Hoy sé, Señor,
que todo lo que soy es obra tuya.
Hoy he descubierto
que cuando terminaste de llamarme a la existencia
te alegraste y dijiste: está bien
.Sé que no soy perfecto,
pero nada me impide poner en cada realidad que toco
algo de lo que tú reconociste como bueno dentro de mí
cuando me invitaste a vivir,
y eso me hace grande.
Sí, es verdad que tengo defectos y limitaciones
que me hacen renegar de cuando en cuando,
pero puedo sentir fluir la vida en mí
y ver cómo se renueva el mundo
cuando toco con amor
aquello que se cruza en mi camino.
Hoy sé que soy una de tus semillas de vida
plantadas en el mundo
llenas de posibilidades,
quizá rota y envuelta en barro (¿cómo si no?).
Muchas veces desearía vivir al descubierto
y ser cantado por los cantos del mundo,
pero he sentido la grandeza de mi pequeñez
llena de tu presencia
y he visto la cosecha de gloria
en la fiesta final que vas preparando
también con mi trabajo.
Tú has sido grande conmigo y hoy estoy alegre.
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