
Ya es hora. Ya, con la pascua mediada, con tanta vida tuya rodeándome, en el cielo, en la tierra, en mis propios abismos, con tantas apariciones la primera semana, con tantos mensajes de paz, de alegría, con tantas presencias que lo llenan todo de tu rastro, de tu rostro, ya es hora que me convierta a ti, que me rinda, que me deje de las zarandajas del sueño que me atrapan en mis muertes y me abra a ti, Dios vivo.
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