El balear logra su noveno Roland Garros ante Novak Djokovic, sale de París como número 1 y como una leyenda en el presente. Suenan los tambores de guerra de la Chatrier mientras Rafa Nadal descarga nervios en el vestuario con saltitos medidos en altura y cadencia. Su mirada y su mente permanecen fijas en Novak Djokovic, que le da la espalda apenas a dos metros de él. Es el número 2 y sale primero. Es la batalla por el todo. Y en el trono vuelve a sentarse Rafa Nadal, descomunal en su París, eterno en su Philippe Chatrier, estelar en su noveno Roland Garros.Rafa Nadal, un tenista para la eternidad
El balear logra su noveno Roland Garros ante Novak Djokovic, sale de París como número 1 y como una leyenda en el presente. Suenan los tambores de guerra de la Chatrier mientras Rafa Nadal descarga nervios en el vestuario con saltitos medidos en altura y cadencia. Su mirada y su mente permanecen fijas en Novak Djokovic, que le da la espalda apenas a dos metros de él. Es el número 2 y sale primero. Es la batalla por el todo. Y en el trono vuelve a sentarse Rafa Nadal, descomunal en su París, eterno en su Philippe Chatrier, estelar en su noveno Roland Garros.
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