
“Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: Bendito sea el Señor, Dios
de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación…"
.
Zacarías ofreció su vida al servicio del proyecto de la Misericordia de Dios sobre la humanidad.
Todos pudieron ver su rostro iluminado por la confianza en el Señor, su corazón pacificado y
artesano de paz, su gozo convertido en capacidad de nombrar y llamar y relacionarse de un
nuevo modo con todos.
“El misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz”. Sólo las sombras
gritan la alegría de la luz. La liberación rompe los muros de la esclavitud. Se escuchan cantos
nuevos en toda la tierra.
Abre de par en par tu corazón y recibe al Niño Dios que viene. “Jesucristo es el rostro de
la misericordia del Padre”. Siempre que me visitas, Señor, se me llena de alegría el
corazón.
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