EVANGELIO DE HOY


En distintas ocasiones Cristo retoma el tema de la unidad entre el Padre y Él y entre Él y la humanidad. Insiste en que en nosotros habrá vida sólo si permanecemos con Él, o mejor, en Él. No hay duda de que la vida del hombre depende de la unión con Cristo. La savia vital se derrama en la humanidad por medio de la unión con Cristo. Pero ¿cuál es la vida que fluye desde Él hacia nosotros y que permanece para siempre? Quien come mi carne y bebe mi sangre tendrá la vida eterna. El sacrificio del cuerpo y de la sangre se produjo en la Pascua de Cristo. La vida que queda es la que asume la Pascua como forma de su realización. La Pascua es el amor consumado. El hombre tendrá, por lo tanto, la vida eterna si ésta coincide con el amor pascual. Dicha vida, que es amor, el hombre no consigue dársela por sí solo, sino que se le da participada como don por quien es el Salvador pascual.

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