JUEVES, 19 DE MARZO DE 2026. San Mateo (1,16.18-21)
SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ
Dentro de este tiempo de
Cuaresma, celebramos hoy la solemnidad de San José,
el esposo de la Virgen María. A partir de la Palabra de Dios, que proclamamos
en esta solemnidad, nos acercamos a la persona de San José. En la primera
lectura (IISam. 7,4-5.12-14.16) se recoge la profecía que Natán transmite al
rey David. El Señor le dice por boca de Natán: "Tu casa y tu reino durarán
por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre". A esta misma
realidad aludirá el salmista (Sal.18,2-3.4-5.27.29), cuando dice: "Sellé
una alianza con mi elegido, jurando a David mi siervo: Te fundaré un linaje
perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades". Tanto la profecía de
Natán como la oración del salmista se cumplen en el Señor Jesús que en la carne
es de la descendencia de David. El mismo San José pertenecía al linaje de
David. El ángel del Señor, presenta a José como hijo de David en el Evangelio
de la Eucaristía de hoy (Mt.1,16.18.21-24). En la segunda lectura
(Rom.4,13.16-18.22) se nos presenta al patriarca Abrahán como un modelo de
persona creyente. Realmente San José es, ente sentido, descendiente de Abrahán.
¿Quién es realmente San José? Nos lo resume el prefacio de la Eucaristía de
hoy: "Porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre
de Dios; el servidor fiel y prudente que pusiste el frente de tu Familia para
que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu único Hijo, concebido por obra
del Espíritu Santo, Jesucristo nuestro Señor". En verdad, San José es el
hombre de la escucha y del silencio. Es el que, en los sueños, descubre el
proyecto de Dios. Es el creyente que, al cumplir la Ley del Señor, descubre la
llegada del tiempo del Espíritu de Dios. Es, también, el padre que, al buscar a
su hijo perdido, descubre el misterio de la paternidad de Dios.
