VIDA SANA

La gripe es una enfermedad infecciosa de las vías respiratorias que se origina a causa de un virus. Destaca sobre todo por su alta capacidad para transmitirse de una persona a otra. La temporada con más incidencia se registra entre los meses de noviembre y marzo. Los síntomas se reflejan en un principio con fiebre y escalofríos, que suelen ir acompañados de congestión nasal, molestias en la garganta, dolor de cabeza, pérdida de apetito, dolores musculares, tos seca y malestar general.

La vacunación de la gripe se aconseja sobre todo a aquellos grupos de población que tengan un alto riesgo de sufrir complicaciones. Entre ellos se encuentran las siguientes personas:
§  Los que tengas edades superiores a los 65 años y que residan en espacios cerrados como pueden ser residencias de mayores.
§  Personas menores de 65 años que sufran un alto riesgo de complicaciones a consecuencia de la gripe, entre los que están los adultos con enfermedades pulmonares y cardiovasculares, los que sufran obesidad mórbida, insuficiencia renal, enfermedades neuromusculares graves, trastorno que conllevan disfunción cognitivia, hemoglobinopatías y anemias, entre otros.
§  Trabajadores que puedan transmitir la enfermedad a aquellos que cuenten con un elevado riesgo de presentar complicaciones, entre los que se encuentran los profesionales de los centros sanitarios, personas que prestan servicios de cuidados domiciliarios a ancianos o personas que conviven con alguno de los grupos de alto riesgo.
§  Profesionales que prestan un servicio público esencial, como pueden ser los bomberos, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, trabajadores de instituciones penitenciarias y los que realizan su labor en los servicios de emergencia sanitarios.
La fecha del inicio de la campaña de la vacuna de la gripe viene marcada por la época en la que empieza a aparecer el virus, que suele ser octubre y noviembre en el hemisferio norte. Por eso, en las comunidades autónomas de España los centros de salud empiezan a mediados de septiembre o comienzos de octubre a suministrar la vacuna. Empieza a hacer efecto al cabo de dos semanas desde que se aplica, por lo que no aconsejan demorarse en exceso a la hora de ponerla.
La vacuna antigripal para los adultos se debe administrar en una sola dosis, por lo general por vía subcutánea o intramuscular en la parte superior del brazo. Entre los seis meses y hasta los tres años el contenido de la vacuna es de 0,25 ml, para pasar al doble a partir de los tres años.
Su capacidad protectora dependerá de dos factores básicos: el estado de salud y la edad de la persona, y la similitud de los virus circulantes y los contenidos de la vacuna.




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