EL SEÑOR ES FIEL


El Señor es clemente y misericordiosos, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente (Salmo 144).

De la abundancia del corazón habla la boca. No cabe duda: en nuestro interior es donde nace el misterio que revitaliza nuestra vida. Como brota de una fuente el agua que riega y fertiliza la tierra, así al salmista le brota la alabanza de la amistad con Dios, un Dios de quien nos hace un magnífico retrato.

Deja que la imagen de Dios, que alaba el salmista, baje a tu interior y lo fecunde. Únete en fe, amor, esperanza a ese Dios que es clemente y misericordioso; bueno y cariñoso; fiel y bondadoso; sostiene y está cerca. Exprésale tu amor, tal como lo sientas, deja que brote lo mejor de ti mismo ante él. Canta y alaba a tu Dios. Dale gracias por la vida, por la creación, por la Iglesia.

Que tu vida exprese el gozo que llevas dentro, que ninguna contrariedad acaecida a lo largo de la jornada malogre ese júbilo que inunda tu ser. Alaba a Dios por las cosas buenas que veas, escuches, por los gestos de fraternidad, por tantas cosas bellas como acontecen en el mundo.
Fuente: Cipecar

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