DE GOLPE, LA NIEBLA...

De golpe, la niebla...

Unos excursionistas están disfrutando de una jornada plácida. De repente, estalla el suelo. Un volcán dormido revive sin previo aviso −o al menos sin nada que no sea habitual−. El cielo se cubre de una nube gris de ceniza que se acerca y deja sepultadas vidas, sueños y memorias. Uno podría intentar novelar la escena, aunque es difícil −y quizás excesivo e impúdico− imaginar los sentimientos, la angustia, la inseguridad y el vértigo que, de golpe, se apodera de esas personas que huyen despavoridas.

El volcán dormido también es una metáfora. Una imagen que se puede aplicar a muchas circunstancias de la vida cotidiana. Por debajo de la placidez de hace años hervía una sociedad desquiciada, gritando por hacerse hueco, por salir, por explotar. Estalló, y llenó el horizonte de sombras. Sombras de crisis, de corrupción, de enfrentamiento, de griterío. Nubes de incomprensión, avivadas en el egoísmo de unos contra otros. Ganancia de quienes planean por las alturas, mirando el suelo a distancia; derrota de tantos, ahogados por ese tsunami de grisura. A veces parece una pesadilla. 

Tenemos que aferrarnos, como sea, a la esperanza. Y luchar por las personas. De otro modo, el mundo quedará sepultado por las cenizas. Y lo que pudo ser bello terminará siendo la ruina de un sueño.

José Mª R. Olaizola 

No hay comentarios:

Publicar un comentario