LA VIDA DE FUERA DEPENDE DE LA VIDA INTERIOR

RECUÉRDALO, TODO TU ESFUERZO 
ES PARA EL MAÑANA
La fuente depende del pozo, el fruto de la raíz, la sonrisa de la hondura del alma.


Impresiona la fecundidad, que no es nuestra. Ponemos tan poco y Dios da tanto.
 La cosecha es inmensa. Imposible de calcular. No es fácil. Pero es bonito ver lo que Dios hace con nuestro poco esfuerzo.
 
¡Cuántas veces en la vida, nos toca sembrar y otros ven los frutos! ¿Cómo lo vivimos? Nos toca sembrar, tocar puertas, poner de nosotros sin recibir más que la alegría de trabajar y hacer lo que Dios nos pide. Ponemos piedras de aquellas catedrales en las que otros rezarán.
 
Eso nos ayuda a ser libres en nuestra entrega, sin esperar el fruto, sin anhelar el aplauso. Es verdad que lo importante no es la eficacia, sino dar todo lo que tenemos, sencillamente, aceptando que los tiempos de Dios no son los nuestros. Eso nos hace más fuertes, nos ayuda luchar sin ver mucho, nos hace libres, nos hace más confiados, más hijos de Dios.

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