“Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”



Jesús nos enseña a orar, a pedir a Dios con insistencia y con confianza. Si un amigo ayuda a otro amigo, si un padre mantiene a su hijo, ¡Cuánto más cuidará Dios de los discípulos de Jesús, su Hijo! Date cuenta de que la cosa buena por excelencia, que el Padre da a los orantes que quieren orar, vivir y actuar como Jesús, es el don del Espíritu Santo.


Padre, abre mi corazón a tu Palabra, derrama en mi vida tu Espíritu Santo, para dar testimonio de Jesús, con alegría, fuerza y valentía.

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