Una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.
— Teología de andar por casa (@teologiadapc) July 6, 2026
Jesús se volvió y al verla le dijo:
«¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado». (Mt 9, 18-26) #EvangelioDelDía pic.twitter.com/qVVNn4xtBe
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