El libro I de los Reyes nos
presta su relato para los testos de la I Lectura de toda esta semana; el
rey Salomón será el protagonista de la mayor parte de los días
(construcción del templo, gestos de buen gobierno, sabiduría práctica al
servicio de la justicia…), para rematar la semana con escenas de la
inevitable decadencia al final del reinado salomónico. ¡Y pensar que
Yahvé, por boca de los profetas, fue para su pueblo elegido nunca un rey
y siempre un buen y solícito pastor!
El evangelio de San Marcos
nos mostrará, una vez más, las entrañas de misericordia de Jesús de
Nazaret con toda persona afligida por enfermedad y sufrimiento. Y si el
lunes nos relata el episodio de las curaciones en Genesaret, el martes y
el miércoles, con ocasión de aclarar algunas tradiciones farisaicas en
torno a la religión no desaprovecha la ocasión para hablarnos del culto
que debe surgir de dentro del corazón; la curación de la hija de la
sirofenicia (preciosa pugna creyente) es el argumento evangélico del
jueves, seguido de la curación de un sordomudo el viernes y de la
segunda multiplicación de los panes en el evangelio del sábado.
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