MOTIVOS PARA VIVIR

«Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: gozan en tu presencia, como se goza en la siega, como se alegran los que se reparten el botín» (Is 9, 2)

 
Hay muchas personas que están siempre recelosas, como encogidas ante la vida. Sin embargo, hay un punto de energía que podemos detectar dentro de nosotros. Se llama empuje, fuerza, pasión. No ha de faltar en nuestros días. Piensa en todo lo que, hoy en día, te motiva para levantarte, trabajar, vivir, relacionarte con otros. Los motivos que te llevan a elegir unos caminos, dar unos pasos, emplear tu tiempo de una forma. ¿Por qué haces lo que haces? ¿Por amor? ¿Por tedio? ¿Por dinero? ¿Por miedo? ¿Por aburrimiento?
Piensa en lo que más te ilusiona en esta etapa de la vida.

La mañana


  Qué a salvo quien despierta sin temor
de encontrarse consigo un día más. Qué a salvo
cuando en el alba se levanta y entra
confiado en su ser, lava su cuerpo,
se viste en un instante ropa ahormada en el uso
y ve por el balcón cómo muy tierna crece
la luz de una jornada en la que no
flaqueará su esperanza ni la fe que lo impulsa
en la gran aventura de existir.
Ahora sale a la calle con decisión, y llega
un aire claro a su pulmón alegre.
Avanza sin recelo, porque entiende la vida,
y se va abriendo paso entre las cosas,

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