sábado, 25 de febrero de 2017

DOMINGO 8º TIEMPO ORDINARIO A

NO OS PREOCUPÉIS

REFLEXIÓN-DOMINGO 8º TIEMPO ORDINARIO. A -26 de febrero de 2017


EL AFÁN DE CADA DÍA 
 “Sión decía: Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado. ¿Es que puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré” (Is 49, 14-15). Es sorprendente este breve texto que se proclama en la primera lectura de la celebración eucarística de este domingo. 
También hoy son muchas las personas que, ante la experiencia de una desgracia o de un fracaso, se lamentan diciendo que Dios las ha olvidado. En realidad suele ocurrir lo contrario. Somos nosotros los que nos olvidamos de Dios. 
Pero Dios se presenta ante sus hijos cargado de una ternura que supera en mucho la de las madres. Según el oráculo celestial, Dios no puede olvidarse de sus hijos.     
 Por eso el salmo 61 repite un estribillo que nos invita a la confianza: “Descansa solo en Dios, alma mía”. En realidad, esa es la idea central de esta celebración dominical.  

LA BÚSQUEDA DEL REINO

Así pues, Dios no nos abandona. Dejaría de ser Dios. Dejaría de ser nuestro Padre. En el evangelio de este domingo (Mt 6,24-34), esa es la palabra clave: “Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso”. Para vivir y para vivir en sociedad tenemos necesidad de la comida, la bebida y el vestido. Pero Jesús nos ofrece dos reglas de conducta:
• “Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura”.  Este es el precepto positivo. Nuestra búsqueda nos define. Nos convertimos en aquello que buscamos. Así que no conviene perderse en buscar tesoros falsos. El verdadero tesoro es el reino de Dios. Es reconocer a Dios como Señor de nuestra vida.   
• “No os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio”.  Este es el precepto negativo. Para buscar el reino de Dios, hay que vivir consciente y activamente en el presente. El mañana puede ser duro, muy duro y muy difícil, pero antes de afrontarlo es preciso florecer en el presente. En el mañana piensa Dios.

LA DESGRACIA Y LA GRACIA

Es muy conocido el inicio del Decálogo de la serenidad, del Papa Juan XXIII. “Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida toda de una vez”.  Muchos programas de recuperación de la persona lo han imitado. En realidad, la idea se remonta a las palabras de Jesús.
•  “A cada día le basta su desgracia”. La mayor parte de nuestros sufrimientos provienen de imaginar y temer los que pueden venir sobre nosotros en el futuro. Nuestra inseguridad es la que realmente nos atemoriza y nos paraliza.
•  “A cada día le basta su desgracia”.  La mayor parte de nuestras alegrías aumentaría si supiéramos vivir el presente con serenidad y gratitud. Es cierto que la felicidad no coincide con la satisfacción, pero cada día nos ofrece muchos motivos que nos satisfacen.
 •  “A cada día le basta su desgracia”. La mayor parte de nuestras preocupaciones nace de no saber aceptar la providencia de Dios. Dios vela por los pájaros y por la hierba del campo. Y vela más aún por nosotros, sus hijos. Cada día tiene su afán. Y su encanto.
- Señor Jesús, tú nos has revelado que Dios es nuestro Padre providente. En sus manos estamos. Él vela por nosotros. Aceptarlo como Señor es la fuente de la serenidad y de la paz, de la felicidad y de la esperanza.  Que nuestra fe signifique confianza. Amén. 
                                               José-Román Flecha Andrés

REZANDO VOY.sj








SALMO 141

MIRA LOS LIRIOS DEL CAMPO

ES MEJOR SER ATEO QUE CATÓLICO HIPÓCRITA

Papa Francisco y los trolls católicos: Más vale un testimonio que 100 likes

No subestimemos el valor del ejemplo en las redes sociales





Al mismo tiempo, el Pontífice ha invitado a no llevar una doble vida. Precisamente, una alusión posible al mundo de las redes sociales y el web, en general, donde se puede herir, actuar abusos  y alimentar la agresividad.
El 47% de los usuarios de Internet en Estados Unidos ha sufrido acoso. Un 72% ha sido testigo de este abuso. Y casi un tercio se autocensura a la hora de poner un mensaje, por miedo a las consecuencias, según un estudio de Acoso online y abuso digital del Instituto Data Society.
Francisco ha criticado apenas ayer en la homilía de Santa Marta a quienes se llaman católicos pero después no actúan de esa manera. “Cuántas veces hemos escuchado, todos nosotros, en el barrio y en muchos lugares: para ser católico como ese, mejor ser ateo”, abundó el Papa.

¿Acaso los trolls católicos de la Red no dan escándalo?

Ni que hablar de los trolls de la Red ‘bautizados’ que no pierden ocasión de hacer daño con sus ofensas y opiniones, incluso en chats o ventanas de opinión de temas de fe y de la vida de la Iglesia.
“Es un escándalo decir una cosa, y hacer otra. Eso es una doble vida”, asegura Francisco. De esta manera, escandaloso es llamarse católico y despotricar, incitar al odio o acosar online.
El Papa recuerda: “La doble vida en todo: soy muy católico, voy siempre a misa. Pertenezco a esta asociación y a esta otra, pero mi vida no es cristiana”.
¿Pueden los católicos no practicantes, los no creyentes escandalizarse con estos católicos belicosos en Redes? Probablemente, la invitación del Papa es a no “escandalizar” a los “pequeños” con la doble vida porque el escándalo destruye porque se aplaza “la conversión”.
Un lenguaje violento, crítico sin argumentos constructivos aleja y desvirtúa. Y esto sucede todos los días, basta ver los foros de las noticias de los medios de comunicación católicos.