lunes, 1 de septiembre de 2014

HERMANO FRANCISCO



Francisco, Francisco, mi querido Francisco.......

Una llamada a la vida pública

Si me preguntan en Barcelona de dónde soy, digo que andaluza. Si me lo preguntan estando en Paris, digo que española; y si la pregunta me la hacen en Camboya, diría que europea, pero ¿existe una identidad europea? Esta es una de las preguntas que nos hacíamos estos días 31 jóvenes de 11 países del viejo continente en un seminario organizado por los jesuitas sobre Fe y Política en Venecia.

 
La idea es formar y acompañar a personas jóvenes que quieran involucrarse en la vida política, en la vida pública, entendida como un servicio a los demás, buscando el bien común en medio de la complejidad del mundo en el que vivimos desde un compromiso de fe. 
 
Y tras estos días de convivencia donde las risas, heridas, fronteras e idiomas se fundieron entre sí, oigo las primeras valoraciones de la elección del polaco Donald Tusk como presidente del Consejo Europeo y de la italiana Federica Mogherini como responsable de la diplomacia europea desde una lectura de repartos políticos y geográficos.  
 
Que difícil, a veces, encontrar a este Dios en una Europa unida económicamente, pero socialmente fragmentada, con poder, pero a veces sin autoridad, una Europa diversa, encerrada en sus fronteras, una Europa de raíces cristianas, pero pareciera que sin espíritu. 
 
Una llamada a la vida públicaDurante el seminario nos preguntaron si Jesús fue un ser político. Difícil responder, de lo que no hay duda, es de que fue un ser activo, público, que se conmovió con el dolor del otro, que fue a la raíces de los problemas, que reconoció al otro como sujeto creador y que halló a Dios en todas las cosas. La invitación es a ser ciudadanos activos, comprometidos con nuestra sociedad y nuestro tiempo, desde el lugar en el que estamos o desde donde nos sentimos llamados, y por supuesto, a responder a esta llamada también desde nuestra fe. 
 

SOBREVIVÍ


La copa de la vida

"Sujetar firmemente con las manos la copa de la vida significa mirar con sentido crítico lo que estamos viviendo. Esto exige un gran coraje, pues puede aterrorizarnos lo que vamos a ver. Pueden surgir preguntas para las que no tenemos respuestas. Pueden nacernos dudas sobre cosas de las que teníamos una gran seguridad. El miedo puede estar agazapado y saltarnos a la cara desde los rincones más insospechados de nuestra alma. Nos tienta decirnos a nosotros mismos: «Vamos a vivir sencillamente la vida. Todo eso de pensar sobre ella lo único que trae consigo es hacerla más difícil». Pero sabemos por intuición que si no miramos la vida de una manera crítica, perdemos visión y orientación".

"No hay dos vidas iguales. A menudo comparamos nuestra vida con la de los demás e intentamos descifrar si son mejores o peores, pero esas comparaciones no nos sirven de mucho. Tenemos que vivir nuestra propia vida, no la de otros. Tenemos que mantener firmemente entre nuestras manos nuestra propia copa. Tenemos que atrevernos a decir: «Ésta es mi vida, la que se me ha dado, y ésta es la vida que tengo que vivir lo mejor que pueda. Mi vida es única. Ningún otro vivirá esta vida mía. Tengo mi propia historia, mi propia familia, mi propio cuerpo, mi propio carácter, mis propios amigos, mi propia manera de pensar, de hablar y de actuar. Sí, tengo que vivir mi propia vida. Nadie tiene ante sí el mismo reto que yo. Estoy solo, porque soy único. Muchas personas pueden ayudarme a vivir mi vida, pero después de que todo haya sido dicho y hecho, tengo que hacer mis propias elecciones sobre cómo vivir»"

Henri NOUWEN

SUELTA!!!


RR. FF.MDP.

Este es un vídeo que intenta dar a conocer nuestro estilo de vida como Religiosas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor