Cristo
aparece siempre fuera de nosotros como alguien a quien hay que buscar a través
de una invitación a salir de nuestros caminos y tomar una ruta diversa para alcanzar
nuestro verdadero hogar. Belén es este lugar donde se encuentra a Jesús
En Cristo
fuimos pensados y creados, pero ahora estamos lejos. Para encontrarle debemos ir
a su encuentro, debemos ir.
A Belén se
va. Quien no se mueve no encuentra a Jesús, no descubre la alegría del Dios con
nosotros.
A la vez
Cristo está en nosotros, el viaje hasta él es, la mayor parte de las veces,
interior. Se trata de descubrirnos en él, de reconocer que nos espera en
nosotros mismos Se trata de abrir el interior a su presencia escondida para que
habite en todo nuestro ser y hacer. De esta manera podremos ver con su mirada,
sentir con su mismo corazón, actuar con su mismo Espíritu. Por eso a Belén se viene Porque hemos
de llegar hasta ese lugar íntimo donde abiertas las puertas se descubre que él
ya vino a nosotros y nos espera en nosotros mismos.
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