Ser el mismo en el mundo virtual y en el real, conocer las posibilidades de las tecnologías, gestionarlas con prudencia, ...
Contribuyen al bien integral de la persona cuando facilitan el despliegue de las virtudes cristianas y el respeto de la ley moral.
Así, progreso técnico y formación ética irán a la par, de modo que seamos fortalecidos en el hombre interior que se caracteriza por utilizar dichos medios con libertad y responsabilidad.
Para gestionar con prudencia las nuevas tecnologías, además de contar con un mínimo de conocimientos técnicos, es necesario discernir sus posibilidades y los riesgos que conllevan.
Esto implica tener presente que todo lo que se hace en la red (escribir un correo electrónico, hacer una llamada telefónica, enviar un sms, colgar un post, etc.), no es algo completamente privado; otros pueden leer, copiar o alterar esos contenidos, y puede ser que nunca conozcamos quiénes lo hicieron ni cuándo.
En cierto sentido, las nuevas tecnologías regalan mundos de información, noticias, contactos, y cada uno tendrá que reflexionar sobre cómo, en sus circunstancias, puede servirse de estos recursos de una manera positiva, sin que su uso le haga perder el dominio de las propias acciones.
Por eso las nuevas tecnologías suponen un nuevo campo para la formación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario