Procesión del Cristo de la Victoria de Vigo 2014
El
fervor por el Cristo de La Victoria desborda todas las previsiones.
En el
2011 la procesión tardó cuatro horas en realizar el recorrido,
una más
de lo que es habitual, por la multitud que acompañaba a la imagen.Alrededor de
200.000 personas.
CAROLINA CRESPO FERNÁNDEZ 02.08.2014
La procesión del Santísimo Cristo de la Victoria, que tradicionalmente se
celebra cada primer domingo de agosto, es sin duda el acontecimiento más
relevante que tiene lugar en la ciudad olívica. El Cristo de la Victoria es el
alma de esta ciudad con aroma a mar. Año tras año, los vigueses renuevan el
amor a su Cristo; las calles se desbordan; cirios encendidos, pies descalzos,
plegarias, gratitud, peticiones, promesas, alegrías y lágrimas que brotan ante
la visión del Crucificado como si quisieran ungir sus pies, tal como lo hizo
María Magdalena.
Durante todo el año, el Cristo se encuentra en la Colegiata, un templo
sobrio; allí, en un retablo completamente dorado se lee la siguiente
inscripción: "Et qui in ligno vincebat, in ligno quoque
vinceretur"('Y el que en un árbol venció -el demonio-, fuese vencido en
otro árbol').
Nadie queda indiferente ante el Crucificado; mientras unos pocos
lo intentan retirar de la sociedad, siguen siendo multitud los que cada año
acuden con devoción, con afecto y con respeto ante Él.
Se cumple así la
Escritura, cuando nos anuncia que Jesús sería en el mundo signo de
contradicción. Pero este Cristo derrotado, muerto, resucitado al tercer día, es
señal de triunfo, de perdón y de amor, en definitiva, de victoria. Este Cristo
es la imagen del que sufre, del necesitado, del marginado, del doliente, pero
es al mismo tiempo su esperanza. Este Cristo, con los brazos extendidos en
señal de acogida es la imagen de la hospitalidad, de la fraternidad
incondicional, desinteresada. Este Cristo es la imagen de la Verdad, de lo
eterno que triunfa sobre la apariencia y lo efímero. La Cruz es el único camino
para llegar a la victoria, a la contemplación real de la Virgen y de la
Trinidad Beatísima, que presiden la bóveda. El retablo es una auténtica
catequesis hecha arte: causa (el pecado cometido por Adán y Eva, a la izquierda);
la promesa (la Encarnación, el Hijo de Dios que se hace hombre, a la derecha);
y el hecho (Cristo muerto destruye el pecado, en el centro). A ambos lados, los
santos patronos de todas las parroquias de la Diócesis. Este es el mensaje del
Santísimo Cristo: Victoria, Tú reinarás; Cruz, Tú nos salvarás.
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