sábado, 18 de abril de 2015

DOMINGO 3º DE PASCUA B

REFLEXIÓN-DOMINGO 3º DE PASCUA. B. 19 de abril de 2015

EL DÍA DEL PERDÓN
“Arrepentíos y convertíos para que se borren vuestros pecados”. Con esas palabras se cierra el discurso que Pedro dirige a las gentes de Jerusalén según el texto de los Hechos de los Apóstoles que hoy se proclama en la celebración de la misa (Hech 3, 19).
Antes de esa exhortación, Pedro ha acusado a las gentes de su comportamiento con Jesús de Nazaret. Tres son los motivos de su acusación:
• Entregar a Jesús a las manos de Pilato, cuando el procurador romano había ya decidido ponerlo en libertad.
• Rechazar a Jesús, al que Pedro tiene que calificar necesariamente como el Santo y el Justo.
• Pedir a Pilato el indulto de un asesino,  mientras que optaron por entregar a la muerte al autor de la vida.
Si bien se mira, esas tres acusaciones no han perdido vigencia. También hoy se ignora la bondad y se glorifica la maldad, se desprecia la vida y se legaliza la muerte, se aplasta al inocente y se honra públicamente a los asesinos.      

UN MUNDO NUEVO
El evangelio de este domingo tercero de Pascua  (Lc 24, 35-48) está lleno de contrastes entre  la actitud de los discípulos de Jesús y la realidad de su resurrección y de su mensaje. 
• Los discípulos de Jesús confunden a Jesús con un fantasma. Pero el miedo a los fantasmas no les permite descubrir la verdad de la vida y la presencia de Jesús. 
• Frente a las dudas que surgen entre los discípulos, Jesús les ofrece la paz y la seguridad, los libera de la ilusión y del temor y les abre a la esperanza. 
• Los discípulos de Jesús son incapaces de comprender el sentido de la muerte de Jesús. Pero él les abre su entendimiento para que puedan recordar y comprender las Escrituras.
También en nuestra vida Cristo viene a crear la novedad. Como dice el Papa Francisco, “La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia, porque Jesús no ha resucitado en vano” (“Alegría del Evangelio”, 278).

TESTIGOS DEL PERDÓN
La última frase de Jesús es un espléndido resumen de lo que ha de ser la misión y la tarea de la Iglesia y de cada uno de los creyentes:
• “Estaba escrito que el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos”.  Su pasión no debe ser para los creyentes fuente de escándalo ni motivo de burla para los incrédulos. Y su resurrección no debe  sumirnos en la duda. Es preciso creer en las Escrituras.
• “En nombre del Mesías se predicará la conversión y el perdón de los pecados”. Él Señor no resucita para condenarnos ni para condenar al mundo. Él nos ofrece su perdón y quiere que lo anunciamos a todos los que desean convertirse de sus pecados.
• “Los discípulos han de ser testigos de esto”.  No somos enviados como testigos de la cólera, la venganza o el castigo de Dios. Somos los testigos de su ternura y de su misericordia.
- Señor Jesús, tú vienes a nuestro encuentro, nos deseas la  paz y nos constituyes en testigos de tu presencia y de tu perdón. Danos tu luz para ser fieles a esa misión. Amén. Aleluya.
                                                                         José-Román Flecha Andrés


CUIDEMOS DEL PLANETA-LA VIDA ES BELLA

PAPA FRANCISCO Y LAS VOCACIONES

La Iglesia no debe preocuparse por sí misma

                                                                                                      © Antoine Mekary / Aleteia

La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia ‘en salida’, no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas”, sostuvo el Papa.

En el mensaje sostiene que en la raíz de toda vocación cristianahay un éxodo que parte de la renuncia a la comodidad y a la rigidez del propio yo para emprender la marcha con confianza, como Abrahán, hacia la ''tierra nueva'' que Dios indica.
De la esclavitud a discípulos libres 
De hecho,  para explicar el éxodo en nuestros días, señaló que se trata de “pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo", como una obra "que se realiza en nosotros mediante la fe”.
"Es una dinámica que no atañe sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. Por eso, la vocación cristiana “lleva al mismo tiempo al compromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres”, señaló.
El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera»”.
Dios alimenta el entusiasmo de los jóvenes 
Luego el Papa se dirige a los jóvenes para indicar el éxodo como un camino de libertad que “llena la vida de alegría y de sentido”. Además reconoce en ellos, personas que “saben ser disponibles y generosos”.
Las incertidumbres de la vida, advierte el Papa pueden “paralizar” el entusiasmo de los jóvenes. No obstante, les invitó a alimentar “sus sueños” y “comprometerse” porque Dios no limita su libertad.
El Pontífice exhortó a los jóvenes a no tener miedo a  “a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida”.  
“Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios” y agregó después:  “Vuestra vida será más rica y más alegre cada día”.
El Papa Francisco y la falta de vocaciones en la Iglesia 
Para disipar las preocupaciones de las vocaciones en la Iglesia, el Papa Francisco pide fe en la misión antes que alimentar ansiedades que alejan de los pasos de Jesús.
Con una voz de esperanza, el Papa presentó en su mensaje a una Iglesia "en salida" que no debe preocuparse por ella misma, sino más bien en seguir los pasos de Jesús. En un camino constante al encuentro con los hijos más débiles y necesitados de su Iglesia. 
Por último, el Papa encomendó las vocaciones a la Virgen María, y la puso como modelo de toda vocación, porque “no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía”. 
El Papa no niega el problema 
Sin embargo, el Papa no niega el problema de las vocaciones.“¡Este es un problema! Se necesita pedir al Señor y hacer de todo porque vengan las vocaciones”, confirmó Francisco, la semana pasada a los participantes a un Convenio Internacional de Formadores de consagrados y consagradas, reunidos en Roma del 8 al 11 de abril.
“Me ha dicho (el Cardenal Perfecto), vuestro número, cuántos son y yo he dicho: “Pero, con la escasez de vocaciones que hay, hay más formadores que formados!”, dijo en su particular estilo el Papa.
Hace más de 50 años que la Iglesia celebra en el cuarto Domingo de Pascua la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

EN CLAVE DE DIOS

La ciudad presentida
La ciudad los ungió con las luces del alba
y extendió ante su asombro el viejo laberinto de sus calles.
Traspasaron el umbral de la mañana. Los ojos
se habituaron pronto a la belleza de este día.
Porque en otro lugar y en horas menos plenas
supieron intuir lo que ven hoy:
ese reloj que hace vibrar la plaza
cuando deja caer trozos de tiempo sobre el mundo,
el rincón soleado donde un hombre muy viejo
vende objetos inútiles y hermosos...

Ellos saben muy bien que las cosas que crecen
bajo este cielo ajeno no son suyas.
Y querrían
tenderse para siempre sobre la hierba del verano
y engañarse olvidando lo que fueron
antes de estar aquí, antes de haber vivido
de acuerdo con la vida, con arreglo a la luz.

Piensan que pronto, en otra tierra, lejos,
cuando de nuevo vuelvan a sus viejas costumbres
y otra vez el invierno los habite y los venza,
recordarán, oscuros, este sol, este sueño
de libertad que quiso regalarles la vida.
Pero deciden aplazar las sombras.
Ahora
no dicen nada. Están aquí. Se miran.
La mañana transcurre. Y son dichosos.
                        Eloy Sánchez Rosillo

CADA DÍA SU AFÁN- 19 de abril de 2015

EL ANCIANO NO ES UN ENEMIGO
Ese podría ser el título de la catequesis que el Papa Francisco pronunció el día 4 de marzo de 2015, siguiendo su plan de reflexiones sobre la familia.
El Papa recuerda que en nuestros días ha disminuido notablemente el número de nacimientos. Vivimos en una sociedad envejecida. Esta observación es más que evidente. La medicina ha alargado la vida humana, pero la sociedad no se ha «abierto» a la vida. “El número de ancianos se ha multiplicado, pero nuestras sociedades no se han organizado lo suficiente para hacerles espacio, con justo respeto y concreta consideración a su fragilidad y dignidad”.
Este es un mundo que privilegia la juventud. Ellos son los que conocen el uso de las modernas tecnologías. La sociedad piensa que “sólo los jóvenes pueden ser útiles y pueden gozar”. Por su parte, los jóvenes miran la vejez  como si fuese una enfermedad que hay que tratar de mantener a distancia.
Una  sociedad programada a partir de la eficiencia y la ganancia  ignora a los ancianos. Los considera como un estorbo y una carga y no les permite participar en la orientación de la sociedad. Sin embargo, los ancianos son una riqueza que no se puede ignorar. Los ancianos son la reserva de sabiduría de los pueblos.
Recordando palabras de su antecesor, el Papa Francisco, afirma que “la atención a los ancianos habla de la calidad de una civilización”. Una sociedad en la que no hay sitio para los ancianos o los descarta porque crean problemas,  lleva consigo el virus de la muerte.
No solemos admitir que se descarte a los ancianos, pero esa es la dramática y pecaminosa realidad. Nos estamos habituando a descartar a algunas personas, pero de esa forma  aumentamos en los ancianos la angustia de ser mal soportados y abandonados.
El Papa citó un consejo tomado del libro bíblico del Eclesiástico: «No desprecies los discursos de los ancianos, que también ellos aprendieron de sus padres; porque de ellos aprenderás inteligencia y a responder cuando sea necesario» (Sir 8, 9).
Fiel a esa tradición, la Iglesia promueve la cercanía a los ancianos y el acompañamiento afectuoso y solidario en esta parte final de la vida.  Al denunciar la indiferencia y el desprecio respecto a la vejez, la Iglesia quiere  despertar el sentido colectivo de gratitud, de aprecio y de hospitalidad, que hagan sentir al anciano parte viva de su comunidad.
Tras recordar un conocido cuento sobre el niño que aprende de su padre un manifiesto desdén hacia el abuelo, el Papa afirmó que el anciano seremos un día nosotros… y “si no aprendemos a tratar bien a los ancianos, así nos tratarán a nosotros”.
Finalmente, subrayó la importancia de valores éticos como la gratuidad y el afecto.    “Una comunidad cristiana en la que la proximidad y la gratuidad ya no fuesen consideradas indispensables, perdería con ellas su alma. Donde no hay consideración hacia los ancianos, no hay futuro para los jóvenes”.
                                                                            José-Román Flecha Andrés

DIOS A PIE DE CALLE


viernes, 17 de abril de 2015

UNA VOCACIÓN DE ENTREGA Y GRATUIDAD

Salvatore Mellone, seminarista con cáncer terminal, ordenado sacerdote:  el Papa le telefonea

      El joven Salvatore Mellone, que tiene cáncer terminal, es ordenado sacerdote - el Papa le pide su bendición
“La primera bendición que darás como sacerdote me la impartirás a mí”, expresó por teléfono el Papa Francisco a Salvatore Mellone, un seminarista con cáncer terminal que cumple en su habitación en la Arquidiócesis de Trani-Barletta (Italia) su último deseo: ser ordenado sacerdote.
El Arzobispo de Trani-Barletta, Giovanni Pichierri, confirmó a través de una nota informativa que el 14 de abril el Papa telefoneó a Mellone y le dijo “la primera bendición que darás como sacerdote me la impartirás a mí”. 
“Salvatore, yo estoy contigo. Serás ordenado y celebrarás Misa”, aseguró el Pontífice a través de la línea telefónica, informó el diario italiano la Reppublica.
Según informó Mons. Pichierri, Mellone es ordenado sacerdote el jueves 16 abril, a las 4pm (hora local), en su habitación. La ceremonia podrá seguirse en directo a través de una pantalla, en la parroquia del Santísimo Crucifijo de Barletta.

Concluido su discernimiento vocacional en junio del pasado año, Mellone comenzó a advertir problemas de salud. Los médicos le diagnosticaron una neoplasia en el esófago. A partir de octubre comenzaron las curas intensivas “que nunca le apartaron del camino de formación y han hecho que le fuera concedido el nulla osta para la admisión al diaconado y el presbiterado”, remarcó Mons. Pichierri.
A principios de 2015 sus condiciones de salud empeoraron y Mellone expresó su deseo de completar su recorrido formativo, respondiendo a su vocación.

Después de una “cuidadosa evaluación” el Arzobispo Pichierri recibió la autorización de la Congregación del Clero para ordenarlo diácono y presbítero, de acuerdo a los preceptos que recoge el Derecho Canónico en relación a esta materia.

                                             Salvatore Mellone ayudando en la liturgia como seminarista