Buscad al
Señor mientras se deja encontrar. Pues como la lluvia y la nieve caen del cielo
y sólo vuelven allí después de haber empapado la tierra, de haberla fecundado y
hecho germinar, para que dé simiente al que siembra y pan al que come, así será
la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí de vacío, sino que cumplirá mi
voluntad y llevara a cabo mi encargo. (Isaías 55, 6-1)
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