MIÉRCOLES, 5 DE AGOSTO DE 2026. SAN MATEO (15,21-28)
"MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE"
En aquel tiempo, "Jesús se
marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea,
saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mí,
Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo. Él no le respondió
nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene
detrás gritando. Él les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas
de Israel. Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: Señor, socórreme.
Él le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos. Pero ella
repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que
caen de la mesa de los amos. Jesús le respondió: Mujer, qué grande es tu fe:
que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija". La
oposición de los fariseos y escribas hace que Jesús se retire y se dirija a
territorio pagano. El apelativo de cananea, que el evangelista da a la mujer,
designa en el Antiguo Testamento a los paganos. En el diálogo de Jesús con la
mujer aparece de nuevo el tema del pan. Aquí tiene claramente un sentido
simbólico. Comer las migajas que caen de la mesa de los hijos equivale a
recibir de Jesús el don de la curación de su hija. El pan que reparte Jesús es
algo más que pan material; es pan del reino: su enseñanza y sus signos que lo
hacen presente. Por otro lado, el papel de los discípulos en el relato es cada
vez más importante. Hacen de intermediarios entre Jesús y la mujer. Jesús
descubre en aquella mujer una fe ejemplar. Lo que Jesús alaba en la mujer es
ante todo su fe: 'Mujer, qué grande es tu fe'. Se está abriendo la puerta de la
conversión a todos los pueblos. Aquella mujer en un momento de gran angustia
gritó a Jesús: 'Ten compasión de mí, Señor'. En los momentos más difíciles de
nuestra vida nuestra fe solo puede expresarse como un grito, que brota del
corazón.
JUEVES, 6 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (17,1-9)
FIESTA DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
En aquel tiempo, "Jesús se
llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y
mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de
blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron
con gloria; hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus
compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos
hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:
Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando cuando
llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde
la nube decía: Este es mi Hijo, el escogido; escuchadle. Cuando sonó la voz, se
encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a
nadie nada de lo que habían visto". San Lucas relaciona la
transfiguración con la oración. Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió
y sus vestidos brillaban de blanco. El tema de la conversación es el de la
pasión y muerte que iba consumar en Jerusalén. Se trata, por tanto, de preparar
el éxodo de Jesús. El evangelista designa la transfiguración con el nombre de
gloria y solo concreta el momento en que Pedro interviene, antes de que la nube
los tape y cuando Moisés y Elías se separan de Jesús. Pedro no caía en la
cuenta del estado sobrenatural de los profetas y de que Jesús tenía que
afrontar la pasión y muerte. El Padre habla del Hijo como el escogido. La voz
pretende autorizar la misión mesiánica de Jesús. Es necesario escucharle, su
Palabra es auténtica. Al sonar la voz, se encontró Jesús solo. El evangelista
desea indicar la rapidez de la escena. De momento, los discípulos guardaron
silencio sobre lo sucedido. El acontecimiento de la transfiguración levantó el
ánimo de aquellos discípulos. También nosotros necesitamos en nuestra vida
diaria de momentos de Tabor, en los que Dios se muestra más cercano y
consolador. Señor Jesús, el encuentro contigo va transfigurando nuestra
vida. Hoy celebramos a san Pablo VI. En este día había publicado su primera
encíclica: 'Ecclesiam Suam' (1964). En este mismo día falleció (1978).
VIERNES, 7 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (16,24-28)
EL QUE QUIERA VENIRSE CONMIGO, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO
En aquel tiempo, "dijo
Jesús a sus discípulos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí
mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la
perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un
hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para
recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria
de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que
algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo
del hombre con majestad". El Evangelio de hoy nos ofrece unas
instrucciones sobre el discipulado. Se trata de mostrarnos cómo hemos de seguir
al Señor Jesús. Aparece la invitación a negarnos a nosotros mismos y a tomar
nuestra cruz. El auténtico discípulo, a imitación de Jesús, ha de renunciar a
todos los afectos e inclinaciones que sean contrarias a la voluntad de Dios y
portarse de tal manera como si se ignorase a sí mismo, es decir, buscando solo
agradar a Dios aunque sea contra su gusto y comodidades. El camino que nos
señala Jesús es alternativo al sistema dominante actual: tanto tienes tanto
vales; consumo luego existo; sálvese quien pueda. Para Jesús ganar la vida es
ponerla al servicio de los valores del Reino. La experiencia nos va enseñando
que cuando Dios pide una cosa, da al mismo tiempo la fuerza para realizarla.
Dios no se deja ganar nunca en generosidad. Señor Jesús, enséñanos a vivir
desde la lógica del perder la vida para ganarla en este mundo y después de la
muerte.
SÁBADO, 8 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (17,14-20)
"POR VUESTRA POCA FE”
En aquel tiempo, "se
acercó a Jesús un hombre, que le dijo de rodillas: Señor, ten compasión de mi
hijo, que tiene epilepsia y le dan ataques: muchas veces se cae en el
fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de
curarlo. Jesús contestó: ¡Gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo os tendré que
soportar? Traédmelo. Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se
curó el niño. Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte: ¿Y
por qué no pudimos echarlo nosotros? Les contestó: Por vuestra poca fe. Os
aseguro que, si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella
montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible". En todo el
relato está muy presente el tema de la fe. La actitud del padre que pide a
Jesús la curación de su hijo epiléptico es propia de un creyente. Se acerca a
Jesús, lo hace con una actitud creyente: le llama Señor y se postra ante él,
reconociendo su capacidad para realizar el signo que le pide. Jesús recrimina
la incredulidad y perversidad de aquella gente. Jesús increpó al demonio y
salió. De este modo liberó a aquella persona. Jesús insiste en la falta de fe
de los discípulos. Ellos no habían podido realizar el signo de liberación, por
su poca fe. ¡Cuántas veces tenemos que decir al Señor yo creo, pero ven en
ayuda de mi incredulidad! Todos necesitamos crecer y madurar en la fe. Jesús
nos incita a tener una auténtica fe, aunque sea modesta como un gran de
mostaza.
DOMINGO, 9 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (14,22-36)
"¡ÁNIMO, SOY YO, NO TENGÁIS MIEDO!"
Después que la
gente se hubo saciado, Jesús apremia a sus discípulos a subir a la barca. Jesús
quería que sus discípulos se alejasen, para evitar que se contagiasen de aquel
entusiasmo popular, más político que religioso. Les mandó, pues, que se
marchasen en la barca al otro lado del lago, mientras él despedía a la
muchedumbre. "Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra,
sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les
acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el
agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les
dijo enseguida: ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!...". Cuando comenzaba a
anochecer, Jesús se encontró solo en aquel lugar y se retiró a la montaña
vecina para hacer oración. Mientras tanto, la barca se había alejado ya de la
costa. La oración de Jesús se prolongó bastante. La lucha de los discípulos con
el viento contrario debió de ser dura y prolongada. Jesús se fue acercando a
ellos sobre las aguas. Ellos no sólo no lo conocieron, sino que, llenos de
terror y espanto, creyendo que se trataba de un fantasma, comenzaron a gritar.
Jesús se descubrió y, dándoles ánimo, hizo que desaparecieran sus zozobras y
temores. En cuanto subió a la barca amainó el viento. La barca representa a la
Iglesia que va surcando el mar de la historia. En esta barca va siempre el
Señor, acompañando a los discípulos hasta el final de los tiempos. En los
momentos de mayor dificultad es necesario avivar nuestra fe, para descubrir al
Señor Jesús en medio de la barca. Él está con nosotros en medio de nuestra
noche, de la oscuridad, de los momentos en los que parece que vamos a ser
engullidos por las olas. Señor Jesús, confiamos en ti, queremos permanecer en
la barca, a pesar de los vientos contrarios y de las dificultades.
LUNES, 10 DE
AGOSTO DE 2026. San Juan (12,24-26)
"...PERO SI MUERE, DA MUCHO FRUTO"
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que si el grano de trigo no cae
en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se
ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se
guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté
yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo
premiará". El texto bíblico nos señala que el discípulo ha de seguir al
Maestro. Mediante la parábola del grano de trigo, Jesús resumió su vida. Él se
sembró a sí mismo y dio vida. El quiere de nosotros que sigamos la misma senda.
En este sentido, nuestro camino ha de ser el de Jesús. Nuestra vida ha de
ser como el grano de trigo que cae en tierra y se pudre y da fruto. Así ha de
ser nuestra entrega por Dios y por los demás. Si nos miramos solo a nosotros
mismos seremos infecundos. Solo entregando la vida, seremos una riqueza para
los demás. El servidor de Jesús, el creyente, debe seguirle hasta la muerte.
Esto conlleva servicio, desprendimiento, renuncia y donación. Así seremos
auténticos discípulos de Jesús.
MARTES, 11 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (18,1-5.10,12-14)
"¿QUIÉN ES EL MÁS IMPORTANTE EN EL REINO DE LOS
CIELOS?"
En aquel tiempo,
"se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más
importante en el reino de los Cielos? Él llamó a un niño, lo puso en medio y
dijo: Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino
de los Cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más
grande en el reino de los Cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre
me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo
que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre
celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se
le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la
perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las
noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo:
no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños". Los discípulos
preguntaron a Jesús quién es el más importante en el reino de los Cielos. Jesús
no contesta directamente a esta pregunta. Lo hace de una manera intuitiva y
práctica. Llamó a un niño y lo puso en medio y dijo: Es necesario convertirnos
y hacernos como niños. El discípulo ha de cultivar en su ánimo la humildad y la
sencillez. El pensamiento pasa del niño al creyente de humilde condición,
cualquiera que sea su edad. Jesús se refiere no solo a los pequeños por la
edad, sino también por su condición, los pobres y despreciados del mundo, que
necesitan el socorro ajeno. El que acoge a un niño en nombre de Jesús, acoge al
mismo Jesús. Los judíos conocían la doctrina de los ángeles custodios. El texto
evangélico continúa con la parábola de la oveja perdida. El gozo de tener
a las noventa y nueve siempre consigo es habitual, mientras que el que le
proporciona la oveja descarriada es del momento en que la encuentra, y es tanto
mayor cuanto más grande fue su tristeza al saber que se había extraviado. En el
texto Jesús ha traído primero el tema de los ángeles custodios, después el suyo
propio, que había venido a salvar a todos los que habían perecido y, por fin,
el del mismo Padre, cuya voluntad es que no perezca ni uno de ellos. Señor
Jesús, ayúdanos a vivir con sencillez y humildad la infancia espiritual.
Recemos con sentido el Padrenuestro.
MIÉRCOLES, 12
DE AGOSTO D 2026. San Mateo (18,15-20)
CORRECCIÓN FRATERNA
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos: Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre
los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a
otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o
tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni
siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro
que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que
desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si
dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi
Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos". Después de mostrarnos la importancia de los
pequeños en la comunidad, Jesús nos recuerda en este texto la necesidad de la
corrección fraterna en la vida comunitaria. La enseñanza de Jesús comienza con
el enunciado de un caso: 'Si tu hermano peca'. Se trata de un hermano que se ha
separado de la comunidad y hay que emplear todos los recursos para hacer que
vuelva. La búsqueda del hermano ha de hacerse con respeto y amor. Primero en
privado, para no ponerlo en evidencia ante la comunidad. Si no hace caso, hay
que mostrarle su falta en presencia de algunos testigos, como mandaba la ley de
Moisés al respecto. Por último, y como último recurso, ponerle en evidencia
ante la comunidad, la cual en caso obstinación, ha de reconocer dolorosamente
la situación en que este hermano se ha colocado. Después de la instrucción
sobre la corrección fraterna, el evangelista añade tres palabras de Jesús. La
primera concede a la comunidad local la capacidad de decidir en cuestiones
disciplinar. Esto se manifiesta con la expresión atar y desatar. La segunda
palabra pone de relieve el clima de oración en que deben tomarse estas decisiones
y asegura a los discípulos, reunidos en el nombre de Jesús, que el Padre
escuchará su oración. La tercera habla de la presencia de Jesús en medio de la
Iglesia. ¿Somos en el seno de la Iglesia personas reconciliadas y
reconciliadoras? ¿Practicamos la auténtica corrección fraterna?
JUEVES, 13 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (18,21-19,1)
"¿CUÁNTAS VECES LE TENGO QUE PERDONAR?"
El Evangelio que hoy proclamamos en el Eucaristía, nos habla del perdón y
de la parábola del hombre agraciado, pero sin entrañas. "Se adelantó Pedro
y preguntó a Jesús: Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que
perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces,
sino hasta setenta veces siete". Estamos ante una falta personal contra un
hermano. En la comunidad cristiana la ofensa personal y la indisciplina
comunitaria están íntimamente ligadas: toda falta contra un hermano perturba a
la comunidad y viceversa. En esta tesitura, interviene Pedro para preguntar a
Jesús acerca del número de veces que debe perdonar al hermano. En aquel
entonces se proponía el número cuatro como cifra máxima. Cuando Pedro pregunta
si debe perdonar hasta siete veces, considera que ha dado un gran paso hacia su
Maestro. Jesús le responde que el perdón no debe tener límites. El discípulo ha
de estar siempre abierto al perdón. Para explicar el tema del perdón y demás
dimensiones de la vida comunitaria, Jesús relata la parábola del hombre que fue
agraciado con el perdón de una gran deuda de dinero, pero este hombre no fue
capaz de perdonar una pequeña deuda a un compañero. Para hablar del
perdón, la parábola se sirve de figuras y de términos que no tienen nada de
amanerados. La violencia del criado perdonado hacia su 'compañero de servicio'
pone de relieve los conflictos que desgarraban la comunidad de los discípulos
de Jesús. Termina la parábola con estas palabras: "Lo mismo hará con
vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su
hermano". El texto evangélico subraya dos aspectos de la vida del
discípulo: la gratuidad absoluta del perdón divino, merced a la cual los
discípulos han entrado en la comunidad, y la exigencia solemne del perdón
fraterno, cimiento de la vida eclesial. Señor Jesús, danos tu Espíritu, para
que recemos el Padrenuestro con una disposición favorable al perdón hacia
nuestros hermanos.
VIERNES, 14 DE AGOSTODE 2026. San Mateo (19,3-12)
MATRIMONIO Y DIVORCIO
Por aquel entonces, se acercaron unos fariseos a Jesús y
le preguntaron para ponerlo a prueba: "¿Es lícito a un hombre
repudiar a su mujer por cualquier motivo? Él les respondió: ¿No habéis leído
que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: Por eso
dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los
dos una sola carne? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que
Dios ha unido que no lo separe el hombre. Ellos insistieron: ¿Y por qué mandó
Moisés darle acta de divorcio y repudiarla? Él les contestó: Por la dureza de
vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al
principio, no era así. Pero yo digo que, si uno repudia a su mujer -no hablo de
unión ilegítima- y se casa con otra, comete adulterio...". Una vez más,
los fariseos se acercan a Jesús para plantearle un asunto espinoso, con la
intención de ponerlo a prueba. En concreto, le preguntan si uno puede separarse
de su mujer por cualquier motivo. Estamos ante una cuestión muy debatida entre
los maestros de la ley. Algunos de ellos pensaban que el hombre podía repudiar
a su mujer por cualquier causa. Otros creían que debía existir un motivo
proporcionado. Como nos dice el texto evangélico, en su respuesta Jesús va
mucho más allá de esta polémica. Jesús acude a la Escritura, se remite al
designio de Dios y considera la ley del divorcio como una excepción que Moisés
tuvo que hacer, obligado por la obstinación del pueblo. En aquella sociedad
dominada por los hombres, las palabras de Jesús son profundamente liberadoras.
La prohibición del divorcio es, eminentemente una defensa de la mujer y una
recuperación del designio de Dios, en el que hombre y mujer se unen como
iguales para convertirse en un solo ser.
SÁBADO, 15 DE AGOSTO DE 2026. San Lucas (1,39-56)
ASUNCIÓN DE
LA VIRGEN MARÍA
La Iglesia celebra hoy la solemnidad de la Asunción de la Virgen
María. Los cristianos celebramos hoy que la Virgen María ha sido el
primer miembro de la Iglesia que ha alcanzado ya la resurrección de los
muertos. En efecto, "La verdad de la Asunción, definida por Pío XII, ha
sido reafirmada por el concilio Vaticano II, que expresa así la fe de la
Iglesia: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda
mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta
en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como reina
universal con el fin de que se asemeje de forma más plena a su Hijo, Señor de
señores (cf Ap 19,16) y vencedor del pecado y de la muerte" (San Juan
Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n.41; LG.n.59). En el prefacio de la
solemnidad de la Asunción se nos dice: "Porque hoy ha sido elevada a los
cielos la Virgen, Madre de Dios; ella es figura y primicia de la Iglesia, que
un día será glorificada; ella es ejemplo de esperanza segura y consuelo del
pueblo peregrino". La mujer que permanece junto a la cruz, está ahora
junto al Cordero. El papel de María junto a la cruz de Jesús y junto a su trono
en el cielo tiene mucho que enseñarnos. Nuestra Señora de la Asunción nos
enseña cómo orar. Dondequiera que reza María, su oración es siempre: 'Hágase tu
voluntad'. También María nos enseña a amar y desear ardientemente la Jerusalén
celestial. Allí nos aguarda nuestra meta definitiva. Como señala el Catecismo
de la Iglesia Católica, "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una
participación singular en la Resurrección del Hijo y una anticipación de la
resurrección de los demás cristianos" (n.966). Desde esta perspectiva, la
Virgen es nuestra esperanza. La Madre llama a sus hijos (todavía peregrinos).
Estamos destinados a compartir con ella el destino que ella ya ha logrado. Por
eso la saludamos, exclamando: ¡Salve, esperanza nuestra!
DOMINGO, 16 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (15,21-28):
"MUJER,
QUÉ GRANDE ES TU FE"
El texto del
libro de Isaías (Is.56,1.6-7) nos adelante como la salvación que proviene del
Señor alcanzará a todos los pueblos: "A los extranjeros que se han dado al
Señor...los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración...y así
la llamarán todos los pueblos". Esta profecía se cumple en el Nuevo
Testamento con la venida del Hijo de Dios. En este sentido, el relato
evangélico (Mat. 15,21-28), que se proclama en la Eucaristía de este domingo,
se nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer cananea. Esta se puso a
gritar a Jesús: "Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene
un demonio muy malo". Esta mujer no es una israelita que vive en país
pagano, sino, como presupone la secuencia del relato, una pagana que está al
corriente de la actividad de Jesús y en posesión quizá de algunos restos de fe
judía. Por eso no es extraño que acuda a Jesús llamándole 'Hijo de David'. En
un principio, Jesús no accede a la petición de aquella mujer. Pero, al escuchar
su súplica insistente, Jesús le respondió: "Mujer, qué grande es tu fe:
que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija". La
insistente confianza de la mujer hace posible la curación de su hija. Jesús
admira la fe de esta mujer pagana. Con ello realiza un gesto soberano y
profético que anuncia el acceso inmediato de todos los pueblos a la salvación.
Ante esta realidad tan consoladora, no podemos menos de repetir las palabras
del salmista (Sal.66): "Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los
pueblos te alaben". Las puertas de la salvación, según el plan de Dios,
están abiertas a todos los hombres. En una sociedad tan neopagana como la
nuestra, es necesario que, como Jesús, mostremos también cercanía y acogida
para que las personas encuentren una comunidad en la que puedan celebrar y
vivir la fe cristiana.
LUNES, 17 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (19,16-22)
"¿QUÉ
ME FALTA?"
En el relato del
encuentro de Jesús con el joven rico, se pone de manifiesto el peligro de las
riquezas para seguir de cerca al Señor. Un joven se acercó a Jesús y le
preguntó: "Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida
eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es
Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos...El
muchacho le dijo: Todo esto lo he cumplido. ¿Qué me falta? Jesús le contestó:
Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los
pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo. Al oír esto,
el joven se fue triste, porque era rico". Este joven trata a Jesús como
Maestro. Le plantea una cuestión importante: Qué debe hacer para obtener la
vida eterna. Para un judío de entonces, la cuestión decisiva se refiere a lo
que hay que hacer y no a lo que importa ser, ya que el destino del hombre se
juega en su obediencia a la Ley. En su respuesta, Jesús se mantiene en el
terreno de la estricta ortodoxia escriturística: Guarda los mandamientos. Se
trata de recordarlos para ponerlos en práctica. Aquel joven hace observar que
se ha esforzado por ser fiel a la ley. Pero como tantos otros hombres de su
tiempo, buscaba otra cosa: ¿Qué me falta? Jesús le invita a la perfección.
Jesús comprobó los valores de aquel joven y lo invitó al discipulado. ¿Qué
relación existe entre el vender los bienes y el sígueme? Lo decisivo es seguir
a Jesús; la renuncia a las riquezas no es más que una condición. El joven se va
triste, porque reconoce su limitación y el exceso de valor que da a las
riquezas. Señor Jesús, danos la gracia de seguirte ligeros de equipaje.
MARTES, 18 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (19,23-30)
"ENTONCES, ¿QUIÉN PUEDE SALVARSE?"
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que difícilmente entrará un rico
en el reino de los Cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el
ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. Al oírlo, los
discípulos dijeron espantados: Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús se les
quedó mirando y les dijo: Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede
todo. Entonces le dijo Pedro: Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos
seguido; ¿qué nos va a tocar? Jesús les dijo: Os aseguro: cuando llegue la
renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también
vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a
las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre
o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida
eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros". En
este texto Jesús quiere mostrar a los discípulos las dificultades que entrañan
las riquezas para los discípulos. La imagen del camello y la aguja es una
exageración, que trata de mostrar la imposibilidad de romper con el prestigio y
el poder que dan las riquezas. Esta frase hiperbólica causó inquietud a
los discípulos. El superar la tentación del prestigio y el poder es
prácticamente imposible para los hombres, pero no para Dios. Para ahondar en
esta temática, Pedro, a modo de ejemplo, introduce una pregunta donde
queda constancia que los discípulos cumplen los dos requisitos que Jesús había
puesto al joven rico: lo han dejado todo y le han seguido. Por tanto, la
recompensa será precisamente lo que él buscaba. La promesa de Jesús de
encontrar una nueva familia, a cambio de la que los discípulos han dejado,
había sido ampliada en la tradición con una recompensa en el más allá: la vida
eterna. Hay que reconocer que el dinero es un buen servidor y un mal amo.
Dejémonos provocar por tu llamada a vivir los valores del reino de los Cielos.
MIERCOLES, 19 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (20,1-16a)
"ID
TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA"
Dirigiéndose a
sus discípulos, Jesús les dijo: "El reino de los cielos se parece a un
propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después
de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió
otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les
dijo: Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió
de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde
y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero
sin trabajar? Le respondieron: Nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también
vosotros a mi viña...". Aquel propietario no concibe que la gente esté sin
hacer nada. Desea que todos estén ocupados en su viña. El Señor, propietario de
la viña, quiere que todos vayamos a trabajar a su viña: la Iglesia. En efecto,
los fieles laicos, juntamente con los sacerdotes, religiosos y religiosas,
constituyen el único Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo. Como señala san Juan
Pablo II: "El ser miembro de la Iglesia no suprime el hecho de que cada
cristiano sea un ser 'único e irrepetible', sino que garantiza y promueve el
sentido más profundo de su unicidad e irrepetibilidad , en cuanto fuente de
variedad y de riqueza para toda la Iglesia. En tal sentido, Dios llama a cada
uno en Cristo por su nombre propio e inconfundible. El llamamiento del Señor:
Id también vosotros a mi viña, se dirige a cada uno personalmente; y entonces
resuena de este modo en la conciencia: "¡Ven también tú a mi viña!".
De este modo cada uno, en su unicidad e irrepetibilidad, con su ser y con su
obrar, se pone al servicio del crecimiento de la comunión eclesial; así como,
por otra parte, recibe personalmente y hace suya la riqueza común de toda la
Iglesia. Ésta es la 'Comunión de los Santos' que profesamos en el Credo; el
bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se
convierte en el bien de todos. "En la Santa Iglesia -escribe San Gregorio
Magno- cada uno sostiene a los demás y los demás le sostienen a él"
('Christifideles laici", n.28). Considero que estas palabras de San Juan
Pablo II interpretan acertadamente el texto bíblico que se proclama en la
Eucaristía de hoy.
JUEVES, 20 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (22,1-14)
"TENGO PREPARADO EL BANQUETE...VENID A LA BODA"
En aquel tiempo,
"de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos
sacerdotes y a los ancianos del pueblo: El reino de los Cielos se parece a un
rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los
convidados a la boda, pero estos no quisieron ir. Volvió a mandar criados,
encargándoles que les dijeran: Tengo preparado el banquete, he matado terneros
y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda. Los convidados no
hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otros a sus negocios; los demás les
echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en
cólera y envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron
fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: La boda está preparada, pero los
convidados no la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los
que encontréis, convidadlos a la boda. Los criados salieron a los caminos y
reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se
llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en
uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin
vestirte de fiesta? El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los
camareros. Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será
el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los
escogidos". Ya en el Antiguo Testamento, al alianza de Dios con su pueblo
se representaba frecuentemente bajo la imagen de un matrimonio místico, que
llevaba consigo amor mutuo y fidelidad. Rechazar la invitación a un banquete
hecha por un rey era considerada como una injuria y acto de insubordinación.
Tal como aparece en el relato, la segunda invitación es más apremiante, por
todos los pormenores del banquete que estaban ya preparados. Aunque el texto
directa y expresamente trata solo de los invitados homicidas, el castigo se
extiende a todos, tal como aparece en el incendio de la ciudad donde habitan
todos. Al castigo del rey se añade otra determinación, aquellos invitados
quedan excluidos del banquete nupcial. En la segunda parte de la parábola se
nos habla de un invitado que no traía vestido de fiesta. Es claro que una vez
admitidos en la sala del banquete, pueden ser expulsados de ella si carecen de
alguna condición exigida por el rey. ¿Cuál es el mensaje fundamental de esta
parábola? Dios nos invita a todos al banquete del Reino. Lo mejor para nosotros
es aceptar con un sí gozoso esta invitación. El Señor nos pide que colaboremos
en llevar la invitación a los demás. Aceptar la invitación lleva consigo
aceptar un estilo de vestir. Se trata de revestirnos de Cristo. Vivir según los
valores del Reino. Conocer y vivir según el mensaje de Jesús.
VIERNES, 21 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (22,34-40)
"MAESTRO,
¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL DE LA LEY?"
Un fariseo,
experto en la Ley, le formuló esta pregunta a Jesús, para ponerlo a prueba: "Maestro,
¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él les dijo: Amarás al Señor, tu
Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este mandamiento
es el principal y primero. El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los
profetas". El evangelista presenta la pregunta como una trampa. Para
preguntar a Jesús sobre la Ley, los fariseos le envían un especialista en la
materia. La originalidad del texto bíblico no está en las ideas del amor a Dios
y al prójimo, que el Antiguo Testamento conocían, sino en la relación mutua y
en el lugar eminente que Jesús da a este resumen de la Ley. El amor a Dios con
todo nuestro ser es el mandamiento principal y primero. El segundo es semejante
a éste. Esto no significa un segundo rango por el grado de importancia,
sino un segundo mandamiento tan importante como el primero. Es decir, el amor
al prójimo no se identifica con el amor a Dios, sino que amar al prójimo es tan
urgente como amar a Dios. Más todavía, la prueba de que amamos auténticamente a
Dios es que amamos a nuestro prójimo, e incluso a nuestros enemigos; pero
recíprocamente, amando a nuestro prójimo, estamos seguros de que amamos a Dios.
Los dos mandamientos guardan entre sí una profunda relación. No se puede dar
uno al margen del otro. Toda la Ley se compendia en estos dos mandamientos.
Todas las demás ordenanzas adquieren su sentido en el amor a Dios y al
prójimo.
SÁBADO, 22 DE AGOSTO
2026. San Mateo (23,1-12)
"...ELLOS
NO HACEN LO QUE DICEN"
Dirigiéndose a
la gente y a sus discípulos, Jesús dijo: "En la cátedra de Moisés se han
sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no
hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían
fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero
ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es
para que los vea la gente". Jesús no ataca la doctrina farisaica en sí
misma; se coloca entre el pueblo y sus jefes tradicionales para discutir la
autoridad de los segundos sobre el primero. Fue el negar esta autoridad, más
que la discrepancia en puntos doctrinales concretos, lo que produjo la
animosidad contra Jesús. La acusación fundamental de Jesús contra los escribas
y fariseos es la de la inconsecuencia: su enseñanza es válida, pero ni ellos
mismos son fieles a ella. Además de la inconsecuencia, los escribas y fariseos
atosigan a la gente con un montón de prescripciones, pero ellos ni siquiera con
un dedo ayudan a llevar estos fardos pesados. Por otro lado, todo lo que hacen
es para que ser vistos por la gente. Hay que reconocer que las personas más
coherentes son los santos. Ellos, siguiendo las huellas del Señor Jesús, hacen
lo que dicen. Precisamente, hoy celebramos la fiesta de Santa Rosa de Lima,
virgen dominicana, patrona de Europa. Nace en Lima (Perú) el 30 de abril de
1586 y muere en Lima el 24 de agosto de 1617. A pesar de su vida oculta y de su
ambiente familiar modesto en lo económico, desplegó una gran actividad
caritativa: socorría a indigentes y cuidaba enfermos. Tenía una confianza
ilimitada en la divina Providencia. He aquí el camino a seguir: Ser
consecuentes en nuestra vida cristiana. Que no haya divorcio entre lo que
decimos y lo que hacemos.
DOMINGO, 23 DE AGOSTO DE 2026. san Mateo (16,13-20)
"TÚ ERES
EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS VIVO"
Hoy es domingo,
el día del Señor. Todo el Antiguo Testamento es como una gran profecía. Nos va
anunciando la llegada del Mesías. Esta profecía se cumple con la llegada de
Jesucristo. Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús pregunta a sus
discípulos acerca de la opinión que la gente tiene de Él. Aquellos
contemporáneos de Jesús, le confunden unos con Juan Bautista, otros con
Elías, otros con Jeremías o uno de los profetas. Existe una diversidad de
opiniones acerca de Jesús. Ante esto, Él preguntó a sus discípulos: "Y
vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres
el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo
de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi
Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará...Y les
mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías".
Prescindiendo de los rumores que corren, Jesús pregunta a sus discípulos qué
dicen ellos de Él. Jesús no pregunta a sus discípulos por su esencia
intemporal, sino por su misión histórica en relación con Dios y con su pueblo.
El ser de Jesús es la misión que tiene que cumplir en la tierra al servicio de
Dios y de los hombres. Pedro, inspirado por Dios, acierta con la respuesta.
Dice que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Gracias a Dios, conocemos al
Señor Jesús. Siempre le podremos conocer mejor. Creer en Jesús significa
adherirnos cada vez más a su persona con todo nuestro ser. Él es realmente
nuestro camino hacia la verdadera libertad y hacia la vida. Es bueno que de vez
en cuando nos preguntemos: ¿Quién es Jesús para mí? A la hora de responder a
esta cuestión, no nos conformemos con una respuesta teórica. Es necesario bajar
a la vida. ¿Cómo influye la persona de Jesús en mi existencia concreta?
LUNES, 24 DE
AGOSTO DE 2026. San Juan (1,45-51)
"...EN
QUIEN NO HAY ENGAÑO"
Por aquel
entonces, "Felipe encuentra a Natanael y le dice: Aquel de quien
escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo
de José, de Nazaret. Natanael le replicó: ¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Felipe le contestó: Ven y verás. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de
él: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño. Natanael
le contesta: ¿De qué me conoces? Jesús le responde: Antes de que Felipe te
llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Natanael respondió: Rabí,
tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel...". Hoy celebramos la
fiesta de San Bartolomé, Apóstol. Sabemos muy poco de la vida de San Bartolomé.
Con toda probabilidad -aunque hay que recordar que ha habido opiniones
divergentes- se trata de la misma persona que en los Evangelios es conocida con
dos nombres, entonces cosa corriente. Natanael sería el nombre personal (Jn
1,45-50; 21,2) y Bartolomé el apellido. Esta persona es piropeado por Jesús. Se
trata de un piropo sobre la verdad de su vida. La verdad existencial. Su
sinceridad vital. La verdad de su vida contra todo tipo de engaño, mentira,
falsedad, apariencia. Según el texto evangélico de hoy, estamos ante una persona
de carácter abierto, atrevido incluso hasta una cierta impertinencia: ¿Es que
de Nazaret puede salir algo bueno? Le pregunta a Jesús: ¿De qué me conoces? En
una actitud creyente, generosa, honesta hasta la clara confesión:
Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. La oración
litúrgica destaca por lo mismo la adhesión sincera de San Bartolomé al Señor,
que se entregó sinceramente a Cristo. Señor Jesús, que te amemos y te sigamos
con sinceridad como tu apóstol, San Bartolomé.
MARTES, 25 DE
AGOSTO DE 2026. San Mateo (23,23-26)
"¡GUÍAS CIEGOS...!"
En aquel tiempo,
"habló Jesús diciendo: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas,
que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino y descuidáis lo más
grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que había
que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el
mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos
hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por
dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia
primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera". En el
texto evangélico Jesús se dirige a los escribas y fariseos para acusarles ante todo
de su hipocresía. Se dirige, pues a las autoridades religiosas del pueblo.
Estamos ante varias denuncias. En la primera de ellas se pone de manifiesto que
los escribas y fariseos ponen el acento en lo secundario, olvidando lo
esencial: el derecho, la compasión y la sinceridad. En la segunda se introduce
un tema nuevo: los fariseos se preocupan de lo de fuera, no de lo de dentro. En
efecto, su exagerada preocupación por las prácticas externas, hace que se vayan
olvidando de su vivencia interior, que debería ser lo más importante. La
hipocresía conlleva la incoherencia entre lo que decimos y aparentamos y lo que
vivimos y somos. Todos necesitamos crecer en coherencia. Que cada día se vaya
estrechando la distancia existente entre lo que aparentamos y lo que somos en realidad.
MIERCOLES, 26 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (23,27-32):
"...POR DENTRO ESTÁIS REPLETOS DE HIPOCRESÍA Y
CRUELDAD"
Por aquel entonces, dijo Jesús: "¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados!
Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de
muertos y de podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero
por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad. ¡Ay de vosotros, escribas
y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los
mausoleos de los justos, diciendo: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros
padres, ¡no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los
profetas!". En estas diatribas contra los escribas y fariseos, Jesús
manifiesta su rechazo a todo lo que signifique mentira e hipocresía. Jesús
distingue entre 'lo dentro y lo de fuera'. En efecto, las prácticas puramente
externas de los escribas y fariseos, que limpian solo lo de fuera, son un fiel
reflejo de su vivencia interior. Ellos se preocupan solo de su comportamiento
externo, de las apariencias externas. Además, ellos manifiestan externamente un
gran aprecio a los enviados de Dios (profetas y justos). Primero los matan y
luego les construyen espléndidos mausoleos. Es evidente que la gran riqueza que
posee una persona es su vida interior. Esta es la que hay que cuidar con
esmero. Ante el Señor, que nos conoce por dentro, no valen unas espléndidas
manifestaciones externas que no estén en consonancia con una auténtica vida
interior. A este divorcio entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que
manifestamos y lo que somos por dentro, el papa Francisco le llama mundanidad.
JUEVES, 27 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo (24,42-51)
"ESTAD
EN VELA"
Dijo Jesús a sus discípulos: "Por tanto, estad en
vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera
el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no
dejaría que abrieran un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros
preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Quién
es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre
la comida a sus horas? Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo
encuentra portándose así...". Ante el desconocimiento de la llegada del
Señor, Jesús nos pide que estemos en vela, que estemos preparados. ¿Qué
significa vigilar? Antes que nada, despertar de la inconsciencia. Cada momento
de nuestra existencia terrena es único e irrepetible. El sueño de la
inconsciencia no nos permite vivir la urgencia de la conversión. Si no
despertamos, seguiremos engañándonos a nosotros mismos. Vigilar es también
estar atentos a la realidad de cada día y de cada circunstancia. Si estamos atentos
en cada momento, viviremos cada instante como oportuno para vivir el amor a
Dios y a los demás. De un modo especial a los más necesitados. La sociedad de
consumo es especialista en mantenernos dormidos ante las oportunidades de hacer
el bien que la vida nos va presentando. Este ambiente consumista, si no
despertamos a las exigencias evangélicas, nos va esclavizando cada vez más.
Señor Jesús, danos la gracia de ser en verdad los criados fieles y prudentes
que viven despiertos a la voluntad del Padre.
VIERNES,
28 DE AGOSTO DE 2026. San Mateo
(25,1-13)
"¡QUE LLEGA EL ESPOSO, SALID A RECIBIRLO!"
Para mostrarnos la importancia de estar vigilantes en la espera del
Reino, Jesús contó a los discípulos la parábola de las jóvenes previsoras y las
descuidadas (Mt 25,1-13). El relato nos habla de una fiesta de bodas. Llenas de
alegría, un grupo de jóvenes "tomaron sus lámparas y salieron a esperar al
esposo". No todas van bien preparadas. Unas llevan consigo aceite para
encender sus lámparas; a las otras ni se les ha ocurrido pensar en ello. Como
el esposo tardaba en llegar, "les entró sueño a todas y se durmieron. A
medianoche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!".
Ahora comienzan los problemas. Las jóvenes previsoras encienden sus lámparas y
entran con él en el banquete. Las descuidadas se ven obligadas a salir a
comprar el aceite. Al volver, "la puerta está cerrada". Ya es tarde.
No llegan a punto. Esta parábola es sencillamente una llamada a vivir la
adhesión a Cristo de manera responsable y lúcida ahora mismo, antes de que sea
tarde. Cada cual sabrá lo que ha de cuidar. No vale con ir tirando en la vida.
Estamos llamados a esperar a Jesús con las lámparas encendidas. El beato Pablo
VI en su testamento, entre otras cosas, destacaba el deseo de que cuando
llegara el momento de su muerte, el Señor le encontrase con la lámpara
encendida. He aquí un testimonio que nos recuerda la parábola de hoy. En el
bautismo todos hemos recibido una lámpara encendida y se nos invitaba a
mantenerla encendida. La Palabra de Dios nos invita a la vigilancia. Es decir,
vivir a fondo la esperanza cristiana. Esto conlleva vivir con espíritu de
responsabilidad y creatividad. Estrenar cada día la fe cristiana en el
horizonte cierto de esperanza y de caridad.
SÁBADO,
29 DE AGOSTO DE 2026. San Marcos (6,17-29)
MARTIRIO DE S. JUAN
BAUTISTA
La Iglesia hace hoy
memoria del martirio de S. Juan Bautista. De este acontecimiento nos habla el
Evangelio de hoy (Mc.6,17-29). La fama de Jesús se había extendido y el rey
Herodes había oído hablar de él. Elías fue uno de los profetas importantes de
Israel, cuya desaparición había sido fantástica. Se le esperaba de nuevo con
poderes celestes. La personalidad de Jesús hacía pensar en él, en Juan Bautista
resucitado o en 'un profeta' de los famosos. Dadas estas premisas, el
evangelista cree oportuno insertar la noticia del martirio de Juan Bautista por
Herodes. El Bautista, como buen profeta, en su predicación no sólo hace
análisis de una sociedad injusta, sino que sus denuncias también afectan a los
gobernantes. Le dice a Herodes: "No te es lícito tener la mujer de tu
hermano". Hay que ser muy valiente y muy libre para gritar la verdad cruda
e hiriente al poderoso. Aunque Herodes lo respetaba e incluso temía al pueblo,
que tenía a Juan por profeta, su esposa Herodías le odiaba y esperaba la
ocasión propicia para eliminarlo. La tragedia es presentada en molde
veterotestamentario. La narración evangélica nos recuerda al rey Ajab y a su
esposa Jezabel, que odiaba a Elías y estaba dispuesta a matarlo (cfr.
IRe.18-19). La ocasión se la ofreció su hija al bailar en la fiesta y obtener
el juramento de Herodes para que le pidiese hasta la mitad de su reino. La hija
de Herodías "salió y preguntó a su madre: ¿Qué le pido? Su madre le contestó:
La cabeza de Juan el Bautista". El rey Herodes cedió a la petición de la
joven y le entregó la cabeza del Bautista. La joven se la entregó a su madre.
"Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y le dieron
sepultura". Como decía San Beda el venerable: "No debemos poner en
duda que San Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de
nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo
forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad;
ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo. Cristo, en efecto, dice:
Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la
derramó por Cristo".
DOMINGO,
30 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San
Mateo (16,21-27)
"...TOME
SU CRUZ Y ME SIGA"
Hoy es domingo, el día del Señor. El profeta Jeremías (Jr 20,7-9) nos
habla de la llamada de Dios al ministerio profético. La aceptación de la
llamada supuso para él muchas dificultades. La cruz se manifestó en su vida
diaria como burla, oprobio y desprecio. A pesar de ello, se mantuvo fiel a la
llamada hasta el final. Como señala el Evangelio (Mt 16,21-27), el Señor Jesús
también sufrirá la persecución y la muerte en cruz por parte de las autoridades
judías y romanas. Al anunciar Jesús lo que le iba a suceder, "Pedro se lo
llevó aparte y se puso a increparlo: ¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede
pasarte. Jesús se volvió y dijo a Pedro: ¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres
para mí piedra de tropiezo, porque piensas como los hombres, no como
Dios". Las palabras, que Jesús dirige a Pedro, son muy duras. El apóstol
con buena intención intentó interponerse en el camino de Jesús. Este le señala
con claridad que el discípulo debe seguir detrás del Maestro, no al revés.
Dirigiéndose a los discípulos, Jesús les dijo: "Si alguno quiere venir en
pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien
quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la
encontrará...". Si libremente deseamos ser discípulos de Jesús, no hemos
de buscarnos a nosotros mismos, sino que hemos de cargar con nuestra propia
cruz y entregar nuestra vida por el Evangelio. Este es el camino para
encontrarnos de verdad con nosotros mismos. Si nos comportamos de este modo,
seremos sacrificio vivo y agradable a Dios, como se nos dice en la segunda
lectura (Rom 12,1-2).
LUNES,
31 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San
Lucas (4,16-30)
"HOY SE CUMPLIDO ESTA ESCRITURA QUE ACABÁIS DE
OÍR"
Antes de narrar la vida de Jesús, san Lucas nos presenta a Jesús en
Nazaret, donde había pasado la vida oculta. Entró en la sinagoga el sábado y se
puso en pie para hacer la lectura. "Le entregaron el rollo del profeta
Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El
Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a
evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los
ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de
gracia del Señor. Y enrollando el rollo y devolviéndolo al que le ayudaba, se
sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:
Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír...". He aquí el
programa que Jesús quiere desarrollar en su vida pública. Un programa que él
proclama ante sus vecinos. Jesús se siente ungido por el Espíritu de Dios,
impregnado por su fuerza. Es ese Espíritu el que le empuja a dedicar su vida
entera a liberar, aliviar, sanar y perdonar. Nosotros conocemos por las
noticias que nos transmitieron los evangelistas, como Jesús es fiel al Espíritu
en todo momento y lleva a cabo este programa de actuación. En el mundo que nos
toca vivir estamos saturados de promesas, de palabras, de buenas intenciones, pero
en muchas ocasiones las obras no aparecen por ninguna parte. Jesús sí llevó a
cabo la voluntad de su Padre, rico en misericordia. Al final de su vida
histórica pudo afirmar : "Todo está cumplido"(Jn 19,30). Si
queremos seguir a Jesús, hemos de estar muy cerca de los que más nos necesitan,
de los que más sufren, de los más abandonados. Animados por el mismo Espíritu
de Jesús, hemos de ayudar a que nazca la liberación y hacer que sea una
liberación integral.
MARTES, 1 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (4,31-37)
"...SU PALABRA
ESTABA LLENA DE AUTORIDAD"
Jesús se encuentra en
Cafarnaún y los sábados enseñaba en las sinagogas. "Se quedaban asombrados
de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad. Había en la
sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar
con fuerte voz: ¡Basta! ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has
venido a acabar con nosotros? Sé quien eres: el Santo de Dios. Pero Jesús le
increpó diciendo: ¡Cállate y sal de él! Entonces el demonio, tirando al hombre
por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño. Quedaron todos
asombrados y comentaban entre sí: ¿Qué clase de palabra es esta?...".
Después de exponer su programa de actuación, Jesús comienza a cumplirlo,
mostrando la salvación de forma concreta. El evangelista pone de manifiesto el
asombro de la gente ante la enseñanza de Jesús, porque su palabra estaba llena
de autoridad. En la curación del endemoniado aparece el poder de la palabra de
Jesús. El demonio intenta controlar el poder de Jesús pronunciando su nombre
de: 'Santo de Dios'. Bien sabemos que en la mentalidad bíblica conocer y
nombrar a alguien es en cierta medida dominarle. Es el último esfuerzo del mal
para alejar a Jesús. La misma pregunta: ¿Has venido a acabar con nosotros?,
pone de manifiesto la creencia común de aquel entonces, de que antes de que
llegara el Señor, habría un combate contra las fuerzas del mal. De algún modo
las tradiciones evangélicas nos presentan a Jesús llevando a cabo esta tarea.
Como vemos en este relato, la palabra de Jesús aparece llena de de fuerza y
eficacia contra el mal que esclaviza al endemoniado. Realmente Jesús es el
Santo de Dios. Señor Jesús, aumenta nuestra fe en el poder salvador de tu
Palabra.
MIERCOLES, 2 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (4,38-44)
JESÚS, EL GRAN SANADOR
Al salir de la sinagoga, Jesús fue a casa de Simón. Allí curó a la suegra
de Pedro, que estaba con fiebre. "Al ponerse el sol, todos cuantos tenían
enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos
sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios,
que gritaban y decían: Tú eres el Hijo de Dios. Los increpaba y no les dejaba
hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió y se fue a
un lugar desierto...". El texto evangélico nos ofrece en primer lugar una
manifestación espléndida del poder sanador de Jesús. Hay reconocer al respecto,
que en tiempos de Jesús, los judíos no separaban, como hacemos nosotros, el mal
físico del mal espiritual. De este modo toda curación era un signo del gran combate
contra el mal que dominaba el mundo (cfr. Lc 4,6). Exorcismos y
curaciones se multiplican en el relato de hoy. De este modo se pone de
manifiesto el poder curativo que alcanza a toda la persona. También aparece en
el texto evangélico otra dimensión de la persona de Jesús: buscar el retiro, el
silencio para la oración. El Señor Jesús es modelo de persona orante. Cuida con
esmero el trato íntimo con su Padre. La gente de aquel lugar le buscaba, para
que se quedase con ellos. Jesús no accede a este deseo y les dijo: "Es
necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para
esto he sido enviado". Así se muestra a la gente como un predicador
itinerante que debe llegar a los diversos lugares.
JUEVES, 3 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (5,1-11)
"...SOY UN HOMBRE PECADOR"
La gente se agolpaba en torno a Jesús. Junto al lago de Nazaret vio dos
barcas a la orilla. Subió a la barca de Pedro y le pidió que se apartara un
poco de tierra. Desde la barca enseñaba a la gente. Al acabar de hablar dijo a
Simón: "Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca. Respondió
Simón y dijo: Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido
nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y, puestos a la obra, hicieron una
redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse...Al ver esto,
Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: Señor, apártate de mí, que
soy un hombre pecador...Y Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás
pescador de hombres. Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo
siguieron". Los que escuchaban a Jesús quedaban sorprendidos por la
autoridad con la que hablaba. La gente, desde la orilla, escucha a Jesús que
habla desde la barca. Después de remar mar adentro, sucede el signo de la pesca
milagrosa. El evangelista culmina la narración con una escena conmovedora que
tiene por protagonista a Simón Pedro. Este apóstol es un hombre de fe, seducido
por Jesús. Por su experiencia como pescador, Pedro sabe que nadie se pone a pescar
a mediodía en el lago, sobre todo si no ha capturado nada por la noche. Pero se
fía de Jesús y echó las redes. Pedro es una persona sincera. Sorprendido por la
pesca milagrosa, se arroja a los pies de Jesús y se confiesa pecador. Reconoce
su pecado y su indignidad para convivir con Jesús. Este le acoge y le asocia a
su tarea de reunir y convocar a los hombres y mujeres al proyecto salvador de
Dios. Señor Jesús, que seamos fieles y nobles discípulos tuyos. Que nos fiemos
siempre de tu Palabra.
VIERNES, 4 DE
SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (5,33-39)
A VINO NUEVO ODRES
NUEVOS
En aquel tiempo, "dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: Los
discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en
cambio, los tuyos, a comer y a beber. Jesús les contestó: ¿Queréis que ayunen
los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se
lo llevan, y entonces ayunarán. Y añadió esta parábola: Nadie recorta una pieza
de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo,
y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque
el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino
nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá:
Está bueno el añejo". Los fariseos y los escribas formulan a Jesús una
pregunta sobre el ayuno. Como los discípulos de Jesús no ayunaban, los fariseos
preguntan el por qué de esta práctica. En su respuesta a los fariseos Jesús
compara la antigua alianza con la nueva. Para formular esta comparación, Jesús
utiliza la imagen de la tela y del vino. En efecto, así como el vino nuevo y la
pieza de tela nueva no pueden unirse a lo viejo, así ocurre también con la
llegada de Jesús. El vestido nuevo se estropea para componer un viejo; el trozo
del nuevo no dice bien con el vestido viejo. En Palestina el vino se echaba en
odres. La comparación se hace entre el vino y los odres. El vino nuevo exige
odres nuevos. Jesús trae consigo una novedad radical. La Buena Noticia de Jesús
exige odres nuevos.
SÁBADO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (6,1-5)
"EL HIJO DEL
HOMBRE ES SEÑOR DEL SÁBADO"
"Un sábado, iba
Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían
espigas, frotándolas con las manos. Unos fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis en
sábado lo que no está permitido? Respondiendo, Jesús les dijo: ¿No habéis leído
lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre? Entró en la
casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido
comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él. Y les decía:
El Hijo del hombre es señor del sábado". Para entender este texto, es
necesario destacar que el descanso del sábado era uno de los rasgos distintivos
de la comunidad israelita. Algunos textos del Antiguo Testamento hacen alusión
al descanso sabático y a algunas prohibiciones sobre determinados trabajos.
Ahora bien, los intérpretes de la ley habían ido mucho más lejos. Existía una
lista de treinta y nueve clases de trabajos prohibidos en sábado. Entre ellos,
el caso que aparece en el texto de hoy: arrancar espigas y desgranarlas. También
estaba prohibido curar en sábado, siempre que no fuera necesario. Para Jesús el
sábado debía estar al servicio del bien y de la vida. En este sentido, el
sábado es el día apropiado para practicar la misericordia. Así lo entendió y
practicó Jesús en sus curaciones en sábado. Los cristianos sabemos hemos de dar
culto a Dios en espíritu y en verdad y no vivir esclavizados por ninguna
casuística.
DOMINGO, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (18,15-20)
CORRECCIÓN FRATERNA
Hoy es domingo, el día
del Señor. La Palabra de Dios que proclamamos en este domingo insiste en la
práctica de la corrección fraterna. En la primera lectura (Ez 33,7-9) el
profeta Ezequiel nos recuerda que somos responsables no solo de nuestra
salvación, sino también de la de los demás. El Señor se lo dice al profeta:
"...tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un
malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre".
El profeta, como atalaya del pueblo en el exilio, tiene que anunciar los peligros
para que el pueblo se aperciba de ellos. Si no quieren oírle, no tendrá
responsabilidad alguna en la muerte de ellos. Ezequiel siente sobre sí la
responsabilidad del anuncio de la Palabra. En el Evangelio (Mt 18,15-20) se nos
amonesta al respecto: "Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando
los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano...". Jesús nos
habla de la práctica de la corrección fraterna. Es muy difícil acertar en este
servicio tan importante para la vida de la comunidad. Hemos de realizarlo con
mucha caridad y en el momento oportuno. De este modo practicaremos el verdadero
amor con el prójimo, como nos señala la segunda lectura (Rom 13,8-10). Como nos
advierte el salmista: "Ojalá escuchéis hoy su voz: No endurezcáis vuestro
corazón" (Sal 94). Sólo desde una actitud humilde, es posible escuchar en
el corazón la Palabra de Dios y practicar con sentido evangélico la corrección
fraterna.
LUNES, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (6,6-11)
"¿QUÉ ESTÁ PERMITIDO EN SÁBADO?"
Un sábado entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar: "Había
allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los
fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué
acusarlo. Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano
atrofiada: Levántate y ponte en medio. Y, levantándose, se quedó en pie. Jesús
le dijo: Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el
bien o el mal, salvar una vida o destruirla? Y, echando en torno una mirada a
todos, le dijo: Extiende tu mano. Él lo hizo y su mano quedó restablecida. Pero
ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús". El
evangelista señala que la enseñanza y la curación de un hombre que tenía
paralizada la mano derecha se produce en sábado y en la sinagoga. Una vez más,
son los escribas y fariseos los que están al acecho para ver si Jesús curaba en
sábado. Como en otras ocasiones, Jesús lee los pensamientos de aquella gente y
actúa en consecuencia. En primer lugar, Jesús manda a la persona enferma que se
levante y se ponga en medio. Se levantó y permaneció en pie. Es entonces,
cuando Jesús plantea unas preguntas incisivas a toda aquella gente. Las plantea
con toda libertad. Está dispuesto a devolver la salud a aquella persona.
El sábado es para hacer el bien; para practicar la misericordia. Manda a aquel
hombre que extienda la mano. Lo hizo y su mano quedó restablecida. Este gesto
exasperó a los escribas y fariseos y entre ellos discutían qué hacer con Jesús.
MARTES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (1,1-2.15-16.18-23)
"NO TEMAS
ACOGER A MARÍA, TU MUJER"
Hoy celebramos la
fiesta de la Natividad de la Virgen María. Ella es de la estirpe de Abrahán,
nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el
Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la
humanidad de la antigua servidumbre del pecado (elogio del Martirologio
Romano). Desde esta perspectiva, el relato evangélico de hoy (Mt 1,1-16.18-23)
comienza con una larga genealogía que va de Abrahán a José, esposo de María, de
la que nació Jesús. Una historia que abarca varios siglos. En dicha historia
aparece con una misión especial la Virgen María: ser la madre del Hijo de Dios
hecho carne. En sus purísimas entrañas, por obra del Espíritu Santo, encarnó el
Hijo de Dios. En este sentido, la natividad de la Virgen Madre de Dios es
realmente una noticia de gozo para toda la humanidad. De la Virgen ha nacido el
sol de justicia, nuestro Salvador. En la oración colecta de esta fiesta, la
Iglesia pide a Dios: "Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia.
Así, cuantos recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la
Virgen María, conseguiremos aumento de paz en la fiesta de su natividad".
Nos alegramos en el nacimiento de santa María Virgen. Este acontecimiento fue
para todo el mundo esperanza y aurora de salvación. La Virgen María se entregó
del todo a la voluntad de Dios sobre ella. Que María nos ayude con su
intercesión maternal a responder diariamente y con prontitud a lo que Dios
quiera de nosotros.
MIERCOLES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2026. san Lucas (6,20-26)
BIENAVENTURANZAS Y
AMENAZAS
Por aquel entonces,
"Jesús levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:
Bienaventurados los pobres,, porque vuestro es el reino de Dios.
Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros
cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro
nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de
gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían
vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya
habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados,
porque tendréis hambre!...". Con este texto se inicia el sermón de la
llanura. Comienza con las cuatro bienaventuranzas. Se refieren a situaciones
concretas. Su carácter social refleja el interés de Jesús por los pobres.
Acostumbrados, tal vez, a escuchar las 'bienaventuranzas' tal como aparecen en
el evangelio según Mateo, se nos hace duro a los cristianos de los países ricos
leer el texto que nos ofrece Lucas. Las bienaventuranzas desestabilizan la
escala de valores que predomina entre los hombres. La salvación de Jesús aporta
una nueva comprensión de la existencia muy distinta de la predominante en
nuestro mundo. No hemos de pensar que la mirada de Dios se dirige
preferentemente a los pobres porque son mejores o más justos que los ricos,
sino porque Dios quiere ser misericordioso con los oprimidos o excluidos. En
Lucas las bienaventuranzas van seguidas de las malaventuranzas contra los
ricos. Son palabras que resuenan como advertencia y amenaza. Pero a la vez nos
invitan a la conversión y a asumir la pedagogía de Dios, que dirige su
misericordia hacia los más débiles.
JUEVES, 10 DE SEPTIEMBREDE 2026. San Lucas (6,27-38)
"AMAD A
VUESTROS ENEMIGOS"
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos: A los que me escucháis os digo: Amad a
vuestro enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os
maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla,
preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien
te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás
como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis solo a los que os aman, ¿qué
mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien
solo a los os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si
prestáis solo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores
prestan a otros con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos,
haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis
hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed
compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados;
no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os
dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida
que uséis la usarán con vosotros". Jesús dijo a sus discípulos unas
palabras muy exigentes. Nos dice que debemos amar como el Padre nos ama. Comienza
diciéndonos: "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os
odian". Preguntémonos con sinceridad: ¿Qué podemos hacer los creyentes
ante estas palabras de Jesús? ¿Suprimirlas del Evangelio? ¿Borrarlas del fondo
de nuestra conciencia? ¿Dejarlas para tiempos mejores? Hemos de amar a todos
con un amor no de trueque, te amo si me amas, sino asimétrico, que dice: te
amaré aunque no me ames. Jesús piensa que la persona es humana cuando el amor
está en la base de toda su actuación. Y ni siquiera la relación con los
enemigos ha de ser una excepción. Es precisamente este amor, que alcanza a
todos y busca realmente el bien de todos sin excepción, la aportación más
humana que puede introducir en la sociedad el que se inspira en el Evangelio de
hoy. ¿Quién es realmente hijo del Padre? No es el que no hace mal a nadie pero
queda encerrado en su cómodo egoísmo. Es el que hace el bien a todos, sin
esperar nada a cambio. Hay situaciones en las que este amor al enemigo parece
imposible. En tal situación no hemos de olvidar que nosotros vivimos de la
paciencia y el perdón de Dios. El cristiano perdona, porque se siente perdonado
por Dios. Cualquier otra motivación es secundaria. Perdona el que sabe que vive
del perdón de Dios. Olvidar esto es hablar de otra cosa muy diferente del
perdón evangélico. Somos conscientes que perdonar, como Dios nos perdona, no es
fácil. Recordemos al respecto estas palabras de la carta a los Efesios (4,32):
"Sed más bien bondadosos y compasivos los unos con los otros, y perdonaos
mutuamente, como Dios os ha perdonado por medio de Cristo".
VIERNES, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (6,39-42)
¡HIPÓCRITAS!
En aquel tiempo,
"dijo Jesús a sus discípulos una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a
otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su
maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué
te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que
llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: Hermano, déjame que te
saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo?
¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar
la mota del ojo de tu hermano". En el texto se recoge una parábola que
Jesús dirige a sus discípulos. Según el ejemplo gráfico de Jesús, cuando un
ciego guía a otro ciego, corren el riesgo de caer los dos en el hoyo. Podemos
decir que nosotros hemos caído en la espiral del crecimiento por el
crecimiento, el desarrollo por el desarrollo. Tal vez la fe, lejos de
desaparecer, se haga más necesaria que nunca para guiar a una humanidad
necesitada de luz y sentido. En la segunda parte del texto se habla de la
hipocresía. Muchas veces la corrección nace de la caridad y la expresa. Las
palabras de Jesús nos ponen en guardia para que sepamos primeramente reconocer
nuestras debilidades (la viga) antes de intentar corregir los defectos de los
otros (la mota). Si obramos así nuestra intervención correctora será
comprendida y aceptada. De lo contrario, seríamos unos hipócritas.
SÁBADO, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (6,43-49)
"CADA ÁRBOL SE CONOCE POR SU FRUTO"
Jesús dijo a sus discípulos: "No hay árbol bueno que dé fruto malo,
ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto;
porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los
espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien,
y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón
habla la boca, ¿Por qué me llamáis 'Señor, Señor', y no hacéis lo que
digo?...". Al dirigirse a sus discípulos, Jesús les hace una advertencia
sabia: Cada árbol se conoce por su fruto. No existe árbol bueno que dé frutos
malos; pero tampoco, hay árbol malo que dé frutos buenos. Las palabras de Jesús
tienen una repercusión individual y social a la vez. Las noticias que llegan
diariamente hasta nosotros nos presentan con frecuencia una sociedad dañada por
tantas injusticias y abusos, donde van creciendo las 'zarzas' de los intereses
y las mutuas rivalidades, y donde brotan abundantes 'espinos' de odios,
discordias y agresividad. ¿Cómo sanar esta sociedad? Se trata de cuidar la
salud integral de cada persona, para que cada una, como un árbol bueno, dé
frutos buenos. ¿Cómo favorecer un ambiente más saludable para el desarrollo
integral de cada ser humano? Esforcémonos por hacernos la vida más humana y llevadera.
Aprendamos diariamente el arte de acogernos mutuamente. ¡Qué importante es
ofrecer refugio, acogida y escucha a tantas personas maltratadas por la vida!
Es necesario dar aliento al que sufre y estar dispuesto a perdonar y aceptar el
perdón. En el fondo se trata de alentar la bondad de nuestro corazón. Del
corazón bueno brotan frutos sanos. El hombre se va construyendo en el interior
del corazón. Señor Jesús, cuida de nuestro corazón, para que demos frutos
sanos.
DOMINGO, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (18,21-35)
"¿CUÁNTAS VECES TENGO QUE PERDONARLO?"
Hoy es domingo, el día del Señor. La Palabra de Dios nos habla con
insistencia del perdón de las ofensas. En la primera lectura (Eclo 27,30-28,7),
después de rechazar la venganza, se nos dice : "Perdona la ofensa a tu
prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados. Si un ser humano
alimenta la ira contra otro, ¿cómo puede esperar la curación del Señor?".
Si no somos capaces de perdonar al hermano, no podemos aguardar el perdón de
Dios. En el Evangelio (Mt 18,21-35) se recoge esta pregunta de Pedro a Jesús:
"Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?
¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta
setenta veces siete". Jesús nos manda perdonar siempre. El perdón que
pedimos a Dios está ligado al perdón que estemos dispuestos a ofrecer a los
demás. Así aparece en la parábola del 'siervo sin entrañas' que aparece en el
Evangelio de hoy. En un mundo tan conflictivo como el nuestro, no resulta fácil
escuchar la llamada de Jesús al perdón ni sacar todas las implicaciones que
puede tener el aceptar que una persona es más humana cuando perdona que cuando
se venga. Todos los días recordamos la bondad del perdón en la oración
del Padrenuestro, cuando decimos: "perdona nuestras ofensas como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden". El salmista (Sal 102) nos
muestra su experiencia de su relación con Dios que es compasivo y
misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. Señor Jesús, danos la
fortaleza de estar siempre dispuestos al perdón.
LUNES, 14 DE SEPTIEMBREDE 2026. San Juan (3,13-17)
FIESTA DE LA
EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ.
Hoy celebramos la
fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. En la celebración de esta
fiesta proclamamos el Evangelio (Jn 3,13-17) donde se recogen unas
palabras que Jesús dirige a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo sino el
que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente
en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el
que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo
único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida
eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para
que el mundo se salve por él". Nicodemo muy interesado por Jesús, aparece
en escena como representante del judaísmo docto, pero que no quiere que sea
conocida su simpatía hacia Jesús. Por eso acude a él de noche. Nicodemo va
buscando luz. Según Jesús, la luz que lo puede iluminar todo está en el
Crucificado. Nuestra mirada distraída no es capaz de descubrir en ese rostro la
luz que podría iluminar nuestra vida en los momentos más duros y difíciles.
Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se
salve por él. La mirada del Crucificado representa el amor poderoso y creíble
de Dios. Por otro lado, la cruz nos revela la solidaridad del Hijo. Es el varón
de dolores, que tomó sobre sí el pecado de muchos...Sus heridas nos
curaron" (Is 53,11-12). El Hijo de Dios pasó por nuestros padecimientos
(Heb 2,18) y los asumió en su propia carne. Los cristianos celebramos la fiesta
de la Exaltación de la Santa Cruz, porque desde la fe sabemos que la Cruz
es revelación: por un lado del amor del Padre; y por otro, de la solidaridad
del Hijo. Esta revelación no es dolorosa, sino gozosa.
MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (2,33-35)
PROFECÍA
DE SIMEÓN
Destaca la profecía de Simeón sobre Jesús como signo de
contradicción (para caída y levantamiento) y la espada que atravesará el alma
de María, revelando los pensamientos de muchos corazones; enfatiza que el
ministerio de Jesús no será fácil, exigirá fe y llevará al sufrimiento, uniendo
a María al destino sacrificial de su Hijo y presentándola como modelo de
aceptación de la Palabra divina, aunque duela, invitando a la Iglesia a la
compasión y seguimiento de Cristo en su cruz, uniendo dolor y gozo.
MIERCOLES, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (7,31-35)
"¿A QUIÉN SON
SEMEJANTES?"
Por aquel entonces,
Jesús dijo: "¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A
quién son semejantes? Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que
gritan a otros aquello de: Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos
entonado lamentaciones, y no habéis llorado. Porque vino Juan el Bautista, que
no come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre,
que come y bebe, y decís: Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de
publicanos y pecadores. Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han
dado la razón". El texto evangélico habla de la acogida y del rechazo que
han tenido Juan y Jesús, a pesar de que ambos encarnan dos tipos diferentes de
enviados de Dios. Esto es lo que se nos propone en la parábola de los niños que
estaban en la plaza. Juan se manifestó como asceta y muchos lo consideraron
como un poseído por el demonio. Por su parte, Jesús se presenta como alguien
que come y bebe y se le considera borracho y comilón. En ambos casos tiene
lugar una falsa lectura de los signos de Dios. Solamente 'los hijos de la
sabiduría' han sabido reconocer la sabiduría de Dios presente en las palabras y
los hechos de Juan y Jesús. Este texto goza de gran actualidad. En esta época
está presenta la tentación de quedarnos con una religión a la carta,
apartándonos de lo que nos molesta y aceptando solo aquello que nos parece
bien. Nos creemos capaces de condicionar a la divinidad. Sin embargo, bien
sabemos que la fe es una decisión razonable.
JUEVES, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (7,36-50)
SIMÓN EL FARISEO Y
LA MUJER PECADORA
El texto evangélico de hoy (Lc 7,36-50) es muy extenso. Vamos a
detenernos en algunos aspectos que sobresalen en el texto bíblico. Una pecadora
del pueblo interrumpe el banquete organizado por Simón el fariseo para agasajar
a Jesús. La pecadora se dirige directamente a Jesús. No dice nada. No sabe cómo
expresarle su agradecimiento y rompe a llorar. Besa una vez y otra vez aquellos
pies queridos, y, abriendo un pequeño frasco que lleva colgando de su cuello,
se los unge con perfume. El fariseo contempla horrorizado la escena. La mirada
de Jesús es diferente. Él solo ve el amor y el agradecimiento grande de una
mujer que se sabe querida y perdonada por Dios. Le ofrece el perdón de Dios, le
ayuda a descubrir dentro de sí misma una fe que la está salvando y le anima a
vivir en paz. Simón, el fariseo, parece, sin embargo, incapaz de comprender la
misericordia de Dios. Simón se encuentra entre aquellos a los que se les ha
perdonado poco. Es de esos 'justos' a los que Jesús no ha venido a llamar. No
puede entender la gracia, el don gratuito y generoso del que Jesús es heraldo y
realizador. Se trata de comprender y aceptar la paradoja central del Evangelio:
el perdón no se da a cambio de amor, sino que se da simplemente sin esperar
nada a cambio. Es lo que la fe de la pecadora ha entendido. Ella amó mucho
porque se le perdonó mucho. Ayúdanos, Señor, a mirar la realidad y a las
personas con entrañas de misericordia. VIERNES,
18 DE SEPTIEMBRE DE 2026. san
Lucas (8,1-3).
VIERNES, 18 DE
SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (8,1-3)
"CAMINANDO DE
CIUDAD EN CIUDAD"
Por aquel entonces,
"iba Jesús caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo,
proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los
Doce, por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de
enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que
les servían con sus bienes". El relato evangélico nos presenta a Jesús como
un misionero ambulante que va predicando el Evangelio del reino. ¿Quiénes
acompañan a Jesús? En este texto aparecen dos grupos de personas. Por un lado,
aparecen los Doce, aunque todavía no han recibido la responsabilidad de la
misión (cfr. Lc 9,1-2). Le acompañan también mujeres. En tiempos de Jesús esto
resultaba algo insólito entre los judíos. Algunas habían sido curadas por Jesús
y otras muchas le ayudaban con sus bienes. También en esto, Jesús se muestra
libre de las trabas y costumbres de su tiempo. Está claro que Jesús quiere la
salvación de todos. Para Él todos somos importantes. Nos quiere a todos a su
lado. No excluye a nadie. Señor Jesús, te damos gracias por llamarnos e
incluirnos entre tus discípulos.
SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (8,4-15)
"SALIÓ EL
SEMBRADOR A SEMBRAR SU SEMILLA"
Ante una multitud de
gente, Jesús dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla.
Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del
cielo se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de
brotar, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre abrojos, y los
abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra
buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó:
El que tenga oídos para oír, que oiga...". Jesús está recorriendo aldeas y
ciudades anunciando la Buena Noticia del Reino. Con la parábola del sembrador,
Jesús quiere mostrar la suerte que puede correr la Palabra de Dios. Además, esta
parábola es un canto a la esperanza, porque la acción de Dios está ya presente
en su predicación. La misma comunidad, a la que escribe Lucas, está viendo como
el anuncio del Evangelio ya se ha extendido por diversas comunidades dentro del
Imperio romano. Después de exponer la parábola, los discípulos le preguntaron
qué significaba. En la explicación de Jesús se destacan las distintas
respuestas a la Palabra. En principio la Palabra es buena y abundante. Por
parte de los oyentes es necesario escucharla con un corazón noble y generoso.
El fruto, por tanto, depende de nuestra acogida. Hemos de aprovechar todos los
medios, que el Señor ha puesto a nuestro alcance, para que la Palabra encuentre
en nosotros una tierra buena donde pueda fructificar abundantemente.
DOMINGO, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (20,1-16)
"ID TAMBIÉN
VOSOTROS A MI VIÑA"
Hoy es domingo, el día
del Señor. Como siempre la Palabra de Dios nos ilumina para vivir con sentido
el domingo. En la primera lectura (Is 55,4-6) se nos invita a la conversión,
"que el malvado abandone su camino, el malhechor sus planes; que se
convierta al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Porque mis planes no son vuestros planes". El profeta nos insta a
abandonar el camino errado y volver al plan de Dios sobre cada uno de nosotros.
Como reconoce el salmista (Sal 144) cerca está el Señor de los que lo invocan.
En el Evangelio (Mt 20, 1-16) se recoge la parábola de los trabajadores
de la viña. En ella se nos habla de un propietario que contrató a todos los
jornaleros que pudo. El mismo dueño de la viña fue a la plaza del pueblo una y
otra vez, a horas diferentes. Al final de la jornada, aunque el trabajo había
sido muy desigual, a todos les dio un denario. En nuestra mentalidad tan mercantilista,
esta parábola resulta inaceptable. Los del primer grupo, que fueron a trabajar
al amanecer, protestan porque el dueño de la viña ha tratado a los del último
grupo, que fueron a trabajar al atardecer, como a ellos. La respuesta del
propietario al que hace de portavoz, es admirable: "¿Es que no tengo
libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia
porque soy bueno?". En verdad, no resulta fácil creer en esa bondad de
Dios de la que nos habla Jesús en la parábola. Rompe nuestros esquemas. Dios
utiliza los criterios del amor y de la generosidad. Los caminos de Dios no son
nuestros caminos, sus planes no son nuestros planes. Dios rompe todos nuestros
esquemas. Lo mejor es dejarle a Dios ser Dios, sin empequeñecerlo con nuestras
ideas y esquemas.
LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (9,9-13)
"ÉL SE LEVANTÓ
Y LO SIGUIÓ"
En aquel tiempo, "vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo,
sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo
siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores
que habían acudido se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al
verlo, preguntaron a los discípulos: ¿Cómo es que vuestro maestro come con
publicanos y pecadores? Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los
sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa 'Misericordia quiero
y no sacrificios: Que no he venido a llamar a los justos, sino a los
pecadores". Celebramos hoy la fiesta de San Mateo apóstol y evangelista.
Precisamente el Evangelio de hoy nos habla de su vocación. Al ser invitado por
Jesús para seguirle, dejó su oficio de publicano o recaudador de impuestos.
Jesús estaba en casa de Mateo, sentado a la mesa con los suyos. Pero no están
solos. Muchos publicanos y pecadores acuden al banquete y se sientan con Jesús
y sus discípulos. La acusación de los fariseos es inmediata. Jesús responde a
sus acusaciones descubriendo la hondura de su actuación. Lo hace en primer
lugar con un proverbio que encierra una enseñanza de sentido común. Nadie se
admira de que un médico se encuentre entre enfermos. Jesús se ve a sí mismo
como un médico que viene a buscar y salvar a quienes se encuentran perdidos.
Este comportamiento no es la actuación simpática de un profeta bueno. Aquí se
nos está revelando cómo es Dios. Por eso les dice Jesús aprended de mi
actuación lo que significan las palabras del profeta Oseas. "Porque quiero
amor, no sacrificios, conocimiento de Dios, y no holocaustos" (Os 6,6).
Dios nos pide, ante todo, apertura a su misericordia y salvación.
MARTES, 22 DE SEPTIEMBRE 2026.
San Lucas (8,19-21)
LA FAMILIA DE JESÚS
Por aquel entonces,
"vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no
lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: Tu madre y tus hermanos están
fuera y quieren verte. Él respondió diciéndoles: Mi madre y mis hermanos son
estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen". En un momento de
la vida histórica de Jesús vienen a verle su madre y sus hermanos. Un gentío
numeroso estaba entorno a Jesús. Le avisan que su madre y sus hermanos estaban
fueran y que deseaban verle. Jesús aprovecha esta circunstancia, para mostrar a
sus oyentes cuál es su verdadera familia. Ésta está formada por aquellos que
escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Con ello no está desdeñando los lazos
de sangre, pero es evidente que Jesús quiere crear un nuevo pueblo y una nueva
familia. Desde esta perspectiva, la familia de Jesús no está, pues, constituida
por la relación física con él, sino por la obediencia a la palabra de Dios.
Este Evangelio nos llena de gozo, porque cada uno de nosotros estamos llamados
a ser de la familia de Jesús. Como discípulos de Jesús entramos a formar parte
de su familia.
MIERCOLES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,1-6)
"SE PUSIERON EN
CAMINO"
Por aquel entonces,
"habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda
clase de demonios y para curar enfermedades. Luego les envió a proclamar el
reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: No llevéis nada para el
camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas
cada uno. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel
sitio...Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena
Noticia y curando en todas partes". Jesús toma la decisión de enviar en
misión a los Doce. La tarea que deben emprender consiste en el anuncio del
reino de Dios y en la sanación de los enfermos. Se trata de una misión similar
a la de Jesús. Ambas tareas se complementan mutuamente. Las palabras nos dan el
sentido de los hechos y estos fundamentan las palabras. En la predicación del
Reino se pone de manifiesto la llegada de la salvación que busca vencer toda
clase de esclavitudes. Por su parte, los gestos de misericordia y liberación de
los discípulos dan realismo y concreción al anuncio del Reino. Los discípulos
han de emprender la misión encomendada por Jesús ligeros de equipaje. Han de
trasladarse de un sitio a otro en condiciones de extrema sencillez. Oída la
llamada de Jesús, los Doce se pusieron en camino anunciando la Buena Nueva y
curando en todas partes. Señor Jesús, que seamos auténticos transmisores del
Evangelio en este momento de la historia.
JUEVES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,7-9)
HERODES ESTÁ
PERPLEJO
Por aquel entonces,
"el tretarca Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse,
porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en
cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los
antiguos profetas. Herodes se decía: A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es
este de quien oigo semejantes cosas? Y tenía ganas de ver a Jesús". La
gente se preguntaba con frecuencia acerca de la identidad de Jesús. El tetrarca
Herodes oyó hablar de Jesús y no sabía a que atenerse acerca de su identidad.
Estaba perplejo. En efecto, la predicación y los milagros de Jesús habían
traído a la memoria del pueblo diversas figuras proféticas del pasado,
especialmente Elías. Pero su identidad permanecía sin aclarar. Herodes había
mandado encarcelar y matar a Juan el Bautista, porque éste criticaba sus
relaciones con Herodías, mujer de su hermano Felipe. El encuentro con Jesús se
llevará a cabo durante la pasión de éste. En aquella ocasión su cara a cara con
Jesús le hará perder todo interés por él al negarse éste a responder a sus
preguntas. Pasados veinte siglos, hemos de reconocer que la personalidad de
Jesús siempre nos desborda. Necesitamos crecer día a día en el conocimiento del
Señor Jesús.
VIERNES, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,18-22)
"¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?”
"Una vez que Jesús
estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: ¿Quién dice
la gente que soy yo? Ellos contestaron: Unos que Juan el Bautista, otros que
Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los grandes profetas. Él les
preguntó: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Pedro tomó la palabra y dijo: El
Mesías de Dios. Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: El
Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos
sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día". El
evangelista sitúa esta escena en un contexto de oración. Esto subraya la
importancia de la escena. La gente en general tenía un concepto equivocado
acerca de la identidad de Jesús. Pedro, en nombre de los discípulos, afirma que
Jesús es el Mesías de Dios. Esto es verdad, pero incompleta, porque no se dice
en qué sentido es el Mesías de Dios. No es un Mesías político y
triunfante. En verdad solo se comprenderá en qué sentido es Mesías después de
su muerte. Él es realmente un Mesías que tiene que padecer, ser desechado, ser
ejecutado y resucitar al tercer día. En verdad, el auténtico mesianismo de
Jesús no puede separarse de la perspectiva del sufrimiento y de la muerte. De
ahí que los discípulos deben seguir el camino hacia Jerusalén. Señor Jesús, que
nunca nos escandalicemos de la cruz.
SÁBADO, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,43b-45)
"PERO ELLOS NO ENTENDÍAN ESTE LENGUAJE"
En aquel tiempo, entre
la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: Meteos
bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los
hombres. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no
cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto". Después
de la curación del muchacho epiléptico, la gente estaba maravillada. A pesar de
ello, Jesús recuerda a sus discípulos la otra dimensión de su mesianismo. Los
discípulos no entienden y Jesús permanece frente a su destino doloroso. Los
aplausos y manifestaciones masivas de júbilo no han de desviar el rumbo
que Jesús ha dado a su vida. Y recalca: meteos bien esto en la cabeza. Los
discípulos no entienden el lenguaje de Jesús. No acababan de entender el
sentido de las palabras de Jesús. El evangelista pone de relieve la oscuridad y
la falta de comprensión de los discípulos. Más todavía, tenían miedo de hacerle
preguntas al respecto. Señor Jesús, ayúdanos a llevar con decisión y esperanza
nuestra propia cruz. Tú estás siempre con nosotros.
DOMINGO, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Mateo (21,28-32)
NO QUIERO. PERO DESPUÉS RECAPACITÓ Y FUE
Hoy es domingo, el día
del Señor. Como siempre la Palabra de Dios es como una luz que nos alumbra en
la vivencia del domingo. En este día los textos sagrados ponen de relieve que
Dios manifiesta especialmente su poder con el perdón y la misericordia.
En la primera lectura (Ez 18,25-28) el profeta nos dice que si el malvado
recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no
morirá. El salmista (Sal 24) se dirige al Señor con estas palabras:
"Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna". En el
Evangelio de hoy (Mt 21,28-32) se proclama la parábola de los dos hijos. Una
parábola dirigida a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. En este
relato un padre pide a dos de sus hijos que vayan a trabajar a su viña. El
primero le responde bruscamente: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue.
El segundo reacciona con una disponibilidad admirable: Voy, Señor. Pero no fue.
El mensaje de la parábola es claro. También los dirigentes religiosos que
escuchan a Jesús están de acuerdo. En efecto, ante Dios, lo importante no es
hablar, sino hacer. Lo sorprendente es la aplicación que Jesús hace de la parábola.
Se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del templo en estos términos
tan duros: "Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la
delantera en el camino del reino de Dios". En este camino van por delante
no quienes hacen solemnes profesiones de fe, sino los que se abren a
Jesús dando pasos concretos de conversión a los valores del Reino. No cabe
duda, al respecto, que nuestro modelo es el Hijo de Dios. Como nos dice el
Apóstol en la segunda lectura (Flp 2,1-11): "Tened entre vosotros los
sentimientos propios de Cristo Jesús". Dejémonos llevar por la humildad,
considerando siempre superiores a los demás. Él, a pesar de su condición
divina, no hizo alarde de su categoría, pasando por uno de tantos". Dios
tiene paciencia. No se cansa de perdonarnos. No nos cansemos nosotros de pedir
perdón.
LUNES, 28 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,46-50)
"EL MÁS IMPORTANTE EN EL REINO DE DIOS.
En aquel tiempo,
"los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús,
adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les
dijo: El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a
mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.
Juan tomó la palabra y dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en
tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir. Jesús le
respondió. No se lo impidáis; el que está contra vosotros está a favor vuestro”.
En la primera parte del texto, Jesús responde a una pregunta planteada por los
discípulos: ¿Quién es el más importante? Los discípulos no acaban de
entender que el Reino que Jesús anuncia no se sustenta en el poder. Ellos no
han captado la lección que Jesús les ha dado sobre la renuncia y la cruz. La
acogida y el servicio son rasgos esenciales del Reino. Para mostrarles esto,
Jesús se identifica con un niño. El niño es el que depende enteramente de los
demás. Lo contrario de lo que pretendían los discípulos, que buscaban la
autonomía y el poder. Necesitamos crecer en los valores de la infancia
espiritual. En la segunda parte del texto aparece Juan que piensa que los
discípulos debían tener la exclusividad en el uso del nombre de Jesús. Sin
embargo, para Jesús lo fundamental era el combate del Reino contra los poderes
del mal, lo hiciera quien lo hiciera. En consecuencia, el poder de Dios podía
actuar fuera de los que pertenecían al grupo de los elegidos por Jesús. Si no
podemos probar que están contra nosotros, es que están a favor nuestro. Como
dice la carta a los Filipenses (Flp 4,8): "Tomad en consideración todo lo
que hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio, de amable, de laudable,
virtuoso y de encomiable".
MARTES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2026. san Juan (1,47-51)
FIESTA DE LOS SANTOS
ARCÁNGELES: MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL.
La Iglesia celebra hoy
la fiesta de los Santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. Acerca de los
ángeles y arcángeles, nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: "La
existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama
habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es
tan claro como la unanimidad de la Tradición (n.328). El nombre de 'ángel' no
es nombre de naturaleza, sino de oficio, de función. Por su naturaleza es
'espíritu', por su función es 'ángel' (cfr. San Agustín: Psal. 103, 1, 15). Así
la información básica sobre el Arcángel Miguel ha de buscarse en la revelación
bíblica (Dn 10,13; 11,21; Ap 12,7-12). Miguel literalmente significa
"¿quién como Dios?". En relación con el Arcángel Gabriel nos
encontramos con el texto de Lc 1,11-20. 26-38. La primera aparición es para
Zacarías, el padre del Precursor, Juan Bautista. Este mismo Arcángel se aparece
también a la Virgen María. El nombre de Gabriel significa: "Fortaleza de
Dios". Por su parte el Arcángel Rafael aparece en el libro Tobías.
Literalmente significa "Dios cura". En los tres casos, las
intervenciones angélicas tienen a Dios como protagonista principal y a la persona
humana como beneficiaria. El ángel-arcángel es el transmisor de un mensaje
siempre salvífico y benefactor. Hemos de bendecir a Dios por siempre, por haber
creado a los ángeles y arcángeles a través de los cuales actúa para nuestro
bien.
MIERCOLES, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2026. San Lucas (9,57-62)
SEGUIR A JESÚS, SIN CONDICIONES.
Yendo Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén, le dijo uno:
"Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen
madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene
donde reclinar la cabeza. A otro le dijo: Sígueme. Él respondió: Señor, déjame
primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: Deja que los muertos entierren a
sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios. Otro le dijo: Te seguiré,
Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa. Jesús le contestó:
Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de
Dios". Jesús emprendió con decisión el camino hacia Jerusalén. Pone,
además, de manifiesto en estos tres breves diálogos, que aparecen en este
relato evangélico, la urgencia y el riesgo del seguimiento. En el primer
diálogo, Jesús se presenta como alguien que no tiene un lugar propio, no tiene
donde reclinar la cabeza. En el segundo diálogo Jesús se dirige a otro para que
le siga. Pero éste se escuda en un deber importante de todo judío: enterrar a
su padre (cfr 2Re 9,10; Jr 16,4). El anuncio del reino, al que es invitado por
Jesús, está por encima de todos los deberes humanos. En el tercer caso, alguien
le expone el deseo de seguirle, pero pretende primero despedirse de los suyos,
como lo había hecho Eliseo al ser llamado por Elías para ser su discípulo (1Re
19,19-21). Jesús se muestra más exigente que Elías. Como discípulos del Señor
Jesús, hemos de eliminar de nuestra vida todo aquello que obstaculice el
testimonio cotidiano del Evangelio.

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