miércoles, 24 de mayo de 2017

REZANDO VOY

MES DE MAYO CON MARÍA



En este mes de mayo, Virgen María, te ofrecemos flores. Pero tú eres mejor que todas las flores. Eres hermosa, Madre, y perfumada de Dios. Eres virginal y fresca como flor que nunca se marchita. Te invocamos como “rosa mística”, a ti, mujer bien real, que tienes toda la fragancia de la bondad y la belleza.
Al mes de mayo le llamábamos y le llamamos el mes tuyo o el mes de las flores. Era y es el mes del amor y los piropos dirigidos a ti. Si te decimos reina, madre, virgen, rosa y azucena, estrella del mar, aurora, guía del alma, celestial princesa, purísima doncella, tú te sonríes… Tú, que eres experta en escuchar piropos… Nuestros piropos no son nada en comparación con los que un día, según Lucas, te dijeron de parte de Dios y por boca de arcángel: “Llena de gracia", “el Señor está contigo”, “bendita entre las mujeres”. Piropos tan increíbles –y más viniendo de quien venían- que te azaraste y te pusiste colorada, y te preguntabas “qué saludo era aquél”…
Virgen María, Virgen de mayo y de todos los meses, Madre de Dios y de los hombres, madre nuestra: tú que supiste lo que es vivir en familia, quédate siempre en nuestra casa como “flor de flores”, perfume celestial, presencia protectora… Quédate como garantía de vida, como toque y caricia de dulzura, como adelanto de esperanza.
Nosotros poca cosa podemos ofrecerte en este mes de mayo. Pero te lo entregamos todo. Te ofrecemos “desde este día, alma, vida y corazón”. Lleva tú nuestra ofrenda a tu hijo Jesús, nuestra hermano, el Hijo de Dios Salvador. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que nos parezcamos a ti y vivamos como tú, y así seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Periodista Digital

"PERMANECED EN MI AMOR"


"Permaneced en mi amor". Dame... fuerzas para no rendirme, ilusión para no cansarme, constancia en el amor.
                                                                                                                                                               Ixcís

JESÚS NOS SIENTA A TODOS A LA MISMA MESA


Peio Sánchez es el párroco de Santa Anna, la iglesia de Barcelona (España) que este invierno, durante la ola de frío,
decidió abrir sus puertas durante unos días a los pobres para que pernoctaran en algunas de sus capillas. Cuando el termómetro volvió a subir, la experiencia de la hospitalidad con los más marginados de la sociedad había sido tan satisfactoria que se mantuvo la acogida, el reparto de comida y bebida diarios y la atención psicológica y de las asistentas sociales de Cáritas.

Con el gesto público que ha sucedido en esta preciosa iglesia románica y gótica situada en el mismo corazón de Barcelona, parece que ha cambiado la imagen de la Iglesia en la ciudad. Algo parecido a lo que ha sucedido con el papa Francisco y sus llamamientos a convertir la Iglesia en un Hospital de Campaña de nuestra sociedad herida por tantos estigmas. No han cambiado nada del dogma y la caridad de raíz eclesial prosigue. Sin embargo, la Iglesia se nos aparece hoy un poco más pobre y perfumada de evangelio.

Para entender un poco mejor esto, hemos entrevistado a Peio Sánchez, que es quien capitanea el equipo de religiosos y voluntarios que han hecho esto posible.

¿Cuándo empezó su vocación por los más desfavorecidos?

Aprendí a ser cura acompañando a morir a jóvenes con SIDA en Salamanca. Eran jóvenes de mi edad. La mayoría se habían contagiado por la droga. Murieron todos.

¿Qué ha sucedido en Santa Anna? Ante los reiterados llamamientos del papa Francisco a la misericordia y a la pobreza, ¿habéis comenzado a hacer algo que los católicos habíamos olvidado?

No. Lo que pasa es que en la Iglesia hemos especializado la acción social. Hemos hecho una buena acción social, pero por ahí precisamente se nos ha colado la secularización. El Evangelio no es la acción social, sino que Jesús nos sienta a todos a la misma mesa.

Caritas tiene su centro de atención a indigentes. Llamas por teléfono, pides hora para la entrevista, cuando vas a la hora que te toca llenas un cuestionario y la asistenta social sabe los recursos con los que se cuentan y ve qué recursos se te pueden asignar como usuario.

Jesús, por el contrario, te dice: “siéntate”, se sienta a tu lado, y no hay una ficha o una puerta, sino un encuentro y un camino que se abre.

El problema es que nosotros vivimos un enorme divorcio entre la misa y la acción social y eso saca la entraña al evangelio. La sociedad secular esconde el don de Dios. En Santa Anna buscamos combatir esto incluso con la distribución de los espacios.

¿Y cuál es tu valoración? ¿Después de todos estos meses, crees que ha funcionado?

Mucha gente que dice “yo no entraría jamás en una iglesia” entra en la nuestra. Rompemos clichés a través de signos evidentes. Hay que aprender a hacer signos con el Papa. Sirven para los de fuera, como he dicho, pero también para los de dentro.

En Santa Anna, por ejemplo, tenemos una cofradía que nos pedía que invirtiésemos continuamente en la reforma de su capilla. Desde que los pobres son una presencia aquí, ya no nos lo piden. Ven naturalmente que lo suyo no es prioritario.

¿Con qué gestos buscáis unir lo sagrado y lo social?

Oramos y servimos a la vez, por ejemplo. Lo hacemos claramente, a través de la distribución de espacios, generando un signo. Es bueno que se escuche el ruido de los cubiertos en la sala de al lado cuando se oficia. El ruido y el grito de los pobres son la voz de Dios.

Si tienes esa voz ahí al lado, ¿por qué la buscas en un silencio deshabitado? Yo me he acostumbrado a rezar con el murmullo. Curiosamente, te ayuda a rezar.

EL MANDAMIENTO PRINCIPAL

DIOS ES AMOR


Dios es amor. Donde hay amor allí está él. Lo importante es q el corazón se llene de amor auténtico.

SIN TI NO PODEMOS HACER NADA