FÁBULA

EL VASO DE ARCILLA Y LA COPA DE ORO 




Cuenta una fábula que había un sencillo vaso de arcilla junto a una orgullosa copa de oro. La copa dijo al vaso de arcilla: "Eres muy frágil; mírame, contempla y envidia mi solidez; yo, que soy de oro, no me rompo y soy admirada por todo el mundo". El vaso de arcilla le contestó: "En los banquetes de las fiestas tú apareces como una sólida copa; pero si pasáramos por la prueba del fuego, ¿cuál de los dos resistiría más?" 

Una persona que pasaba por allí oyó la conversación, y, para comprobar lo que había oído, colocó el vaso y la copa en medio de las llamas de un fuego. Y vio que el sencillo vaso de arcilla se hacía más resistente. Y también vio cómo la orgullosa copa de oro se iba deshaciendo, incapaz de resistir el calor que desprendía el fuego. 
Las apariencias externas no siempre son signo de fortaleza interna. Si las personas basamos nuestra vida en la apariencia, en tener mucho más que los demás, es posible que no sepamos superar algunas pruebas, sobre todo cuando llegan momentos difíciles de sufrimiento o de dificultades. Las personas sencillas saben que su fuerza está en su interior, están acostumbradas a vivir renunciando a cosas que no son importantes, y son igual de felices cuando las tienen que cuando no las tienen. 

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