
“Memorias
de un corazón”. Protagonizada por dos ancianos anónimos que, al final del
vídeo, te han ganado. Y el porqué está claro. Ese amor incondicional y eterno.
Que no tiene en cuenta el pasar de los años, y combate el pesar de los mismos
con optimismo y alegría. Ella con alzheimer y él con todo el peso de sentir que
la mujer de su vida no interacciona con él. Que ni le mira, ni le sonríe. Ver
cómo algo degenerativo está tratando de tirarle al suelo; de hacer que se
rinda.
Pero no. Él no. Sigue
a su lado. La cuida y sigue queriendo más que nunca.
Y es sorprendente observar ese tipo de amor, tan inmenso que supera
cualquier expectativa. Un amor que, ya de por sí es milagroso, aguantando la
tristeza del simple hablar y no obtener respuesta. Besar y que no te besen.
Abrazar a la madre de tus hijos, que parece un ser inanimado, y no sentir el
calor. Todo por esos lazos irrompibles que un día se crearon y hoy lo aguantan
todo. Esos lazos que algunas veces se subestiman y unen tanto. Esos lazos que
un día tejió Él. Que se encargó de que se encontrasen y se entrelazasen. Él
hizo el nudo. Y hoy, ese matrimonio, luchador y sobre todo optimista, aun con
pena, ponen una sonrisa a la vida. A la suya y a la de muchos, tomándolos como
ejemplo de superación.
Y sin duda, esa sonrisa no es otra cosa que el agradecimiento a Dios por
haberles dado la oportunidad de quererse hasta límites insospechados.
Clara de Juan
Bañuelos
No hay comentarios:
Publicar un comentario