Padre santo, Dios y Señor nuestro,
porque te manifiestas
a través de multitud de signos y señales
y nos haces percibir las vibraciones
de tu constante presencia cálida y cercana.
Sabemos que eres la abundancia de amor,
la plenitud del bien,
que no quieres ser ningún juez que imparta justicia,
que nos premie y castigue,
sino el Dios bueno que perdona por anticipado
y se hace llamar Padre y Madre.
Eres un Dios familiar y amigo,
comprometido con tu creación entera.
Te agradecemos que nos quieras incondicionalmente,
tal como somos, que no te importen nuestros defectos,
ni nuestras debilidades.
Significas nuestra liberación,
ahuyentas nuestra tristeza y desasosiego,
estar junto a Ti nos mueve a vivir en esperanza,
en permanente alegría y fiesta.

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