Dios de
Dios, luz de luz. Me acerco hasta tu luz; querría hacerlo con la sencillez de
un niño que en medio de la noche se deja iluminar por tu cercanía. Tu luz,
Señor, que nunca se apaga en mi corazón. Abre mis ojos para que vea tu luz.
Hazme transparentar la claridad de tu presencia. Hazme transparente en tus
claridades. Hazme comprender, una vez más el verdadero significado de tu
venida.
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