
Hay que aprender a vivir desde uno mismo. No hay que angustiarse por tener y poseer. No hay riqueza más grande que la que se pueda acumular en el interior. No hay tesoro más valioso que la generosidad, que la capacidad de sensibilizarse por los demás., de asombrarse cada día. Un corazón de oro vale más que la fama y el dinero del mundo entero. Los hombres más libres de la tierra son los que necesitan menos para vivir. Y los más felices son los que tienen la capacidad de desprendimiento. Aquellos que sin ser ricos dan, incluso, hasta lo que no tienen.
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