CONVERSIÓN
La conversión nace en el corazón, pero afecta a todo nuestro ser. Así lo entendió Charles de Foucauld, militar frances de noble abolenggo que perdió la fe cuando era joven. Después de varios años de vida disipada y perezosa, durante una estancia en Marruecos, a través de la fe musulmana, entrevió algo de la grandeza de Dios: "Cuando comprendí que Dios existía, comprendí inmediatamente que no podría vivir sino para Él, solo para Él..."
No conoció Charles las medias tintas. Desde su conversión, en 1886, hasta su asesinado, el 1 de diciembre de 1916, toda su vida se encaminó por las sendas del Maestro:
Padre, me pongo en tus manos.
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