Mostrando entradas con la etiqueta entretenimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entretenimientos. Mostrar todas las entradas
ADIVINA, ADIVINA...
Te daré una pista: Es un verdadero privilegio poder vivir en ella.
Anda, anímate. Escríbelo en un comentario.
Lecturas para agosto que escarban en la desubicada alma humana
La playa de la Concha en San Sebastián. Foto: Manuel Cuéllar.
Nuestra ‘Área de Descanso’ se despide hasta septiembre con un puñado de buenas recomendaciones de lecturas para el verano, que siguen la estela de Chéjov, protagonista de la sección la pasada semana. De los norteamericanos Richard Ford y Raymond Carver a los españoles David Aliaga, Nuria Sierra y Marina Sanmartín. Todos escarban en el alma humana con la crudeza y precisión de un especialista en anatomía.
Hablábamos en nuestra última Área de Descanso de Chéjov y de la influencia que ha tenido y sigue teniendo el escritor ruso en el relato contemporáneo. Entre sus discípulos más destacados, sin duda ocupa un lugar de honor Raymond Carver (1939-1988).
Como la historia de la literatura se mueve entre el canibalismo y las modas, durante los últimos años ciertos escritores y críticos parecen empeñados –a veces con argumentos legítimos y otras por mera pose o por apuntarse a la corriente de turno– en apagar la estrella literaria de Carver. Es verdad que su vida –el origen humilde, el alcoholismo, las trifulcas matrimoniales, el reconocimiento tardío de su obra– y su temprana muerte lo convirtieron inmediatamente en un mito. También es cierto que su influencia en los talleres de escritura –el propio Carver fue alumno y profesor en varios de ellos– ha tenido claroscuros, pues si por un lado ha servido como modelo a ilustres seguidores, que luego han desarrollado su propio estilo, sin embargo, el llamado “minimalismo cartesiano” (¿suyo o de su editor Gordon Lish?) ha hecho creer a muchos ilusos que escribir como Carver es fácil. Nada más alejado de la realidad. Sólo alguien con el talento de Carver consigue peinar un relato hasta dejarlo en su mínima expresión. Gracias, en parte, a una sensibilidad extrema que le permitió convertir el mundo cotidiano, su mundo, en un espejo donde muchos de nosotros podemos mirarnos. Comprometido con la búsqueda de la palabra exacta, escribía con el tesón y la agudeza de un poeta, pero con la magia de los grandes narradores que saben contar una historia. Como un “minero del alma”, supo excavar en el corazón humano y extraer joyas como Catedral, ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? o Tres rosas amarillas, el mejor homenaje que se le podía haber rendido a Antón Chéjov.
CURIOSIDADES
Se estima que millones de árboles en el mundo son plantados
accidentalmente por ardillas que entierran sus nueces
Círculos confusos: hay cuatro
Si te apetece pasar un rato
dándole vueltas a la cabeza, estas ilusiones ópticas pueden ayudarte a dejar
volar tu imaginación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










