MIÉRCOLES, 5 DE AGOSTO DE 2026. SAN MATEO (15,21-28)

 

"MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE"

 

En aquel tiempo, "Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo. Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene detrás gritando. Él les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel. Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: Señor, socórreme. Él le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos. Pero ella repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos. Jesús le respondió: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija". La oposición de los fariseos y escribas hace que Jesús se retire y se dirija a territorio pagano. El apelativo de cananea, que el evangelista da a la mujer, designa en el Antiguo Testamento a los paganos. En el diálogo de Jesús con la mujer aparece de nuevo el tema del pan. Aquí tiene claramente un sentido simbólico. Comer las migajas que caen de la mesa de los hijos equivale a recibir de Jesús el don de la curación de su hija. El pan que reparte Jesús es algo más que pan material; es pan del reino: su enseñanza y sus signos que lo hacen presente. Por otro lado, el papel de los discípulos en el relato es cada vez más importante. Hacen de intermediarios entre Jesús y la mujer. Jesús descubre en aquella mujer una fe ejemplar. Lo que Jesús alaba en la mujer es ante todo su fe: 'Mujer, qué grande es tu fe'. Se está abriendo la puerta de la conversión a todos los pueblos. Aquella mujer en un momento de gran angustia gritó a Jesús: 'Ten compasión de mí, Señor'. En los momentos más difíciles de nuestra vida nuestra fe solo puede expresarse como un grito, que brota del corazón.

 

JUEVES, 6 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (17,1-9)

 

FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

 

En aquel tiempo, "Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria; hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: Este es mi Hijo, el escogido; escuchadle. Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto". San Lucas relaciona  la transfiguración con la oración. Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de blanco. El tema de la conversación es el de la pasión y muerte que iba consumar en Jerusalén. Se trata, por tanto, de preparar el éxodo de Jesús. El evangelista designa la transfiguración con el nombre de gloria y solo concreta el momento en que Pedro interviene, antes de que la nube los tape y cuando Moisés y Elías se separan de Jesús. Pedro no caía en la cuenta del estado sobrenatural de los profetas y de que Jesús tenía que afrontar la pasión y muerte. El Padre habla del Hijo como el escogido. La voz pretende autorizar la misión mesiánica de Jesús. Es necesario escucharle, su Palabra es auténtica. Al sonar la voz, se encontró Jesús solo. El evangelista desea indicar la rapidez de la escena. De momento, los discípulos guardaron silencio sobre lo sucedido. El acontecimiento de la transfiguración levantó el ánimo de aquellos discípulos. También nosotros necesitamos en nuestra vida diaria de momentos de Tabor, en los que Dios se muestra más cercano y consolador.  Señor Jesús, el encuentro contigo va transfigurando nuestra vida. Hoy celebramos a san Pablo VI. En este día había publicado su primera encíclica: 'Ecclesiam Suam' (1964). En este mismo día falleció (1978).

 

VIERNES, 7 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (16,24-28)

 

EL QUE QUIERA VENIRSE CONMIGO, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad". El Evangelio de hoy nos ofrece unas instrucciones sobre el discipulado. Se trata de mostrarnos cómo hemos de seguir al Señor Jesús. Aparece la invitación a negarnos a nosotros mismos y a tomar nuestra cruz. El auténtico discípulo, a imitación de Jesús, ha de renunciar a todos los afectos e inclinaciones que sean contrarias a la voluntad de Dios y portarse de tal manera como si se ignorase a sí mismo, es decir, buscando solo agradar a Dios aunque sea contra su gusto y comodidades. El camino que nos señala Jesús es alternativo al sistema dominante actual: tanto tienes tanto vales; consumo luego existo; sálvese quien pueda. Para Jesús ganar la vida es ponerla al servicio de los valores del Reino. La experiencia nos va enseñando que cuando Dios pide una cosa, da al mismo tiempo la fuerza para realizarla. Dios no se deja ganar nunca en generosidad. Señor Jesús, enséñanos a vivir desde la lógica del perder la vida para ganarla en este mundo y después de la muerte.

 

SÁBADO, 8 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (17,14-20)

 

"POR VUESTRA POCA FE”

 

En aquel tiempo, "se acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: Señor, ten compasión de mi hijo, que tiene epilepsia  y le dan ataques: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo. Jesús contestó: ¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo. Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: ¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros? Les contestó: Por vuestra poca fe. Os aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible". En todo el relato está muy presente el tema de la fe. La actitud del padre que pide a Jesús la curación de su hijo epiléptico es propia de un creyente. Se acerca a Jesús, lo hace con una actitud creyente: le llama Señor y se postra ante él, reconociendo su capacidad para realizar el signo que le pide. Jesús recrimina la incredulidad y perversidad de aquella gente. Jesús increpó al demonio y salió. De este modo liberó a aquella persona. Jesús insiste en la falta de fe de los discípulos. Ellos no habían podido realizar el signo de liberación, por su poca fe. ¡Cuántas veces tenemos que decir al Señor yo creo, pero ven en ayuda de mi incredulidad! Todos necesitamos crecer y madurar en la fe. Jesús nos incita a tener una auténtica fe, aunque sea modesta como un gran de mostaza.

 

DOMINGO, 9 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (14,22-36)

 

"¡ÁNIMO, SOY YO, NO TENGÁIS MIEDO!"

 

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremia a sus discípulos a subir a la barca. Jesús quería que sus discípulos se alejasen, para evitar que se contagiasen de aquel entusiasmo popular, más político que religioso. Les mandó, pues, que se marchasen en la barca al otro lado del lago, mientras él despedía a la muchedumbre. "Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!...". Cuando comenzaba a anochecer, Jesús se encontró solo en aquel lugar y se retiró a la montaña vecina para hacer oración. Mientras tanto, la barca se había alejado ya de la costa. La oración de Jesús se prolongó bastante. La lucha de los discípulos con el viento contrario debió de ser dura y prolongada. Jesús se fue acercando a ellos sobre las aguas. Ellos no sólo no lo conocieron, sino que, llenos de terror y espanto, creyendo que se trataba de un fantasma, comenzaron a gritar. Jesús se descubrió y, dándoles ánimo, hizo que desaparecieran sus zozobras y temores. En cuanto subió a la barca amainó el viento. La barca representa a la Iglesia que va surcando el mar de la historia. En esta barca va siempre el Señor, acompañando a los discípulos hasta el final de los tiempos. En los momentos de mayor dificultad es necesario avivar nuestra fe, para descubrir al Señor Jesús en medio de la barca. Él está con nosotros en medio de nuestra noche, de la oscuridad, de los momentos en los que parece que vamos a ser engullidos por las olas. Señor Jesús, confiamos en ti, queremos permanecer en la barca, a pesar de los vientos contrarios y de las dificultades.    

 

LUNES, 10 DE AGOSTO DE 2026. San Juan (12,24-26)

 

"...PERO SI MUERE, DA MUCHO FRUTO"

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará". El texto bíblico nos señala que el discípulo ha de seguir al Maestro. Mediante la parábola del grano de trigo, Jesús resumió su vida. Él se sembró a sí mismo y dio vida. El quiere de nosotros que sigamos la misma senda. En este sentido, nuestro camino ha de ser el de Jesús. Nuestra vida ha de  ser como el grano de trigo que cae en tierra y se pudre y da fruto. Así ha de ser nuestra entrega por Dios y por los demás. Si nos miramos solo a nosotros mismos seremos infecundos. Solo entregando la vida, seremos una riqueza para los demás. El servidor de Jesús, el creyente, debe seguirle hasta la muerte. Esto conlleva servicio, desprendimiento, renuncia y donación. Así seremos auténticos discípulos de Jesús. 

 

MARTES, 11 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (18,1-5.10,12-14)

 

"¿QUIÉN ES EL MÁS IMPORTANTE EN EL REINO DE LOS CIELOS?"

 

En aquel tiempo, "se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más importante en el reino de los Cielos? Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los Cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los Cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere  que se pierda ni uno de estos pequeños". Los discípulos preguntaron a Jesús quién es el más importante en el reino de los Cielos. Jesús no contesta directamente a esta pregunta. Lo hace de una manera intuitiva y práctica. Llamó a un niño y lo puso en medio y dijo: Es necesario convertirnos y hacernos como niños. El discípulo ha de cultivar en su ánimo la humildad y la sencillez. El pensamiento pasa del niño al creyente de humilde condición, cualquiera que sea su edad. Jesús se refiere no solo a los pequeños por la edad, sino también por su condición, los pobres y despreciados del mundo, que necesitan el socorro ajeno. El que acoge a un niño en nombre de Jesús, acoge al mismo Jesús. Los judíos conocían la doctrina de los ángeles custodios. El texto evangélico continúa con la parábola de la oveja perdida. El gozo de tener  a las noventa y nueve siempre consigo es habitual, mientras que el que le proporciona la oveja descarriada es del momento en que la encuentra, y es tanto mayor cuanto más grande fue su tristeza al saber que se había extraviado. En el texto Jesús ha traído primero el tema de los ángeles custodios, después el suyo propio, que había venido a salvar a todos los que habían perecido y, por fin, el del mismo Padre, cuya voluntad es que no perezca ni uno de ellos. Señor Jesús, ayúdanos a vivir con sencillez y humildad la infancia espiritual. Recemos con sentido el Padrenuestro. 

 

MIÉRCOLES, 12 DE AGOSTO D 2026. San Mateo (18,15-20)

 

CORRECCIÓN FRATERNA

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Después de mostrarnos la importancia de los pequeños en la comunidad, Jesús nos recuerda en este texto la necesidad de la corrección fraterna en la vida comunitaria. La enseñanza de Jesús comienza con el enunciado de un caso: 'Si tu hermano peca'. Se trata de un hermano que se ha separado de la comunidad y hay que emplear todos los recursos para hacer que vuelva. La búsqueda del hermano ha de hacerse con respeto y amor. Primero en privado, para no ponerlo en evidencia ante la comunidad. Si no hace caso, hay que mostrarle su falta en presencia de algunos testigos, como mandaba la ley de Moisés al respecto. Por último, y como último recurso, ponerle en evidencia ante la comunidad, la cual en caso obstinación, ha de reconocer dolorosamente la situación en que este hermano se ha colocado. Después de la instrucción sobre la corrección fraterna, el evangelista añade tres palabras de Jesús. La primera concede a la comunidad local la capacidad de decidir en cuestiones disciplinar. Esto se manifiesta con la expresión atar y desatar. La segunda palabra pone de relieve el clima de oración en que deben tomarse estas decisiones y asegura a los discípulos, reunidos en el nombre de Jesús, que el Padre escuchará su oración. La tercera habla de la presencia de Jesús en medio de la Iglesia. ¿Somos en el seno de la Iglesia personas reconciliadas y reconciliadoras? ¿Practicamos la auténtica corrección fraterna?

 

JUEVES, 13 DE AGOSTO DE 2026.   San Mateo (18,21-19,1)

 

"¿CUÁNTAS VECES LE TENGO QUE PERDONAR?"

 

El Evangelio que hoy proclamamos en el Eucaristía, nos habla del perdón y de la parábola del hombre agraciado, pero sin entrañas. "Se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". Estamos ante una falta personal contra un hermano. En la comunidad cristiana la ofensa personal y la indisciplina comunitaria están íntimamente ligadas: toda falta contra un hermano perturba a la comunidad y viceversa. En esta tesitura, interviene Pedro para preguntar a Jesús acerca del número de veces que debe perdonar al hermano. En aquel entonces se proponía el número cuatro como cifra máxima. Cuando Pedro pregunta si debe perdonar hasta siete veces, considera que ha dado un gran paso hacia su Maestro. Jesús le responde que el perdón no debe tener límites. El discípulo ha de estar siempre abierto al perdón. Para explicar el tema del perdón y demás dimensiones de la vida comunitaria, Jesús relata la parábola del hombre que fue agraciado con el perdón de una gran deuda de dinero, pero este hombre no fue capaz de perdonar una pequeña deuda a un compañero.  Para hablar del perdón, la parábola se sirve de figuras y de términos que no tienen nada de amanerados. La violencia del criado perdonado hacia su 'compañero de servicio' pone de relieve los conflictos que desgarraban la comunidad de los discípulos de Jesús. Termina la parábola con estas palabras:  "Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano". El texto evangélico subraya dos aspectos de la vida del discípulo: la gratuidad absoluta del perdón divino, merced a la cual los discípulos han entrado en la comunidad, y la exigencia solemne del perdón fraterno, cimiento de la vida eclesial. Señor Jesús, danos tu Espíritu, para que recemos el Padrenuestro con una disposición favorable al perdón hacia nuestros hermanos. 

 

VIERNES, 14 DE AGOSTODE 2026.  San Mateo (19,3-12)

 

MATRIMONIO Y DIVORCIO

 

Por aquel entonces, se acercaron unos fariseos a Jesús y le preguntaron para ponerlo a prueba:  "¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo? Él les respondió: ¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Ellos insistieron: ¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla? Él les contestó: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo digo que, si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- y se casa con otra, comete adulterio...". Una vez más, los fariseos se acercan a Jesús para plantearle un asunto espinoso, con la intención de ponerlo a prueba. En concreto, le preguntan si uno puede separarse de su mujer por cualquier motivo. Estamos ante una cuestión muy debatida entre los maestros de la ley. Algunos de ellos pensaban que el hombre podía repudiar a su mujer por cualquier causa. Otros creían que debía existir un motivo proporcionado. Como nos dice el texto evangélico, en su respuesta Jesús va mucho más allá de esta polémica. Jesús acude a la Escritura, se remite al designio de Dios y considera la ley del divorcio como una excepción que Moisés tuvo que hacer, obligado por la obstinación del pueblo. En aquella sociedad dominada por los hombres, las palabras de Jesús son profundamente liberadoras. La prohibición del divorcio es, eminentemente una defensa de la mujer y una recuperación del designio de Dios, en el que hombre y mujer se unen como iguales para convertirse en un solo ser.

 

SÁBADO, 15 DE AGOSTO DE 2026.  San Lucas (1,39-56)

 

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

 

La Iglesia celebra hoy  la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Los cristianos celebramos hoy que la Virgen  María ha sido el primer miembro de la Iglesia que ha alcanzado ya la resurrección de los muertos. En efecto, "La verdad de la Asunción, definida por Pío XII, ha sido reafirmada por el concilio Vaticano II, que expresa así la fe de la Iglesia: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como reina universal con el fin de que se asemeje de forma más plena a su Hijo, Señor de señores (cf Ap 19,16) y vencedor del pecado y de la muerte" (San Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n.41; LG.n.59). En el prefacio de la solemnidad de la Asunción se nos dice: "Porque hoy ha sido elevada a los cielos la Virgen, Madre de Dios; ella es figura y primicia de la Iglesia, que un día será glorificada; ella es ejemplo de esperanza segura y consuelo del pueblo peregrino". La mujer que permanece junto a la cruz, está ahora junto al Cordero. El papel de María junto a la cruz de Jesús y junto a su trono en el cielo tiene mucho que enseñarnos. Nuestra Señora de la Asunción nos enseña cómo orar. Dondequiera que reza María, su oración es siempre: 'Hágase tu voluntad'. También María nos enseña a amar y desear ardientemente la Jerusalén celestial. Allí nos aguarda nuestra meta definitiva. Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica, "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección del Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (n.966). Desde esta perspectiva, la Virgen es nuestra esperanza. La Madre llama a sus hijos (todavía peregrinos). Estamos destinados a compartir con ella el destino que ella ya ha logrado. Por eso la saludamos, exclamando: ¡Salve, esperanza nuestra!

 

DOMINGO, 16 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (15,21-28):

 

"MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE"

 

El texto del libro de Isaías (Is.56,1.6-7) nos adelante como la salvación que proviene del Señor alcanzará a todos los pueblos: "A los extranjeros que se han dado al Señor...los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración...y así la llamarán todos los pueblos". Esta profecía se cumple en el Nuevo Testamento con la venida del Hijo de Dios. En este sentido, el relato evangélico (Mat. 15,21-28), que se proclama en la Eucaristía de este domingo, se nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer cananea. Esta se puso a gritar a Jesús: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo". Esta mujer no es una israelita que vive en país pagano, sino, como presupone la secuencia del relato, una pagana que está al corriente de la actividad de Jesús y en posesión quizá de algunos restos de fe judía. Por eso no es extraño que acuda a Jesús llamándole 'Hijo de David'. En un principio, Jesús no accede a la petición de aquella mujer. Pero, al escuchar su súplica insistente, Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija". La insistente confianza de la mujer hace posible la curación de su hija. Jesús admira la fe de esta mujer pagana. Con ello realiza un gesto soberano y profético que anuncia el acceso inmediato de todos los pueblos a la salvación. Ante esta realidad tan consoladora, no podemos menos de repetir las palabras del salmista (Sal.66): "Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben". Las puertas de la salvación, según el plan de Dios, están abiertas a todos los hombres. En una sociedad tan neopagana como la nuestra, es necesario que, como Jesús, mostremos también cercanía y acogida para que las personas encuentren una comunidad en la que puedan celebrar y vivir la fe cristiana.  

 

LUNES, 17 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (19,16-22)

 

 "¿QUÉ ME FALTA?"

 

En el relato del encuentro de Jesús con el joven rico, se pone de manifiesto el peligro de las riquezas para seguir de cerca al Señor. Un joven se acercó a Jesús y le preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos...El muchacho le dijo: Todo esto lo he cumplido. ¿Qué me falta? Jesús le contestó: Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo. Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico". Este joven trata a Jesús como Maestro. Le plantea una cuestión importante: Qué debe hacer para obtener la vida eterna. Para un judío de entonces, la cuestión decisiva se refiere a lo que hay que hacer y no a lo que importa ser, ya que el destino del hombre se juega en su obediencia a la Ley. En su respuesta, Jesús se mantiene en el terreno de la estricta ortodoxia escriturística: Guarda los mandamientos. Se trata de recordarlos para ponerlos en práctica. Aquel joven hace observar que se ha esforzado por ser fiel a la ley. Pero como tantos otros hombres de su tiempo, buscaba otra cosa: ¿Qué me falta? Jesús le invita a la perfección. Jesús comprobó los valores de aquel joven y lo invitó al discipulado. ¿Qué relación existe entre el vender los bienes y el sígueme? Lo decisivo es seguir a Jesús; la renuncia a las riquezas no es más que una condición. El joven se va triste, porque reconoce su limitación y el exceso de valor que da a las riquezas. Señor Jesús, danos la gracia de seguirte ligeros de equipaje.  

 

MARTES, 18 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (19,23-30)

 

"ENTONCES, ¿QUIÉN PUEDE SALVARSE?"

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los Cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús se les quedó mirando y les dijo: Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo. Entonces le dijo Pedro: Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar? Jesús les dijo: Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros". En este texto Jesús quiere mostrar a los discípulos las dificultades que entrañan las riquezas para los discípulos. La imagen del camello y la aguja es una exageración, que trata de mostrar la imposibilidad de romper con el prestigio y el poder que dan las riquezas. Esta frase hiperbólica  causó inquietud a los discípulos. El superar la tentación del prestigio y el poder es prácticamente imposible para los hombres, pero no para Dios. Para ahondar en esta temática, Pedro, a modo de ejemplo,  introduce una pregunta donde queda constancia que los discípulos cumplen los dos requisitos que Jesús había puesto al joven rico: lo han dejado todo y le han seguido. Por tanto, la recompensa será precisamente lo que él buscaba. La promesa de Jesús de encontrar una nueva familia, a cambio de la que los discípulos han dejado, había sido ampliada en la tradición con una recompensa en el más allá: la vida eterna. Hay que reconocer  que el dinero es un buen servidor y un mal amo. Dejémonos provocar por tu llamada a vivir los valores del reino de los Cielos.

 

MIERCOLES, 19 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (20,1-16a)

 

"ID TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA"

 

Dirigiéndose a sus discípulos, Jesús les dijo: "El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: Nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a mi viña...". Aquel propietario no concibe que la gente esté sin hacer nada. Desea que todos estén ocupados en su viña. El Señor, propietario de la viña, quiere que todos vayamos a trabajar a su viña: la Iglesia. En efecto, los fieles laicos, juntamente con los sacerdotes, religiosos y religiosas, constituyen el único Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo. Como señala san Juan Pablo II: "El ser miembro de la Iglesia no suprime el hecho de que cada cristiano sea un ser 'único e irrepetible', sino que garantiza y promueve el sentido más profundo de su unicidad e irrepetibilidad , en cuanto fuente de variedad y de riqueza para toda la Iglesia. En tal sentido, Dios llama a cada uno en Cristo por su nombre propio e inconfundible. El llamamiento del Señor: Id también vosotros a mi viña, se dirige a cada uno personalmente; y entonces resuena de este modo en la conciencia: "¡Ven también tú a mi viña!". De este modo cada uno, en su unicidad e irrepetibilidad, con su ser y con su obrar, se pone al servicio del crecimiento de la comunión eclesial; así como, por otra parte, recibe personalmente y hace suya la riqueza común de toda la Iglesia. Ésta es la 'Comunión de los Santos' que profesamos en el Credo; el bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se convierte en el bien de todos. "En la Santa Iglesia -escribe San Gregorio Magno- cada uno sostiene a los demás y los demás le sostienen a él" ('Christifideles laici", n.28). Considero que estas palabras de San Juan Pablo II interpretan acertadamente el texto bíblico que se proclama en la Eucaristía de hoy.

 

JUEVES, 20 DE AGOSTO DE 2026. San  Mateo (22,1-14)

 

"TENGO PREPARADO EL BANQUETE...VENID A LA BODA"

 

En aquel tiempo, "de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: El reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero estos no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otros a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera y envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: La boda está preparada, pero los convidados no la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta? El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros. Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos". Ya en el Antiguo Testamento, al alianza de Dios con su pueblo se representaba frecuentemente bajo la imagen de un matrimonio místico, que llevaba consigo amor mutuo y fidelidad. Rechazar la invitación a un banquete hecha por un rey era considerada como una injuria y acto de insubordinación. Tal como aparece en el relato, la segunda invitación es más apremiante, por todos los pormenores del banquete que estaban ya preparados. Aunque el texto directa y expresamente trata solo de los invitados homicidas, el castigo se extiende a todos, tal como aparece en el incendio de la ciudad donde habitan todos. Al castigo del rey se añade otra determinación, aquellos invitados quedan excluidos del banquete nupcial. En la segunda parte de la parábola se nos habla de un invitado que no traía vestido de fiesta. Es claro que una vez admitidos en la sala del banquete, pueden ser expulsados de ella si carecen de alguna condición exigida por el rey. ¿Cuál es el mensaje fundamental de esta parábola? Dios nos invita a todos al banquete del Reino. Lo mejor para nosotros es aceptar con un sí gozoso esta invitación. El Señor nos pide que colaboremos en llevar la invitación a los demás. Aceptar la invitación lleva consigo aceptar un estilo de vestir. Se trata de revestirnos de Cristo. Vivir según los valores del Reino. Conocer y vivir según el mensaje de Jesús.

 

VIERNES, 21 DE AGOSTO DE 2026.   San Mateo (22,34-40)

 

"MAESTRO, ¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL DE LA LEY?"

 

Un fariseo, experto en la Ley, le formuló esta pregunta a Jesús, para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él les dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas". El evangelista presenta la pregunta como una trampa. Para preguntar a Jesús sobre la Ley, los fariseos le envían un especialista en la materia. La originalidad del texto bíblico no está en las ideas del amor a Dios y al prójimo, que el Antiguo Testamento conocían, sino en la relación mutua y en el lugar eminente que Jesús da a este resumen de la Ley. El amor a Dios con todo nuestro ser es el mandamiento principal y primero. El segundo es semejante  a éste. Esto no significa un segundo rango por el grado de importancia, sino un segundo mandamiento tan importante como el primero. Es decir, el amor al prójimo no se identifica con el amor a Dios, sino que amar al prójimo es tan urgente como amar a Dios. Más todavía, la prueba de que amamos auténticamente a Dios es que amamos a nuestro prójimo, e incluso a nuestros enemigos; pero recíprocamente, amando a nuestro prójimo, estamos seguros de que amamos a Dios. Los dos mandamientos guardan entre sí una profunda relación. No se puede dar uno al margen del otro. Toda la Ley se compendia en estos dos mandamientos. Todas las demás ordenanzas adquieren su sentido en el amor a Dios y al prójimo. 

 

SÁBADO, 22 DE AGOSTO 2026. San Mateo (23,1-12)

 

"...ELLOS NO HACEN LO QUE DICEN"

 

Dirigiéndose a la gente y a sus discípulos, Jesús dijo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente". Jesús no ataca la doctrina farisaica en sí misma; se coloca entre el pueblo y sus jefes tradicionales para discutir la autoridad de los segundos sobre el primero. Fue el negar esta autoridad, más que la discrepancia en puntos doctrinales concretos, lo que produjo la animosidad contra Jesús. La acusación fundamental de Jesús contra los escribas y fariseos es la de la inconsecuencia: su enseñanza es válida, pero ni ellos mismos son fieles a ella. Además de la inconsecuencia, los escribas y fariseos atosigan a la gente con un montón de prescripciones, pero ellos ni siquiera con un dedo ayudan a llevar estos fardos pesados. Por otro lado, todo lo que hacen es para que ser vistos por la gente. Hay que reconocer que las personas más coherentes son los santos. Ellos, siguiendo las huellas del Señor Jesús, hacen lo que dicen. Precisamente, hoy celebramos la fiesta de Santa Rosa de Lima, virgen dominicana, patrona de Europa. Nace en Lima (Perú) el 30 de abril de 1586 y muere en Lima el 24 de agosto de 1617. A pesar de su vida oculta y de su ambiente familiar modesto en lo económico, desplegó una gran actividad caritativa: socorría a indigentes y cuidaba enfermos. Tenía una confianza ilimitada en la divina Providencia. He aquí el camino a seguir: Ser consecuentes en nuestra vida cristiana. Que no haya divorcio entre lo que decimos y lo que hacemos. 

 

DOMINGO, 23 DE AGOSTO DE 2026.   san Mateo (16,13-20)

 

"TÚ ERES EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS VIVO"

 

Hoy es domingo, el día del Señor. Todo el Antiguo Testamento es como una gran profecía. Nos va anunciando la llegada del Mesías. Esta profecía se cumple con la llegada de Jesucristo. Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús pregunta a sus discípulos acerca de la opinión que la gente tiene de Él. Aquellos contemporáneos de Jesús, le confunden unos con Juan Bautista,  otros con Elías, otros con Jeremías o uno de los profetas. Existe una diversidad de opiniones acerca de Jesús. Ante esto, Él preguntó a sus discípulos: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará...Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías". Prescindiendo de los rumores que corren, Jesús pregunta a sus discípulos qué dicen ellos de Él. Jesús no pregunta a sus discípulos por su esencia intemporal, sino por su misión histórica en relación con Dios y con su pueblo. El ser de Jesús es la misión que tiene que cumplir en la tierra al servicio de Dios y de los hombres. Pedro, inspirado por Dios, acierta con la respuesta. Dice que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Gracias a Dios, conocemos al Señor Jesús. Siempre le podremos conocer mejor. Creer en Jesús significa adherirnos cada vez más a su persona con todo nuestro ser. Él es realmente nuestro camino hacia la verdadera libertad y hacia la vida. Es bueno que de vez en cuando nos preguntemos: ¿Quién es Jesús para mí? A la hora de responder a esta cuestión, no nos conformemos con una respuesta teórica. Es necesario bajar a la vida. ¿Cómo influye la persona de Jesús en mi existencia concreta?

 

 LUNES, 24 DE AGOSTO DE 2026. San Juan (1,45-51)

 

"...EN QUIEN NO HAY ENGAÑO"

 

Por aquel entonces, "Felipe encuentra a Natanael y le dice: Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret. Natanael le replicó: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le contestó: Ven y verás. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no  hay engaño. Natanael le contesta: ¿De qué me conoces? Jesús le responde: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Natanael respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel...". Hoy celebramos la fiesta de San Bartolomé, Apóstol. Sabemos muy poco de la vida de San Bartolomé. Con toda probabilidad -aunque hay que recordar que ha habido opiniones divergentes- se trata de la misma persona que en los Evangelios es conocida con dos nombres, entonces cosa corriente. Natanael sería el nombre personal (Jn 1,45-50; 21,2) y Bartolomé el apellido. Esta persona es piropeado por Jesús. Se trata de un piropo sobre la verdad de su vida. La verdad existencial. Su sinceridad vital. La verdad de su vida contra todo tipo de engaño, mentira, falsedad, apariencia. Según el texto evangélico de hoy, estamos ante una persona de carácter abierto, atrevido incluso hasta una cierta impertinencia: ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno? Le pregunta a Jesús: ¿De qué me conoces? En una actitud  creyente, generosa, honesta hasta la clara confesión: Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. La oración litúrgica destaca por lo mismo la adhesión sincera de San Bartolomé al Señor, que se entregó sinceramente a Cristo. Señor Jesús, que te amemos y te sigamos con sinceridad como tu apóstol, San Bartolomé. 

 

MARTES, 25 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (23,23-26)

 

"¡GUÍAS CIEGOS...!"

 

En aquel tiempo, "habló Jesús diciendo: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro  estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera". En el texto evangélico Jesús se dirige a los escribas y fariseos para acusarles ante todo de su hipocresía. Se dirige, pues a las autoridades religiosas del pueblo. Estamos ante varias denuncias. En la primera de ellas se pone de manifiesto que los escribas y fariseos ponen el acento en lo secundario, olvidando lo esencial: el derecho, la compasión y la sinceridad. En la segunda se introduce un tema nuevo: los fariseos se preocupan de lo de fuera, no de lo de dentro. En efecto, su exagerada preocupación por las prácticas externas, hace que se vayan olvidando de su vivencia interior, que debería ser lo más importante. La hipocresía conlleva la incoherencia entre lo que decimos y aparentamos y lo que vivimos y somos. Todos necesitamos crecer en coherencia. Que cada día se vaya estrechando la distancia existente entre lo que aparentamos y lo que somos en realidad. 

 

MIERCOLES, 26 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (23,27-32):

 

"...POR DENTRO ESTÁIS REPLETOS DE HIPOCRESÍA Y CRUELDAD"

 

Por aquel entonces, dijo Jesús: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, ¡no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas!". En estas diatribas contra los escribas y fariseos, Jesús manifiesta su rechazo a todo lo que signifique mentira e hipocresía. Jesús distingue entre 'lo dentro y lo de fuera'. En efecto, las prácticas puramente externas de los escribas y fariseos, que limpian solo lo de fuera, son un fiel reflejo de su vivencia interior. Ellos se preocupan solo de su comportamiento externo, de las apariencias externas. Además, ellos manifiestan externamente un gran aprecio a los enviados de Dios (profetas y justos). Primero los matan y luego les construyen espléndidos mausoleos. Es evidente que la gran riqueza que posee una persona es su vida interior. Esta es la que hay que cuidar con esmero. Ante el Señor, que nos conoce por dentro, no valen unas espléndidas manifestaciones externas que no estén en consonancia con una auténtica vida interior. A este divorcio entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que manifestamos y lo que somos por dentro, el papa Francisco le llama mundanidad.

 

JUEVES, 27 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (24,42-51)

 

"ESTAD EN VELA"

 

Dijo Jesús a sus discípulos: "Por tanto, estad en vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así...". Ante el desconocimiento de la llegada del Señor, Jesús nos pide que estemos en vela, que estemos preparados. ¿Qué significa vigilar? Antes que nada, despertar de la inconsciencia. Cada momento de nuestra existencia terrena es único e irrepetible. El sueño de la inconsciencia no nos permite vivir la urgencia de la conversión. Si no despertamos, seguiremos engañándonos a nosotros mismos. Vigilar es también estar atentos a la realidad de cada día y de cada circunstancia. Si estamos atentos en cada momento, viviremos cada instante como oportuno para vivir el amor a Dios y a los demás. De un modo especial a los más necesitados. La sociedad de consumo es especialista en mantenernos dormidos ante las oportunidades de hacer el bien que la vida nos va presentando. Este ambiente consumista, si no despertamos a las exigencias evangélicas, nos va esclavizando cada vez más. Señor Jesús, danos la gracia de ser en verdad los criados fieles y prudentes que viven despiertos a la voluntad del Padre.

 

VIERNES, 28 DE AGOSTO DE 2026.  San Mateo (25,1-13)

 

"¡QUE LLEGA EL ESPOSO, SALID A RECIBIRLO!"

 

Para mostrarnos la importancia de estar vigilantes en la espera del Reino, Jesús contó a los discípulos la parábola de las jóvenes previsoras y las descuidadas (Mt 25,1-13). El relato nos habla de una fiesta de bodas. Llenas de alegría, un grupo de jóvenes "tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo". No todas van bien preparadas. Unas llevan consigo aceite para encender sus lámparas; a las otras ni se les ha ocurrido pensar en ello. Como el esposo tardaba en llegar, "les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!". Ahora comienzan los problemas. Las jóvenes previsoras encienden sus lámparas y entran con él en el banquete. Las descuidadas se ven obligadas a salir a comprar el aceite. Al volver, "la puerta está cerrada". Ya es tarde. No llegan a punto. Esta parábola es sencillamente una llamada a vivir la adhesión a Cristo de manera responsable y lúcida ahora mismo, antes de que sea tarde. Cada cual sabrá lo que ha de cuidar. No vale con ir tirando en la vida. Estamos llamados a esperar a Jesús con las lámparas encendidas. El beato Pablo VI en su testamento, entre otras cosas, destacaba el deseo de que cuando llegara el momento de su muerte, el Señor le encontrase con la lámpara encendida. He aquí un testimonio que nos recuerda la parábola de hoy. En el bautismo todos hemos recibido una lámpara encendida y se nos invitaba a mantenerla encendida. La Palabra de Dios nos invita a la vigilancia. Es decir, vivir a fondo la esperanza cristiana. Esto conlleva vivir con espíritu de responsabilidad y creatividad. Estrenar cada día la fe cristiana en el horizonte cierto de esperanza y de caridad.

 

SÁBADO, 29 DE AGOSTO DE 2026. San Marcos (6,17-29)

 

MARTIRIO DE S. JUAN BAUTISTA

 

La Iglesia hace hoy memoria del martirio de S. Juan Bautista. De este acontecimiento nos habla el Evangelio de hoy (Mc.6,17-29). La fama de Jesús se había extendido y el rey Herodes había oído hablar de él. Elías fue uno de los profetas importantes de Israel, cuya desaparición había sido fantástica. Se le esperaba de nuevo con poderes celestes. La personalidad de Jesús hacía pensar en él, en Juan Bautista resucitado o en 'un profeta' de los famosos. Dadas estas premisas, el evangelista cree oportuno insertar la noticia del martirio de Juan Bautista por Herodes. El Bautista, como buen profeta, en su predicación no sólo hace análisis de una sociedad injusta, sino que sus denuncias también afectan a los gobernantes. Le dice a Herodes: "No te es lícito tener la mujer de tu hermano". Hay que ser muy valiente y muy libre para gritar la verdad cruda e hiriente al poderoso. Aunque Herodes lo respetaba e incluso temía al pueblo, que tenía a Juan por profeta, su esposa Herodías le odiaba y esperaba la ocasión propicia para eliminarlo. La tragedia es presentada en molde veterotestamentario. La narración evangélica nos recuerda al rey Ajab y a su esposa Jezabel, que odiaba a Elías y estaba dispuesta a matarlo (cfr. IRe.18-19). La ocasión se la ofreció su hija al bailar en la fiesta y obtener el juramento de Herodes para que le pidiese hasta la mitad de su reino. La hija de Herodías "salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Su madre le contestó: La cabeza de Juan el Bautista". El rey Herodes cedió a la petición de la joven y le entregó la cabeza del Bautista. La joven se la entregó a su madre. "Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y le dieron sepultura". Como decía San Beda el venerable: "No debemos poner en duda que San Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad; ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo. Cristo, en efecto, dice: Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la derramó por Cristo".  

 

DOMINGO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Mateo (16,21-27)

 

"...TOME SU CRUZ Y ME SIGA"

 

Hoy es domingo, el día del Señor. El profeta Jeremías (Jr 20,7-9) nos habla de la llamada de Dios al ministerio profético. La aceptación de la llamada supuso para él muchas dificultades. La cruz se manifestó en su vida diaria como burla, oprobio y desprecio. A pesar de ello, se mantuvo fiel a la llamada hasta el final. Como señala el Evangelio (Mt 16,21-27), el Señor Jesús también sufrirá la persecución y la muerte en cruz por parte de las autoridades judías y romanas. Al anunciar Jesús lo que le iba a suceder, "Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: ¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte. Jesús se volvió y dijo a Pedro: ¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque piensas como los hombres, no como Dios". Las palabras, que Jesús dirige a Pedro, son muy duras. El apóstol con buena intención intentó interponerse en el camino de Jesús. Este le señala con claridad que el discípulo debe seguir detrás del Maestro, no al revés. Dirigiéndose a los discípulos, Jesús les dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará...". Si libremente deseamos ser discípulos de Jesús, no hemos de buscarnos a nosotros mismos, sino que hemos de cargar con nuestra propia cruz y entregar nuestra vida por el Evangelio. Este es el camino para encontrarnos de verdad con nosotros mismos. Si nos comportamos de este modo, seremos sacrificio vivo y agradable a Dios, como se nos dice en la segunda lectura (Rom 12,1-2).

 

LUNES, 31 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (4,16-30)

 

"HOY SE CUMPLIDO ESTA ESCRITURA QUE ACABÁIS DE OÍR"

 

Antes de narrar la vida de Jesús, san Lucas nos presenta a Jesús en Nazaret, donde había pasado la vida oculta. Entró en la sinagoga el sábado y se puso en pie para hacer la lectura. "Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor. Y enrollando el rollo y devolviéndolo al que le ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír...". He aquí el programa que Jesús quiere desarrollar en su vida pública. Un programa que él proclama ante sus vecinos. Jesús se siente ungido por el Espíritu de Dios, impregnado por su fuerza. Es ese Espíritu el que le empuja a dedicar su vida entera a liberar, aliviar, sanar y perdonar. Nosotros conocemos por las noticias que nos transmitieron los evangelistas, como Jesús es fiel al Espíritu en todo momento y lleva a cabo este programa de actuación. En el mundo que nos toca vivir estamos saturados de promesas, de palabras, de buenas intenciones, pero en muchas ocasiones las obras no aparecen por ninguna parte. Jesús sí llevó a cabo la voluntad de su Padre, rico en misericordia. Al final de su vida histórica  pudo afirmar : "Todo está cumplido"(Jn 19,30). Si queremos seguir a Jesús, hemos de estar muy cerca de los que más nos necesitan, de los que más sufren, de los más abandonados. Animados por el mismo Espíritu de Jesús, hemos de ayudar a que nazca la liberación y hacer que sea una liberación integral.  

MARTES, 1 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Lucas (4,31-37)

 

"...SU PALABRA ESTABA LLENA DE AUTORIDAD"

 

Jesús se encuentra en Cafarnaún y los sábados enseñaba en las sinagogas. "Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz: ¡Basta! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quien eres: el Santo de Dios. Pero Jesús le increpó diciendo: ¡Cállate y sal de él! Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño. Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí: ¿Qué clase de palabra es esta?...". Después de exponer su programa de actuación, Jesús comienza a cumplirlo, mostrando la salvación de forma concreta. El evangelista pone de manifiesto el asombro de la gente ante la enseñanza de Jesús, porque su palabra estaba llena de autoridad. En la curación del endemoniado aparece el poder de la palabra de Jesús. El demonio intenta controlar el poder de Jesús pronunciando su nombre de: 'Santo de Dios'. Bien sabemos que en la mentalidad bíblica conocer y nombrar a alguien es en cierta medida dominarle. Es el último esfuerzo del mal para alejar a Jesús. La misma pregunta: ¿Has venido a acabar con nosotros?, pone de manifiesto la creencia común de aquel entonces, de que antes de que llegara el Señor, habría un combate contra las fuerzas del mal. De algún modo las tradiciones evangélicas nos presentan a Jesús llevando a cabo esta tarea. Como vemos en este relato, la palabra de Jesús aparece llena de de fuerza y eficacia contra el mal que esclaviza al endemoniado. Realmente Jesús es el Santo de Dios. Señor Jesús, aumenta nuestra fe en el poder salvador de tu Palabra.

 

MIERCOLES, 2 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (4,38-44)

 

JESÚS, EL GRAN SANADOR

 

Al salir de la sinagoga, Jesús fue a casa de Simón. Allí curó a la suegra de Pedro, que estaba con fiebre. "Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían: Tú eres el Hijo de Dios. Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto...". El texto evangélico nos ofrece en primer lugar una manifestación espléndida del poder sanador de Jesús. Hay reconocer al respecto, que en tiempos de Jesús, los judíos no separaban, como hacemos nosotros, el mal físico del mal espiritual. De este modo toda curación era un signo del gran combate  contra el mal que dominaba el mundo (cfr. Lc 4,6). Exorcismos y curaciones se multiplican en el relato de hoy. De este modo se pone de manifiesto el poder curativo que alcanza a toda la persona. También aparece en el texto evangélico otra dimensión de la persona de Jesús: buscar el retiro, el silencio para la oración. El Señor Jesús es modelo de persona orante. Cuida con esmero el trato íntimo con su Padre. La gente de aquel lugar le buscaba, para que se quedase con ellos. Jesús no accede a este deseo y les dijo: "Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado". Así se muestra a la gente como un predicador itinerante que debe llegar a los diversos lugares. 

 

JUEVES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (5,1-11)

 

"...SOY UN HOMBRE PECADOR"

 

 

La gente se agolpaba en torno a Jesús. Junto al lago de Nazaret vio dos barcas a la orilla. Subió a la barca de Pedro y le pidió que se apartara un poco de tierra. Desde la barca enseñaba a la gente. Al acabar de hablar dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Respondió Simón y dijo: Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse...Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador...Y Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron". Los que escuchaban a Jesús quedaban sorprendidos por la autoridad con la que hablaba. La gente, desde la orilla, escucha a Jesús que habla desde la barca. Después de remar mar adentro, sucede el signo de la pesca milagrosa. El evangelista culmina la narración con una escena conmovedora que tiene por protagonista a Simón Pedro. Este apóstol es un hombre de fe, seducido por Jesús. Por su experiencia como pescador, Pedro sabe que nadie se pone a pescar a mediodía en el lago, sobre todo si no ha capturado nada por la noche. Pero se fía de Jesús y echó las redes. Pedro es una persona sincera. Sorprendido por la pesca milagrosa, se arroja a los pies de Jesús y se confiesa pecador. Reconoce su pecado y su indignidad para convivir con Jesús. Este le acoge y le asocia a su tarea de reunir y convocar a los hombres y mujeres al proyecto salvador de Dios. Señor Jesús, que seamos fieles y nobles discípulos tuyos. Que nos fiemos siempre de tu Palabra.

 

VIERNES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (5,33-39)

 

A VINO NUEVO ODRES NUEVOS

 

En aquel tiempo, "dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber. Jesús les contestó: ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo llevan, y entonces ayunarán. Y añadió esta parábola: Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: Está bueno el añejo". Los fariseos y los escribas formulan a Jesús una pregunta sobre el ayuno. Como los discípulos de Jesús no ayunaban, los fariseos preguntan el por qué de esta práctica. En su respuesta a los fariseos Jesús compara la antigua alianza con la nueva. Para formular esta comparación, Jesús utiliza la imagen de la tela y del vino. En efecto, así como el vino nuevo y la pieza de tela nueva no pueden unirse a lo viejo, así ocurre también con la llegada de Jesús. El vestido nuevo se estropea para componer un viejo; el trozo del nuevo no dice bien con el vestido viejo. En Palestina el vino se echaba en odres. La comparación se hace entre el vino y los odres. El vino nuevo exige odres nuevos. Jesús trae consigo una novedad radical. La Buena Noticia de Jesús exige odres nuevos. 

 

SÁBADO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (6,1-5)

 

"EL HIJO DEL HOMBRE ES SEÑOR DEL SÁBADO"

 

"Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos. Unos fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido? Respondiendo, Jesús les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él. Y les decía: El Hijo del hombre es señor del sábado". Para entender este texto, es necesario destacar que el descanso del sábado era uno de los rasgos distintivos de la comunidad israelita. Algunos textos del Antiguo Testamento hacen alusión al descanso sabático y a algunas prohibiciones sobre determinados trabajos. Ahora bien, los intérpretes de la ley habían ido mucho más lejos. Existía una lista de treinta y nueve clases de trabajos prohibidos en sábado. Entre ellos, el caso que aparece en el texto de hoy: arrancar espigas y desgranarlas. También estaba prohibido curar en sábado, siempre que no fuera necesario. Para Jesús el sábado debía estar al servicio del bien y de la vida. En este sentido, el sábado es el día apropiado para practicar la misericordia. Así lo entendió y practicó Jesús en sus curaciones en sábado. Los cristianos sabemos hemos de dar culto a Dios en espíritu y en verdad y no vivir esclavizados por ninguna casuística.

 

DOMINGO, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Mateo (18,15-20)

 

CORRECCIÓN FRATERNA

 

Hoy es domingo, el día del Señor. La Palabra de Dios que proclamamos en este domingo insiste en la práctica de la corrección fraterna. En la primera lectura (Ez 33,7-9) el profeta Ezequiel nos recuerda que somos responsables no solo de nuestra salvación, sino también de la de los demás. El Señor se lo dice al profeta: "...tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre". El profeta, como atalaya del pueblo en el exilio, tiene que anunciar los peligros para que el pueblo se aperciba de ellos. Si no quieren oírle, no tendrá responsabilidad alguna en la muerte de ellos. Ezequiel siente sobre sí la responsabilidad del anuncio de la Palabra. En el Evangelio (Mt 18,15-20) se nos amonesta al respecto: "Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano...". Jesús nos habla de la práctica de la corrección fraterna. Es muy difícil acertar en este servicio tan importante para la vida de la comunidad. Hemos de realizarlo con mucha caridad y en el momento oportuno. De este modo practicaremos el verdadero amor con el prójimo, como nos señala la segunda lectura (Rom 13,8-10). Como nos advierte el salmista: "Ojalá escuchéis hoy su voz: No endurezcáis vuestro corazón" (Sal 94). Sólo desde una actitud humilde, es posible escuchar en el corazón la Palabra de Dios y practicar con sentido evangélico la corrección fraterna. 

 

LUNES, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Lucas (6,6-11)

 

"¿QUÉ ESTÁ PERMITIDO EN SÁBADO?"

 

Un sábado entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar: "Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada: Levántate y ponte en medio. Y, levantándose, se quedó en pie. Jesús le dijo: Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla? Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo: Extiende tu mano. Él lo hizo y su mano quedó restablecida. Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús". El evangelista señala que la enseñanza y la curación de un hombre que tenía paralizada la mano derecha se produce en sábado y en la sinagoga. Una vez más, son los escribas y fariseos los que están al acecho para ver si Jesús curaba en sábado. Como en otras ocasiones, Jesús lee los pensamientos de aquella gente y actúa en consecuencia. En primer lugar, Jesús manda a la persona enferma que se levante y se ponga en medio. Se levantó y permaneció en pie. Es entonces, cuando Jesús plantea unas preguntas incisivas a toda aquella gente. Las plantea  con toda libertad. Está dispuesto a devolver la salud a aquella persona. El sábado es para hacer el bien; para practicar la misericordia. Manda a aquel hombre que extienda la mano. Lo hizo y su mano quedó restablecida. Este gesto exasperó a los escribas y fariseos y entre ellos discutían qué hacer con Jesús. 

 

MARTES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Mateo (1,1-2.15-16.18-23)

 

"NO TEMAS ACOGER A MARÍA, TU MUJER"

 

Hoy celebramos la fiesta de la Natividad de la Virgen María. Ella es de la estirpe de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado (elogio del Martirologio Romano). Desde esta perspectiva, el relato evangélico de hoy (Mt 1,1-16.18-23) comienza con una larga genealogía que va de Abrahán a José, esposo de María, de la que nació Jesús. Una historia que abarca varios siglos. En dicha historia aparece con una misión especial la Virgen María: ser la madre del Hijo de Dios hecho carne. En sus purísimas entrañas, por obra del Espíritu Santo, encarnó el Hijo de Dios. En este sentido, la natividad de la Virgen Madre de Dios es realmente una noticia de gozo para toda la humanidad. De la Virgen ha nacido el sol de justicia, nuestro Salvador. En la oración colecta de esta fiesta, la Iglesia pide a Dios: "Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia. Así, cuantos recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, conseguiremos aumento de paz en la fiesta de su natividad". Nos alegramos en el nacimiento de santa María Virgen. Este acontecimiento fue para todo el mundo esperanza y aurora de salvación. La Virgen María se entregó del todo a la voluntad de Dios sobre ella. Que María nos ayude con su intercesión maternal a responder diariamente y con prontitud a lo que Dios quiera de nosotros. 

 

MIERCOLES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  san Lucas (6,20-26)

 

BIENAVENTURANZAS Y AMENAZAS

 

Por aquel entonces, "Jesús levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: Bienaventurados los pobres,, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!...". Con este texto se inicia el sermón de la llanura. Comienza con las cuatro bienaventuranzas. Se refieren a situaciones concretas. Su carácter social refleja el interés de Jesús por los pobres. Acostumbrados, tal vez, a escuchar las 'bienaventuranzas' tal como aparecen en el evangelio según Mateo, se nos hace duro a los cristianos de los países ricos leer el texto que nos ofrece Lucas. Las bienaventuranzas desestabilizan la escala de valores que predomina entre los hombres. La salvación de Jesús aporta una nueva comprensión de la existencia muy distinta de la predominante en nuestro mundo. No hemos de pensar que la mirada de Dios se dirige preferentemente a los pobres porque son mejores o más justos que los ricos, sino porque Dios quiere ser misericordioso con los oprimidos o excluidos. En Lucas las bienaventuranzas van seguidas de las malaventuranzas contra los ricos. Son palabras que resuenan como advertencia y amenaza. Pero a la vez nos invitan a la conversión y a asumir la pedagogía de Dios, que dirige su misericordia hacia los más débiles. 

 

JUEVES, 10 DE SEPTIEMBREDE 2026.  San Lucas (6,27-38)

 

"AMAD A VUESTROS ENEMIGOS"

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos: A los que me escucháis os digo: Amad a vuestro enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis solo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis solo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros". Jesús dijo a sus discípulos unas palabras muy exigentes. Nos dice que debemos amar como el Padre nos ama. Comienza diciéndonos: "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian". Preguntémonos con sinceridad: ¿Qué podemos hacer los creyentes ante estas palabras de Jesús? ¿Suprimirlas del Evangelio? ¿Borrarlas del fondo de nuestra conciencia? ¿Dejarlas para tiempos mejores? Hemos de amar a todos con un amor no de trueque, te amo si me amas, sino asimétrico, que dice: te amaré aunque no me ames. Jesús piensa que la persona es humana cuando el amor está en la base de toda su actuación. Y ni siquiera la relación con los enemigos ha de ser una excepción. Es precisamente este amor, que alcanza a todos y busca realmente el bien de todos sin excepción, la aportación más humana que puede introducir en la sociedad el que se inspira en el Evangelio de hoy. ¿Quién es realmente hijo del Padre? No es el que no hace mal a nadie pero queda encerrado en su cómodo egoísmo. Es el que hace el bien a todos, sin esperar nada a cambio. Hay situaciones en las que este amor al enemigo parece imposible. En tal situación no hemos de olvidar que nosotros vivimos de la paciencia y el perdón de Dios. El cristiano perdona, porque se siente perdonado por Dios. Cualquier otra motivación es secundaria. Perdona el que sabe que vive del perdón de Dios. Olvidar esto es hablar de otra cosa muy diferente del perdón evangélico. Somos conscientes que perdonar, como Dios nos perdona, no es fácil. Recordemos al respecto estas palabras de la carta a los Efesios (4,32): "Sed más bien bondadosos y compasivos los unos con los otros, y perdonaos mutuamente, como Dios os ha perdonado por medio de Cristo".

 

VIERNES, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (6,39-42)

 

¡HIPÓCRITAS!

 

En aquel tiempo, "dijo Jesús a sus discípulos una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: Hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga  que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano". En el texto se recoge una parábola que Jesús dirige a sus discípulos. Según el ejemplo gráfico de Jesús, cuando un ciego guía a otro ciego, corren el riesgo de caer los dos en el hoyo. Podemos decir que nosotros hemos caído en la espiral del crecimiento por el crecimiento, el desarrollo por el desarrollo. Tal vez la fe, lejos de desaparecer, se haga más necesaria que nunca para guiar a una humanidad necesitada de luz y sentido. En la segunda parte del texto se habla de la hipocresía. Muchas veces la corrección nace de la caridad y la expresa. Las palabras de Jesús nos ponen en guardia para que sepamos primeramente reconocer nuestras debilidades (la viga) antes de intentar corregir los defectos de los otros (la mota). Si obramos así nuestra intervención correctora será comprendida y aceptada. De lo contrario, seríamos unos hipócritas.

 

SÁBADO, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (6,43-49)

 

"CADA ÁRBOL SE CONOCE POR SU FRUTO"

 

Jesús dijo a sus discípulos: "No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca, ¿Por qué me llamáis 'Señor, Señor', y no hacéis lo que digo?...". Al dirigirse a sus discípulos, Jesús les hace una advertencia sabia: Cada árbol se conoce por su fruto. No existe árbol bueno que dé frutos malos; pero tampoco, hay árbol malo que dé frutos buenos. Las palabras de Jesús tienen una repercusión individual y social a la vez. Las noticias que llegan diariamente hasta nosotros nos presentan con frecuencia una sociedad dañada por tantas injusticias y abusos, donde van creciendo las 'zarzas' de los intereses y las mutuas rivalidades, y donde brotan abundantes 'espinos' de odios, discordias y agresividad. ¿Cómo sanar esta sociedad? Se trata de cuidar la salud integral de cada persona, para que cada una, como un árbol bueno, dé frutos buenos. ¿Cómo favorecer un ambiente más saludable para el desarrollo integral de cada ser humano? Esforcémonos por hacernos la vida más humana y llevadera. Aprendamos diariamente el arte de acogernos mutuamente. ¡Qué importante es ofrecer refugio, acogida y escucha a tantas personas maltratadas por la vida! Es necesario dar aliento al que sufre y estar dispuesto a perdonar y aceptar el perdón. En el fondo se trata de alentar la bondad de nuestro corazón. Del corazón bueno brotan frutos sanos. El hombre se va construyendo en el interior del corazón. Señor Jesús, cuida de nuestro corazón, para que demos frutos sanos.

 

DOMINGO, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Mateo (18,21-35)

 

"¿CUÁNTAS VECES TENGO QUE PERDONARLO?"

 

Hoy es domingo, el día del Señor. La Palabra de Dios nos habla con insistencia del perdón de las ofensas. En la primera lectura (Eclo 27,30-28,7), después de rechazar la venganza, se nos dice : "Perdona la ofensa a tu prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados. Si un ser humano alimenta la ira contra otro, ¿cómo puede esperar la curación del Señor?". Si no somos capaces de perdonar al hermano, no podemos aguardar el perdón de Dios. En el Evangelio (Mt 18,21-35) se recoge esta pregunta de Pedro a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". Jesús nos manda perdonar siempre. El perdón que pedimos a Dios está ligado al perdón que estemos dispuestos a ofrecer a los demás. Así aparece en la parábola del 'siervo sin entrañas' que aparece en el Evangelio de hoy. En un mundo tan conflictivo como el nuestro, no resulta fácil escuchar la llamada de Jesús al perdón ni sacar todas las implicaciones que puede tener el aceptar que una persona es más humana cuando perdona que cuando se venga.  Todos los días recordamos la bondad del perdón en la oración del Padrenuestro, cuando decimos: "perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". El salmista (Sal 102) nos muestra su experiencia de su relación con Dios que es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. Señor Jesús, danos la fortaleza de estar siempre dispuestos al perdón.

 

LUNES, 14 DE SEPTIEMBREDE 2026.  San Juan (3,13-17)

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ.

 

Hoy celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. En la celebración de esta fiesta  proclamamos el Evangelio (Jn 3,13-17) donde se recogen unas palabras que Jesús dirige a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". Nicodemo muy interesado por Jesús, aparece en escena como representante del judaísmo docto, pero que no quiere que sea conocida su simpatía hacia Jesús. Por eso acude a él de noche. Nicodemo va buscando luz. Según Jesús, la luz que lo puede iluminar todo está en el Crucificado. Nuestra mirada distraída no es capaz de descubrir en ese rostro la luz que podría iluminar nuestra vida en los momentos más duros y difíciles. Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. La mirada del Crucificado representa el amor poderoso y creíble de Dios. Por otro lado, la cruz nos revela la solidaridad del Hijo. Es el varón de dolores, que tomó sobre sí el pecado de muchos...Sus heridas nos curaron" (Is 53,11-12). El Hijo de Dios pasó por nuestros padecimientos (Heb 2,18) y los asumió en su propia carne. Los cristianos celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, porque desde la fe sabemos  que la Cruz es revelación: por un lado del amor del Padre; y por otro, de la solidaridad del Hijo. Esta revelación no es dolorosa, sino gozosa. 

 

MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (2,33-35)

 

PROFECÍA DE SIMEÓN

 

Destaca la profecía de Simeón sobre Jesús como signo de contradicción (para caída y levantamiento) y la espada que atravesará el alma de María, revelando los pensamientos de muchos corazones; enfatiza que el ministerio de Jesús no será fácil, exigirá fe y llevará al sufrimiento, uniendo a María al destino sacrificial de su Hijo y presentándola como modelo de aceptación de la Palabra divina, aunque duela, invitando a la Iglesia a la compasión y seguimiento de Cristo en su cruz, uniendo dolor y gozo. 

 

MIERCOLES, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (7,31-35)

 

"¿A QUIÉN SON SEMEJANTES?"

 

Por aquel entonces, Jesús dijo: "¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes? Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de: Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado. Porque vino Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores. Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón". El texto evangélico habla de la acogida y del rechazo que han tenido Juan y Jesús, a pesar de que ambos encarnan dos tipos diferentes de enviados de Dios. Esto es lo que se nos propone en la parábola de los niños que estaban en la plaza. Juan se manifestó como asceta y muchos lo consideraron como un poseído por el demonio. Por su parte, Jesús se presenta como alguien que come y bebe y se le considera borracho y comilón. En ambos casos tiene lugar una falsa lectura de los signos de Dios. Solamente 'los hijos de la sabiduría' han sabido reconocer la sabiduría de Dios presente en las palabras y los hechos de Juan y Jesús. Este texto goza de gran actualidad. En esta época está presenta la tentación de quedarnos con una religión a la carta, apartándonos de lo que nos molesta y aceptando solo aquello que nos parece bien. Nos creemos capaces de condicionar a la divinidad. Sin embargo, bien sabemos que la fe es una decisión razonable.  

 

JUEVES, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (7,36-50)

 

SIMÓN EL FARISEO Y LA MUJER PECADORA

 

El texto evangélico de hoy (Lc 7,36-50) es muy extenso. Vamos a detenernos en algunos aspectos que sobresalen en el texto bíblico. Una pecadora del pueblo interrumpe el banquete organizado por Simón el fariseo para agasajar a Jesús. La pecadora se dirige directamente a Jesús. No dice nada. No sabe cómo expresarle su agradecimiento y rompe a llorar. Besa una vez y otra vez aquellos pies queridos, y, abriendo un pequeño frasco que lleva colgando de su cuello, se los unge con perfume. El fariseo contempla horrorizado la escena. La mirada de Jesús es diferente. Él solo ve el amor y el agradecimiento grande de una mujer que se sabe querida y perdonada por Dios. Le ofrece el perdón de Dios, le ayuda a descubrir dentro de sí misma una fe que la está salvando y le anima a vivir en paz. Simón, el fariseo, parece, sin embargo, incapaz de comprender la misericordia de Dios. Simón se encuentra entre aquellos a los que se les ha perdonado poco. Es de esos 'justos' a los que Jesús no ha venido a llamar. No puede entender la gracia, el don gratuito y generoso del que Jesús es heraldo y realizador. Se trata de comprender y aceptar la paradoja central del Evangelio: el perdón no se da a cambio de amor, sino que se da simplemente sin esperar nada a cambio. Es lo que la fe de la pecadora ha entendido. Ella amó mucho porque se le perdonó mucho. Ayúdanos, Señor, a mirar la realidad y a las personas con entrañas de misericordia. VIERNES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  san Lucas (8,1-3).

 

VIERNES, 18 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (8,1-3)

 

"CAMINANDO DE CIUDAD EN CIUDAD"

 

Por aquel entonces, "iba Jesús caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes". El relato evangélico nos presenta a Jesús como un misionero ambulante que va predicando el Evangelio del reino. ¿Quiénes acompañan a Jesús? En este texto aparecen dos grupos de personas. Por un lado, aparecen los Doce, aunque todavía no han recibido la responsabilidad de la misión (cfr. Lc 9,1-2). Le acompañan también mujeres. En tiempos de Jesús esto resultaba algo insólito entre los judíos. Algunas habían sido curadas por Jesús y otras muchas le ayudaban con sus bienes. También en esto, Jesús se muestra libre de las trabas y costumbres de su tiempo. Está claro que Jesús quiere la salvación de todos. Para Él todos somos importantes. Nos quiere a todos a su lado. No excluye a nadie. Señor Jesús, te damos gracias por llamarnos e incluirnos entre tus discípulos. 

 

SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2026.  San Lucas (8,4-15)

 

"SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR SU SEMILLA"

 

Ante una multitud de gente, Jesús dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga...". Jesús está recorriendo aldeas y ciudades anunciando la Buena Noticia del Reino. Con la parábola del sembrador, Jesús quiere mostrar la suerte que puede correr la Palabra de Dios. Además, esta parábola es un canto a la esperanza, porque la acción de Dios está ya presente en su predicación. La misma comunidad, a la que escribe Lucas, está viendo como el anuncio del Evangelio ya se ha extendido por diversas comunidades dentro del Imperio romano. Después de exponer la parábola, los discípulos le preguntaron qué significaba. En la explicación de Jesús se destacan las distintas respuestas a la Palabra. En principio la Palabra es buena y abundante. Por parte de los oyentes es necesario escucharla con un corazón noble y generoso. El fruto, por tanto, depende de nuestra acogida. Hemos de aprovechar todos los medios, que el Señor ha puesto a nuestro alcance, para que la Palabra encuentre en nosotros una tierra buena donde pueda fructificar abundantemente.  

 

DOMINGO, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (20,1-16)

 

"ID TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA"

 

Hoy es domingo, el día del Señor. Como siempre la Palabra de Dios nos ilumina para vivir con sentido el domingo. En la primera lectura (Is 55,4-6) se nos invita a la conversión, "que el malvado abandone su camino, el malhechor sus planes; que se convierta al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Porque mis planes no son vuestros planes". El profeta nos insta a abandonar el camino errado y volver al plan de Dios sobre cada uno de nosotros. Como reconoce el salmista (Sal 144) cerca está el Señor de los que lo invocan. En el Evangelio (Mt 20, 1-16)  se recoge la parábola de los trabajadores de la viña. En ella se nos habla de un propietario que contrató a todos los jornaleros que pudo. El mismo dueño de la viña fue a la plaza del pueblo una y otra vez, a horas diferentes. Al final de la jornada, aunque el trabajo había sido muy desigual, a todos les dio un denario. En nuestra mentalidad tan mercantilista, esta parábola resulta inaceptable. Los del primer grupo, que fueron a trabajar al amanecer, protestan porque el dueño de la viña ha tratado a los del último grupo, que fueron a trabajar al atardecer, como a ellos. La respuesta del propietario al que hace de portavoz, es admirable: "¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque soy bueno?". En verdad, no resulta fácil creer en esa bondad de Dios de la que nos habla Jesús en la parábola. Rompe nuestros esquemas. Dios utiliza los criterios del amor y de la generosidad. Los caminos de Dios no son nuestros caminos, sus planes no son nuestros planes. Dios rompe todos nuestros esquemas. Lo mejor es dejarle a Dios ser Dios, sin empequeñecerlo con nuestras ideas y esquemas.

 

LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Mateo (9,9-13)

 

"ÉL SE LEVANTÓ Y LO SIGUIÓ"

 

En aquel tiempo, "vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores que habían acudido se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores? Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa 'Misericordia quiero y no sacrificios: Que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores". Celebramos hoy la fiesta de San Mateo apóstol y evangelista. Precisamente el Evangelio de hoy nos habla de su vocación. Al ser invitado por Jesús para seguirle, dejó su oficio de publicano o recaudador de impuestos. Jesús estaba en casa de Mateo, sentado a la mesa con los suyos. Pero no están solos. Muchos publicanos y pecadores acuden al banquete y se sientan con Jesús y sus discípulos. La acusación de los fariseos es inmediata. Jesús responde a sus acusaciones descubriendo la hondura de su actuación. Lo hace en primer lugar con un proverbio que encierra una enseñanza de sentido común. Nadie se admira de que un médico se encuentre entre enfermos. Jesús se ve a sí mismo como un médico que viene a buscar y salvar a quienes se encuentran perdidos. Este comportamiento no es la actuación simpática de un profeta bueno. Aquí se nos está revelando cómo es Dios. Por eso les dice Jesús aprended de mi actuación lo que significan las palabras del profeta Oseas. "Porque quiero amor, no sacrificios, conocimiento de Dios, y no holocaustos" (Os 6,6). Dios nos pide, ante todo, apertura a su misericordia y salvación.

 

MARTES, 22 DE SEPTIEMBRE 2026. San Lucas (8,19-21)

 

LA FAMILIA DE JESÚS

 

Por aquel entonces, "vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él respondió diciéndoles: Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen". En un momento de la vida histórica de Jesús vienen a verle su madre y sus hermanos. Un gentío numeroso estaba entorno a Jesús. Le avisan que su madre y sus hermanos estaban fueran y que deseaban verle. Jesús aprovecha esta circunstancia, para mostrar a sus oyentes cuál es su verdadera familia. Ésta está formada por aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Con ello no está desdeñando los lazos de sangre, pero es evidente que Jesús quiere crear un nuevo pueblo y una nueva familia. Desde esta perspectiva, la familia de Jesús no está, pues, constituida por la relación física con él, sino por la obediencia a la palabra de Dios. Este Evangelio nos llena de gozo, porque cada uno de nosotros estamos llamados a ser de la familia de Jesús. Como discípulos de Jesús entramos a formar parte de su familia. 

 

MIERCOLES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2026.   San Lucas (9,1-6)

 

"SE PUSIERON EN CAMINO"

 

Por aquel entonces, "habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego les envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio...Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes". Jesús toma la decisión de enviar en misión a los Doce. La tarea que deben emprender consiste en el anuncio del reino de Dios y en la sanación de los enfermos. Se trata de una misión similar a la de Jesús. Ambas tareas se complementan mutuamente. Las palabras nos dan el sentido de los hechos y estos fundamentan las palabras. En la predicación del Reino se pone de manifiesto la llegada de la salvación que busca vencer toda clase de esclavitudes. Por su parte, los gestos de misericordia y liberación de los discípulos dan realismo y concreción al anuncio del Reino. Los discípulos han de emprender la misión encomendada por Jesús ligeros de equipaje. Han de trasladarse de un sitio a otro en condiciones de extrema sencillez. Oída la llamada de Jesús, los Doce se pusieron en camino anunciando la Buena Nueva y curando en todas partes. Señor Jesús, que seamos auténticos transmisores del Evangelio en este momento de la historia.

 

JUEVES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,7-9)

 

HERODES ESTÁ PERPLEJO

Por aquel entonces, "el tretarca Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas? Y tenía ganas de ver a Jesús". La gente se preguntaba con frecuencia acerca de la identidad de Jesús. El tetrarca Herodes oyó hablar de Jesús y no sabía a que atenerse acerca de su identidad. Estaba perplejo. En efecto, la predicación y los milagros de Jesús habían traído a la memoria del pueblo diversas figuras proféticas del pasado, especialmente Elías. Pero su identidad permanecía sin aclarar. Herodes había mandado encarcelar y matar a Juan el Bautista, porque éste criticaba sus relaciones con Herodías, mujer de su hermano Felipe. El encuentro con Jesús se llevará a cabo durante la pasión de éste. En aquella ocasión su cara a cara con Jesús le hará perder todo interés por él al negarse éste a responder a sus preguntas. Pasados veinte siglos, hemos de reconocer que la personalidad de Jesús siempre nos desborda. Necesitamos crecer día a día en el conocimiento del Señor Jesús.

 

VIERNES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,18-22)

 

"¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?”

 

"Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ellos contestaron: Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los grandes profetas. Él les preguntó: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Pedro tomó la palabra y dijo: El Mesías de Dios. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día". El evangelista sitúa esta escena en un contexto de oración. Esto subraya la importancia de la escena. La gente en general tenía un concepto equivocado acerca de la identidad de Jesús. Pedro, en nombre de los discípulos, afirma que Jesús es el Mesías de Dios. Esto es verdad, pero incompleta, porque no se dice en qué sentido es  el Mesías de Dios. No es un Mesías político y triunfante. En verdad solo se comprenderá en qué sentido es Mesías después de su muerte. Él es realmente un Mesías que tiene que padecer, ser desechado, ser ejecutado y resucitar al tercer día. En verdad, el auténtico mesianismo de Jesús no puede separarse de la perspectiva del sufrimiento y de la muerte. De ahí que los discípulos deben seguir el camino hacia Jerusalén. Señor Jesús, que nunca nos escandalicemos de la cruz. 

 

SÁBADO, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,43b-45)

 

"PERO ELLOS NO ENTENDÍAN ESTE LENGUAJE"

 

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto". Después de la curación del muchacho epiléptico, la gente estaba maravillada. A pesar de ello, Jesús recuerda a sus discípulos la otra dimensión de su mesianismo. Los discípulos no entienden y Jesús permanece frente a su destino doloroso. Los aplausos  y manifestaciones masivas de júbilo no han de desviar el rumbo que Jesús ha dado a su vida. Y recalca: meteos bien esto en la cabeza. Los discípulos no entienden el lenguaje de Jesús. No acababan de entender el sentido de las palabras de Jesús. El evangelista pone de relieve la oscuridad y la falta de comprensión de los discípulos. Más todavía, tenían miedo de hacerle preguntas al respecto. Señor Jesús, ayúdanos a llevar con decisión y esperanza nuestra propia cruz. Tú estás siempre con nosotros. 

 

DOMINGO, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (21,28-32)

 

NO QUIERO. PERO DESPUÉS RECAPACITÓ Y FUE

 

Hoy es domingo, el día del Señor. Como siempre la Palabra de Dios es como una luz que nos alumbra en la vivencia del domingo. En este día los textos sagrados ponen de relieve que Dios manifiesta especialmente su poder  con el perdón y la misericordia. En la primera lectura (Ez 18,25-28) el profeta nos dice que si el malvado recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá. El salmista (Sal 24) se dirige al Señor con estas palabras: "Recuerda, Señor, que tu misericordia  es eterna". En el Evangelio de hoy (Mt 21,28-32) se proclama la parábola de los dos hijos. Una parábola dirigida a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. En este relato un padre pide a dos de sus hijos que vayan a trabajar a su viña. El primero le responde bruscamente: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue. El segundo reacciona con una disponibilidad admirable: Voy, Señor. Pero no fue. El mensaje de la parábola es claro. También los dirigentes religiosos que escuchan a Jesús están de acuerdo. En efecto, ante Dios, lo importante no es hablar, sino hacer. Lo sorprendente es la aplicación que Jesús hace de la parábola. Se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del templo en estos términos tan duros: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios". En este camino van por delante no quienes hacen solemnes profesiones de fe, sino los que se abren  a Jesús dando pasos concretos de conversión a los valores del Reino. No cabe duda, al respecto, que nuestro modelo es el Hijo de Dios. Como nos dice el Apóstol en la segunda lectura (Flp 2,1-11): "Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús". Dejémonos llevar por la humildad, considerando siempre superiores a los demás. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría, pasando por uno de tantos". Dios tiene paciencia. No se cansa de perdonarnos. No nos cansemos nosotros de pedir perdón.

 

LUNES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,46-50)

 

"EL MÁS IMPORTANTE EN EL REINO DE DIOS.

 

En aquel tiempo, "los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante. Juan tomó la palabra y dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir. Jesús le respondió. No se lo impidáis; el que está contra vosotros está a favor vuestro”. En la primera parte del texto, Jesús responde a una pregunta planteada por los discípulos: ¿Quién es el más importante?  Los discípulos no acaban de entender que el Reino que Jesús anuncia no se sustenta en el poder. Ellos no han captado la lección que Jesús les ha dado sobre la renuncia y la cruz. La acogida y el servicio son rasgos esenciales del Reino. Para mostrarles esto, Jesús se identifica con un niño. El niño es el que depende enteramente de los demás. Lo contrario de lo que pretendían los discípulos, que buscaban la autonomía y el poder. Necesitamos crecer en los valores de la infancia espiritual. En la segunda parte del texto aparece Juan que piensa que los discípulos debían tener la exclusividad en el uso del nombre de Jesús. Sin embargo, para Jesús lo fundamental era el combate del Reino contra los poderes del mal, lo hiciera quien lo hiciera. En consecuencia, el poder de Dios podía actuar fuera de los que pertenecían al grupo de los elegidos por Jesús. Si no podemos probar que están contra nosotros, es que están a favor nuestro. Como dice la carta a los Filipenses (Flp 4,8): "Tomad en consideración todo lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio, de amable, de laudable, virtuoso y de encomiable". 

 

MARTES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026. san Juan (1,47-51)

 

FIESTA DE LOS SANTOS ARCÁNGELES: MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL.

 

La Iglesia celebra hoy la fiesta de los Santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. Acerca de los ángeles y arcángeles, nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: "La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición (n.328). El nombre de 'ángel' no es nombre de naturaleza, sino de oficio, de función. Por su naturaleza es 'espíritu', por su función es 'ángel' (cfr. San Agustín: Psal. 103, 1, 15). Así la información básica sobre el Arcángel Miguel ha de buscarse en la revelación bíblica (Dn 10,13; 11,21; Ap 12,7-12). Miguel literalmente significa "¿quién como Dios?". En relación con el Arcángel Gabriel nos encontramos con el texto de Lc 1,11-20. 26-38. La primera aparición es para Zacarías, el padre del Precursor, Juan Bautista. Este mismo Arcángel se aparece también a la Virgen María. El nombre de Gabriel significa: "Fortaleza de Dios". Por su parte el Arcángel Rafael aparece en el libro Tobías. Literalmente significa "Dios cura". En los tres casos, las intervenciones angélicas tienen a Dios como protagonista principal y a la persona humana como beneficiaria. El ángel-arcángel es el transmisor de un mensaje siempre salvífico y benefactor. Hemos de bendecir a Dios por siempre, por haber creado a los ángeles y arcángeles a través de los cuales actúa para nuestro bien.  

 

MIERCOLES, 30 DE SEPTIEMBRE  DE 2026. San Lucas (9,57-62)

 

SEGUIR A JESÚS, SIN CONDICIONES.

 

Yendo Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, le dijo uno: "Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. A otro le dijo: Sígueme. Él respondió: Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios. Otro le dijo: Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa. Jesús le contestó: Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios". Jesús emprendió con decisión el camino hacia Jerusalén. Pone, además, de manifiesto en estos tres breves diálogos, que aparecen en este relato evangélico, la urgencia y el riesgo del seguimiento. En el primer diálogo, Jesús se presenta como alguien que no tiene un lugar propio, no tiene donde reclinar la cabeza. En el segundo diálogo Jesús se dirige a otro para que le siga. Pero éste se escuda en un deber importante de todo judío: enterrar a su padre (cfr 2Re 9,10; Jr 16,4). El anuncio del reino, al que es invitado por Jesús, está por encima de todos los deberes humanos. En el tercer caso, alguien le expone el deseo de seguirle, pero pretende primero despedirse de los suyos, como lo había hecho Eliseo al ser llamado por Elías para ser su discípulo (1Re 19,19-21). Jesús se muestra más exigente que Elías. Como discípulos del Señor Jesús, hemos de eliminar de nuestra vida todo aquello que obstaculice el testimonio cotidiano del Evangelio.

 

 

 

 

 


 



 




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