TU AMOR Y GRACIA ME BASTA



Me ocurre bastante que al hacer el examen pido perdón por lo mismo de siempre. Confío en que Dios trabaja en mí, pero a veces me tambaleo porque parece que no puedo cambiar.

Estas tendencias, enganches o afectos como dice Ignacio, tiran en direcciones que nos alejan de Él y, si nos pilla en momentos bajos, nos parece que solo somos eso cuando tenemos otras mil cosas mejores.

 El camino que nos propone no va por extirpar o ignorar. Incide en la sensibilidad. Cuando Dios se convierta en nuestro tesoro, el corazón se re-orientará, deseando sus sueños y ordenando nuestros afectos. Claro que no es un camino fácil, nadie dijo que lo fuera, pero siempre contamos con su ayuda.

"Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta"

E Ignaciana

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