Dios, Dios es la mejor respuesta que os pueden dar en la vida cuando habléis de felicidad. Y sino me creéis seguid leyendo porque es bastante fácil de entender: lo que hace feliz al hombre es amar, es decir, querer y ser querido y no hay relación de amor más fuerte y verdadera que la nuestra con Dios. Se que parece una locura, pero hacedme caso y dedicad unos minutos a pensarlo. Parad, dejad de hacer, frenad ese ritmo frenético al que va la sociedad y nos arrastra a todos y pararos a pensar. Dios es la respuesta. Ofrecerle todo nuestro día a él es la respuesta. Perdonad a los demás y quererlos porque son hijos de Dios es la respuesta. Querer superarnos día a día porque es lo que a Dios le hace feliz es la respuesta. Quererlo y congelar unos minutos de nuestro día para hablar con él, hacedme caso esa es la respuesta clave. Os aseguro que nada os va a hacer más felices que bajaros por unos minutos de ese entorno de prisas y estrés en el que estamos acostumbrados a vivir para estar cerca de Dios. Todo cobra más sentido y vais a sentir como Dios nos quiere y a la vez vas a aprender a quererlo un poquito más cada día. Vas a ver un sentido más profundo a todo, empezando por tu vida y acabando por los detalles del día a día. Vas a cambiar tu forma de ver, de hacer y de correr. Dios da sentido a absolutamente todo, estando a su lado y viendo las cosas desde su perspectiva lo vas a entender todo mejor. Y no solo vas a entenderlo sino que vas a acabar amando cada detalle, cada persona y cada problema que se te presente. Son efectos secundarios de esa relación con Dios, ¿increíble verdad? Pues sí, así de impresionante es Dios.
Y permíteme darte un ultimo consejo, no esperes a tener un hueco en el día para sentarte a pensar sobre este tema y hablar con él, nunca vas a encontrar ese hueco a menos que intencionadamente lo busques y establezcas un ratito para ello. Hazme caso e inténtalo, no puedes perder más que unos minutos y podrías ganar ese ser feliz todos los días y no solo los fines de semana o los veranos. Corre y acércate a Dios que está esperándote, y cuando ya estés en medio de una conversación con él acuérdate de este pequeño texto y de mi y dile que le quiero muchísimo y que nunca me suelte la mano porque él es mi respuesta preferida cuando hablo de felicidad.
Marta Mata España
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