PREPARANDO EL DOMINGO

¡Perdido y encontrado! Ésa también es nuestra historia. Dios está siempre en busca de nosotros. ¿Soy fácil de encontrar o me escondo de Dios? 
Imagino por unos pocos minutos cómo se siente ser llevado en los hombros de Jesús. Quizá mi Padre acostumbraba hacer eso conmigo. Recuerda la alegría, la confianza, la seguridad y la habilidad de ver el mundo de una nueva manera. Si acepto su invitación a ser llevado en sus hombros, me muevo hacia una relación más íntima con Jesús.
                      
«Dios no acepta el sacrificio de los que provocan
la desunión, los despide del altar para que antes
se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser
pacificado con oraciones de paz. La obligación
más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo de todo el pueblo fiel».
[San Cipriano]
          Dios en busca del hombre extraviado
    Puesto que la debilidad de los hombres no sabe mantener un camino firme en este mundo resbaladizo, el buen médico de enseña los remedios contra el extravío, y el juez misericordioso de ninguna manera rechaza la esperanza del perdón. Es por este motivo que san Lucas ha propuesto las tres parábolas siguientes: la oveja que se había extraviado y que fue hallada, la moneda de plata que se había perdido y se encontró, el hijo que se daba por muerto y recobró la vida. Todo ellos es para que este triple remedio nos impulse a curar nuestras heridas… La oveja cansada es devuelta al redil por el pastor; la moneda extraviada es hallada; el hijo pisa de nuevo el camino y regresa a su padre arrepentido de su extravío…
    
   Alegrémonos, pues, de que esta oveja que se extravió en Adán, sea levantada por Cristo. Las espaldas de Cristo son los brazos de la cruz; es en ella donde he dejado mis pecados, es sobre esta horca que he encontrado mi descanso. Esta oveja es única en su naturaleza, pero no en sus personas, porque nosotros todos formamos un solo cuerpo, pero somos muchos miembros. Por esto está escrito: “Sois el cuerpo de Cristo y miembros de sus miembros”. “El Hijo del hombre ha venido para salvar lo que estaba perdido”, es decir, a todos los hombres puesto que “si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida”...
                    
  Tampoco es sin relevancia que esta mujer se alegre de haber encontrado la moneda: pues no es poca cosa que en esta moneda figure el rostro de un príncipe. De la misma manera el rostro del Rey es el bien de la Iglesia. Nosotros somos ovejas: pidamos las praderas: Somos la moneda: conservemos nuestro valor. Somos los hijos: corramos hacia el Padre.
[San Ambrosio (c 340-397), obispo de Milán y maestro de San Agustín, doctor de la Iglesia 
Sobre el evangelio de san Lucas, 7, 207]
      El hijo pródigo, Bartolomé Esteban Murillo
                           PELICULA DE LA SEMANA
                            
"Tú no esperas que me vuelva grande

antes de estar conmigo para escucharme y contestarme.

Son mi pequeñez y mi humanidad

las que te han llevado a hacerme tu igual

descendiendo a mi nivel y viviendo en mí

mediante tu misericordioso cuidado"


Thomas MERTON
(Pensamientos en la soledad)
¡¡Que pases un feliz domingo!!

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