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SOMBRAS EN EL DESIERTO


En el desierto, lugar sin caminos, podremos encontrar el Camino. En las sombras del desierto se dibuja la cruz. La cuaresma, tiempo de desierto, nos proporciona la oportunidad de quedarnos en tiempo de oración, lugar de desierto para que sorteando tentaciones abracemos al que es la Vida.

Contemplemos y aprendamos del modo de ser y actuar de Jesús. De qué fue lo que le impulsó. De su Amor por el Padre y por la humanidad. Jesús abrazó la Cruz, pero quedó indiferente ante las tentaciones que seducen y destruyen: dinero, placer, poder…

En las sombras del desierto, se dibuja la Cruz. Señor, Jesús, en tiempo de Cuaresma ayúdanos a encontrar el camino, sin temer lo que el desierto nos pueda ofrecer. Seguramente nos concederás el don de abrazar el madero que es tabla de salvación.

Fernando Cordero

DIOS NOS OFRECE CADA AÑO LA CUARESMA

El encuentro con Jesús, el Señor, en la Cuaresma, limpia nuestros ojos para situarnos con lucidez en el mundo de hoy, fortalece nuestras manos para trabajar en las tareas del Reino, nos capacita para ser testigos de su amor.

El desierto es experiencia de soledad, pero también es experiencia eclesial, porque Jesús recorre el camino hacia la Pascua con nosotros.

Caminamos hacia la Pascua unidos a toda la Iglesia que siente el empuje del Espíritu para acercarse con nuevo impulso a la Palabra, a los que están en las orillas, en la noche, en la enfermedad y en el sin sentido..

Este tiempo de Cuaresma es un tiempo siempre propicio para abrir el oído y escuchar a nuestro Dios, escuchar lo que pasa en nuestro mundo, salir de la indiferencia hacia la compasión. Dejar la vieja mentalidad y abrirnos a la sabiduría creativa del Espíritu que siempre nos está empujando hacia donde menos pensamos pero siempre hacia la comunión.

Dios es amor y solo amor. En la medida que seamos capaces de amor conocemos a Dios. Ha enviado a su Hijo no para juzgar al mundo sino para que el mundo se salve por él. La cruz es la manifestación suprema del amor y la lealtad de Dios. ¡Tanto nos ama que nos lo da todo! Las obras de amor revelan si hemos aceptado la salvación de Dios.

«Juntos andemos, Señor.
Por donde fuereis, tengo de ir.
Por donde pasareis,
tengo de pasar»

Santa Teresa, Camino 21,6

Cipecar