EL PAN DE LA PALABRA



Jueves, 3 de abril de 2025. san Juan 5, 31-47

Palabras duras de Jesús en este Evangelio. Encontramos a Jesús hablando muy fuerte a los judíos. No han entendido quien es El, ni lo que dice y sobre todo lo que hace. Sus obras son las que atestiguan el Reino que está implantando. Pero los judíos no están entendiendo la novedad de Reino. No entienden algo fundamental: que El, Jesús, está actuando, dejando actuar a Dios a través de Él.

¿Cómo leemos y profundizamos nosotros la Palabra? A veces de forma rutinaria, sin entender, sin estudiar con otros, en grupo para poder tener una interpretación lo más acertada posible con ayuda de todos. La Palabra no es lo que está en el libro. La Palabra tiene que ser VIDA en nosotras, para que esa Palabra actúe, nos interpele y nos empuje a actuar.

 Puede suceder que a veces, actuamos por nuestra cuenta, queriéndonos adjudicar méritos sin dejar actuar a Dios en nosotros y nosotras. Y haciéndolo así, no estamos dejando que se vea la actuación de Dios. No estamos dejando crecer el Reino. 

Viernes, 4 de abril de 2025. Jn 7 ,1-2.10.25-30

"¿NO ES ESTE EL QUE INTENTAN MATAR?"

 Jesús recorría entonces la Galilea; él no quería subir abiertamente a Judea, pues los judíos trataban de matarlo. Estaba cerca la fiesta de los Tabernáculos. "Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: ¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías?Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz...". Jesús anda en la boca de todos. Acerca de su identidad circulan diversas opiniones. El origen humano de Jesús era conocido. No existía ningún misterio sobre su familia y su patria. Del Mesías se conocía su patria, Belén. Las otras circunstancias eran desconocidas. Conocían lo exterior y humano de Jesús, pero en él había algo más que conocer: la realidad o verdad de su misión por parte del Padre. En este sentido, Jesús venía verdaderamente de parte de Dios. El punto de partida es el seno mismo de Dios, viene de junto a Dios. Ante las afirmaciones de Jesús acerca de su relación con el Padre, querían agarrarlo, pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora. Señor Jesús, gracias al don de la fe, podemos conocerte más y conocer tu relación íntima con el Padre que te envió a la misión de salvarnos. Tú eres, pues, nuestro Salvador.