
Infinito el mar, la playa inmensa.
Inúndanos con tus olas,
ahóganos en tu amor
y cuando la marea baje
sea la sal nuestra prenda.
Infinito el sol, claridad inmensa.
Báñanos de tu luz,
haznos arder como un fuego
que ponga calor en el frío
y abrase todas las sombras.
Infinito el mar, infinito el sol:
signos, Señor, del amor que se entrega.
(Cipri Díaz Marcos, sj)
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