Los pastores vivieron más de
cerca el acontecimiento, no sólo exteriormente, sino también
interiormente; más que los ciudadanos, que dormían tranquilamente. Y
tampoco estaban lejos del que se hace niño. Esto concuerda con el hecho
de que formaban parte de los pobres, de las almas sencillas, a los que
Jesús bendeciría, porque a ellos está reservado el acceso al misterio de
Dios. Ellos representan a los pobres de Israel, a los pobres en
general; los predilectos del amor de Dios”
Benedicto XVI, La infancia de Jesús
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