Él viene, viene, viene siempre… aunque no sepamos cómo ni cuándo. Viene siempre porque ya está ahí. A pesar de mis contradicciones y desganas. Muchas veces no tenemos más que pararnos a escuchar nuestro propio eco, nuestros deseos más profundos o la voz de quien está a nuestro lado. Y mientras esta espera no sea vacía será un tiempo para avanzar en algún sentido, para definir aspectos importantes de mi vida, para ir regalando…
VIENE PARA QUEDARSE
Igual que no podemos pensar en esperar por esperar, la venida del Señor no podemos imaginarla como un momento puntual de euforia, como el final de un camino, como una meta lograda. Dar continuidad a su presencia, apostar por que me importe el que sufre, sentir que late mi corazón, velar por las sonrisas y desventuras de mis hermanos y vivir cada día según lo que de Jesús voy descubriendo, es hacer Evangelio. ¿Cómo confiar en que algo se transforma cada día?
VIENES Y TRANSFORMAS MI VIDA
VIENES Y TRANSFORMAS MI VIDA
Pequeños gestos, algunas palabras, que hacen de mí una persona única a pesar de imperfecta, ¿testaruda?, ¿egoísta?, pero también ¿comprometida?, ¿alegre?; alguien cercano a ti y a tu propuesta de entregar la vida por los más olvidados, los que se van quedando apartados en los márgenes. Estar cada día un poco más loco, un poco más enamorado de ti y de tus cosas, un poco más implicado en lo que siento que es realmente importante. Realmente llegaste y transformaste algo en mí.
Pastoralsj

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