FOTOMOVIMIENTO 15M



Lloraban desesperados cuando les rescatamos. ¡Mamá, mamá!, gritaban sin parar. Para estos niños, hermanos entre sí, no había consuelo a pesar de haber sido rescatados de la barca en la que viajaban hacinados con más de un centenar de personas en medio del mar.
Habían recorrido el camino desde Nigeria con su madre. Ella había enfermado en la huida y nadie le auxilió. Sangraba continuamente por la nariz pero no recibió ninguna ayuda. Poco antes de embarcar en las costas de Libia, los pequeños la vieron morir ante sus ojos. Nada podrá curar el dolor y el vacío de esa pérdida para ellos. Infancias rotas, marcadas por la tragedia para siempre, y lo que les queda por vivir.
Fotos: Santi Palacios Texto: Proactiva Open Arms

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