Se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
— Teología de andar por casa (@teologiadapc) June 26, 2026
«Señor, si quieres, puedes limpiarme».
Extendió la mano y lo tocó diciendo:
«Quiero, queda limpio».
Y enseguida quedó limpio de la lepra.
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