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HIMNO AL APOSTOL SANTIAGO
Al celebrar tu memoria,
Santo Apóstol peregrino,
guíanos por el camino
al Pórtico de la Gloria.
¡Santo Apóstol, peregrino,
llévanos tú de la mano
para ir contigo hasta Cristo,
Santiago el Mayor, Santiago!
ALFARERO DEL HOMBRE
Alfarero del hombre,
mano trabajadora
que, de los hondos
limos iniciales,
convocas a los
pájaros a la primera aurora,
al pasto, los
primeros animales.
De mañana te busco,
hecho de luz concreta,
de espacio puro y
tierra amanecida.
De mañana te
encuentro,
Vigor, Origen, Meta
de los sonoros ríos
de la vida.
El árbol toma cuerpo,
y el agua melodía,
tus manos son
recientes en la rosa;
se espesa la
abundancia
del mundo a mediodía,
y estás de corazón en
cada cosa.
No hay brisa, si no
alientas,
monte, si nos estás
dentro,
ni soledad en que no
te hagas fuerte.
Todo es presencia y
gracia.
Vivir es ese
encuentro:
Tú, por la luz; el
hombre, por la muerte.
¡Que se acabe el
pecado!
¡Mira que es
desdecirte
dejar tanta hermosura
en tanta guerra!
Que el hombre no te
obligue,
Señor, a arrepentirte
de haberle dado un
día las llaves de la tierra
Himno de Laudes
DIME QUIÉN ERES

Ahora que la noche es tan pura,
y que no hay nadie más que tú,
dime quién eres.
Dime quién eres y por qué me visitas,
por qué bajas a mí que estoy tan necesitado
y por qué te separas sin decirme tu nombre.
Dime quién eres tú que andas sobre la nieve;
tú que, al tocar las estrellas,
las haces palidecer de hermosura;
tú que mueves el mundo tan suavemente,
que parece que se me va a derramar el corazón.
Dime quién eres; ilumina quién eres;
dime quién soy también,
y por qué la tristeza de ser hombre;
dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,
tú que andas sobre la nieve.
Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,
ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sosténme entre tus manos;
sosténme en mi tristeza,
tú que andas sobre la nieve.
Himno de la liturgia romana
MARÍA ANA MOGAS, BENDECIDA
María Ana Mogas, bendecida
y llamada por Dios a su servicio,
tu vida es una antorcha que nos guía,
honor de Dios y gozo de sus hijos.
Dios conquistó y llenó tu corazón,
que ya no conoció dueño distinto,
lo ungió en ternura para los humildes,
le dio a tu trato celestial hechizo.
Enérgica y amable en tu labor,
serena en las penurias y conflictos,
fortaleza obtenías del sagrario,
dulzura y luz del corazón de Cristo.
Abrazada a la cruz, mártir en ella,
olvidabas injurias y perjuicios,
aliviabas dolores y tristezas
con corazón materno y compasivo.
La caridad fue el lema de tu vida,
caridad verdadera, ejemplo vivo,
la seda que a tus hijas les trazaste;
tu testamento, amor y sacrificio.
Himno de Visperas
YA NO TEMO, SEÑOR
ya no temo, Señor, la soledad;
porque eres, Señor, mi alegría,
tengo siempre tu amistad.
Ya no temo, Señor, a la noche,
ya no temo, Señor, la oscuridad;
porque brilla tu luz en las sombras,
ya no hay noche, tú eres luz.
Ya no temo, Señor, los fracasos,
ya no temo, Señor, la ingratitud;
porque el triunfo, Señor, en la vida,
tú lo tienes, tú lo das.
Ya no temo, Señor, los abismos,
ya no temo, Señor, la inmensidad;
porque eres, Señor, el camino
y la vida, la verdad. Amén.
Liturgia de las Horas
DIME QUIÉN ERES
¿Quién eres tú, Dios desconocido y tan íntimo, tan lejano y tan cercano, tan inabarcable y tan concreto?
Ahora que la noche es tan pura,
Y que no hay nadie más que tú,
Dime quién eres.
Dime quién eres y por qué me visitas,
Por qué bajas a mí que estoy tan necesitado
Y por qué te separas sin decirme tu nombre.
Dime quién eres tú, que andas sobre la nieve;
Tú que, al tocar las estrellas,
las haces palidecer de hermosura;
Tú que mueves el mundo tan suavemente,
Que parece que se me va a derramar el corazón.
Dime quién eres, ilumina quién eres;
Dime quién soy también,
y por qué la tristeza de ser hombre;
Dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,
Tú que andas sobre la nieve.
Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad
Ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sostenme entre tus manos;
sostenme en mi tristeza,
Tú que andas sobre la nieve.
José Luis Blanco Vega, sj
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