
El Adviento es tiempo para asomarnos al corazón de María. Tiempo para celebrar nuestros orígenes de gracia y de libertad con ella. Tiempo para recrear la esperanza que el Espíritu está susurrando a la Iglesia. ¿Seremos capaces de escuchar, de intuir, y de vivir lo nuevo acontecido en María? ¿Seremos capaces de ponernos en camino de Evangelio? La mirada a María, la mujer cercana y sencilla, vencerá nuestros miedos. El amor de María, la mujer bendecida y agraciada por Dios, alentará nuestros pasos.
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