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HA MUERTO LA SANTA


El 3 de julio, muere en Fuencarral con fama de santidad: “Ha muerto la santa” se oía por todo el pueblo.
Dejó como testamento: “AMAOS. CARIDAD, CARIDAD VERDADERA. AMOR Y SACRIFICIO”
Este es el estilo que transmitió a sus hijas, las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, expresado en su última exhortación 

(Extracto de la homilía del Santo Padre, Juan Pablo II, en su Beatificación.

HOY ES LA FIESTA DE MARIA ANA MOGAS


Celebramos  la fiesta de la Beata María Ana Mogas Fontcuberta, fundadora de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.
Vida sencilla la de María Ana Mogas. Vida franciscana de austeridad y sencillez. Vida de oración profunda. Vida disponible para estar al servicio de los pobres ahí donde el espíritu les fue sugiriendo a través de la invitación de tantos buenos pastores que descubrieron en ella un don para la Iglesia-
Nosotros, hoy, seis de octubre,  nos miraremos en ella. Y le pedimos para nosotras lo que quiso vivir: espíritu franciscano de sencillez y asombro ante las maravillas de Dios; espíritu de disponibilidad ante los pobres.
Jorge. Parroquia Mª Ana Mogas 





MARÍA ANA Y LA ORACIÓN


"Mujer profundamente creyente hacía de la fe la luz de sus pasos. Su autenticidad la lleva a comprender, que aun lo más efímero está para amar, sufrir y alabar a Dios y en ello encontró su felicidad... su oración era lo prioritario en ella... y no sólo oraba, daba razón de su oración... con su testimonio interpelaba a otras y las hacía entrar en lo profundo de su ser". (Rasgos 47) 
  
En una de sus oraciones dice: "La única cosa que te suplico me otorgues, junto con tu gracia, es el verdadero amor hacia Ti. Si esto me das ya soy bastante rica y nada más te pido"



¡EL SEÑOR OS BENDIGA!


El sábado 3 de julio de 1886 , a nuestra Madre María Ana Mogas Fontcuberta, solo le resta realizar el legado que ha sido nuclear en su vida y lo hace como última entrega,  con una intensidad vivencial, después de bendecir a sus hijas, nacen sus últimas palabras:

Hijas mías, amaos unas a otras como yo os he amado y sufríos como yo os he sufrido. Caridad, caridad verdadera. ¡ Amor y sacrificio!

MÍRAME, SEÑOR


María Ana, mujer de corazón puro y limpio, reconoce la grandeza de Dios y solo desea darle gracias. Es con su vida, en sus distintas facetas, un himno al Dios creador. En sus notas espirituales  revela profunda confianza en el Señor y, en su pequeñez, se abre a su AMOR MISERICORDIOSO.

ORAMOS CON MARÍA ANA


En la fiesta de Santa Ana  recordamos, con corazón agradecido, a nuestra M Fundadora, María Ana Mogas. Qué ella nos ayude a vivir en Amor y Sacrificio!  

NACE MARÍA ANA MOGAS, FUNDADORA FMMDP

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Con corazón agradecido recordamos hoy el nacimiento de nuestra M Fundadora, María Ana Mogas Fontcuberta, en Corró del Vall, actual ciudad de Granollers (Barcelona), vino al mundo, el 13 de enero de 1827, siendo la tercera hija del matrimonio Lorenzo Mogas y Magdalena Fontcuberta. Formaban un hogar profundamente cristiano.

Las fuentes documentales de sus primeros años son escasas y no nos permiten conocer los detalles que desearíamos. Sabemos que la primera formación la recibió de sus padres, junto con el testimonio de sus vivencias religiosas y caritativas que la iniciaron en las virtudes teologales y morales.

Mujer de profunda oración, pronto descubre que sólo Dios colma y llena el vacío que experimenta, y El se hace luz en su camino y la conduce por sendas insospechadas a lo largo de su vida sin escatimar el AMOR Y EL SACRIFICIO.

A María Ana, no se le facilitan las cosas. Con serenidad y seguridad en la llamada que Dios le hace, toma la decisión, después de orar y dialogar con el P. Tous, le dice: "Vete, María Ana, te llaman para fundar".

La caridad fue el faro que iluminó su vida y todos cuantos la trataron descubrieron que de su oración y contemplación del Dios Amor, se derramaba en ella la suavidad y dulzura de una madre que atendía a todos, sin distinción, que tenía sensibilidad especial y un trato delicado para dar preferencia a los más necesitados de bienes espirituales o materiales.

Llegado el momento supremo de su partida al Padre, agotada físicamente por la enfermedad que padeció durante los 8 últimos años de su vida, la M. Mogas, con la seguridad del deber cumplido como educadora y pedagoga del carisma recibido, dicta su testamento que es cuidadosamente recogido y transmitido por las hermanas allí presentes:

"Hijas Mías: amaos como yo os he amado, sufríos como yo os he sufrido. Caridad, caridad verdadera, Amor y Sacrificio".

Es el 3 de julio de 1886, en la villa de Fuencarral (Madrid), cuando a las 12 del mediodía, Dios nuestro Señor, hace realidad su deseo tantas veces expresado en oración jaculatoria:

"¿Cuándo te veré, Dios mío. Cuándo?.

Su testimonio de caridad, -Amor y Sacrificio- fueron las virtudes que la condujeron al gran día del solemne reconocimiento por la Iglesia: SU BEATIFICACIÓN, EL 6 DE OCTUBRE del AÑO DEL SEÑOR, 1996.








FIESTA DE LA BEATA MARÍA ANA MOGAS FONTCUBERTA


La alegoría de la viña nos habla del amor entrañable de Dios por sus hijos. A este amor supo responder generosamente la  Madre María Ana Mogas Fontcuberta y dar así abundantes frutos.

Ella, renunciando a una posición social acomodada, forjó, junto al sagrario y a la cruz, su espiritualidad inspirada en el Corazón de Cristo y basada en la entrega a Dios y al prójimo con «amor y sacrificio».

Fiel al ideal franciscano, mostró su preferencia por los pobres, la capacidad de perdonar y olvidar las ingratitudes e injurias, así como la dedicación a la educación de la infancia, la atención a los enfermos y a los que padecen alguna carencia. De ese modo respondió a la llamada del Señor a trabajar en su viña, con un estilo tan auténtico, que «su santidad no impedía que fuera tan jovial».

Este es el estilo que transmitió a sus hijas, las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, expresado en su última exhortación: «Amaos unas a otras como yo os he amado y sufríos como yo os he sufrido. Caridad, caridad verdadera. Amor y sacrificio»

San Juan Pablo II