Rafa Nadal, un tenista para la eternidad





El sol había desaparecido en la cabeza del balear, que siguió algo gris al principio del segundo set. Una doble falta al principio del tercer juego inicia los rumores en la Chatrier: Nadal está apagado, parecen decir, pero aguantó su servicio. Djokovic, por sorpresa, pareció de pronto incómodo, el calor y la humedad al 70% jugaron en su contra, y encontró mayor oposición en su iniciativa. En el sexto juego sufre una desconexión y Nadal aprovecha los nervios para adelantar un paso dentro de la pista. El resultado: una bola de break, la tercera en el encuentro después de haber desaprovechado las dos del primer parcial. Pascal Maria, juez de silla, rectifica un derechazo del balear que dieron por bueno en primera instancia. Pita la Chatrier, pero la señala fuera y Djokovic vuelve a entrar en el partido cuando parecía que Nadal había encontrado una velocidad más para frenar a su rival. Sin embargo, el número 1 del mundo ejerce como tal sobre el segundo y consigue romper el servicio y la grada cambia los rumores por la aclamación. El palco del español celebra como un triunfo el break. Así de tibio estaba el panorama.










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