EL CORAZÓN DEL POETA

 
Soñaré en el  azul de mis quehaceres
en corceles en verso traducidos,
que galopan ausentes de laureles.
En domingos que son, de mis sentidos.

Son tres. No lucen crines ni penachos.
No van a misa. No comulgan por Pascua,
ni al son del alba rezan.

Pero en cambio
se santiguan siempre
que se cruzan con Lázaro.

La lira de su pecho ha florecido
en pétalos de hierro hechos poema.
Huelen a Eternidad. Huelen a menta.
Huelen a corazón:
¡el del poeta!
Son corceles en Patmos recriados
y en verso traducidos.

(EN HIERRO Y EN PALABRAS, Ediciones Feadulta)

No hay comentarios:

Publicar un comentario