,18-27) se nos recuerda una pregunta
que le plantean los saduceos a Jesús acerca de la resurrección de los muertos.
Los saduceos niegan toda posibilidad de supervivencia; admiten un único tiempo
histórico, sin continuidad en el futuro. Para mantener esta postura, se
fundamentan en la ausencia de datos en los únicos libros que consideran
auténticos: el Pentateuco. Según su opinión, la ley de levirato, tal como ellos
mismos la formulan ante Jesús, ofrece una prueba bíblica de la contradicción
entre la fe en la resurrección y la ley de Moisés, expresión máxima de la
voluntad de Dios. Por su parte, los fariseos, de acuerdo con las corrientes
apocalípticas, postulan una existencia futura diferente a la actual, en un mundo
nuevo. En este contexto, hemos de situar la pregunta de los saduceos y la
respuesta de Jesús. Los saduceos pretenden probar con los hechos lo absurdo de
la creencia en otra vida. El 'cómo’ de la vida futura (la relación entre los
siete maridos y la mujer después de haber resucitado) sirve para negarle toda
posibilidad real. Jesús responde, afirmando el error de planteamiento de los
saduceos, mostrando la causa: su ignorancia, al no ser capaces de interpretar
correctamente la Escritura. En cuanto al cómo de la resurrección, Jesús lo
describe negativamente, diciendo que no será como son las cosas ahora. Jesús
ratifica el hecho de la resurrección. Lo demuestra por medio del recurso a la
Escritura. Nuestro Dios es un Dios de vivos, no de muertos. Nosotros como cristianos,
ya conocemos el acontecimiento de la resurrección del Señor. El Resucitado es
para nosotros el fundamento de nuestra resurrección.
JUEVES, 4 DE JUNIO DE 2026. San Marcos (12,28b-34)
"¿QUÉ
MANDAMIENTO ES EL PRIMERO DE TODOS?"
Un fariseo, experto en la Ley, le formuló esta pregunta a
Jesús, para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal
de la Ley? Él les dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda
tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El
segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos
mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas". El evangelista
presenta la pregunta como una trampa. Para preguntar a Jesús sobre la Ley, los
fariseos le envían un especialista en la materia. La originalidad del texto
bíblico no está en las ideas del amor a Dios y al prójimo, que el Antiguo
Testamento conocían, sino en la relación mutua y en el lugar eminente que Jesús
da a este resumen de la Ley. El amor a Dios con todo nuestro ser es el
mandamiento principal y primero. El segundo es semejante a éste. Esto no
significa un segundo rango por el grado de importancia, sino un segundo
mandamiento tan importante como el primero. Es decir, el amor al prójimo no se
identifica con el amor a Dios, sino que amar al prójimo es tan urgente como
amar a Dios. Más todavía, la prueba de que amamos auténticamente a Dios es que
amamos a nuestro prójimo, e incluso a nuestros enemigos; pero recíprocamente,
amando a nuestro prójimo, estamos seguros de que amamos a Dios. Los dos
mandamientos guardan entre sí una profunda relación. No se puede dar uno al
margen del otro. Toda la Ley se compendia en estos dos mandamientos. Todas las
demás ordenanzas adquieren su sentido en el amor a Dios y al prójimo.
VIERNES, 5 DE JUNIO DE 2026. San Marcos (12,35-37)
"UNA MUCHEDUMBRE NUMEROSA LE ESCUCHABA A GUSTO"
Mientras enseñaba en el templo,
Jesús preguntó: "¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David?
El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: Dijo el Señor a mi Señor:
siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies. Si el mismo
mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? Una muchedumbre numerosa
le escuchaba a gusto". Dado que 'nadie más se atrevió a hacerle preguntas'
(Mc 12,34), en le relato de hoy es el mismo Jesús quien interpela. El hecho de
que sea él quien toma la iniciativa, resalta la importancia del tema. Se
pretende, por tanto, poner de manifiesto el pensamiento del Señor, Maestro de
la comunidad. Ante la contradicción aparente de dos pasajes de la Escritura, el
Maestro plantea una pregunta que acaba por demostrar su coherencia interna. He
aquí su argumentación: La opinión común dice que el Mesías es hijo de David.
Pero eso está en contradicción con el salmo 110 (109). El mismo dato revelado,
pues, obliga a buscar otros elementos para explicar la persona del Mesías, su
ser y su misión. ¿Cómo puede ser hijo de David si el mismo David lo llama
Señor? ¿No es extraño que un padre llame Señor a su hijo? San Pablo resolverá
el problema: es hijo de David según la carne, pero hijo de Dios con poder según
el Espíritu santificador (Rom 1,3-4). Realmente Jesús es el Mesías, nuestro
salvador. En él se cumplen las promesas del Antiguo Testamento.
SÁBADO, 6 DE JUNIO DE 2026. san Marcos (12,38-44)
"¡CUIDADO CON
LOS ESCRIBAS!"
Jesús dice a sus oyentes: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta
pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan
los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;
y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos
recibirán una condenación más rigurosa. Estando Jesús sentado enfrente
del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos
ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir
un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo que esta
viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los
demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado
todo lo que tenía para vivir". Jesús critica con dureza el comportamiento
de los escribas. Vanidad e hipocresía es el contenido de la crítica de Jesús.
Vanidad, o la necesidad de encontrar el reconocimiento en los demás,
fuera de uno mismo. Hipocresía, en la medida en que ideologizan la religión de
tal manera que la convierten en la tapadera del egoísmo más grosero, porque es
en nombre de Dios. De difícil conversión, Jesús les predice un castigo severo.
En la segunda parte del relato evangélico Jesús aparece observando a la gente
que iba echando dinero. Jesús establece una clara contraposición entre la
acción de la viuda, identificada por su indigencia ('esta, que pasa necesidad,
ha echado todo lo que tenía para vivir'), y la de los ricos ('porque todos han
echado de lo que les sobra'), contraposición que se resuelve por medio de la
expresión 'más que todos', en posición enfática y predicativa. El texto habla
de dos monedas, las más pequeñas en circulación. Tiene su importancia el hecho
de que la mujer dé precisamente dos. Habría podido guardarse una y ofrecer la
otra. Jesús desea poner de manifiesto la auténtica dimensión que se esconde en
los pequeños gestos cotidianos. Cada uno de nosotros estamos llamados a mostrar
en nuestra vida la total confianza en Dios que aparece en el gesto de la viuda.
DOMINGO, 7 DE JUNIO DE 2026. San Juan (6,51-58)
SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
Celebra la Iglesia la
solemnidad del "Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo" y el 'Día de la
Caridad'. En la primera lectura (Dt.8,2-3.14b-16a) Moisés le recuerda al pueblo
de Israel cómo fue liberado por el Señor de la esclavitud de Egipto y cómo Dios
le alimentó con el maná en el desierto. El mismo Jesús, ante una pregunta de
los judíos, hace alusión en esta ocasión a lo que puede considerarse como la
figura de la Eucaristía en el Antiguo Testamento: el maná: "No fue Moisés
quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del
cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida eterna"
(Jn.6,32-33). En el Evangelio de hoy (Jn.6,51-58), Jesús se presenta de este
modo: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan
vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del
mundo". Jesús se nos ofrece a sí mismo como el pan vivo. Es alimento que
lleva en sí mismo la prenda de vida eterna. No sólo es el pan de los fuertes en
este mundo, sino que es el alimento que nos introduce en la vida definitiva
después de la muerte. Diariamente tenemos la oportunidad de recuperar nuestras
fuerzas con este Pan de Vida, en la celebración de la Santa Misa. La Eucaristía
es el sacramento de la caridad, fuente inagotable de comunión eclesial, tal
como nos lo dice el Apóstol: "El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no
es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con
el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos,
formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan"
(ICor.10,16-17). La participación fructuosa en la Eucaristía nos impele a la
práctica de la caridad con los más desfavorecidos. Hoy celebramos el 'Día de la
Caridad'. En Cristo, aunque seamos muchos, formamos un solo cuerpo, porque
participamos del mismo cáliz y del mismo pan. Unidos en la fuente de la
Eucaristía, nos sentimos urgidos y fortalecidos para vivir el amor fraterno,
volcándonos con los más pobres.
LUNES, 8 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (5,1-12)
BIENAVENTURANZAS
Al ver la multitud de gente,
Jesús subió a la montaña, "se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él
se puso a hablar, enseñándoles: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de
ellos es el Reino de los cielos...". Con el relato de las Bienaventuranzas
comienza el Sermón de la Montaña. Estamos ante la 'carta magna' del reino
mesiánico'. En ellas Jesús pone de manifiesto las exigencias del Evangelio y,
al mismo tiempo, expresa la alegría por la llegada del reino de Dios. Las
Bienaventuranzas representan la transposición de la cruz y la resurrección a la
existencia del discípulo. Ahora bien, son válidas para los discípulos, ya que
primero han sido vividas de modo perfecto por Cristo. Así lo afirmaba,
Benedicto VI: "Quien lee atentamente el texto descubre que las
Bienaventuranzas son como una velada biografía interior de Jesús, como un
retrato de su figura. Él, que no tiene donde reclinar la cabeza (cf.Mt.8,20),
es el auténtico pobre; Él, que puede decir de sí mismo: Venid a mí, porque soy
sencillo y humilde de corazón (cf.Mt.11,29), es el realmente humilde; Él es
verdaderamente puro de corazón y por eso contempla a Dios sin cesar. Es
constructor de paz, es aquel que sufre por amor de Dios: en las
Bienaventuranzas se manifiesta el misterio de Cristo mismo, y nos llaman a
entrar en comunión con Él. Pero precisamente por su oculto carácter
cristológico las Bienaventuranzas son señales que indican el camino también de
la Iglesia, que debe reconocer en ellas su modelo; orientaciones para el
seguimiento que afectan a cada fiel, si bien de modo diferente, según las
diversas vocaciones" (Jesús de Nazaret, pp.101-102). La senda de las
Bienaventuranzas es el camino de la auténtica felicidad; necesitamos la ayuda
de la gracia para transitar por él.
MARTES, 9 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (5,13-16)
SOIS SAL Y LUZ
Dirigiéndose a sus discípulos, Jesús dijo: "Vosotros
sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la
luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para
ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra
luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro
Padre que está en los cielos". Los cristianos somos discípulos del Señor
Jesús. Para vivir nuestro discipulado hemos ser, tal como nos dice el Evangelio
de hoy, sal y luz. Jesús se lo decía abiertamente a sus primeros discípulos:
Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo. Estas
palabras de Jesús son muy exigentes. ¿Qué significa ser sal? La sal aparece
como imagen de lo que purifica, lo que da sabor, lo que conserva la vida de los
alimentos. ¿Dónde está la sal de los creyentes? ¿Dónde hay creyentes capaces de
contagiar su entusiasmo a los demás? ¿No se nos ha vuelto sosa la fe? ¿Son
interrogantes que cada cual ha de responder con sinceridad? Es urgente
descubrir que la fe es sal que pude hacernos vivir de modo nuevo todo: la convivencia
y la soledad, la alegría y la tristeza, el trabajo y la fiesta. Si somos sal de
verdad, estaremos en condiciones de vivir como luz. Jesús decía a sus
discípulos: "Alumbre vuestra luz a los hombres para que vean vuestras
buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos". Ser sal
y ser luz compromete toda nuestra existencia en sus diversas dimensiones. No
nos permite vivir de modo vulgar y mortecino nuestra condición de cristianos.
MIÉRCOLES, 10 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (5,17-19)
"...SINO A DAR PLENITUD"
Jesús sigue formando a
sus discípulos. Les dijo: "No creáis que he venido a abolir la Ley y los
Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que
antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra
o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes
y se los enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los
cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos".
Este texto bíblico es necesario interpretarlo en su contexto vital. En aquel
entonces, entre los primeros cristianos existían diferentes opiniones acerca de
la interpretación de la ley de Moisés. ¿Estaban obligados todos a cumplir sus
preceptos, o habían sido abolidos por Jesús? ¿Cómo debían ser interpretados
dichos preceptos? Las respuestas a estas preguntas fueron diversas. El
evangelista intenta conciliar las tendencias de diversos grupos dentro de su
comunidad, proponiendo una alternativa a la interpretación restrictiva de los
fariseos, que eran la corriente dominante del judaísmo en aquel momento. Según
la doctrina común de los fariseos, el hombre debía practicar las obras buenas
que le hacen justo ante Dios y le alcanzan la salvación. Ahora bien, su
interpretación de la ley había caído en la casuística. Jesús no viene a abolir
la ley, sino a darle plenitud. Es decir, Jesús propone una vivencia de la ley
desde dentro, desde el corazón, como expresión de la voluntad de Dios.
JUEVES, 11 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (5,20-26)
"PERO YO
SO DIGO..."
Por aquel entonces, Dijo Jesús a sus discípulos: "Si
vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en
el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y
el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de
la cólera contra su hermano será procesado...". En el Evangelio de hoy
Jesús nos habla de las relaciones fraternas. El precepto 'no matarás' no se
refiere solo a la muerte física. En las relaciones con los demás existen formas
más sutiles de matar: la tensión del enfrentamiento, el insulto, la
descalificación. Estas realidades van matando poco a poco al hermano. La
exagerada desproporción entre los insultos y el castigo que merecen intenta
resaltar la importancia de los pequeños gestos, que son siempre semilla de algo
mayor. ¡Cómo hemos de cuidar los gestos pequeños! Con ellos se va desarrollando
nuestra existencia concreta. Estos gestos nos van mostrando la calidad de
nuestra convivencia. Seguidamente, el evangelista recoge la invitación que
Jesús nos hace a la reconciliación constante dentro de la comunidad. No es
correcto acudir al Padre con oraciones y peticiones, mientras estamos
enemistados con sus hijos, nuestros hermanos. La reconciliación con los
hermanos es una condición para participar con sentido en el culto. Sin tal
reconciliación, no es posible la relación con Dios, pues no se puede vivir
unido a Dios si no somos capaces de reconciliarnos con los que están a nuestro
lado.
VIERNES, 12 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (11,25-30)
SAGRADO CORAZÓN DE
JESÚS
En el viernes posterior al segundo domingo después de Pentecostés, la
Iglesia celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de
Jesús. Algunas fechas que nos ayudan a valorar en su genuino sentido esta
solemnidad. Pío IX instituyó esta solemnidad como fiesta universal para toda la
Iglesia católica. En esta misma línea, León XIII, en 1899, hizo la consagración
solemne de todo el mundo al Sagrado Corazón, manifestando que era "el acto
más grande de su pontificado", y escribió la encíclica 'Annum Sacrum',
poniendo el Año Santo de 1900 al calor del Corazón de Jesús. Por su parte, Pío
XI firmó la encíclica 'MiserentissimusRedemptor', sobre la importancia de esta
devoción para la espiritualidad cristiana, llamándola 'el compendio de toda la
religión y la norma de vida más perfecta. Pío XII, siguiendo los pasos de sus
predecesores, en 1956, dedicó una larga encíclica a ponderar y propagar la
devoción al Corazón de Jesús, titulada 'Haurietisaquas' donde asegura que 'el
culto al Sagrado Corazón de Jesús se considera, en la práctica. como la más
completa profesión de la fe cristiana'. Más tarde, Pablo VI, en 1965, publica
la carta 'Investigabilesdivitias', donde califica la devoción al Corazón de
Jesús como 'una forma noble y digna de esa verdadera piedad hacia Cristo que,
en nuestro tiempo, por obra del Concilio Vaticano II en especial, se viene
insistentemente pidiendo'. En cuanto al Beato Juan Pablo II, que en 1979 dedica
su primera encíclica 'Redemptor hominis' a Jesucristo, en su cristología
tiene presente la perspectiva del Corazón de Jesús. En el Evangelio de hoy se
recogen estas palabras de Jesús: "Venid a mí todos los que estáis cansados
y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es
llevadero y mi carga ligera". El corazón de Jesús es realmente manso y
humilde. Hemos de acudir a él, para encontrar en él nuestro descanso y la
verdadera paz de nuestra vida.
SÁBADO, 13 DE JUNIO DE 2026. San Lucas (2,41-51)
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Hoy hacemos memoria del Inmaculado
Corazón de María. La liturgia propone esta memoria al día siguiente de la
gran fiesta del Corazón de Jesús. En el Evangelio propio de esta memoria (Lc.2,41-51),
se nos dice que Jesús, después de estar en Jerusalén con los doctores de la
ley, bajó con José y María a Nazaret, y vivió bajo su tutela. "Su madre
guardaba todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en
sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres".
Según la Palabra de Dios, el corazón de María nos evoca el mundo de
sentimientos de la Madre del Señor: ella conoce la alegría desbordante (cfr.
Lc.1,28.47), pero también la turbación (Cfr. Lc. 1,29), el desgarro (cfr.
Lc.2,35), las zozobras y angustias (cfr. Lc.22,48). María es asimismo la
creyente que 'guarda y medita en su corazón' los momentos de la manifestación
de Jesús, ya en el nacimiento (cfr. Lc.2,19, o más tarde en la primera Pascua
del niño (Cfr. Lc.2,51); el corazón de María aparece entonces como 'la cuna de
toda la meditación cristiana sobre los misterios de Cristo'. María es, además,
modelo del verdadero discípulo, que escucha la Palabra, la conserva en el
corazón y da fruto con perseverancia. María es, en fin, la mujer nueva que vive
sin reservas ni cálculos el don y los afanes del amor: el corazón de María es
su amor; su corazón es el centro de su amor a Dios y a los hombres. Ella nos
lleva en su corazón maternal. Es realmente nuestra madre en el orden
espiritual. Es la madre, todo corazón.
DOMINGO, 14 DE JUNIODE 2026. San Mateo (9,36–10,8)
MISIÓN E INSTRUCCIÓN
DE LOS APÓSTOLES.
En aquel tiempo,
"Jesús recorrería todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas,
anunciando el evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las
dolencias. Al ver a las gentes, se compadeció de ellas, porque estaban
extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus
discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues,
al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies. Y llamando a sus doce
discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda
enfermedad y dolencia. A estos doce los envió con estas instrucciones: Id a las
ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los Cielos está
cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo
que habéis recibido gratis, dadlo gratis". Comienza el texto bíblico
con un resumen de la actividad apostólica de Jesús. Él, como un misionero
itinerante, enseña el evangelio del reino y cura toda enfermedad y dolencia. La
impresión de conjunto, que Jesús iba recibiendo en la tarea misionera era muy
lamentable. Al contemplar la situación se le enternecieron las entrañas de
compasión ante tanta miseria material y espiritual. Aquel pueblo se parecía a
un rebaño de ovejas que yacen en el campo abandonadas y desfallecidas.
Jesús exhorta a sus discípulos a que pidan al Padre que envíe operarios a su mies.
Además, Jesús llama a sus doce discípulos y les da autoridad para
expulsar a los espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Son, pues enviados a las ovejas descarriadas de Israel. El tema de su
predicación es el reino de los Cielos.Para llevar a cabo este ministerio; Jesús
pone a disposición de sus discípulos los más amplios poderes de sanación.
Termina el texto con una prevención dirigida a sus discípulos contra la
soberbia, diciéndoles que todo lo han recibido gratis, y a la vez contra la
avaricia, mandándoles que no exijan nada. Este texto nos urge a cada uno de
nosotros a responder día a día a la llamada que Jesús nos hace a trabajar en su
viña. Él nos dice a cualquier hora del día: Id también vosotros a mi
viña.
LUNES, 15 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (5,38-42)
"NO HAGÁIS
FRENTE AL QUE OS AGRAVIA"
Jesús dijo a sus discípulos:
" Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente. Pero yo os
digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en
la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para
quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para
caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide
prestado, no lo rehúyas". Para hablar de las relaciones fraternas dentro
de la comunidad, Jesús recurre al ejemplo de la ley del talión. Hay que
reconocer que esta ley tuvo un profundo sentido humanitario, ya que nació para
limitar la venganza indiscriminada, tan corriente entre los pueblos orientales.
En tiempos de Jesús esta ley era interpretada en sentido literal por gran parte
de los judíos. Jesús da un paso adelante en la interpretación de esta ley. Él
quiere romper con la espiral de la violencia generada al responder con la misma
moneda. Los discípulos de Jesús estamos llamados a practicar el mandamiento
nuevo, que Él nos dejó a modo de testamento. Se trata de amar a los demás como
Él nos amó. Con la llegada del Reino se hace presente el amor de Dios, un amor
comprensivo y sin medida. Así aparece en los ejemplos que Jesús nos pone en el
relato evangélico. Señor Jesús, danos la gracia de amarnos como Tú nos amaste.
MARTES, 16 DE JUNIODE 2026. San Mateo (5,43-48)
"AMAD A
VUESTROS ENEMIGOS..."
Jesús dijo a sus discípulos:
"Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen,
para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre
malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque si amáis a los
que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?
Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No
hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre
celestial es prefecto". En el último ejemplo de vida fraternal, Jesús
invita a sus discípulos a amar a los enemigos. Los judíos habían interpretado
el precepto del levítico (Lev 19,18) en sentido restrictivo y lo aplicaban solo
a los miembros del pueblo judío. Es evidente que la interpretación de Jesús
ofrece un nuevo horizonte. Estamos ante una de las enseñanzas más novedosas y
revolucionarias del evangelio, sobre todo por la motivación que se da para
explicar el alcance y la raíz del amor cristiano. Se trata de imitar con ello
al Padre que hace salir el sol y llover sobre buenos y malos. Es, por tanto, un
amor que no puede quedar reservado al círculo de los más cercanos, a los de mi
grupo o a los que me aman, sino que alcanza incluso a los enemigos. Sencillamente
es un amor sin fronteras que solo puede entenderse como manifestación del amor
de Dios. Jesús nos pide que seamos perfectos como nuestro Padre celestial es
perfecto. He aquí la senda de nuestra santificación.
MIÉRCOLES, 18 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (6,1-6.16-18)
EL PADRE QUE VE EN LO SECRETO
Jesús sigue orientando el comportamiento de los
discípulos. En el relato evangélico de hoy nos habla de cómo practicar la
limosna, la oración y el ayuno. Jesús nos dice: "Cuidad de no practicar
vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo
contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando
hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas
en las sinagogas por las calles para ser honrados por la gente; en verdad
os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna,
que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en
secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará...". En el fondo
el Señor Jesús nos quiere decir que los que hemos acogido los valores del Reino
debemos cumplir la voluntad del Padre sin alardes ni ostentaciones de ninguna
clase. La práctica de la justicia implicaba en aquellos tiempos estos tres
actos de piedad: la limosna, la oración y el ayuno. En aquel entonces, para
muchos estas prácticas se habían convertido en una cuestión meramente externa y
en un motivo de orgullo. En la práctica de la limosna la mano izquierda no debe
saber lo que hace la derecha. De este modo, la limosna quedará en lo secreto
donde sólo Dios ve. Lo mismo debe suceder en la oración y en el ayuno.
Busquemos a Dios en lo escondido, en el fondo de nuestro corazón. Evitemos todo
aquello que suene a propaganda, a escaparate. Esto no tiene valor ante Dios.
Todo se quedaría en el aplauso efímero de los hombres. Dios es siempre el mejor
pagador.
JUEVES, 18 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (6,7-15):
"VOSOTROS ORAD ASÍ: PADRE NUESTRO..."
Dirigiéndose a sus discípulos, Jesús les dijo:
"Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se
imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro
Padre sabe lo que os hace falta antes de que se lo pidáis. Vosotros orad así:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a
nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo...".
Al hablar sobre la oración, Jesús comienza diciéndonos cómo hemos de orar.
Seguidamente nos la oración del Padrenuestro y una conclusión en la que se
resalta la importancia del perdón. Mateo escribe para una comunidad que sabe
orar, pero necesita aprender a hacerlo de otra manera. Los paganos se pierden
en palabras cuando oran, creyendo que la oración es algo externo. La oración
del Padrenuestro tiene dos partes. En la primera, el orante es invitado a
dirigir su mirada desde el principio hacia Dios: 'tu nombre...tu reino...tu
voluntad'. En la segunda, esa mirada se vuelve sobre la situación de los discípulos
y sobre lo que necesitan para vivir como tales: 'nuestro pan...nuestras
ofensas...no nos dejes caer en la tentación'). Se puede afirmar que el
Padrenuestro es el modelo de la oración cristiana. La hemos recibido del Señor
Jesús. Como decía Tertuliano, el Padrenuestro es 'un compendio del Evangelio'.
En el comentario final, el relato evangélico se insiste en la necesidad del
perdón. Nadie puede suplicar el perdón a Dios, si no está dispuesto a perdonar
a los demás.
VIERNES, 19 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (6,19-23)
NO ATESORÉIS TESOROS EN LA TIERRA
Jesús continúa con el sermón del monte. Hoy nos habla del
peligro de las riquezas y del ojo sano y del ojo malo. Nos dice acerca de
atesorar riquezas: "No atesoréis tesoros en la
tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren
boquetes y los roban". La riqueza de la tierra se va esfumando, no tiene
consistencia. Por el contrario, Jesús nos dice que atesoremos tesoros en el
cielo. Esta riqueza permanece. En relación con el ojo nos dice que la
"lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero
tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras". Es
necesario cuidar nuestros ojos. Saber mirar hacia Dios, hacia los demás, hacia
la creación y hacia nosotros mismos.
La
persona humana tiene un corazón que no camina por las nubes, sino que se
asienta allí donde está nuestro tesoro. Toda la riqueza de la tierra no tiene
la importancia necesaria, para que nuestro corazón le sirva hasta doblar la rodilla
ante ella. Nuestro corazón sólo debe doblar la rodilla ante Dios, nuestro
Señor. Él debe ser el dueño de nuestro corazón. Él debe ser el tesoro
donde descanse el corazón de la persona humana. En la cultura mediterránea, el
ojo es el órgano a través del cual se expresa la mirada humana. Sólo los
limpios de corazón verán a Dios. Desde un corazón sano es posible ver como Dios
quiere que veamos. En concreto, la envidia no nos permite ver con caridad
a los demás. El egoísmo nos llena de oscuridad en nuestro interior. Así
podríamos decir de todos los pecados capitales. Cuidemos nuestra mirada,
cuidando nuestro corazón. De lo contrario, ¡cuánta será la oscuridad!".
Señor, Jesús, que vea con un corazón limpio.
SABADO, 20 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (6,19-23)
NADIE PUEDE SER
A DOS SEÑORES
Jesús invita a centrar la vida en tesoros celestiales (amor, fe,
relaciones, servicio) en lugar de los materiales (dinero, posesiones), que son perecederos y causa
de preocupación, recordando que "donde
esté tu tesoro, allí estará tu corazón". Jesús compara el ojo con
una lámpara: si es "sano"
(simple, enfocado en lo bueno), ilumina todo; si está "enfermo" (codicioso, materialista),
sumerge el cuerpo en oscuridad, mostrando la importancia de una mirada de fe para discernir lo
verdaderamente valioso y vivir con una luz interior que no se apaga.
DOMINGO, 21 DE JUNIO DE 2026. san Mateo (10,26-33)
"NO
TENGÁIS MIEDO"
Hoy es domingo, el día del
Señor. Nunca ha sido fácil vivir con fidelidad la fe que profesamos. En la
primera lectura (Jr 20,10-13) aparece el profeta Jeremías que siente cómo la
gente traman una venganza contra él. Pero al final, el profeta reconoce que el
Señor es su fuerte defensor en las dificultades que sufre por anunciar la
palabra de Dios. El salmista (Sal 68) manifiesta su experiencia: "El Señor
escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos". En el Evangelio
(Mt.10,26-33) Jesús nos dice: "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma
y cuerpo en la gehenna...". Jesús se dirige a nosotros con unas palabras
de consuelo, para que superemos el miedo y la angustia que trae consigo la
persecución. El miedo no debe impedir la proclamación abierta del mensaje que
Jesús nos ha encargado anunciar, pues este mensaje acabará siendo públicamente
conocido. Por otro lado, lo decisivo no es que los hombres puedan quitarnos la
vida, sino que alguien pueda ocasionarnos la ruina definitiva de la vida. Dios
es nuestro Padre que vela permanentemente por nosotros en su providencia
amorosa. La certeza de ser hijos de Dios es, pues, lo que en última instancia
fundamenta la misión y hace que esta no se detenga ante las dificultades. Los
discípulos que hayan sabido dar testimonio de Jesús ante los hombres escucharán
el testimonio de Jesús en favor suyo ante su Padre. Señor Jesús, danos la
gracia de la valentía y de la perseverancia, para manifestar con toda nuestra
vida tu Palabra de salvación.
LUNES, 22 DE JUNIO 2026. San Mateo (7,1-5)
"NO JUZGUÉIS..."
Por aquel entonces, dijo Jesús a sus discípulos: "No
juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis
vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en
la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el
tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: Déjame que te saque la mota del ojo,
teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo;
entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano". En
este texto aparece tres veces la palabra hermano. Esto nos está indicando que
la instrucción se refiere al juicio que unos miembros de la comunidad hacen
sobre otros. Posiblemente en la comunidad a la que se dirige el evangelista
existían diversos grupos y tendencias que se criticaban entre sí. El texto
evangélico desaprueba esta actitud entre hermanos. Más todavía, les invita a
cambiar, utilizando un lenguaje llamativo y exagerado (paja, viga en el suyo).
Para ir logrando este cambio, antes de fijarnos en los defectos de los demás,
hemos de reconocer los nuestros. Si actuamos de este modo, miraremos a los
demás con la comprensión y el amor con que Dios los contempla. Es indudable que
la convivencia gozosa y enriquecedora entre nosotros depende de nuestra
generosidad, respeto y capacidad de perdón. Señor, perdónanos nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos a quienes nos han ofendido.
MARTES, 23 DE JUNIO DE 2026. San Mateo 7,6.12-14
"TRATAD
COMO QUERÉIS QUE ELLOS OS TRATEN”
En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: No
deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las
pisotearán y luego se volverán para destrozaros. Tratad a los demás como
queréis que ellos os traten; en esto consiste la ley y los profetas. Entrad por
la puerta estrecha. Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la
perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto
el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos". Aquellas personas
que por su oficio deben enseñar y amonestar a los demás han de ser prudentes y
precavidos en su misión. No se ha de arrojar lo santo a los perros ni las
perlas a los cerdos. Seguidamente, Jesús recuerda la llamada "regla de
oro": 'Tratad a los demás como queréis que ellos os traten'. Un consejo
parecido daba Tobías a su hijo (Tob 4,15: "No hagas a nadie lo que a ti te
desagrada"). La frase de Jesús, en cambio, está formulada en sentido
positivo. Las dos imágenes, tomadas de la puerta estrecha por la que es
necesario entrar y de la puerta ancha y del camino espacioso que conduce a la
perdición y por el que muchos caminan, ponen de manifiesto la necesidad de
renunciar a los atractivos de este y de abrazarnos a la cruz de Cristo. Seguir
el camino del reino lleva consigo persecuciones; a través de ellas se entra en
la vida. Nunca hemos de escandalizarnos ante la presencia de la cruz en nuestra
existencia.
MIERCOLES, 24 DE JUNIO DE 2026. San Lucas (1,57-60.80)
"SE VA A LLAMAR JUAN"
En el Martirologio Romano leemos al respecto: Solemnidad
de la Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en
el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozo por la
próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la
Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de
gracia, que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie
tan grande como Juan el Bautista. Acerca de la Natividad de san Juan Bautista
nos dice el Evangelio de hoy (Lc1,57-60.80): "En
aquel tiempo, a Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz a un hijo.
Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran
misericordia, y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar
al niño, y querían llamarlo Zacarías como a su padre; pero la madre intervino
diciendo: ¡No! Se va a llamar Juan. Y le dijeron ninguno de tus parientes se
llama así. Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase.
El pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Y todos se quedaron
maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar
bendiciendo a Dios...". En el relato evangélico se destaca que el hijo de
Zacarías e Isabel cuando iba a ser circuncidado no recibió el nombre de su
padre, sino Juan que significa 'fiel a Dios'. De este modo se pone de relieve
la vocación de aquel niño. Juan estaba destinado a ser profeta del Altísimo, ya
que fue delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la
salvación. Él bautizó en el Jordán al Autor del bautismo. Predicó a la gente un
mensaje de conversión. Realmente, Juan Bautista hizo honor a su nombre durante
su vida. Rubricó con el martirio su fidelidad a Dios. Fue un mártir de la verdad.
JUEVES, 25 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (7,21-29)
NO TODO EL QUE
DICE, SEÑOR, SEÑOR
En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: No
todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los Cielos, sino el
que cumple la voluntad de mi Padre, que está en el cielo. Aquel día muchos
dirán: Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado
demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros? Yo entonces les
declararé: Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados. El que escucha estas
palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó
su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos
y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre
roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a
aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron
los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió
totalmente. Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su
enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas". La
primera sentencia del texto bíblico pudiera parecer como dicha únicamente para
los falsos doctores. Sin embargo es de inmediata aplicación práctica para
todos. Se refiere a los preceptos y amonestaciones del sermón del Monte en
general. Para pertenecer al Reino de los Cielos, no basta con invocar al Señor,
es necesario cumplir la voluntad divina acomodando nuestra vida a los
principios establecidos por Jesús. Más todavía, el poder o gracia de profetizar
y hacer milagros, si no va acompañado de buenas obras, de nada sirve en orden a
la salvación. Jesús pone fin al sermón de la Montaña con la parábola de las dos
casas. En efecto, si se trata de edificar una casa, el hombre prudente procura
poner sus cimientos sobre roca, de suerte que los muros puedan resistir bien a
las lluvias, los vientos, las tormentas y las inundaciones. Al revés, es propio
de un hombre incauto e imprudente poner los cimientos sobre arena movediza.
Porque, cuando venga el tiempo de las lluvias torrenciales y de los vientos
impetuosos todo el edificio se hunde totalmente. Realmente la parábola de las
dos casas nos obliga a preguntarnos sobre qué construimos la casa de nuestra
vida. No basta ni escuchar ni decir: hay que hacer la voluntad de Dios. No hay
vida cristiana sin obrar la Palabra en nuestra vida concreta. Con toda verdad,
la fe basada en el testimonio de vida y en la encarnación en nuestros ambientes
es una fe cimentada sobre la roca del Evangelio.
VIERNES, 26 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (8,1-4)
"SEÑOR, SI
QUIERES, PUEDES LIMPIARME"
"Al bajar Jesús
del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se
arrodilló y le dijo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Extendió la mano y lo
tocó diciendo: Quiero, queda limpio. Y enseguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo: No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y
entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio". El
evangelista nos ofrece un relato de curación de un leproso. Jesús no pasa de
largo ante las personas más excluidas y marginadas. Entre ellas estaban los
leprosos. En aquel entonces, la lepra era una enfermedad que excluía de la vida
social y religiosa en una sociedad muy preocupada por la pureza ritual. El
leproso se acercó a Jesús con la confianza de que podía curarle de su
enfermedad. Jesús corresponde con un gesto insólito, prohibido por la ley de
Moisés: le tocó. La actitud de fe del leproso es la que hace posible el
encuentro con Jesús y su curación. Jesús pide al leproso curado que no divulgue
lo sucedido, para evitar interpretaciones equivocadas sobre él; pero al mismo
tiempo le invita a presentarse a los sacerdotes. Con este signo Jesús da un
testimonio contra los jefes del pueblo que le han rechazado. Señor Jesús, Tú
estás siempre dispuesto a sanarnos por dentro y por fuera.
SÁBADO, 27 DE JUNIO
DE 2026. San Mateo (8,5-17)
"NO HE
ENCONTRADO EN NADIE TANTA FE"
Al entrar en Cafarnaún, un
centurión se acercó a Jesús, rogándole: "Señor, tengo en casa un
criado que está en cama paralítico y sufre mucho. Le contestó: Voy yo a
curarlo. Pero el centurión le replicó: Señor, no soy digno de que entres bajo mi
techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo
también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno:
Ve, y va. la otro: Ven, y viene; a mi criado: Haz esto, y lo hace. Al oírlo,
Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: En verdad os digo que en
Israel no he encontrado en nadie tanta fe...Él tomó nuestras dolencias y cargó
con nuestras enfermedades". En el Evangelio de hoy aparece muy destacada
una de las acciones importantes de la vida pública de Jesús: la acción de
sanar. El relato de curación del criado del centurión ocupa el lugar central
del relato. El interlocutor de Jesús no es un judío, es un pagano. El centurión
es el intermediario que suplica por su criado ante Jesús. Se acerca a
Jesús: le llama Señor, confiando en su capacidad de curar. Todos sus gestos
revelan una profunda actitud de fe. Cuando Jesús se ofrece para ir a curar a su
criado, él, queriendo evitarle la contaminación que supone para un judío entrar
en casa de un pagano, responde manifestando su fe en el poder de la palabra de
Jesús y en su dominio sobre el poder del mal. Jesús manifiesta su admiración
ante la fe de aquel centurión. Jesús cura con su palabra al criado del
centurión, sin necesidad de ir a su casa. Seguidamente, al llegar a la casa de
Pedro, Jesús cura a la suegra de Pedro. Al final, a modo de resumen, el
evangelista resalta cómo en Jesús se cumplen estas palabras del profeta Isaías
(Is 53,4): "Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras
enfermedades". El texto de Isaías aclara el sentido profundo de las
curaciones llevadas a cabo por Jesús.
DOMINGO, 28 DE
JUNIO DE 2026. San Mateo (10,37-42)
NO ES DIGNO DE MÍ
Hoy es domingo, el día
del Señor. En la primera lectura (2 Re 4,8-11.14-16a) se nos describe la
acogida cordial dada al profeta Eliseo por una mujer rica de Sunán. Dios premió
este gesto concediéndole a la Sunamita y a su marido el poder abrazar a un
hijo. En el Evangelio (Mt 10, 37-42) se ponen de manifiesto las exigencias que
derivan del seguimiento de Jesús. Así se lo dice Jesús a sus apóstoles:
"El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; y
el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí. El que
encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El
que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me
ha enviado...". Estamos ante unas exigencias recias, que terminan con un
radical: 'No es digno de mí'. Además, el verdadero discípulo ha de estar
dispuesto a tomar su cruz y seguir al Maestro. Con todo, no siempre el obrero
evangélico ha de sufrir injurias. Habrá también quienes le reciban con
agradecimiento y amor, y los que tal hagan participarán del mismo premio que
los mismos mensajeros del mensaje cristiano. Por su parte, la segunda lectura
(Rom 6,3-4.8-11) nos recuerda que por el sacramento del Bautismo fuimos
sepultados con Cristo en la muerte, para que caminemos en una vida nueva. Es
necesario, pues, desechar el pecado y todo lo que conduce a él. San Pablo nos
habla de nuestra incorporación a Cristo. Formamos como cristianos un solo
cuerpo con Cristo. Señor Jesús, que reconozcamos que la vivencia de la cruz nos
llevará siempre a gozar del triunfo de tu resurrección.
LUNES, 29 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (16,13-19)
SAN PEDRO Y SAN
PABLO
La Iglesia celebra hoy
la solemnidad de los apóstoles: Pedro y Pablo. Decía san Agustín: "El día
de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los
santos apóstoles Pedro y Pablo. No nos referimos a unos mártires desconocidos.
A toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Estos mártires, en su predicación, daban testimonio de lo que habían visto y,
con un desinterés absoluto, dieron a conocer la verdad hasta morir por ella".
Celebramos, pues, a dos personas claves en la historia de la Iglesia y en la
transmisión de la fe. Ambos infatigables testigos del Señor Jesús. Desde el
comienzo de la vida pública de Jesús, Pedro había respondido positivamente a su
llamada. Como todos los demás discípulos, tal como nos relata el Evangelio de
hoy (Mt.16,13-19), Pedro sigue a Jesús hasta Cesarea de Filipo. Allí Jesús
formula a sus discípulos una doble pregunta, semejante pero diversa.
"¿Quién dice la gente que soy yo?" La gente ya ha advertido su
presencia y lo reconoce como un profeta, equiparable a los antiguos. Pero Jesús
insiste: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" En nombre de todo el
grupo, Pedro lo confiesa como el Mesías , el Hijo de Dios vivo. Pedro sufre el
martirio en Roma, por confesar su fe en el Señor Jesús. San Pablo, después de
perseguir a los seguidores de Jesús, el Resucitado le sale al encuentro a las
puertas de Damasco. Se convierte al cristianismo y predica con todo empeño la
fe cristiana. Próximo su martirio en Roma, resume así su vida como apóstol del
Señor Jesús: "Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi
partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta,
he mantenido la fe..." (IITim.4,6-8.17-18). En verdad, Pedro y Pablo
comprendieron que el mensaje evangélico debía llegar todo el mundo. En Roma,
capital del impero romano, anunciaron el Evangelio y dieron el último
testimonio de Cristo con su propia muerte. El sepulcro de Pedro es venerado en
la basílica Vaticana y el de Pablo en la basílica Ostiense.
MARTES, 30 DE JUNIO DE 2026. San Mateo (8,23-27)
¡SEÑOR, SÁLVANOS QUE PERECEMOS!
En
aquel tiempo, "subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. En
esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las
olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole: ¡Señor, sálvanos,
que perecemos! Él les dice: ¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe? Se puso
en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se
decían asombrados: ¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo
obedecen?". Con este relato evangélico comienza el segundo grupo de tres
milagros que concluyen con una evaluación de la actividad de Jesús por parte de
la gente. En concreto este milagro de la tempestad calma es como una
ilustración plástica acerca del seguimiento de Jesús. Comienza el relato
diciendo que Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. La
experiencia de fragilidad de los discípulos ante el temporal que se levanta en
el mar provoca su súplica a Jesús. El seguimiento supone afrontar una
existencia cristiana con adversidades. No es una tarea fácil. Ante los
peligros, los discípulos aparecen como hombres de poca fe. Van perdiendo la
confianza en Jesús. Este no les abandona. Va en la barca con los discípulos. En
un ambiente tan materializado y descristianizado como el nuestro, parece que la
barca de la Iglesia se está hundiendo. A pesar de todo, creemos que
Jesús vive también hoy en su barca que es la Iglesia. Él es nuestro auxilio.
