¿DE QUIEN ES ESTE ESPÍRITU?


Aliento, soplo, viento, ruah, agua, fuego,... Sabiduría, temor de Dios, consejo, ciencia,… Tantos nombres para referirnos a ese enviado prometido por Jesús, a ése que nunca nos deja, al que nos inspira, al que nos empuja, al que invocamos ante la enfermedad, la duda, el desconsuelo,… El “buen espíritu”. En adviento esperamos el nacimiento de Jesús, en cuaresma su muerte y resurrección. Y hoy, al acabar la Pascua, ¿a quién esperamos? ¿De quién es este Espíritu? ¿De quién eres, Espíritu?

Eres el espíritu de un peregrino… 

Eres el espíritu madrugador, que hace camino, que permanece en la senda, a veces solo, a veces con otros y siempre con Dios. Eres el que comparte su agua y su bordón, que contempla lo creado, el que lo cuida y lo agradece. Eres el espíritu atento a los signos, a las flechas, a los susurros,… Ligero de equipaje, repleto de ilusión,… viendo, al final del camino, un nuevo camino por empezar. 

Ven, Espíritu peregrino. Deja en mi vida huellas de ti. No siempre es fácil caminar ni elegir hacia dónde ir. Hay días de desierto y días de soledad, hay días de fuentes y valles…. Aunque no siempre te vea, sé que a mi lado vas… Es a ti a quien espero cada día.

Eres el espíritu de un campesino, agricultor, pastor... 

Eres el espíritu paciente, que confía, que espera la lluvia, que cuida su parcela,… Pendiente en cada momento sufres cuando sufre la tierra, y te alegras de los frutos, de la buena cosecha. Remuevas la tierra dura y das barbecho a la cansada. Eres el espíritu que apacienta a las ovejas, que las llama por su nombre, que las reconoce, que busca la que se le pierde, porque cada una es importante. El Buen Pastor... 

Ven, Espíritu de la espera y la esperanza, que aquí tienes una tierra dispuesta a ser sembrada y empapada por tu agua. Pero también hay unas manos dispuestas a trabajar tus campos, a cuidar de los tuyos, a recoger frutos,…Es a ti a quien espero cada día.

Pastoralsj


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