Los otros forman parte tan importante de nuestro día a día… a veces ni me doy cuenta, pero están muy presentes, cerca o lejos, callados o hablando, amigables o complicados, y con ellos voy viviendo y aprendiendo muchas de las cosas más importantes de la vida. Por eso hoy quiero rezar trayéndolos a la oración, y trayendo algunas actitudes que forman parte de lo bueno y lo malo en la relación con los otros, para pedir a Dios que sea maestro para mí, en su forma de tratar con los otros.
MUCHEDUMBRE
MUCHEDUMBRE
¿Qué será de los pueblos sin moradores, con calles vacías, con casas en ruinas con ventanas tapiadas, espacios atravesados por el silencio y huérfanos de canciones, risas y bailes?
Las ciudades, las villas, y las personas estamos hechos para el encuentro, para el despliegue de la vida de tantos.
Para un solo habitante el pueblo es un escenario absurdo.
Hagamos de nuestros días una ciudad llena de color y movimiento. Que en sus estancias suenen gritos de sorpresa, susurros cómplices, conversaciones banales o preguntas profundas. Que por las ventanas se vea pasar un gentío, tan vibrante, tan intenso que no nos quedará otro remedio que sumarnos a esa corriente de vida y sumergirnos en sus ruidos, sus emociones, sus aromas, sus miedos y sus historias.
Somos los habitantes de una historia abarrotada y así debe ser.
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