HABITADOS POR LA TRINIDAD


* Entramos en la presencia de Dios a pie descalzo:
Asumimos nuestra responsabilidad ante todas las heridas (religiosas, raciales, económicas, sociales...) que dividen a la humanidad.

Escuchamos el llanto de la tierra, herida por el abuso y nuestra falta de respeto.

Abrimos los ojos, a menudo muy cegados por el egoísmo, para ver a millones de seres humanos necesitados de vida
* Para escuchar y guardar en el corazón la palabra de Jesús:
“Si alguno me ama guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14,23).
Se parece a Jesús quien recorre el camino del amor.
Guarda la palabra de Jesús, y se le convierte en agua viva que murmura dentro, quien actúa a favor del ser humano.
La práctica del amor hace presente a Dios Trinidad en medio de nosotros, en nuestro propio corazón. Cada uno de los orantes se convierte en morada de Dios, en tienda del encuentro con Él.
Cipecar 


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