
¡Camina amigo, camina!
¡La esperanza lleva tu propio nombre!
Camina para encontrarte
y encuéntrate para aceptarte.
¡Vas bien, amigo!
Aunque transites por tinieblas, confía.
Camina en paz.
Sigue tu corazón y tu libertad.
Ésa es tu brújula.
Cuando el mar se ponga bravío,
no te detengas.
No te tengas miedo. ¡Sigue!
Al final la verdad te hará libre
y el camino al propio corazón será tu destino.
Ése es el paso más corto y el más largo de todo el camino.
Peregrinamos en la vida
sólo para transitar nuestro propio nombre.
Siempre me encontrarás en este viaje.
Te abrazo con el alma y
te guardo en mi plegaria.
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