DOMINGO 5º DE PASCUA B

REFLEXIÓN-DOMINGO 5º DE PASCUA. B. 3 de mayo de 2015

LA VID Y LOS SARMIENTOS
“La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad del Señor y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo”.  Así se refiere en uno de los “sumarios de los Hechos”, con el que se cierra la primera lectura de la misa de hoy   (Hech 4,11-12).
Es un panorama que rezuma la armonía de una vida cristiana fervorosa y consecuente. Lo cual no significa olvidar y negar las persecuciones que desde el primer momento se abatieron sobre los apóstoles, sobre Esteban.
Pero más que la paz exterior nos encanta esa nota sobre la armonía interior de una Iglesia que crece y se desarrolla. Es una comunidad que confía en la fidelidad que el Señor le muestra cada día. Y que trata de responder con fidelidad a la elección y a la vocación que ha recibido.
Claro que nada de eso habría sido posible sin la fuerza experimentada en Pentecostés. Tampoco hoy será posible crecer en la fidelidad si no nos ayuda la gracia del Espíritu Santo. 

 LA VIDA Y EL FUEGO
A ese recuerdo agradecido corresponde de alguna manera la palabra de Jesús que se proclama en el evangelio de este quinto domingo de Pascua  (Jn 15,1-8). En ella se nos recuerda la necesidad de ser fieles al que es la fuente de nuestra vida, 
• Jesús se nos revela como la verdadera vid. Era esta una imagen muy querida por su pueblo. Los profetas habían identificado muchas veces a Israel, con la viña plantada por Dios. Una viña de la que él esperaba los mejores frutos y de la que solo recibió agrazones. Jesús es la nueva y definitiva vid.
• Los discípulos de Jesús son comparados con los sarmientos. Cuando están unidos a la vid reciben de ella la savia de la vida y pueden producir los  frutos esperados. Si los sarmientos se separan de la vid, se secan, no pueden producir fruto por sí mismos y no tienen otro destino que arder en el fuego del hogar.
 La alegoría se aplica a todos nosotros. Sólo nuestra soberbia nos hace pensar que estar unidos a la vid, que es Jesucristo coarta nuestra libertad. Pero esa sería nuestra perdición. La fidelidad al Evangelio y a la Iglesia es la fuente de nuestra vida y la garantía de los frutos.  

EL PADRE  Y LOS DISCÍPULOS
 Este mensaje nos interpela. Sobre todo, porque la alegoría evangélica no se detiene en una amenaza de condenas y de fuego, sino que se abre a una hermosa perspectiva:
• “Con esto recibe gloria mi Padre”.  Jesús alude muchas veces a la gloria de su Padre. El Papa Francisco nos ha dicho que demasiadas veces buscamos nuestra propia gloria. Pero no es ese el deseo del Señor. No está en eso nuestra felicidad.  
• “Con que deis fruto abundante”. Demasiadas veces se acusa a los cristianos de una presunta esterilidad. Se dice que no contribuyen al progreso y la cultura. No es cierto. Jesús quiere que demos frutos de paz y de justicia, de verdad, de bondad y de belleza.  
• “Así seréis discípulos míos”. Jesús decía que la fe no consiste en meras palabras, sino en las obras concretas, en las que se manifiesta nuestra aceptación de la voluntad de Dios. Es decir, en la fidelidad que nos mantiene unidos a la vid.  
- Señor Jesús, te reconocemos como la Vid de la que brota nuestra vida. Sabemos que sin ti no podemos dar los frutos de la fe, de la esperanza y del amor. No permitas que nos apartemos de ti. Amén. Aleluya.
                                                             José-Román Flecha Andrés




YO SOY LA VID VERDADERA, Y MI PADRE EL VIÑADOR

DIA DE LA MADRE

LAS MADRES

José Manuel Belmonte Seco

        Solo las madres tienen el privilegio de sentir y escuchar el comienzo misterioso del  latido de un nuevo ser que late y anida junto a su corazón. Es un milagro. El amor se multiplica. Un reto que les acompañará mientras vivan.  
Las madres sostienen el mundo. Por ellas la Humanidad progresa. Gracias a la magia de su inteligencia, de su corazón y de sus manos, multiplican las existencias de que disponen para dar de comer día a día hasta donde pueden, y llegar a fin de mes. Trasformando alimentos en manjar, de la forma más variada, dan de comer a más personas que todos los restauradores de todos los países.
          Para ellas, vivir es más urgente que pensar. Sin detenerse, su mente inventa lo que tiene que hacer ahora mismo y cómo y preparar el mañana de los suyos al mismo tiempo. No cuentan el combate porque están en primera línea. Tienen el valor de no rendirse y se meten en la lucha desde que amanece hasta que los suyos descansan, cada noche. Nunca se resignan, ni aceptan la derrota, porque cada minuto para ellas es una victoria. Necesitan el alma entera, el corazón entero y el cuerpo entero para vivir y dar la vida 24 horas cada día.
            Es su vida la que lleva a la vida, la que sueña la vida, la que inventa y agradece la sonrisa de estar vivo. Las madres, todas, tienen más iniciativa y deciden  por intuición más y mejor que políticos y economistas juntos, con asesores, incluidos. Despiertan y espolean la sociedad para que siga avanzando. Ponen todo el amor y la energía para que la rueda del mundo siga girando. Y cuando llegan los logros de los suyos y se alcanza la perfección en algo, lo celebran, se regocijan y lo multiplican.


             Crean un ambiente especial, es decir, normal, sano, agradable, que atrae la bondad y amistad. Son capaces de crear cierta sensación de abundancia, sin necesidad de riqueza. En su hogar, puede verse la alegría y la esperanza, porque es en la paz  donde la vida crece y los niños aprenden, sobre todo con el ejemplo y la confianza. Ahí se asimila lo que no poseemos porque no lo hemos heredado con los genes. Se comparte lo principal en el trato y en la mesa: el cariño. Un don mutuo, recíproco, inagotable que seguirá manando cuando los hijos vuelen, o ellas se vayan.
            En ese ambiente, se respira salud sin monotonía. Se inventa el futuro y se afronta con confianza. Cuando se ama con locura, el amor-lo-cura-todo (heridas y lágrimas). El amor de la madre afecta al cerebro y al corazón de los hijos.
            Las madres sueñan, literalmente, situaciones imaginarias. Se inventan historias o cuentos que atraen y absorben totalmente la atención de sus hijos mientras comen. El relato termina justo al darles la última cucharada de comida. Y por la noche, con las estrellas, dejan al hijo envuelto, entre la fantasía de otros cuentos, otras nanas y otros besos, para que siga creciendo mientras duerme.  Y al despertar, con un beso de ternura, la madre le acercará el sol, para que sienta la magia de ser querido, de ser único e insustituible, y que  sepa que merece la pena vivir un nuevo día.
            Las madres son únicas; cada madre, lo es. Para cada uno la mejor, la suya. Y es verdad siempre. Incluso es verdad entre los animales. Tiene un encanto especial, un aroma especial, una música especial e inconfundible y reconocible entre cientos. En eso coincidimos los humanos y los pajarillos, las mascotas y los animales salvajes. Tal vez ellos, por tener algunos sentidos más desarrollados, lo perciben mejor.

LOS NADIES-Eduardo Galeano

VIVIÓ SOLO 100 MINUTOS Y SALVÓ UNA VIDA

El increíble acto de amor del donante más joven del mundo

https://youtu.be/ve5MQ5ug6Os

Si pensabas que habías visto todo, espérate a ver este conmovedor video de un bebé que habiendo vivido sólo unas pocas horas ha dejado una huella de bien en los que lo rodearon y en el desconocido a quien le salvó la vida.Teddy, dice su padre, "vivió y murió como un héroe". Su madre agregó: “Aunque no haya estado mucho tiempo con nosotros, y sabiendo que lo trajimos al mundo sin esperanzas de que viviera, estamos increíblemente orgullosos de su heroísmo”.

La historia de Teddy Houlston conmueve al mundo. Este bebé británico vivió poco más de una hora y media, pero salvó una vida. Sus padres decidieron contar el caso para ayudar a otras familias en la misma situación y para incentivar la donación de órganos.
Jess Evans y Mike Houlston, sus padres, tenían una hija (hoy de tres años). En 2013, se enteraron de que estaban esperando mellizos, dos varones. Pero al poco tiempo, los médicos les informaron que uno de ellos sufría anencefalia (una patología que se produce por el cierre deficiente del tubo neural) y que, si el embarazo llegaba a término, no sobreviviría.
Los Houlston decidieron seguir adelante con el embarazo, sabiendo que Teddy no iba a vivir. Y, en paralelo, ofrecieron a los médicos donar sus órganos. En principio, la primera reacción de los profesionales fue negativa, porque el donante iba a ser extremadamente pequeño y no había antecedentes de una donación de este tipo exitosa. Pero, frente a la insistencia de los padres, accedieron.
Hace ya un año, nacieron los mellizos. Primero Noah y luego Teddy. El segundo bebé vivió exactamente 100 minutos. Pero fueron suficientes para que se pudieran donar sus riñones a otro paciente, cuya identidad y edad no trascendieron, pero los médicos informaron que es un adulto y que al día de hoy sigue con una evolución favorable.
"Vivió y murió como un héroe. Es imposible de explicar lo orgulloso que estoy de mi hijo", aseguró Mike. Su esposa agregó que siempre apoyaron la donación de órganos y que "fue un consuelo saber que tuvimos ese tiempo con él y luego él salvó la vida a otra persona". Los padres de Teddy decidieron crear una página web para recaudar fondos en nombre de Teddy y dedicarlos a ayudar a otras personas que estén atravesando por la misma situación dramática que les tocó vivir a ellos.